CORONAVIRUS Y ECONOMÍA (Recopilación de artículos sobre los efectos económicos de la pandemia del coronavirus)

Este es un libro singular. Hace veinte días no pensaba que iba a publicarlo. Contiene los artículos que he escrito en las últimas semanas para analizar los efectos de la pandemia del coronavirus sobre la economía mundial y la española. Al ser una recopilación de textos diversos que no han sido concebidos para constituir un libro como tal, tiene repeticiones y lagunas. He decidido, sin embargo, dejarlos tal como los publiqué, realizando tan solo correcciones de estilo y eliminando las erratas que he podido encontrar. Me ha parecido que era más importante ofrecer cuanto antes una publicación completa a quienes suelen leer lo que escribo que no esperar a tener un libro bien diseñado y completamente terminado.
De antemano pido disculpas por los errores o imprecisiones que pueda haber y que iré tratando de corregir en sucesivas entregas.
He decidido incluir al principio dos artículos que no tratan del virus porque los escribí antes de que apareciera.
Me parece, sin embargo, que son fundamentales para entender el contexto en el que se produce la pandemia, en el mundo y en España. El primero, se refiere a la crisis que yo ya veía venir en septiembre de 2019 y el segundo a la situación en que yo creía que se encontraba España y el mundo en noviembre de ese mismo año.
Espero que mis reflexiones puedan ser de utilidad. En los momentos complicados, como los que vivimos, es fundamental estar bien informados, aunque no debemos olvidar lo que decía Gertrude Stein: “Todo el mundo recibe tanta información durante todo el día que pierde su sentido común”. No lo perdamos y tengamos cuidado porque “la estupidez insiste siempre”, como escribió Albert Camus en La peste, un libro ahora de desgraciada actualidad. Las palabras o frases subrayados contienen hipervínculos.


 Sevilla, 29 de marzo de 2020.

NOTA PREVIA A LA SEGUNDA EDICIÓN.

La segunda edición de este libro sale un par de semanas después de la primera con los nuevos artículos que he publicado, a partir del titulado Holanda, campeona mundial de la evasión fiscal, tiene por qué callar (p. 105). Como en la primera, he decidido presentarlos en el mismo orden en
el que fueron publicados. Es posible que así se pierda unidad temática pero quizá sea más fácil seguir la secuencias de los hechos y de las respuestas.
En este tiempo se han tomado decisiones importantes dentro y fuera de España pero no las que sería preciso adoptar para evitar una crisis económica de gran envergadura una vez que acabe el confinamiento de la población.
Cuando escribo estas líneas, la discusión se centra en si es preferible acabar cuanto antes con el cierre de la actividad, para evitar el colapso económico, o proteger vidas evitando que el contagio siga propagándose. Es una alternativa siempre dramática aunque mucho más si no se está
dispuesto a adoptar las medidas necesarias para garantizar el ingreso que pierden las empresas y las personas por la forzosa inactividad.
Hasta ahora, el eje central de la respuesta consiste en incrementar la deuda, el negocio de los bancos. Es un suicidio, una alternativa letal e insostenible. Si los bancos  centrales no asumen directamente la financiación de lo que se necesita para evitar el colapso y no se asume el compromiso de ir hacia un jubileo universal de la deuda que la vaya reduciendo en todos los países, la pandemia del Covid 19 será el inicio de una etapa muy dura para la Humanidad.
¡Ojalá seamos capaces de aplicar alternativas de justicia, de vida y progreso!

 Sevilla 12 de abril de 2020

 

Aquí puedes visualizar o descargar el libro:

Coronavirus y economia

Euskadi en duelo. La central nuclear de Lemoiz como símbolo de la transición vasca

En un recodo de la sinuosa carretera que lleva de Armintza a Bakio pueden contemplar se los colosales restos de la central nuclear de Lemoiz. Si uno va circulando en coche la visión se produce como un fogonazo, durante un breve instante. Enseguida el terreno montuoso vuelve a esconder las deterioradas instalaciones. Así permanece Lemoiz desde hace 30 años, cuando las obras se detuvieron: cerrada y oculta. Esfumado de las primeras planas, su nombre reaparece de ciento en viento, cuando se cumple un aniversario o surgen nuevas propuestas de reutilización que, hasta el momento, han quedado en agua de borrajas.

Hubo un tiempo en que Lemoiz era uno de los principales temas de la actualidad informativa. En los plenos inaugurales del Parlamento vasco, en 1980, se abordó el problema de la central. Los telediarios y los periódicos abrían sus ediciones con alguna noticia relativa a la controversia nuclear: la última gran manifestación por la paralización de las obras, un informe de especialistas internacionales, la respuesta de otros expertos locales o un atentado contra una subestación de Iberduero, la empresa promotora de Lemoiz. Así hasta rellenar páginas y páginas de información y opinión. Las estanterías de mi casa están cargadas de carpetas en las que se acumulan cientos de publicaciones monográficas y documentos internos, así como más de 3.000 recortes de prensa sobre el movimiento antinuclear, Iberduero, la postura de los partidos políticos… Toda esta barahúnda ya pasó y ahora es el silencio el que se enseñorea de aquel rincón de la costa vasca.

