DESMONTANDO EL VEGANISMO: Reflexiones de una ex vegetariana.(II)

 

En términos biológicos la explotación se refiere a la relación entre especies en que una  se beneficia a costa de la otra. Tal sucede cuando el león caza una gacela y cuando la gacela como hierba, siendo la base del equilibrio de las redes trófica de los ecosistemas.

Habitualmente se utiliza la palabra explotación para referir condiciones que inducen sufrimiento gratuito al animal: hacinamiento, falta de luz, heridas, etc. excluyendo el acto de matar para comer, que biológicamente hablando es depredar.

La muerte violenta conlleva sufrimiento, motivo por el cual algunas personas siguen una dieta vegetariana. No comen carne de ningún animal (mamífero, ave, batracio, pez, molusco, insecto, etc.),su dieta admite leche, huevos y miel(también conocida como ovolactovegetariana).El vegetarianismo estricto implica no comer ningún producto animal pero puede utilizarse para otras funciones, como la lana y seda para la vestimenta. El veganismo implica dieta vegetariana estricta pero observa otras esferas además de la comida.

El veganismo es una filosofía ética que establece que el animal humano debe vivir sin explotar animales un humanos por la misma razón que no debe explotar a los animales de su misma especie, por ética, todos son seres sintientes. Considera que la explotación no se sostiene en la biología sino en la ideología de anteponer los intereses humanos a los individuos de otras especies como una forma de discriminación semejante al racismo que recibe el nombre de especismo. Se opone a la utilización de todo producto de origen animal para comer, vestir, transporte o cualquier otro fin. Implica no consumir carne, leche, huevos, miel, lana, cuero, fuerza de trabajo, etc., aunque se produzcan proporcionando una vida agradable al animal .Por ejemplo se opone al consumo de miel debido a que fue robada a las abejas, considera que programar la reproducción de animales para satisfacer intereses humanos es nacer para la esclavitud y entiende su compra-venta como trata de esclavos. Por el mismo motivo rechaza matar animales para trasplante de órganos.

Considera que el humano no debe matar para comer porque es consciente de provocar sufrimiento en la presa que huye y quiere vivir. Pero disculpa al león alegando que no tiene conciencia y no puede cambiar.

Aunque el león tuviera conciencia no tendría el deber moral de cambiar. Que unas gacelas mueran depredadas permite a otras disponer de hierba para vivir. Sin depredadores la población de herbívoros se dispararía desbrozando los incipientes arbolitos que no llegarían a convertirse en arboles adultos produciendo importantes cambios en el clima.

La gacela no es más ética que el león. ¿Por qué una gacela habría de ser más ética?

El vegetarianismo (ovolacto y estricto) occidental tiende a considerar que el herbívoro es más ético que el depredador, achaca los males de la humanidad al acto depredador sosteniendo la hipótesis de que cuando el humano deje de ser depredador, esto es, deje de matar para comer carne, la sociedad humana será pacifica. El veganismo matiza que cualquier explotación directa o sutil realizada sobre animales (producir huevos ,leche, usarlos como transporte, fuerza de arado, etc.)será extrapolada a los animales humanos por lo que no matar para comer tendería a disminuir los asesinatos entre humanos pero persistirían otras forma de violencia. El vegetarianismo occidental habitualmente se fundamenta en preceptos de algunas escuelas filosóficas orientales que prescriben la no ingesta de carne para la rectitud moral pero suele omitir otras prescripciones de las mismas como la castidad, y entre omisiones y citas fuera  de contexto armar un envoltorio publicitario de exotismo y espiritualidad poco objetivo pero muy lucrativo.

Aclarando algunas confusiones: la extendida idea en occidente de que el budismo obliga al vegetarianismo, Siddhartha (habitualmente llamado Buda, aunque él no se puso el título) no prescribió el vegetarianismo y estableció normas bajo las cuales se puede comer carne. En la mayoría de templos budistas se come carne, son escuelas budistas chinas las principales prescriptoras de dieta vegetariana. Los jaimistas son frecuentemente citados como veganos pero no lo son, su observación estricta del principio ahimsa (no violencia) les prohíbe pisar insectos (los veganos sí los pisan), cortar árboles, consumir carne, bebidas fermentadas (para no matar microorganismos), vegetales arrancados (bulbos, lechuga arrancada de raíz, etc.) y hongos, el consumo de lácteos se permite bajo ciertas normas. Entre ellos hay una secta ascética que deja de consumir lácteos y su voto más sagrado es dejarse morir de inanición, niños y mujeres embarazadas no adoptan esa dieta. Otro modelo sacado de contexto para etiquetar de vegano son los yoguis. Pueden consumir lácteos y huevos y no suele ser hasta edad avanzada que algunos se alimentan exclusivamente de un cuenco de avena al día. Viven de la caridad del pueblo y pasan muchas horas meditando, se mueven lo indispensable para ir a lavarse al rio y pedir limosna por lo que apenas tienen actividad.

