DECRECIMIENTO: PREGUNTAS A CARLOS TAIBO

 

 El decrecimiento no es un proyecto que sustituya a todo lo que el conjunto de luchas contra el capitalismo ha supuesto desde mucho tiempo atrás: es, antes bien, una perspectiva que permite abrir un nuevo frente de contestación del capitalismo imperante. En ese sentido parece razonable afirmar que en el Norte desarrollado de principios del siglo XXI no es imaginable ningún proyecto anticapitalista consecuente que no sea al mismo tiempo decrecimentalista, autogestionario y antipatriarcal.

1. En el momento presente, ¿es inequívocamente saludable el crecimiento económico? La visión dominante en las sociedades opulentas sugiere que el crecimiento económico es la panacea que resuelve todos los males. A su amparo – se nos dice – la cohesión social se asienta, los servicios públicos se mantienen, y el desempleo y la desigualdad no ganan terreno. Sobran las razones para recelar, sin embargo, de todo lo anterior. El crecimiento económico no genera -o no genera necesariamente- cohesión social, provoca agresiones medioambientales en muchos casos irreversibles, propicia el agotamiento de recursos escasos que no estarán a disposición de las generaciones venideras y, en fin, permite el asentamiento de un modo de vida esclavo que invita a pensar que seremos más felices cuantas más horas trabajemos, más dinero ganemos y, sobre todo, más bienes acertemos a consumir. Frente a esto se impone la certeza de que, dejado atrás un nivel elemental de consumo, el acrecentamiento irracional de este último es antes un indicador de infelicidad que una muestra de lo contrario. Es razonable adelantar, por lo demás, que la crisis general por la que atravesamos está llamada a permitir que la conciencia en lo que respecta a estos sinsentidos se asiente en una parte significada de la ciudadanía.

2. ¿Cuáles son los pilares en los que se asientan los sinsentidos del crecimiento?Son tres los pilares en los que se sustenta tanta irracionalidad.

*El primero es la publicidad, que nos obliga a comprar lo que no necesitamos y, llegado el caso, exige que adquiramos, incluso, lo que nos repugna.

*El segundo es el crédito, que históricamente ha permitido allegar el dinero que permitía preservar el consumo aun en ausencia de recursos.

*El tercero es la caducidad de los bienes producidos, claramente programados para que en un período de tiempo breve dejen de funcionar, de tal suerte que nos veamos en la obligación de comprar otros nuevos.

Por detrás de todo ello despunta, en palabras de Z. Bauman, la certeza de que “una sociedad de consumo sólo puede ser una sociedad de exceso y prodigalidad y, por ende, de redundancia y despilfarro”.

3. ¿Debemos fiarnos de los indicadores económicos que hoy empleamos? Los indicadores económicos que nos vemos obligados a utilizar -así, el producto interior bruto (PIB) y afines- han permitido afianzar, en palabras de J.K. Galbraith, “una de las formas de mentira social más extendidas”. Pensemos que si un país retribuye al 10% de sus habitantes por destruir bienes, hacer socavones en las carreteras, dañar los vehículos…, y a otro 10% por reparar esas carreteras y vehículos, tendrá el mismo PIB que un país en el que el 20% de los empleos se consagre a mejorar la esperanza de vida, la salud, la educación y el ocio. Y es que la mayoría de esos indicadores contabiliza como crecimiento -y cabe suponer también que como bienestar- todo lo que es producción y gasto, incluidas las agresiones medioambientales, los accidentes de tráfico, la fabricación de cigarrillos, los fármacos y las drogas, o el gasto militar. Esos mismos indicadores apenas nada nos dicen, en cambio, del trabajo doméstico, en virtud de un código a menudo impregnado de machismo, de la preservación objetiva del medio ambiente – un bosque convertido en papel acrecienta el PIB, en tanto ese mismo bosque indemne, decisivo para garantizar la vida, no computa como riqueza-, de la calidad de los sistemas educativo y sanitario – y en general de las actividades que generan bienestar aunque no impliquen producción y gasto -, o del incremento del tiempo libre. De resultas puede afirmarse que la ciencia económica dominante sólo presta atención a las mercancías – lo que se tiene o no se tiene -, y no a los bienes que hacen que alguien sea algo (F. Flahault), en un escenario en el que “las ideas rectoras de la modernidad son más, mayor, más deprisa, más lejos” (M. Linz).