Una mañana de diciembre de 2008 entrevisté en su despacho de la Universidad del País Vasco a José Allende, una de las personas más destacadas de la oposición anti-Lemoiz. Enseguida pude comprobar que una de las cosas que más le preocupaba transmitirme era su temor a que la historia de Lemoiz se manipulara. Que se contara una versión tendenciosa. En el fondo los historiadores no estamos habilitados para descubrir y narrar la Verdad pretérita, porque la materia prima con la que trabajamos, el ser humano en el tiempo, es extremadamente inestable. En nuestra disciplina hemos pasado del cientifismo positivista a asumir los límites del conocimiento que generamos. Como apuntó Lucien Febvre hace ya más de medio siglo: “jamás tenemos convicciones absolutas cuando se trata de hechos históricos”. Me gusta comprender mi profesión como una carrera en la que se persigue una meta loable, la objetividad, pero sin absolutismos, porque lo importante, más que alcanzar esa cumbre, es el trayecto. Una ruta en la que nos guiamos por el método de ensayo y error. Ofrecer al lector una cadena interminable de hechos (cosa que, aparte de ser plomiza, ya de por sí es subjetiva –¿por qué, si no, se escogen unos sucesos y se descartan otros?-) no parece tanto el trabajo del historiador, cuanto el del anticuario del pasado. Así pues, se trata de interpretar, pero sin especulaciones excesivamente abstractas, sino a la luz del diálogo con las fuentes primarias y la bibliografía. Con la intención no sólo de iluminar pasajes subterráneos, sino de comprender por qué las personas actuaron de una forma determinada en un momento concreto. Comprender no significa disculpar, sino analizar, dando a conocer las causas.

En diversas sociedades que han sufrido experiencias de terrorismo existe una tendencia acomodaticia a pasar rápido de página. A corto plazo esta propensión puede ser políticamente operativa, pero a largo plazo suele resultar éticamente demoledora. Mirar hacia atrás con perspectiva crítica, aunque quizás resulte incómodo, es necesario si queremos construir un futuro más cívico, con menos sectarismos que durante las últimas décadas.

La tarea de los historiadores no es redactar un catecismo, sino fomentar la reflexión, hacernos preguntas e impulsar a que los ciudadanos también se las hagan. Esta obra no pretende contar con pelos y señales la historia de una central nuclear abandonada, cosa que parece un esfuerzo excesivo para semejante objeto. Aquí se estudia la polémica en torno a Lemoiz porque es clave para comprender algunos de los más destacados ingredientes del pasado reciente de Euskadi: la conflictividad social, el ciclo de violencia política y el proceso de democratización y construcción de la autonomía vasca.

No pocos han quedado satisfechos con una versión de la historia de Lemoiz bastante divulgada y que no contempla detalles escabrosos: la central nuclear estaba mal y no se abrió, así que nos congratulamos de no tener semejante peligro cerca de casa. Para algunos las protestas contra Lemoiz son un mito: encarnan la memoria de la lucha de un pueblo contra las imposiciones provenientes de fuera. Para otros, que van más lejos, Lemoiz es la prueba del algodón de que la violencia de ETA no fue en vano, sino que ha servido para obtener ganancias significativas para los vascos. La historia de la central (una versión idealizada de la misma, se entiende) era un primer paso, un ejemplo de lo que Euskadi podía llegar a ser: un país independiente, que tomaba sus propias decisiones gracias al dinamismo de un fuerte movimiento popular que se había deshecho de un peligroso enemigo recurriendo a los diversos medios a su alcance. Un eufemismo para no hablar, entre otras cosas, de terrorismo. Y todo ello pese a las Fuerzas de Orden Público (FOP) y el Gobierno de España, que estaban del lado de Iberduero. En la prensa de las organizaciones antinucleares se podía leer que: “por doquier, crecieron cíclopes metálicos, que fueron defendidos con las armas, murallas grises de hormigón y acero. Los nuevos templos con altares (reactores nucleares, ciertamente), insaciables de sangre, clamaron por ficticios bienestares (…). ¡Soberana certeza en manos de un Poder sin nombre, impersonal y frío como la estatua de un dios inexistente!”3 . En los años de la Transición la leyenda de David contra Goliat resucitaba en la carne de una central nuclear y sus contrincantes.

El punto álgido del asunto Lemoiz se ventiló en la década comprendida entre 1972 y 1982. En la primera de esas fechas Iberduero obtuvo un permiso provisional de obras de los ayuntamientos de Mungia y Lemoiz, en cuyos términos municipales está la cala de Basordas, donde se iniciaron los trabajos. En la segunda fecha la construcción se paralizó tras el asesinato a manos de ETAm de Ángel Pascual, el ingeniero jefe. En esos años se desplegó uno de los movimientos sociales más multitudinarios en la Euskadi de la segunda mitad del siglo XX, el antinuclear. Asimismo, una ETA en auge desató desde 1977 una fuerte campaña terrorista con el fin de propiciar que la central no llegara nunca a funcionar. Todo ello coincidió con un momento en el que las instituciones del autogobierno vasco se estaban construyendo después de cuarenta años de dictadura franquista. Era un cóctel con muchos y explosivos componentes.