El dogma vegetariano occidental de que la sociedad se hará justa y pacífica cuando la gente deje de comer carne lleva miles de años siendo demostrado falso. En la India el matrimonio forzoso y la compra-venta de novia son prácticas tradicionales a las que no se han sustraído casta vegetarianas como los brahmanes, casta sacerdotal vegetariana por noción religiosa que es imitada en su dieta por castas inferiores para aparentar estatus (la pertenencia a una casta no era inamovible), ni la comunidad jaimista. Esta ultima practicante de una especial reclusión física de la mujer no mediante violencia física sino psicológica, la consideración como egoísmo de los interese individuales, el matrimonio debía servir a intereses políticos y económicos de la familia, el amor estaba mal visto como falta de autocontrol. Por contra en la sociedad cazadora-ganadera celta las relaciones entre hombres y mujeres eran más libres. Desde el veganismo se culparía a la leche de la reclusión y el matrimonio concertado de la mujer jaimista, bajo su lógica oprimir vacas conduce a oprimir mujeres. Mientras la mujer jaimista vivía milenariamente esta situación en un entorno en que la demostración de austeridad y no expresión de emociones ni intereses propios era un orgullo personal y muestra de refinamiento psíquico  las mujeres celtas se movían libremente por los bosques, se casaban con quien querían o no se casaban si no querían, tener hijos no era obligación sino opción.

La hipótesis de que la píldora mágica de la justicia social es no comer o ningún producto animal no tiene otro fundamento que el exotismo y cierta obsesión occidental con centrarlo todo en la comida. En oriente el vegetarianismo es un precepto más, no “el” precepto, escuelas filosóficas vegetarianas y omnívoras observan otros, como la rectitud de palabra, esta implica no mentir y no hablar con intención de ofender. Lo cual no forma parte de las prescripciones veganas. No es que los predicadores se lo salten, no es una regla, y para predicar habitualmente se miente y llama psicópatas, asesinos y racistas a los demás con intención de ofender. Aunque da más risa que ofensa.

El veganismo niega centrarse en la comida afirmando ser una práctica ética integral. Hace un crimen racial de comerse un huevo por el solo hecho de proceder de una gallina (aunque no fuese sacrificada y vivera en el campo) a la vez que se viste con prendas y emplea productos cuya producción implica tala de bosques, contaminación o secado de ríos que matan o dañan a peces, aves y mamíferos (entre estos personas) además de no tener inconveniente en usar tecnología ideada y elaborada por personas que comen animales, por lo que su ética gira mayormente en torno a la comida aunque en teoría no.

Una persona que se hace vegetariana porque considera que la liebre es más ética que la pantera y cultiva sus vegetales comprobara que las liebres se comen sus lechugas. Estas liebres no son mejores ni peores que las panteras que las depredan, sin depredadores que nivelaran la población su huerta seria arrasada, una valla no lo evitaría, las liebres escarban y pasan por debajo, las gacelas las saltan y los elefantes las derriban. Siddhartha vivía con el pueblo llano y es poco probable que un hombre observador como él lo ignorara.

No es objetivo llamar “explotación” con connotaciones negativas a unas condiciones dignas de vida de un animal, sea cazado por un jaguar o un indígena del Amazonas. Otra cosa es el concepto en biología.

Las gallinas que viven en la naturaleza con acceso a un gallinero son felices, estarían explotadas si estuvieran hacinadas. Para darles una vida entiendo que han de tener contacto con un gallo (los huevos fecundados pueden consumirse siendo retirados para que no sean incubados).

Un vegano no consume huevos de gallinas al aire libre porque la domesticación de una especie para beneficiarse de ella se considera esclavitud, rechaza la posibilidad de sacrificio de machos al nacer (las variedades ponedoras suelen rendir menos carne, en España el sacrificio suele realizarse con CO2) o el macho y la hembra al dejar de ser productivos ,considera que el cuerpo de la gallina es víctima de opresión patriarcal y si los huevos están fecundados compara a la gallina con una madre a la que quitan sus hijos. Yo querría poder comerme un huevo del macho recién fecundado sin dejarlo incubar en lugar de sacrificarlo nada más nacer lo cual da bastante pena ,para el veganismo si hubiera forma tecnológica de saber si el huevo es de macho (hay empresas investigando) habría que no utilizarlo.

La oposición vegana al uso de lana no se sustenta sólo en tratos crueles a la ovejas como los reportados en Australia, el hecho mismo de hacer nacer a un animal adjudicándoles como finalidad satisfacer interés humanos, decidir cuando nace, muere y seccionarlo genéticamente conforme a necesidades productivas humanas se considera igual que con seres humanos.

El veganismo prescribe no consumir leche considerando que apropiárnosla para nuestros intereses es explotación y divulga que quitamos se leche a un ternero habiendo de matarle al nacer o destruirle. No es cierto. Las variedades lecheras de vaca (y otros rumiantes como cabras, etc.) han sido  seleccionadas durante miles de años para producir leche en excedente que alimentara al ternero y a la familia que cuidaba la vaca siendo la base del sustento de muchas culturas. El objetivo es demonizar la ganadería ecológica (aquella que está certificada) y tradicional (sin certificar, no peor por ello).Alegan el embarazo continuado como  explotación pero cuando las vacas y toros pastan juntos en el prado el embarazo es consecuencia de su libido. En algunas lecherías tradicionales no se sacrifica la vaca por llegar a la vejez dándoles jubilación y si bien el sacrificio de terneros macho que no vayan a reproducirse es intolerable para un vegano desde la biología se asume que en la naturaleza no todos los rumiantes sobreviven.

La falsa afirmación de la necesidad de quitarle su ración de leche a un ternero parece realizada no sólo desde la ignorancia sino desde el ánimo de acorralar a la persona y no dejarla salida en la ganadería tradicional, imprescindible para la supervivencia en muchos países por su aporte nutricional y utilización de animales para transporte y arado en regiones donde no pueden o no quieren depender de maquinaria y su combustible. El ataque no es sólo moral rebajado a la bajeza de “cada vez que tomas leche matas un ternero”, es un ataque de clase acomodada y consumista de modas a las formas tradicionales de vida que se resisten a la globalización y la negación de la importancia que tuvo la ganadería en el desarrollo de la agricultura presentándolas falsamente como separadas haciendo analogía al bien y el mal. El ser humano podo dedicar gran cantidad de tiempo y energía a las tareas agrícolas por que disponía de leche, carne y huevos proporcionados por el ganado (además de arar y fertilizar con este) invirtiendo menos tiempo en la caza y dedicándolo a otras áreas como las ciencias.