4. ¿No son muchas las razones para contestar el progreso, más aparente que real, que han protagonizado nuestras sociedades durante decenios? Son muchas, sí. Hay que preguntarse, por ejemplo, si no es cierto que en la mayoría de las sociedades occidentales se vivía mejor en el decenio de 1960 que ahora: el número de desempleados era sensiblemente menor, la criminalidad mucho más baja, las hospitalizaciones por enfermedades mentales se hallaban a años luz de las actuales, los suicidios eran infrecuentes y el consumo de drogas escaso. En EE.UU., donde la renta per cápita se ha triplicado desde el final de la segunda guerra mundial, desde 1960 se reduce, sin embargo, el porcentaje de ciudadanos que declaran sentirse satisfechos. En 2005 un 49% de los norteamericanos estimaba que la felicidad se hallaba en retroceso, frente a un 26% que consideraba lo contrario. Son muchos los expertos que concluyen, en suma, que el crecimiento en la esperanza de vida al nacer registrado en los últimos decenios bien puede estar tocando a su fin en un escenario lastrado por la extensión de la obesidad, el estrés, la aparición de nuevas enfermedades y la contaminación.

5. ¿Por qué hay que decrecer? En los países ricos hay que reducir la producción y el consumo porque vivimos por encima de nuestras posibilidades, porque es urgente cortar emisiones que dañan peligrosamente el medio y porque empiezan a faltar materias primas vitales. “El único programa que necesitamos se resume en una palabra: menos. Menos trabajo, menos energía, menos materias primas” (B. Grillo). Por detrás de esos imperativos despunta un problema central: el de los límites medioambientales y de recursos del planeta. Si es evidente que, en caso de que un individuo extraiga de su capital, y no de sus ingresos, la mayoría de los recursos que emplea, ello conducirá a la quiebra, parece sorprendente que no se emplee el mismo razonamiento a la hora de sopesar lo que las sociedades occidentales están haciendo con los recursos naturales. Aunque nos movemos -si así quiere- en un barco que se encamina directamente hacia un acantilado, lo único que hemos hecho en los últimos años ha sido reducir un poco la velocidad sin modificar, en cambio, el rumbo. Para calibrar la hondura del problema, el mejor indicador es la huella ecológica, que mide la superficie del planeta, terrestre como marítima, que precisamos para mantener las actividades económicas. Si en 2004 esa huella lo era de 1,25 planetas Tierra, según muchos pronósticos alcanzará dos Tierras -si ello es imaginable- en 2050. La huella ecológica igualó la biocapacidad del planeta en torno a 1980, y se ha triplicado entre 1960 y 2003. En paralelo, no está de más que recordemos que en 2000 se estimaban en 41 los años de reservas de petróleo, 70 los de gas y 55 los de uranio.

6. ¿Cuál es la actitud que ante lo anterior exhiben nuestros dirigentes políticos? Los dirigentes políticos, marcados por un irrefrenable cortoplacismo electoral, prefieren dar la espalda a todos estos problemas. De resultas, y en palabras de C. Castoriadis, “quienes preconizan ‘un cambio radical de la estructura política y social’ pasan por ser ‘incorregibles utopistas’, mientras que los que no son capaces de razonar a dos años vista son, naturalmente, realistas”. Todo pensamiento radical y contestatario es tildado inmediatamente de extremista y violento, además de patológico. La idea, supersticiosa, de que nuestros gobernantes tienen soluciones de recambio se completa con la que sugiere que la ciencia resolverá de manera mágica, antes o después, todos estos problemas. No parecería lógico, sin embargo, construir un “rascacielos sin escaleras ni ascensores sobre la base de la esperanza de que un día triunfaremos sobre la ley de la gravedad” (M. Bonaiuti). Más razonable resultaría actuar como lo haría un pater familias diligens, que “se dice a sí mismo: ya que los problemas son enormes, e incluso en el caso de que las probabilidades sean escasas, procedo con la mayor prudencia, y no como si nada sucediese” (C. Castoriadis). No es ésta una carencia que afecte en exclusiva a los políticos. Alcanza de lleno, antes bien, a los ciudadanos, circunstancia que da crédito a la afirmación realizada por un antiguo ministro del Medio Ambiente francés: “La crisis ecológica suscita una comprensión difusa, cognitivamente poco influyente, políticamente marginal, electoralmente insignificante”.