Para una generación de vascos, la que protagonizó la Transición democrática, Lemoiz es como las reuniones navideñas: una cita sobre la que no hay consenso, pero que resulta ineludible. Sin embargo, muchos jóvenes desconocen qué sucedió en torno a dicho proyecto o simplemente blanden algún detalle estereotipado. La conmemoración en 2012 del 30 aniversario de la paralización de las obras de la central, que coincide también con la celebración del Año Internacional de las Culturas, de la Paz y la Libertad, es un momento oportuno para plantearse: ¿por qué importa Lemoiz?

Lemoiz fue mucho más que una controversia ecológica o medioambiental, temas de por sí importantes, pero que acabaron relegados a un segundo plano. Fue un duelo fundamentalmente político entre formas distintas de entender Euskadi y entre modos diferentes de participar en los asuntos públicos, mediante la fuerza o la palabra. Un duelo que, con sus aciertos y errores, con sus progresos y retrocesos, sirve como metáfora de la ardua democratización vasca.

La idea de fondo sobre la que se sostiene este libro es la particularidad de la Transición en Euskadi, algo que ha sido reseñado por diferentes autores5 . Ello implica defender que el País Vasco sí experimentó un proceso de democratización en los años setenta del siglo XX, lo que viene siendo puesto en cuestión por algunos agentes políticos y sociales. Pero dicha transformación fue imperfecta y bastante más problemática que en el resto de España. Fue así, básicamente, por el impacto de la violencia política, por su empleo y legitimación. Porque si la Transición fue un camino hacia más democracia, la espiral terrorista de esos años consistió en su mayor amenaza. Bombardear, por ejemplo, decenas de torres de alta tensión parece una forma bastante tiránica de conducirse en la vida pública. Más tarde tendremos ocasión de profundizar en estos episodios tan poco modélicos como significativos.

El libro se inicia con una aproximación sustancialmente descriptiva a la controversia sobre la central nuclear de Lemoiz. A continuación se despliegan otras partes más analíticas. En ellas se divulga sobre temas como la construcción de las identidades colectivas, el concepto de nación, la importancia de las emociones en política, el peso del pasado, las tradiciones y los mitos nacionalistas, el papel de las representaciones icónicas, discursivas o teatrales, la relevancia de la acción colectiva o las consecuencias del empleo del terrorismo, tomando siempre Lemoiz como caso de estudio privilegiado. En las conclusiones se trata de responder a varias cuestiones que permanecen abiertas y sobre las que no existe, ni se le espera, un acuerdo universal: quién cerró Lemoiz, quién salió ganando y perdiendo de toda esta historia y en qué medida Lemoiz fue un asunto excepcional o, por el contrario, se puede comparar con otros casos internacionales que salieron a la luz en las mismas fechas.

Los historiadores nos solemos sentir más cómodos apoyándonos en abundante documentación sobre procesos ya culminados que ensayando sobre etapas más próximas en el tiempo. Especialmente si, como ocurre en Euskadi, los debates sobre la Transición no están cerrados, sino que se proyectan hacia adelante, existiendo quienes cuestionan la herencia política de aquella época e incluso quienes la impugnan de forma radical. Aparte de por esto, otro de los principales motivos por el que lo historiadores vascos no nos hemos ocupado antes del pasado más reciente ha sido por la persistencia del terrorismo. Ha habido autores, contemporaneístas entre ellos, que además de escribir y enseñar en las aulas universitarias han ejercido un auténtico papel de intelectuales liberales, significándose abiertamente contra la violencia política, subiéndose a la tribuna pública para defender la causa de la libertad mediante la palabra. Han sufrido sabotajes, insultos y amenazas, han sido perseguidos por su compromiso cívico, se les ha colocado escoltas y varios de ellos han acabado en el exilio, cuando no asesinados, como el periodista José Luis López de la Calle. Ha sido una enseñanza difícil de ignorar para el resto de sus colegas. Desde luego no soy un pionero que rompe con una época de mutismo. En todo caso me podría honrar de integrarme en una corriente que avanza hacia la profesionalización de la historia vasca del presente y que va generando un ritmo creciente de aportaciones en forma de libros y artículos.

Uno de mis propósitos a la hora de redactar esta obra ha sido cuidar la prosa. Después de varios años profundizando en un tema es difícil evitar la impresión de estar golpeando las mismas ideas con un martillo hasta dejarlas prácticamente planas. Es una sensación equiparable a la del músico que interpreta una canción en decenas de escenarios. El reto no consiste en emplear una jerga especializada para el consumo del gremio de investigadores profesionales, sino en tratar de hacerme entender por cualquier persona que se acerque a estas páginas.

Aparte de ese propósito es conveniente apuntar algunas notas sobre la redacción de nombres propios y topónimos. En las fechas que nos ocupan, en la mayoría de los casos, tanto en la prensa como en la documentación, se escribían los nombres de las localidades en castellano (Guernica, no Gernika). Salvo en las citas literales, donde he respetado la grafía original (Lemóniz), los nombres de los ayuntamientos (Lemoiz), los barrios y las provincias son los actualmente oficiales. Las denominaciones de las instituciones (Diputación de Vizcaya), al igual que las de las asociaciones (Comités Antinucleares), aparecen en el mismo idioma en el que se escribían.