Desde una posición vegana no se podrían utilizar lombrices para compostar ni fertilizar cultivos con abono de origen animal. Pero los veganos comen cereales, legumbres, hortalizas y frutas que han sido abonados con la explotación de lombrices, gallinas, cabras, ovejas, cerdos y vacas. Si los veganos prestaran atención al origen de su alimento desaparecería la “brecha espiritual” que establece que comer un huevo es un crimen racial pero comer un tomate abonado por la misma gallina que puso el huevo es estar en “un sistema exento de sufrimiento”.

¿De verdad ningún vegano sabe que los cultivos se abonan con estiércol?.El veganismo es malo para el cerebro, la subalimentación impide pensar bien, pero las plataformas veganas llevan décadas como para no saber que las plantas se abonan con producto animal, concretamente, la Vengan Society desde 1944.

No se nace sabiendo, aprendemos en función de las posibilidades que ofrece el entorno y la disposición personal. Hay niños de barrios urbanos que no saben que la leche viene de las vacas, no es raro habiendo adultos de clase media y alta que no saben que los cultivos se abonan con estiércol. Todos somos ignorantes en algún área sobre la que hemos tenido oportunidades de aprender, la desconexión de la sociedad urbana de la naturaleza da una medida de las deficiencias del sistema educativo y productivo al que adaptamos nuestro conocimiento y rutinas de vida. El analfabetismo ambiental es un problema como el tecnológico. Las personas aprenden a medida que se relacionan con el entorno pero el veganismo, elitista y sectario, aísla a la persona de la realidad. Se asienta en el analfabetismo ambiental ampliamente extendido en la sociedad urbana, la ignorancia es rentable para vender libros de filosofía vegana, recetas y otros productos. Pienso que el bombardeo repetitivo de las campañas veganas sobre determinados aspectos de las granjas omitiendo qué se hace con el estiércol producido en las mismas no es sólo fruto de la ignorancia sino que muchas veces es intencionado.

Yo sabía que los cultivos se abonan con producto animal, no era analfabeta ambiental y aún así caí en el engaño, es muy interesante analizar nuestro proceso de la información. La saturación de imágenes desagradables de las granjas que el veganismo emplea hace asimilar como correcto el falso mensaje de que los vegetales no tienen nada que ver, bombardea hablando de carne, huevos y leche pero no menciona el estiércol y nuestra memoria puede no rescatarlo hasta mucho tiempo después. Los veganos viven haciendo (algunos de hacer) campaña contra las granjas, deberían conocerlas y saber que además de comida para humano proveen comida para planta (abono), pero incluso en una secta de ignorantes donde los daños cerebrales impiden ver lo evidente alguien puede haber logrado aprender para qué se usa el estiércol. ¿Esta persona sentirá miedo de la desaprobación grupal o simplemente le quitara importancia?

¿Cuántos veganos han abonado sus plantas de áloe vera con abono animal procedente de las mismas granjas cuya desaparición reivindican, se han comido el áloe tranquilamente o lo están vendiendo como cosmético o suplemento nutricional “producido sin explotación animal”?.La estafa vegana es muy lucrativa.

No sería la primera manipulación vegana, determinados sites web afirman que la dieta vegana es adecuada para niños y que no causa grandes mermas en su desarrollo físico citando una larga bibliografía en ingles. La gente no suele fijarse en la bibliografía, esta se refiere a niños ovolactovegetarianos, no veganos como el texto de la entrada pretende. Las medidas antropomórficas de niños nutridos con huevos y leche no son extrapolables a los que no los toman. Por otra parte en el ovolactovegetarianismo desde la infancia hay tendencia a una complexión menos fuerte que a menudo acompleja a los hijos varones, por ello algunos comienzan a comer carne al llegar a la adolescencia.

La falacia vegana afirma que “no participa en la explotación de animales”. Gran mentira sustentando un gran negocio, los veganos si participan de la explotación animal.

El abono de gallina, al igual que el huevo, sale de la gallina.

Los veganos si consumen productos animales. El abono animal forma parte de la lechuga que alimenta como el huevo es parte del bizcocho.

Hay más, para fertilizar campos además de estiércol se utiliza harina de carne, pescado, sangre y plumas, polvo de pezuña ,cuerno y hueso, aglomerados de piel y pelo ,lana y productos lácteos.

No tiene sentido la división ética que el veganismo establece entre ovovegetarianos y veganos bajo la premisa de que consumir huevos es ser un racista especista que participa en la explotación de las granjas pero quien consume sólo el abono de las mismas no discrimina animales no humanos ni participa del sistema de granjas. Los ovovegetarianos también suelen considerar que están en un peldaño ético inferior y se plantean veganizarse como si fuera un progreso. No hay diferencia ética entre consumir una cosa, la otra o ambas, pero la salud lo nota mucho. Supuestamente no consumir huevos es “reducir sufrimiento”, pero si de una misma gallina que al final de su vida es sacrificada pudiendo aprovechar dos productos sólo se utiliza uno no se está reduciendo el número de gallinas utilizadas ni cambian sus condiciones de vida, lo único que se hace es desperdiciar recursos teniendo que sacarlos de otra parte.