7. ¿Basta, sin más, con reducir determinadas actividades económicas? A buen seguro que no es suficiente con acometer reducciones en los niveles de producción y de consumo. Es preciso reorganizar en paralelo nuestras sociedades sobre la base de otros valores que reclamen el triunfo de la vida social, del altruismo y de la redistribución de los recursos frente a la propiedad y al consumo ilimitado. Los verbos que hoy rigen nuestra vida cotidiana son “tener-hacer-ser“: si tengo esto o aquello, entonces haré esto y seré feliz. Hay que reivindicar, en paralelo, el ocio frente al trabajo obsesivo. O, lo que es casi lo mismo, frente al “más deprisa, más lejos, más a menudo y menos caro” hay que contraponer el “más despacio, menos lejos, menos a menudo y más caro” (Y. Cochet). Debe apostarse, también, por el reparto del trabajo, una vieja práctica sindical que, por desgracia, fue cayendo en el olvido con el paso del tiempo. Otras exigencias ineludibles nos hablan de la necesidad de reducir las dimensiones de muchas de las infraestructuras productivas, de las organizaciones administrativas y de los sistemas de transporte. Lo local, por añadidura, debe adquirir una rotunda primacía frente a lo global en un escenario marcado, en suma, por la sobriedad y la simplicidad voluntaria. Entre las razones que dan cuenta de la opción por esta última están la pésima situación económica, la ausencia de tiempo para llevar una vida saludable, la necesidad de mantener una relación equilibrada con el medio, la certeza de que el consumo no deja espacio para un desarrollo personal diferente o, en fin, la conciencia de las diferencias alarmantes que existen entre quienes consumen en exceso y quienes carecen de lo esencial. S. Latouche ha resumido el sentido de fondo de esos valores de la mano de ocho “re“: reevaluar (revisar los valores), reconceptualizar, reestructurar (adaptar producciones y relaciones sociales al cambio de valores), relocalizar, redistribuir (repartir la riqueza y el acceso al patrimonio natural), reducir (rebajar el impacto de la producción y el consumo), reutilizar (en vez de desprenderse de un sinfín de dispositivos) y reciclar.

8. Esos valores, ¿son realmente ajenos a la organización de las sociedades humanas? Los valores que acabamos de reseñar no faltan, en modo alguno, en la organización de las sociedades humanas. Así lo demuestran, al menos, cuatro ejemplos importantes. Si el primero nos recuerda que las prácticas correspondientes tienen una honda presencia en muchas de las tradiciones del movimiento obrero – y en particular, bien es cierto, en las vinculadas con el mundo libertario -, la segunda subraya que en una institución central en muchas sociedades, la familia, impera antes la lógica del don y de la reciprocidad que la de la mercancía. Pero lo social está a menudo presente, también, en lo que despectivamente hemos dado en llamar economía informal. En muchos casos “el objetivo de la producción informal no es la acumulación ilimitada, la producción por la producción. El ahorro, cuando existe, no se destina a la inversión para facilitar una reproducción ampliada”, recuerda S. Latouche. Y está presente en la experiencia histórica de muchas sociedades que no estiman que su felicidad deba vincularse con la acumulación de bienes, y que adaptaron su modo de vida a un entorno natural duradero. No se olvide al respecto a los campesinos que, en la Europa mediterránea, plantaban olivos e higueras cuyos frutos nunca llegarían a ver, pensando, con claridad, en las generaciones venideras. Tampoco debe olvidarse que muchas sociedades que tendemos a describir como primitivas y atrasadas pueden darnos muchas lecciones en lo que atañe a la forma de llevar a la práctica los valores de los que hemos hecho mención.