Quiero agradecer a los promotores de este proyecto, la Fundación Euskadi 2012, vinculada a la Consejería de Cultura del Gobierno vasco, y en particular a su secretario Mikel Toral y su gestor Pello Gutiérrez, la confianza que han depositado en mí para redactar Euskadi en duelo, así como la libertad creativa que desde el primer momento he disfrutado. Para mí ha sido un auténtico placer tener la oportunidad de trabajar con dos excelentes profesionales: el fotógrafo Mikel Alonso y el diseñador Íñigo Ordozgoiti. Debo, asimismo, reconocer el apoyo que siempre me brinda mi familia y amigos, sin los cuales no hubiera podido tener la tranquilidad y la alegría suficiente para acometer mis investigaciones. Gaizka Fernández Soldevilla y Barbara van der Leeuw han hecho, como siempre, una impagable lectura crítica del primer borrador. Su ayuda no se amortiza simplemente dándoles las gracias. Varios pasajes de este libro están inspirados en seminarios y conversaciones informales que durante los últimos años se han desarrollado en el Departamento de Historia Contemporánea de la UPV-EHU, sobre todo entre los integrantes del grupo de investigación dirigido por Luis Castells al que pertenezco: el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda.

Muy especialmente le dedico estas páginas a mi compañera Barbara y a nuestro kleine pinda, por los días en Texel y por ese tímido y maravilloso sol holandés que apareció cuando más lo deseamos.

Bilbao, Belfast y Hontoria de Valderados, julio de 2012

Doctor en Historia Contemporánea e investigador del Instituto de Historia Social Valentín de Foronda, de la Universidad del País Vasco. Ha escrito varios ensayos sobre el pasado reciente de Euskadi desde y para el llamado ‘mundo académico’. Puntualmente también colabora con la prensa periódica (El Correo, Hika), y actualmente también con eldiarionorte.es a modo de divulgación científica, que es con lo que disfruta cada vez más. En la actualidad colabora en el Centro para la Memoria de las Víctimas del Terrorismo.

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Euskadi en duelo. La central nuclear de Lemoiz como símbolo de la transición vasca

LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO (Byung-Chul Han)

EL PROMETEO CANSADO.

El mito de Prometeo puede reinterpretarse considerándolo una escena del aparato psíquico del sujeto de rendimiento contemporáneo, que se violenta a sí mismo, que está en guerra consigo mismo. En realidad, el sujeto de rendimiento, que se cree en libertad, se halla tan encadenado como Prometeo. El águila que devora su hígado en constante crecimiento es su álter ego, con el cual está en guerra. Así visto, la relación de Prometeo y el águila es una relación consigo mismo, una relación de autoexplotación. El dolor del hígado, que en sí es indoloro, es el cansancio. De esta manera, Prometeo, como sujeto de autoexplotación, se vuelve presa de un cansancio infinito. Es la figura originaria de la sociedad del cansancio.

Kafka emprende una reinterpretación interesante del mito en su críptico relato «Prometeo»: «Los dioses se cansaron; se cansaron las águilas; la herida se cerró de cansancio». Kafka se imagina aquí un cansancio curativo, un cansancio que no abre heridas, sino que las cierra. La herida se cerró de cansancio. Asimismo, el presente ensayo desemboca en la reflexión de un cansancio curativo. Tal cansancio no resulta de un rearme desenfrenado, sino de un amable desarme del Yo.

 

 

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La sociedad del cansancio (Byung-Chul Han)

100 CUENTOS DE JULIO CORTAZAR Y JORGE LUIS BORGES

Descubre la obra de Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, cuentos cortos que puedes leer en línea.

 

Julio Cortázar.

Uno de los mejores cuentistas latinoamericanos y, además, uno de los máximos exponentes del Boom Latinoamericano, creó casi todo lo que los narradores contemporáneos definen como cuento; fue él uno de los grandes cimientos del relato corto contemporáneo y comparaba al cuento con una esfera, “es algo”, decía, “que tiene un ciclo perfecto e implacable”. Algo que empieza y termina satisfactoriamente como la esfera en que ninguna molécula puede estar fuera de sus límites precisos.

Cuentos en Literatura.us

Carta a una señorita en París – Bestiario (1951)

Ómnibus – Bestiario (1951)

Cefalea – Bestiario (1951)

Bestiario – Bestiario (1951)

Circe – Bestiario (1951)

Las puertas del cielo – Bestiario (1951)

No se culpe a nadie – Final del juego (1956)

El río – Final del juego (1956)

La puerta condenada – Final del juego (1956)

Una flor amarilla – Final del juego (1956)

Sobremesa – Final del juego (1956)

La banda – Final del juego (1956)

Los amigos – Final del juego (1956)

El móvil – Final del juego (1956)

El ídolo de las Cícladas – Final del juego (1956)

Relato con un fondo de agua – Final del juego (1956)

Después del almuerzo – Final del juego (1956)

Final del juego – Final del juego (1956)

Cartas de mamá – Las armas secretas (1959)

Las babas del diablo – Las armas secretas (1959)