Muchas personas se privan de alimento y sufren física y emocionalmente por la creencia de que se están manteniendo al margen de las granjas industriales, pero siguen participando en su  sistema. Soportan mareos y cansancio por no comer huevos o tomarse un vaso de leche creyendo que sufrir es el precio de mantenerse en otro plano pero están en el mismo. Han sido víctimas de una manipulación. La plataformas veganas no han exigido la creación de un certificado que garantice que el vegetal no ha sido abonado por animales usando exclusivamente abono vegetal o químico, lo que da medida de su fiabilidad. Un vegano tiene que ir mirando etiquetas para asegurarse de que una galleta no lleva huevo aunque sea de campo pero si el cereal de la misma fue alimentado con animales de granja industrial no pasa nada, no es especista.

El veganismo divulga una imagen falsa del sistema de “explotación” como se la vegetal y la animal fueran por separado, el bien y el mal. Esta distorsión es propaganda elitista de personas ignorantes del mundo natural y rural y una idea de los granjeros como gente bruta y carente de refinamiento moral que come carne por ignorancia y capricho de gustarle el sabor.

El predicador vegano exige a los demás “cambiar” ,”elegir”, pero él no elige consumir vegetales no abonados por animales. No elige labrar los campos, cultivar los alimentos de la humanidad sin ingerir proteína animal “cambiar” su genoma (depender de suplementos de la industria farmacéutica) a una forma superior de conciencia que hasta ahora ha brillado por su elitismo de culpar de los males del mundo a la gente de pueblo: son brutos carnívoros que roban leche a vacas y maleducan a los urbanitos abasteciendo el supermercado de tentadores productos. La sociología vegana merece constituirse en una nueva rama de las ciencias sociales.

Al pensamiento elitista vegano le encanta hacer planes sobre la distribución mundial de cultivos (el plan es dominar el mundo) No se pone en el papel del labrador, exigirle soportar el esfuerzo físico de labrar campos sin nutrirse con productos animales a excepción del estiércol despreciándolos de brutos ignorantes que consumen los otros productos animales por capricho de sabor, es propio de elitistas de ciudad. La humanidad ganadero-agricultora ha domesticado semillas seleccionando aquellas cuyo rendimiento nos convenía abonándolas desde hace miles de años con ayuda de gallinas, vacas, cabras, cerdos, etc. probablemente sea parte de su genoma pero dudo que los veganos renuncien a comerlas. El vegano que alimenta su jardín o macetas (aloe  vera, etc.) con abono animal mientras prohíbe a su hijo comer carne o huevos de los mismos animales que lo producen comete una injusticia mayúscula, sus plantas tienen derecho pero su hijo no. Discriminación justificada en la diversidad cultural del mismo nivel que una adolescente tenga que ponerse velo alegando una inexistente necesidad moral y protectora de la virtud propia, la dignidad de terceros y el bien social. Si comes huevos te rebajas, ofendes y explotas a la gallina normalizando explotar personas pero yo tu vegano/a madre/madre no la exploto se alimento mi planta. Si no llevas velo te ofendes a ti misma, faltas al respeto a los demás y corrompes la sociedad llenándola de malos pensamientos y acciones.

La pedagogía  vegana se asienta en la premisa de que el veganismo es el pilar de la educación de los niños en el “respeto”, que no puedes comer huevo pero sí usar abono animal de granja industrial para alimentar vegetales. No es crecer en el respeto, es crecer en la ignorancia y aislado de la realidad. Para el respeto vegano cortar árboles no tiene efectos relevantes a nivel psicológico y social pero comer huevos hace violentas a las personas porque supuestamente normaliza explotar humanos. Establece evitar determinados productos de la “explotación animal” (a excepción arbitraria e injustificada del estiércol) permitiendo consumir productos de la “explotación forestal”. Pese a que los arboles también son seres vivos y la pérdida de bosque perjudica a animales no humanos y humanos .No es pedagogía, es sectarismo.

Una sociedad que estableciera limitaciones para cortar árboles seria más equilibrada que otra que tenga miedo supersticioso a comer huevos.

El veganismo promueve la idea de que alimentarse solo de vegetales implica mayor inteligencia que alimentarse de productos animales, pero las especies herbívoras no son más inteligentes que la carnívoras u omnívoras, para ser la suprema conquista espiritual e intelectual no veo que el razonamiento vegano supere al omnívoro medio.

Transité por el ovolactovegetarianismo unos meses saltando rápido a la alimentación vegetariana estricta. No lo hice por motivación elitista, no consideraba explotadores al cazador indígena ni al ganadero tradicional sino habitantes legítimos de otro contexto.

Aceptaba la muerte, lo que no aceptaba era que me hicieran el trabajo sucio de matar al animal. Entendía como una forma de tiranía que otra persona tuviera que causarse a sí misma la violencia psicológica de matar un animalito lindo (y por lindo mi sistema cognitivo entiende casi cualquier cosa, puede ser una sepia o algo grande como una vaca) para que yo comiera, tradicionalmente un varón, siendo además una forma de dependencia.

Me sitúa en el supuesto teórico de vivir en la naturaleza, mi regla era que si fuese capaz de matar un animal tendría derecho a disfrutar la carne como un león, pero si no podía matarlo yo misma tendría que desenvolverme autónomamente  buscando mi propio sustento sin ponerme brazos en jarra a exigir a un macho que saliera a cazar un ciervo para mí. No me motivaba la teoría extendida por un sector vegano de culpar al macho cazador de los males de la humanidad omitiendo que la mujer renuncio a su independencia cuando dejo de cazar animales y se especializo en cazar marido (en el Paleolítico la mujer participa en la caza).