9. ¿Qué supondría el decrecimiento en las sociedades opulentas? Hablando en plata, lo primero que las sociedades opulentas deben tomar en consideración es la conveniencia de cerrar – o al menos de reducir sensiblemente la actividad correspondiente – muchos de los complejos fabriles hoy existentes. Estamos pensando, cómo no, en la industria militar, en la automovilística, en la de la aviación o en buena parte de la de la construcción. Los millones de trabajadores que, de resultas, perderían sus empleos deberían encontrar acomodo a través de dos grandes cauces. Si el primero lo aportaría el desarrollo ingente de actividades en los ámbitos relacionados con la satisfacción de las necesidades sociales y medioambientales, el segundo llegaría de la mano del reparto del trabajo en los sectores económicos tradicionales que sobrevivirían. Importa subrayar que en este caso la reducción de la jornada laboral bien podría llevar aparejada, por qué no, reducciones salariales, siempre y cuando éstas, claro, no lo fueran en provecho de los beneficios empresariales. Al fin y al cabo, la ganancia de nivel de vida que se derivaría de trabajar menos, y de disfrutar de mejores servicios sociales y de un entorno más limpio y menos agresivo, se sumaría a la derivada de la asunción plena de la conveniencia de consumir, también, menos, con la consiguiente reducción de necesidades en lo que a ingresos se refiere. No es preciso agregar -parece- que las reducciones salariales que nos ocupan no afectarían, naturalmente, a quienes menos tienen.

10. ¿Es el decrecimiento un proyecto que augura, sin más, la infelicidad a los seres humanos? Parece evidente que el decrecimiento no implica en modo alguno, para la mayoría de los habitantes, un entorno de deterioro de sus condiciones de vida. Antes bien, debe acarrear mejoras sustanciales como las vinculadas con la redistribución de los recursos; la creación de nuevos sectores que atiendan las necesidades insatisfechas; la preservación del medio ambiente, el bienestar de las generaciones futuras, la salud de los ciudadanos y las condiciones del trabajo asalariado, o el crecimiento relacional en sociedades en las que el tiempo de trabajo se reducirá sensiblemente. Al margen de lo anterior, conviene subrayar que en el mundo rico se hacen valer elementos – así, la presencia de infraestructuras en muchos ámbitos, la satisfacción de necesidades elementales o el propio decrecimiento de la población – que facilitarían el tránsito a una sociedad distinta. Hay que partir de la certeza de que, si no decrecemos voluntaria y racionalmente, tendremos que hacerlo obligados de resultas del hundimiento, antes o después, del capitalismo global que padecemos. 

11. ¿Qué argumentos se han formulado para cuestionar la idoneidad del decrecimiento? Los argumentos vertidos contra el decrecimiento parecen poco relevantes. Se ha señalado, por ejemplo, y contra toda razón, que la propuesta se emite desde el Norte para que sean los países del Sur los que decrezcan materialmente. También se ha sugerido que el decrecimiento es antidemocrático, en franco olvido de que los regímenes que se ha dado en describir como totalitarios nunca han buscado, por razones obvias, reducir sus capacidades militar-industriales. Más bien parece que, muy al contrario, el decrecimiento, de la mano de la autosuficiencia y de la simplicidad voluntaria, bebe de una filosofía no violenta y antiautoritaria. La propuesta que nos interesa no remite, por otra parte, a una postura religiosa que reclama una renuncia a los placeres de la vida: reivindica, antes bien, una clara recuperación de éstos en un escenario marcado, eso sí, por el rechazo de los oropeles del consumo irracional.

12. ¿También deben decrecer los países pobres? Aunque, con certeza, el debate sobre el decrecimiento tiene un sentido distinto en los países pobres – está fuera de lugar reclamar reducciones en la producción y el consumo en una sociedad que cuenta con una renta per cápita treinta veces inferior a la nuestra -, parece claro que aquéllos no deben repetir lo hecho por los países del Norte. No se olvide, en paralelo, que una apuesta planetaria por el decrecimiento, que acarrearía por necesidad un ambicioso programa de redistribución, no tendría, por lo demás, efectos notables en términos de consumo convencional en el Sur. Para esos países se impone, en la percepción de S. Latouche, un listado diferente de “re“: romper con la dependencia económica y cultural con respecto al Norte, reanudar el hilo de una historia interrumpida por la colonización, el desarrollo y la globalización, reencontrar la identidad propia, reapropiar ésta, recuperar las técnicas y saberes tradicionales, conseguir el reembolso de la deuda ecológica y restituir el honor perdido.