El perseguidor – Las armas secretas (1959)

Las armas secretas – Las armas secretas (1959)

Los buenos servicios – Las armas secretas (1959)

La salud de los enfermos – Todos los fuegos el fuego (1966)

Reunión – Todos los fuegos el fuego (1966)

Instrucciones para John Howell – Todos los fuegos el fuego (1966)

Todos los fuegos el fuego – Todos los fuegos el fuego (1966)

El otro cielo – Todos los fuegos el fuego (1966)

Queremos tanto a Glenda – Queremos tanto a Glenda (1980)

Anillo de Moebius – Queremos tanto a Glenda (1980)

Orientación de los gatos – Queremos tanto a Glenda (1980)

 

 

Cuentos en Ciudad Seva

Casa tomada – Bestiario (1951)

Lejana – Bestiario (1951)

Las ménades – Final del juego (1956)

La noche boca arriba – Final del juego (1956)

Axolotl – Final del juego (1956)

La isla al mediodía – Todos los fuegos el fuego (1966)

La señorita Cora – Todos los fuegos el fuego (1966)

 

 

 

 

Jorge Luis Borges

Creó con sus ficciones un universo propio, un compendio asombroso de conjeturas, espejos, laberintos, paradojas… Obra imprescindible de la literatura contemporánea, sus cuentos pertenecen a la categoría de las páginas antológicas. Utiliza un singular estilo literario basado en la interpretación de conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. La simbología que utiliza remite a los autores que más le influencian -William Shakespeare, Thomas De Quincey, Rudyard Kipling o Joseph Conrad-. A lo largo de toda su producción creó un mundo fantástico, metafísico y totalmente subjetivo. Su obra, exigente con el lector y de no fácil comprensión, ha despertado la admiración de numerosos escritores y críticos literarios de todo el mundo. Describiendo su producción literaria, el propio autor escribió: “No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura”.

 

 

Cuentos en Ciudad Seva

Tlön, Uqbar, Orbis Tertius – Ficciones (1944)

Las ruinas circulares – Ficciones (1944)

El milagro secreto – Ficciones (1944)

Tres versiones de Judas – Ficciones (1944)

El Sur – Ficciones (1944)

El acercamiento a Almotásim – Ficciones (1944)

La casa de Asterión – El Aleph (1949)

Los dos reyes y los dos laberintos – El Aleph (1949)

La intrusa – El informe de Brodie (1970)

El evangelio según Marcos – El informe de Brodie (1970)

 

Cuentos en Literatura.us

  • La lotería en Babilonia – Ficciones (1944)
  • Examen de la obra de Herbert Quain – Ficciones (1944)
  • La forma de la espada – Ficciones (1944)
  • Tema del traidor y del héroe – Ficciones (1944)
  • La muerte y la brújula – Ficciones (1944)
  • El fin – Ficciones (1944)
  • La secta del Fénix – Ficciones (1944)
  • Pierre Menard, autor del Quijote – Ficciones (1944)
  • La biblioteca de Babel – Ficciones (1944)
  • El jardín de senderos que se bifurcan – Ficciones (1944)
  • Funes el memorioso – Ficciones (1944)
  • El inmortal – El Aleph (1949)
  • Los teólogos – El Aleph (1949)
  • Historia del guerrero y la cautiva – El Aleph (1949)
  • Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874) – El Aleph (1949)
  • La otra muerte – El Aleph (1949)
  • Deutsches Requiem – El Aleph (1949)
  • El Zahir – El Aleph (1949)
  • La escritura del Dios – El Aleph (1949)
  • El hombre en el umbral – El Aleph (1949)
  • Emma Zunz – El Aleph (1949)
  • El Aleph – El Aleph (1949)
  • La Espera – El Aleph (1949)
  • Historia de Rosendo Juárez – El informe de Brodie (1970)
  • Juan Muraña – El informe de Brodie (1970)
  • El informe de Brodie – El informe de Brodie (1970)

Cuentos en Archivos Borges

  • Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto – El Aleph (1949)
  • La busca de Averroes – El Aleph (1949)
  • El indigno – El informe de Brodie (197
  • El encuentro – El informe de Brodie (1970)
  • La señora mayor – El informe de Brodie (1970)
  • El duelo – El informe de Brodie (1970)
  • El otro duelo – El informe de Brodie (1970)
  • El Congreso – El libro de arena (1975)
  • La noche de los dones– El libro de arena (1975)
  • El soborno – El libro de arena (1975)
  • Avelino Arredondo – El libro de arena (1975)

Cuentos en Narrativa Breve

  • El muerto – El Aleph (1949)
  • El espejo y la máscara – El libro de arena (1975)
  • El libro de arena – El libro de arena (1975)

Cuentos en Letras Perdidas

  • Undr – El libro de arena (1975)
  • Ulrica – El libro de arena (1975)

Otras páginas

 

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¿QUÉ HACER CON LOS CUIDADOS?