Descarte huevos y leche orgánicos porque imaginaba el supuesto de ser yo la cuidadora de gallinas y vacas. De poder elegir consumiría huevos fecundados para impedir nacimientos y ejemplares sobrantes, pero yo no elegía ,desconocía las practicas de la granja de la que provenían los huevos y creía lo más probable que hubiera sacrificios tempranos. No me veía capaz de matar un pollito y no sería justo que otro lo hiciera por mí. Y de ser yo la dueña de una vaca no sabría que hacer con el ternero, no querría acumular un ganado infinito ni tampoco darlo a otras personas que se lo pudieran comer. Además tenía cierto rechazo a la situación de dependencia del animal domestico (rechazada la domesticación en sí misma, ya no) por lo que incluso en el hipotético caso de sacrificio cero prefería que no fuera necesario para mi supervivencia.

Así que ni cazadora ni ganadera, en ese plano teórico tendría que alimentarme de vegetales y frutas. La lucha era interior, no contra los demás. Aunque no dejaba de ser una absurda lucha interna. Mi modelo era erróneo, no existe ninguna cultura que se dedique a la agricultura y no complemente su dieta con huevos, leche o carne, y yo comía y arroz diario. No reparé además en que habían sido abonados por animales del mismo sistema que rechazaba.

De considerar que domesticar una gallinácea para obtener huevos es explotación por la misma lógica tendría que considerar que mendigar como hacen yoguis y budistas es explotación.

¿Quién es más explotado ,la gallina que vive en un entorno natural y recibe protección a cambio de huevos o el aldeano humilde que da un cuenco de avena con leche y miel de lo poco que tiene a quien elige dejar su trabajo para vivir contemplativamente? Siddhartha vivía de la limosna que le daban la cual incluía vegetales (abonados por animales), leche, miel, huevos y carne.

Hay quien podría considerar la vida austera y meditativa dependiente de limosna es semejante a vivir en modo planta, pero la vida sencilla observando la rectitud de pensamientos y palabra de monjes y monjas se considera un aporte social.

El vegetarianismo estricto que practique (sin acosar moralmente a nadie, sin llamarle carnaca egoísta, sin creerme superior, sin lanzar sutiles maltratos psicológicos a los demás para que dejaran de alimentarse naturalmente) al principio bien ,luego viéndome obligada a intercalar con lácteos y huevos (con mucho remordimiento) cuando estaba débil o no aguantaba más la ansiedad que grandes cantidades de fruta, pan, seitán, frutos secos o lo que fuera no calmaban no me hizo más lúcida, al contrario ,mis facultades psíquicas y físicas mermaban.

Cantidades excesivas de pan disparan la insulina, de fruta supone una alta cantidad de fructosa que daña el hígado y crea resistencia a la insulina haciendo que el cuerpo produzca mucha más, el exceso insulínico es fatal para el cerebro. El veganismo es defendido como sano bajo el falaz argumento de que se come “más “fruta cuando en exceso no es buena. Aunque la memoria académica funcionaba bien tenía más olvidos cotidianos (la llamada “memoria de trabajo”) como tareas pendientes, estudiar o escribir un rato me agotaba cayéndoseme la cabeza de sueño, salía a correr y resistía la carrera pero al terminar sentía una debilidad cercana al desmayo que me hacía pensar que algo similar debieron sentir quienes vivieron las históricas  marchas de la muerte. La suplementación con b12,hierro,zinc,levadura de cerveza y espirulina no bastaban, combinada aminoácidos de legumbres, cereales, frutos secos, vegetales, frutas y algas, sabiendo donde estaba la lisina, metionina ,triptófano, etc., busqué y me estudie tablas de aminoácidos de muchísimos alimentos (se creen expertos en nutrición por saberse cuatro o cinco y sin tener ni idea del papel que hacen proteína y carbohidratos hacen en la insulina, la gran omitida en nutrición vegana),me supe los aminoácidos hasta de los plátanos, higos, avena, distintas algas, etc.) y creo que por ello conseguía estar bien durante un rato después de comer pero a media mañana o media  tarde aparecía el hambre que no podía calmar porque no podía ingerir proteína de calidad con pocos carbohidratos como por ejemplo la leche, las proteínas son saciantes. ¿Que por qué no eche mano de derivados proteicos de soja?, la soja no es un alimento que se pueda tomar grandes cantidades y sobre todo me parece absurdo depender de alimentos que ni siquiera son de mi continente. Mi ética me inclina al consumo local.

Un periodo vegetariano estricto interrumpido cada varios días, semana o meses que dura algo menos de un año puede parecer corto. Al principio el cuerpo está bien pero al tiempo aparece un hambre que no se calma con calorías y la dinámica de cada día no es sana, cuando las cosas no funcionan hay que cambiar de estrategia, yo persistí demasiado tiempo. En nuestra cultura hay una mala costumbre muy extendida de estirar en el tiempo cuestiones alimenticias que nos hacen daño, cosa que no hacemos en otras aéreas: si una persona usa un champú que le estropea el pelo cambia, si entrena demasiadas horas y su cuerpo se resiente baja el ritmo, ¿Por qué aguantamos meses o años con una alimentación que nos hace daño?.

Mi actividad cotidiana se restringía por la salud (pese a que las analíticas me marcaban el hiero y el zinc justo dentro del límite por lo bajo) y decidí incluir proteína animal diaria para estabilizarme. Preferí matar peces antes que pollitos, eran demasiado monos. Habiendo vuelto al pescado seguía sin tolerar la idea de comerme un animal cuyo cerebro tuviera una estructura similar al cerebro humano y dentro del pescado no incluí cefalópodos porque me parecían demasiado inteligentes (o sea que de tapeo nada de calamares fritos).No sabía que el pescado azul estaba lleno de mercurio, creo que consumo en pocos meses la cantidad de mercurio que suele consumirse en 3 años y los empastes dentales de mercurio no ayudaban ,mi cerebro hacia operaciones lógicas que estaban fuera de toda lógica, es como verte desde fuera y decir que estupidez acabo de hacer.

La premisa según la cual comer huevos equivale a matar pollitos macho es una de las peores manipulaciones veganas, no es cierto que todas las granjas sean mono-producción de huevos y eliminen sistemáticamente a los machos nada más nacer, muchas producen huevos y carne destinando a esta los machos dejándolos crecer como siempre se ha hecho. Desde un punto de vista vegano no es distinto matar pollito que gallo adulto pues son seres sintientes por igual pero la propaganda visual vegana sí incide especialmente en el pollito dado que conmueve más, yo había llegado a interiorizar que cada vez que te comes un huevo matas un pollito imaginándome a mi misma metiéndolo en la cámara de gas, llegas a creer que si te lo comes lo matas y si no lo comes lo salvas. Esa asociación falsa alimentaba la dialéctica de “ mantenerse al otro lado de la línea “,es curioso pensar en las  creaciones falsas de la mente, nos condicionan haciéndonos dibujar un abismo a nuestros pies que emerge con el solo hecho de pensar en comerse un huevo ,miras al abismo en lugar de al horizonte porque tienes hambre y no puedes contemplarlo en detalle ni recorrerlo, o lo que es lo mismo, tu mente no puede crear porque esta aprisionada por la necesidad, decides caer, tu cuerpo lo necesita, has matado un pollito, tampoco podías evitarlo y hubiera muerto de todas formas pero es como si lo hubieras matado tú, te repones físicamente y empiezas otra vez pero de alguna forma sigues en el abismo, no tienes suficiente energía para crear el horizonte y sabes que no vas a andar muchos pasos sin toparte otra vez la pared. El pollito sólo estaba en mi mente, me había fabricado un sueño falso (imaginarte a ti misma metiéndolo en una cámara de gas) para reforzar la creencia falsa de que hay líneas tan visibles entre el bien y el mal, pero no eran reales pues no veían  mal en los demás por alimentarse de lo mismo que me reprobaba a mi misma ni les hacia protagonistas de escenas siniestras ,estaba creando distancia en mi mente entre los demás y yo y distancia de mi cuerpo que no se sentía bien, no tenía sentido vivir con líneas imaginarias, el malestar físico era real y quería estar bien.

Incorporar leche y huevos a diario fue una liberación, al fin, desayunar leche en vez de arroz con atún  y ensalada, y merendar leche en vez de pescado. Había aguantado estoicamente comer pescado a todas horas pero en ocasiones había buscado subterfugios para evitar pescado en la merienda, como barritas sabedora de que contenían en sus ingredientes leche y huevo, pero me mentía a mi misma diciéndome que eran solo un pequeño porcentaje de la barra y que unos pocos gramos no era tan criminal como un vaso de leche de 220 c.c. En esas absurdeces no se puede vivir, la vida no puede ser eso, cuando nos engañamos a nosotros mismos hay que reaccionar. Mejor tomar leche a diario y disfrutando que con remordimientos y perdiendo el tiempo en darle vueltas, nuestra inteligencia  merece usos mejores. Un par de meses después en una situación social ingerí un plato de pasta con tropezones de pavo. No me sentí culpable, yo no era peor o mejor persona por comerme esos trozos o pasarme un rato apartándolos con el tenedor. Fue liberador. Volví a comer pollo con regularidad. Pase casi otro año sin ser capaz de comer cerdo porque los mamíferos se nos parecen mucho. El primer filete de carne porcina no cayó en mi plato por mi mano, fue por mano ajena, el filete estaba delante, nadie me obligo, me sorprendió lo buena que estaba, como si en vida jamás la hubiera probado. En este proceso también influyo el hecho de considerar más atractivos a los hombres con fisionomía omnívora que a los de fisionomía herbívora, no tenía sentido condenar moralmente en mi misma el consumo de algo que no me parecía mal en los demás.

No creo que quienes digan “soy vegano desde hace años y no siento necesidad”. No cuentan la leche del chocolate que cae de vez en cuando, el huevo y la leche que contienen galletas, la leche del café de alguna que otra situación, las tapas de queso y carne cuando salen (“no lo necesita”, es que en el bar no había opción vegana y no quería desentonar…haber comido solo el pan de la tapa sin tocar la salsa) y el queso que compra de vez en cuando porque no aguanta más. Hay quien dice ser vegano y llevarlo “muy bien “por petulancia sin importarle engañar a quien realmente se priva y lo repercute en su salud. Algunos han tenido la honestidad  de revelar que consumen productos animales con regularidad para soportarlo y que temen confesarlo a la comunidad vegana por la fuerte reprobación e insultos que reciben los desertores. Por otra parte decir “soy vegano” facilita vender productos, talleres y conseguir donativos para entidades, que la persona sea realmente vegana es otra cuestión.

La campaña veganizadora (acoso moral) es selectiva sobre el occidental, hay veganos que lo justifican en que un indígena “no tiene otra cosa” que carne para comer. Predicar la alimentación exclusiva de vegetales como superioridad evolutiva para luego decir que en una selva llena de plantas te mueres de hambre es la degradación mental más baja. Hay que ser muy ignorante o muy deshonesto, el veganismo solo puede vender sus productos al occidental. Una indígena no va a comprar “leche vegetal” porque consume granos enteros ,no ve sentido en pasarlos por una trituradora, colocarlos perdiendo muchas propiedades, meterlos en un tetabrik que no se puede reciclar y decirle a su hijo toma bebe “leche”.