La Economía Feminista es un campo en desarrollo en el Estado español desde hace alrededor de una década. Lejos de encerrarse en reflexiones meramente teóricas, surge con una clara vocación de intervención política y de transformación social. De hecho, desde 2005, los sucesivos congresos estatales de Economía Feminista han crecido exponencialmente en número de asistentes y participantes, han agrupado igualmente a investigadoras y a activistas feministas y de otros movimientos sociales, han contribuido a incrementar de manera radical las publicaciones sobre la temática y se han esforzado por emitir declaraciones y propuestas de consenso en relación a las situaciones político-económicas de cada momento.

En los últimos años, a su vez, la reflexión sobre los cuidados y la sostenibilidad de la vida se ha convertido en una reflexión central tanto en la Economía Feminista como en el resto de ciencias sociales. Y lo ha hecho no solo como un campo de estudio y de incidencia en las condiciones de vida de las mujeres, sino como una propuesta de transformación estructural que afecta al conjunto de la organización socioeconómica. En un contexto de crisis sistémica que se arrastra desde hace ya una década,
el feminismo ha abordado el campo de los cuidados y de la economía en general con una clara voluntad de superar los análisis meramente interesados en analizar los hechos diferenciales entre las vidas de las mujeres y de los hombres y ha buscado construir una mirada analítica que ubique las relaciones de género, así como su intersección con otros ejes de desigualdad social, en el centro del estudio del funcionamiento del sistema capitalista. El crecimiento de la desigualdad, la crisis económica y las políticas de austeridad han agravado la llamada crisis de los cuidados y han generado una verdadera crisis de reproducción social. Por ello, la tarea de plantear alternativas de intervención políticas y preguntarse por sus efectos –tanto sus potencialidades como sus limitaciones– es urgente y necesaria. La Economía Feminista, en este sentido, plantea la posibilidad de construir una verdadera alternativa civilizatoria al capitalismo neoliberal globalizado contemporáneo, poniendo en el centro de las reflexiones y de las prácticas la organización social de los cuidados.

Sin embargo, lejos de ser monolíticas, las reflexiones en el seno de la Economía Feminista han desencadenado distintas líneas de investigación, con diagnósticos y propuestas diversas sobre cómo abordar una reorganización social de los cuidados. Sin ánimo de simplificar, en medio de esta pluralidad identificamos dos sensibilidades principales: una más centrada en influenciar la organización social actual del cuidado mediante las políticas públicas, particularmente aquellas centradas en
impulsar y regular la participación en el mundo laboral, y una segunda, más interesada en las iniciativas de corte comunitario emergentes en los últimos años que proponen nuevas formas de organizar el cuidado más allá de los procesos institucionales. El documento que María Pazos y Bibiana Medialdea elaboraron en 2015 para Podemos y la campaña de la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPIINA), que consiguió que el Congreso aprobara en octubre de 2016 una proposición no de ley para la igualación de los permisos de maternidad y paternidad, serían ejemplos de las propuestas del primer tipo de corriente. Los grupos de crianza compartida que han surgido a escala municipal en algunas ciudades, como Barcelona, serían más bien un ejemplo práctico del segundo tipo de corriente.

Estas dos sensibilidades se dividen a su vez entre aproximaciones que, como decíamos, enfatizan la importancia de la participación en el mercado laboral y plantean principalmente desde esa área herramientas para reducir las desigualdades y eliminar los mandatos de género en torno al cuidado, y aproximaciones que, cargadas de escepticismo ante el supuesto productivismo de las primeras, ponen el acento más bien en las políticas sociales y educativas, como punto de partida –y
de llegada– de la intervención pública en la esfera de los cuidados. Así, aunque las cinco contribuciones que conforman este Plural se centran en qué políticas públicas son necesarias para impulsar una reorganización social de los cuidados, lo hacen en algunos casos desde diagnósticos diversos y, como resultado, plantean propuestas diferentes, a veces incluso enfrentadas.
El principal objetivo de este Plural reside en hacer un inventario y promover un diálogo entre las diferentes propuestas en las que aterriza eso que llamamos poner la vida en el centro, con el fin de reflexionar sobre las fortalezas y debilidades de cada una de ellas y poder esbozar una posible síntesis que nos permita impulsar una agenda de reorganización de los cuidados desde un prisma feminista anticapitalista. Este Plural surge, pues, con la voluntad de animar el debate, tender puentes y profundizar
precisamente en las propuestas concretas que se han ofrecido hasta ahora por parte de las distintas sensibilidades. Más en concreto, las preguntas que nos han guiado y que hemos planteado a las autoras han sido las siguientes:

¿Qué medidas de política pública y/o de iniciativas no institucionales cabe impulsar para promover una reorganización social de los cuidados?
¿Cuál es la viabilidad (económica y política) de las distintas propuestas? ¿Y su adecuación a las condiciones sociales y económicas de nuestro país?

¿Cuáles son los efectos esperados de las diversas políticas propuestas y de posibles iniciativas comunitarias? O, de otro modo:
¿Cómo contribuyen o pueden contribuir tales medidas a dar respuesta al déficit de cuidados? ¿Y a su valorización social? ¿En qué medida promueven la justicia de género? ¿En qué medida impulsan la justicia social? ¿Y en qué medida promueven la colectivización o desfamiliarización de las responsabilidades de cuidado? ¿Es posible conjugar los diferentes objetivos (cubrir cuidados, valorizar cuidados, promover igualdad social, promover igualdad de género, colectivizar los cuidados)? ¿Cuáles son los dilemas o juegos de suma cero?