Un sector del veganismo ha divulgado que los gorilas son estrictamente herbívoros, pero los gorilas comen hormigas, termitas, orugas y caracoles, también afirman que los chimpancé son “frugívoros” cuando comen insectos, huevos, polluelos, cazan pequeñas gacelas y primates.

Este sector suele afirmar que el homo sapiens es estrictamente herbívoro por naturaleza, que no nos gusta la carne y nos obligan a comerla mediante un complot. Que si somos cazadores corramos a cuatro patas y cacemos con la boca (falacia dicha por el activista vegano Gary Yourofsky).¿Alguien ha visto un vegano a cuatro patas?.

Dentro del veganismo también existe la consideración de que el homo sapiens sapiens es omnívoro pero debe elegir “ser” herbívoro. No puede hacerlo porque “es” omnívoro, distinto es elegir como vive del mismo modo que “es” un ser sexual pero puede elegir vivir célibe .Ir contra natura ha de ser una opción, no una imposición.

El veganismo predica la “igualdad animal” pero pone al homo sapiens en la cima. En su relación establecida con otros animales (humanos y no humanos) voy a distinguir tres corrientes (aunque se podría ampliar):

*Falso veganismo: practica como opción individual (no trata de veganizar a la especie humana).

*Veganismo como obligación del homo sapiens sapiens.

*El homo sapiens sapiens debe veganizarse y veganizar a otras especies de animales domésticos (postura adoptada por plataformas veganas oficiales).

En filosofía vegana los términos racista, especista y homófono esta al mismo nivel, comerse un animal es comerse un negro, no es tolerable como opción personal y el vegano debe ser un activo erradicador del canibalismo racial. Por esto es que yo no fui vegana, vegano fue mi consumo. Yo no consideraba racistas a los demás ni los trataba como tales.

La segunda corriente es discriminatoria. Niega al animal humano el derecho a su alimentación natural omnívora pero la respeta en otros animales. Esta discriminación es ejercida por progenitores veganos contra sus hijos privándoles de alimento, sus hijos no tienen el mismo derecho a alimentarse que las demás especies. Un lobo puede cazar, ser valorado y protegido por el Estado, pero un niño no puede comer carne porque sería un crimen como comerse a otro niño.

La tercera postura otorga al animal humano el estatus supremo de guardián moral de las especies animales, debiendo veganizar no sólo a sus hijos sino también al perro, al gato y a todo lo que pueda que sea domestico.

La tendencia de animales de compañía es otro punto de incoherencias en el veganismo.

No hace falta ser vegano para considerar que la cría y tenencia de animales con fines decorativos le coloca en situaciones indeseables como fala de espacio, nulo contacto con la naturaleza, mala alimentación, etc.

El veganismo prescribe la prohibición de compra-venta de animales asemejándolo a la compra-venta de humanos, racismo y esclavitud. Permite la adopción recomendándola activamente para evitar que perros y gatos vivan en malas condiciones o sean sacrificados.

Si los animales no se compran es establecimientos el negocio de cría terminara pero, ¿qué pasa con los animales con comprados? .Son sacrificados. Estas muertes son aceptadas por muchos veganos que promueven adopciones clasificando de racista esclavista a quien compre un animal. La cría masiva y tenencia en malas condiciones tienen otras soluciones que no sean llamar a marginar y sacrificar a los animales en venta, más lógico sería legislar para no exponer a los animales a la compra caprichosa y limitar la cría.

Perros y gatos son carnívoros, lo que implica a su adoptante en participar de la explotación o veganizarlos. Veganizarlos es prescrito por plataformas oficiales para no apoyar la industria cárnica. Han lazado su fatwa.

Algunos veganos lo justifican en que los animales domésticos dependen del humano, un gato domestico no puede beneficiarse de la dispensa que el humano, guardián moral, concede al león para comer carne. Muy significativa la línea divisoria entre dentro y fuera de la naturaleza.

La clave filosófica es: el león pertenece a la naturaleza, pero el gato pertenece al vegano.

Esto contradice la doctrina vegana que se opone al estatus de propiedad de un animal comparándolo e la esclavitud. El animal domestico pertenece al veganismo y debe lucrar la industria del pienso vegano. También contradice la esencia de toda la doctrina según la cual los animales no deben ser obligados a satisfacer interese humanos, obligar a un gato a comer vegano es un interés humano.

 Desde el veganismo suelen lanzarse mensajes contra las jaulas. No hace falta ser vegano para decir que enjaular animales libres es cruel pero hay veganos que hacen donativos económicos a entidades que enjaulan gatos o son miembros de la entidad, lo justifican en que pueden morir atropellados o envenenados pero las personas también tenemos riesgos en libertad y no por ello nos encierran.

El veganismo suele rechazar el término “mascota” prefiriendo usar el de “compañero” comparando adoptar un perro con acoger a una persona sin hogar o adoptar un niño. Pero son muchos los veganos que promueven activamente la castración de “sus iguales” alegando motivos como el control poblacional, un carácter más dócil, hacer menos ruido, prevenir tumores, evitar el sangrado estral de la perra, etc. Recuerdan mucho a esas autoridades religiosas que recomiendan la ablación enumerando sus virtudes para una vida ordenada. Parece una religión en guerra contra el infiel.

A menudo los “refugios” de perros y gatos esconden la castración bajo termino esterilizar, antes de hacer un donativo es recomendable averiguar si los mutilan lo cual sucede la mayoría de veces promocionando la castración frente a la vasectomía y la ligadura de trompas por las ventajas que tiene para el dueño un animal sin ovarios ni testículos, es decir, sin las principales fuentes de estrógeno y testosterona, argumentando que es un acto de responsabilidad positivo para la salud, obviamente absurdo. En algunos santuarios de animales se obliga a los carnívoros a comer pienso vegano, es excepcional pues es caro, pero cuando los donativos y cobrar a los voluntarios por ayudar lo permiten ,usan este pienso para dar una imagen más fuerte de veganismo y liberación animal que a su vez atrae más donativos. Privar de carne a un carnívoro debería considerarse maltrato.

Los animalistas(para ser animalista hay que ser vegano) dan pienso con carne a los perros y gatos de sus refugios, conforme a su discurso es esclavizar y asesinar injustamente a seres sintientes cuya vida dicen tener el mismo valor que la humana y el mismo derecho a la protección legal. Si les traumatizara como expresan para convencer de no consumir animales con imágenes duras diciendo “mira el sufrimiento que cuesta tu comida” (y la de tus perros qué) y “no hay diferencia entre el cerdo que te comes y tu perro, te estás comiendo a tu perro “ no pedirían donativos ni los darían para  comprar pienso porque se sentirían cómplices del maltrato y asesinato que recriminan a otros. Técnicamente por su lógica de equivalencia están dando carne de perro a otro perro y gatitos (terneritos) discriminando igual que racistas y machistas ,todo lo que recriminan fervientemente a los demás apelando a las emociones para manipular pero que en sus propias emociones no acontece porque si lo hiciera dirían “le quitaste su ternero a una vaca para que coma el perro que adoptaste porque te parece más bonito, todas las madres sufren, apadrina/amadrina una vaca no tienen menos derecho a vivir porque no te dan la patita”.

Los animalistas perrogatistas dicen ser antiespecistas y querer una sociedad no especista pero favorecer a perros y gatos es especista. Predicar discursos que no se sienten es propio de psicópatas y gente que repite sin analizar por moda y necesidad de aceptación para darse aires de intelectualismo sensible. La imagen animalista facilita recibir donativos, hacen charlas “educativas” sobre como comer pollo y cerdo equivale a comer gato o humano y pretenden darlas en colegios (otra cosa es que las acepten) avalándose como “defensores de los animales”, se ve que consideran defender a los animales que alimentan a sus perros y gatos. El animalismo perrogatista mueve mucho dinero y se utiliza para darse prestigio social y autoridad moral, animalistas de otros sectores como el antipeletero o activistas contra la industria de foi gras no necesariamente comparten el animalismo perrogatista pues es más acorde a ideología  vegana y antiespecista liberar a gatos y perros en zonas de naturaleza para que cacen su sustento estando sometidos a las mismas reglas que otros animales silvestres no  favoreciéndolos por tanto en lugar de mantenerlos cautivos a ellos y a los animales que los alimentan, y a los perros que por su morfología no pudieran cazar darle pienso vegano. El animalismo perrogatista puede considerarse una intromisión especista en el animalismo, capturan gatitos muy jóvenes separándolos de la madre para ponerlos en adopción y castrarlos en lugar de dejarlos libres y reubicarlos si el entorno no ofrece caza. Los secuestran por el mero hecho de ser bonitos y tener la idea de que todo gato debería ser adoptado, es especista pretender que un animal no humano silvestre necesita necesariamente al humano y dar a éste el derecho a privarle de libertad por preferencia personal y sobreprotección, no por urgencia de asistir una herida. Secuestrar un gatito no es distinto de cuando un furtivo captura una cría de tigre o leopardo para que un rico la tenga como un gato excusándose en salvarlo de los peligros de la libertad  o capturar la cría bonita de cualquier otro animal silvestre. Para los animalistas secuestradores de gatitos no cuenta lo de “toda madre y toda cría sufre la separación” que esgrimen contra el consumo de lácteos por separar al ternero de la vaca cuando esta crecido para el matadero, mientras secuestran muy infantiles gatitos lactantes traumatizados por la súbita perdida del contacto con la madre para obligarlos a ser animales domésticos. Los cogen muy pequeños con el argumento de que “hay que socializarlos”, pues luego obviamente el gato huira del humano y solo algunos por iniciativa propia buscaran el contacto. Desde cuando según el veganismo los animales nacidos libres tienen que ser obligados a socializar con humanos. Desde que la sectaria de turno (suelen ser mujeres) se encapricho de crías bonitas y pidió donativos para poder cuidarlas, porque son muy lindas, monísimas, mientras buscan “adoptante” de gatitos que no sean huérfanos (después de leer esto simplemente engañaran en las redes sociales con la foto del secuestrado diciendo que estaba solo, que no tenia madre…) y angustian a los lectores con mensajes de alarma, pidiendo adopción urgente y victimizándose de que no tienen espacio mostrándolo en jaula para presionarles a responsabilizarse de las consecuencias de su secuestro. Podrían aplicarse su discurso, autodeconstruirse y cuestionarse sus privilegios de secuestrar y obligar a socializar con bandera antiespecista, heroína y feminista.

Hay gallinas y vacas más felices en verdes prados que muchos perros y gatos castrados y encerrados.

Me permito añadir un producto que los veganos deben evitar que no está citado en páginas veganas: porcelana china. Además de barro cocido, cuarzo, caolín y feldespato lleva un mínimo de 30% de ceniza de huesos de animales para hacerla más blanca y resistente. En Europa también se produce porcelana con ceniza de hueso buscando imitar la calidad china.

 

Anam Cara.

 

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