A la pregunta sobre cómo se aterriza en ese objetivo común de pensar una reorganización social de los cuidados que ponga la vida en el centro, todas las colaboradoras coinciden en responder que se trata de valorizar los cuidados. Sin embargo, divergen en sus estrategias para hacerlo. Carmen Castro y María Pazos inciden en la idea de que la valorización de los cuidados pasa por la erradicación de la división sexual del trabajo y por la simetría de género, para lo que proponen políticas mayoritariamente
relacionadas con el empleo. No obstante, Carmen Castro, como Inés Campillo y Carolina del Olmo, se distancian de María Pazos en su consideración del empleo, abogando por una reducción radical de la jornada de trabajo para todas y todos. Sandra Ezquerra, a su vez, realiza un intento, aún genérico y conceptual, de integración.

Frente a la idea de que valorizar los cuidados implica necesariamente una estrategia centrada en la igualdad de género, Inés Campillo y Carolina del Olmo argumentan que ambos objetivos no tienen por qué ir siempre de la mano y que subsumir aquel a este puede dejar sin cubrir muchos casos de vulnerabilidad y provisión de cuidados. Por ello, apuestan
por una aproximación más multidimensional al problema de los cuidados.

Por su parte, Patricia Merino denuncia que los discursos dominantes sobre los cuidados eluden hablar de la maternidad y de la centralidad de la relación madre-criatura. Para esta autora, la clave del problema de la división sexual del trabajo no está en la asimetría de género, sino en el valor social diferencial que se le otorga a esa asimetría. De ahí que la clave para Merino sea el desarrollo de políticas de protección a la maternidad desligadas de la figura paterna. Si bien todas las colaboradoras comparten preocupación por los efectos que la actual organización de los cuidados tiene en la (des)igualdad social (de género, clase, etnia, edad, discapacidad, etc.), las propuestas de María Pazos y Carmen Castro se centran principalmente en el desafío que los
cuidados plantean a la igualdad de género, mientras que los artículos de Inés Campillo y Carolina del Olmo, por un lado, y de Patricia Merino, por el otro, problematizan algunas de las propuestas de aquellas autoras por su desigual impacto de clase. Sandra Ezquerra, a su vez, plantea que la defensa de la justicia de género y de una democratización de los cuidados
¿Qué hacer con los cuidados?son indisolubles, sin que ninguna de las dos esté necesariamente por ello al servicio de la otra.

La propuesta de permisos iguales e intransferibles de 16 semanas de la PPIINA ejemplifica claramente las diferencias entre las diversas colaboradoras del Plural. Carmen Castro y María Pazos defienden esta medida, que describen como la herramienta clave para promover la igualdad en los cuidados y en el mercado de trabajo. Inés Campillo, Carolina del Olmo y Patricia Merino, en cambio, se muestran escépticas con la potencialidad de los permisos así planteados y critican algunas de sus limitaciones, entre ellas, su corta duración, que estén pensados para familias de dos sustentadores, y que hagan depender un derecho básico al cuidado de la situación laboral. Promover la corresponsabilidad de los padres en la crianza es un objetivo compartido por todas las colaboradoras, si bien Patricia Merino defiende que esta no debe conseguirse a costa de la
maternidad. Para esta autora, la relación madre-criatura es la que debe protegerse principalmente y la corresponsabilidad ha de construirse a lo largo del ciclo amplio de la crianza a partir del reconocimiento de ese vínculo primario clave. De ahí que proponga permisos de maternidad largos y permisos parentales transferibles. Para terminar, cabe subrayar que los cinco textos que los y las lectoras van a encontrar a continuación son una muestra excelente de por dónde se están moviendo los debates sobre los cuidados en el interior de la Economía Feminista. Nos parece que todas las propuestas tienen fortalezas y debilidades, y que los puntos de disenso y los dilemas que se apuntan son de especial relevancia para seguir pensando y depurando
propuestas de síntesis que puedan recabar consensos amplios. Es necesario mantener este diálogo abierto porque la vida nos va en ello.

Inés Campillo.
Sandra Ezquerra

DOCUMENTOS:

*De la economía feminista a la democratización de los cuidados

*Aportaciones feministas al debate sobre la reorganización de los cuidados

*Por el cambio estructural a una sociedad sin patriarcado

*La maternidad como cuidado (Guia hacia un futuro sostenible)

*Reorganizar los cuidados.Y si dejamos de hacernos las suecas

 

 

EL LAZO AZUL en el País Vasco: una aproximación desde la historia oral veinte años después

Irene MORENO BIBILONI

Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Univertsitatea

El siguiente trabajo tiene como objetivo fundamental realizar un acercamiento a las campañas del lazo azul que se dieron en los años noventa en el País Vasco propiciadas por la Coordinadora Gesto por la Paz de Euskal Herria, en tanto que iniciativa social novedosa ante la violencia terrorista en el País Vasco. Partimos de la hipótesis de la importancia de los movimientos sociales, en este caso el pacifista, para comprender la historia reciente del País Vasco y la evolución de la actitud frente a ETA.

La clave para este acercamiento ha sido el estudio de los sentimientos y las emociones como elemento a tener en cuenta en el comportamiento colectivo, más allá de los aspectos racionales que han venido destacando las teorías clásicas de la movilización social.

Propongo para este análisis una metodología basada en la historia oral, para tratar de centrar la atención en lo que la emoción genera en relación a la acción colectiva y la movilización ciudadana.

Así pues, a las fuentes hemerográficas y documentales se han sumado las orales, a través del análisis de entrevistas semiestructuradas a integrantes de Gesto por la Paz, para reconstruir y comprender qué suponía significarse públicamente contra la violencia política.

lazo-azul-Pincha para visualizar el DOCUMENTO COMPLETO

La estrategia del miedo. ETA y la espiral de silencio en el País Vasco

El Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo, en colaboración con el Equipo del Euskobarómetro, presenta su primer Informe, titulado “La estrategia del miedo. ETA y la espiral de silencio en el País Vasco”. Es obra de Francisco J. Llera y Rafael Leonisio.

Puedes descargártelo:

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Hacia una memoria compartida. Informe sobre violaciones de derechos humanos y actos de violencia acaecidos en Errenteria (Gipuzkoa) de 1956 a 2012. (ASOCIACIÓN ARGITUZ)

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Entre 1956 y 2012 se produjeron en la localidad de Errenteria (Gipuzkoa) un total de 31 muertes por motivación política, además de muchos otros actos de violencia contra las personas, en un escenario de recurrente agitación social y política que atraviesa la dictadura, la transición y la democracia. La que llegó a ser conocida como “Belfast de Euzkadi” ha entrado, no obstante, en una nueva etapa al hilo del cese de la actividad terrorista y la apertura de un ciclo institucional marcado por la atención a las víctimas y el intento de restañar las heridas en la convivencia colectiva.

Este informe es pionero en su compromiso con el reconocimiento de todas las víctimas de la conflictividad de motivación política, y marca un modelo a seguir por otras localidades que han padecido violaciones de derechos fundamentales dentro y fuerza de Euskal Herria.

Acogiéndose al paradigma de los derechos humanos del derecho internacional, recoge uno a uno los actos de violencia y las personas damnificadas en un minucioso registro cronológico que revela la magnitud de la quiebra en la convivencia colectiva, e incorpora el testimonio de ciudadanos y representantes locales dispuestos a mantener abierto el debate sobre la memoria del pasado violento y la superación de sus secuelas.

 

 

La reparación de una convivencia rota por un pasado marcado por la violencia es un proceso largo y costoso en el que confluyen distintos retos y trabajos. Entre ellos, la mirada al pasado es una de las primeras y necesarias tareas: conocer el alcance y las consecuencias de la violencia es primordial para poder sanar las heridas e iniciar nuevos contratos sociales entre quienes, durante demasiado tiempo, han vivido de forma enfrentada. Es necesario extraer todas las verdades, en plural, a la luz”.

PINCHANDO AQUI PUEDES VISUALIZAR:

ASOCIACIÓN ARGITUZ, Hacia una memoria compartida

80 LIBROS EN PDF DE MUJERES ESCRITORAS.

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Simone de Beauvoir, Frida Kahlo, Isabel Allende, Rosario Castellanos, Gabriela Mistral, y Alfonsina Storni forman parte de esta colección digital de mujeres escritoras.

Hemos preparado una recopilación de libros de dominio público de reconocidas escritoras, poetisas e intelectuales que trascendieron a lo largo de la historia por su invaluable aporte a la literatura universal.

Entre los nombres más destacados tenemos a Simone de Beauvoir, Frida Kahlo, Isabel Allende, Ana María Matute, Rosario Castellanos, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni, Carmen Martín Gaite, Rosa Montero, Agatha Christie, Virginia Woolf, Emily Brontë, Mary Shelley, y Gloria Fuertes.

Para acceder a la biblioteca digital sólo tienes que dirigirte al enlace que incluimos después de cada título. La disponibilidad gratuita de estos contenidos es posible gracias a la gestión de reconocidas instituciones como la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, la Biblioteca Digital de Uruguay, la Biblioteca de la Universidad de Chile, entre otras.

Y si buscas otras propuestas similares te recordamos que puedes acceder a nuestra sección de libros en PDF para estudiantes. Sin más preámbulos, vamos de lleno con la lista completa de libros de mujeres escritoras.

VIDA Y MUERTE DE DURRUTI

cortoveranoanarquia_portadaEl Corto Verano de la Anarquía (Vida y muerte de Durruti) [Libro completo]

Publicado por: H.M. Henzensberger.

Este texto trata acerca de la vida y muerte de Durruti; el grupo los solidarios; los exilios; La republica; la participación de Durruti en la Revolución española; la columna Durruti; las milicias, así como su muerte.

Es un documento fundamental para la compresión del anarquismo en general y del anarquismo español en particular. A través del libro se revela claramente la sorprendente magnitud y profundidad que tuvo el anarquismo en España.

El libro se compone de 200 página y se puede comprar en versión impresa a Ediciones Hormiga Libertaria.

AQUI PUEDES DESCARGARTE O VISUALIZAR EL LIBRO