 

Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid, donde también ha dirigido el programa de estudios rusos del Instituto de Sociología de las Nuevas Tecnologías. Es autor de una veintena de libros en castellano, en su mayoría relativos a las transiciones en la Europa central y oriental contemporánea. Carlos Taibo es partidario de los movimientos antiglobalización y uno de los más destacados defensores de la corriente de pensamiento político, económico y social del decrecimiento,

LOS DERECHOS DE LA CIUDADANÍA EN EL PROCESO FINAL DE LA VIDA

En este trabajo, que he titulado LOS DERECHOS DE LA CIUDADANÍA EN EL PROCESO FINAL DE LA VIDA, trato de dar una perspectiva generalista al asunto, si bien recalcaré ciertos toques de especialización en relación con el armazón jurídico que tanto afecta al desarrollo de estos DERECHOS.

En este empeño, al construir este discurso:

  • He preferido referirme a “los ciudadanos”, o usuarios del sistema médico, más que a los pacientes
  • He priorizado la perspectiva de inmanencia, frente a la de trascendencia
  • He optado por hablar de Derechos, más que a actos derivados de la compasión que para algunas personas marca el vector de las actuaciones
  • Manifiestamente he querido que se me entienda que la muerte es un acto civil, y religioso solamente para quien así lo sienta
  • Voy a intentar que se me entienda que al hablar de los posibles derechos de la ciudadanía considero que, además de analizar el ámbito de lo individual, de lo privado, también estamos hablando de una cuestión de alcance público
  • Que debemos realizar un esfuerzo metodológico, y de justicia, al describir los Derechos de la Ciudadanía, tanto referidos a las personas en situación de enfermedad terminal, como en favor de las personas que manifiestan su deseo de morir
  • En definitiva, que pongo a la persona en el centro de mis reflexiones, a esa persona que es titular de su vida, propietaria de la misma, y no, como algunos quieren hacernos creer, usufructuarios de la misma, porque, dicen, nuestra vida tiene un origen divino. Por eso, aunque sea brevemente, hablaré de la influencia derivada de la inculturación que desde el cristianismo se ha realizado en relación con la sacralización de la muerte.
  • Os diré también, que en mi opinión la Sociedad SÍ está preparada para debatir estas cuestiones… Que hay dos modelos de vivir el proceso de morir: el TRADICIONAL, para las personas más conformistas y menos interesadas por el cambio; y el BIOGRÁFICO, construido por las personas más reflexivas, más rebeldes con el poder, aquellas que hacen un uso más fecundo de SU AUTONOMÍA
  • Por eso, y concluiré con esta lista, os diré también que la Antropología, al analizar la Historia de la Muerte, se esfuerza en diferenciar las variadas concepciones de la muerte. Por eso, es conveniente enfatizar en las diferencias que subyacen entre la MUERTE DEL OTRO y la MUERTE PROPIA, y os diré que por aquí viene el cambio, que desde la perspectiva de Muerte Propia se está construyendo una manera más democrática y de mayor calidad para concebir el proceso de morir.

 

Pero, como el temario es tan amplio, no hablaremos hoy:

  • Del Ritual Funerario
  • De cómo se pueden diferenciar las “muertes aceptadas” de aquellas otras que producen mayor rebeldía
  • De la construcción del mensaje y discurso de la despedida
  • Del luto, muchas veces patológico
  • De los cambios que se perciben con nitidez en relación con el destino del cuerpo
  • De la cosmología de la muerte
  • De las legislaciones en Sociedades más avanzadas
  • De cómo se vive en nuestra Sociedad el envejecimiento de la población y la Dependencia
  • De cómo, injustamente, la carga de los cuidados recae en las mujeres
  • Del conflicto que se genera al revisar los orígenes de la titularidad del patrimonio arquitectónico religioso, y las nuevas alternativas de uso que se suscitan…
  • Y, aunque con esfuerzo, no os hablaré hoy de la MUERTE SOCIAL, un tema que reservo para otra ocasión, pero que, anticipo, ocupará pronto el centro del debata acerca del proceso de morir…

 

De todas estas cosas hablaremos, o no hablaremos… ¡Ya veremos! Vosotras y vosotros lo decidiréis en el coloquio.

Pero ahora, vamos a hablar de los Derechos de la Ciudadanía en el Proceso Final de la Vida.

AQUÍ TIENES EL DOCUMENTO COMPLETO:

LOS DERECHOS DE LA CIUDADANÍA EN EL PROCESO FINAL DE LA VIDA

MAREA BÁSICA CONTRA EL PARO Y LA PRECARIEDAD.

Otra vez salimos a la calle, otra vez, sí, por la Renta Básica, contra el paro y la precariedad, para llenar los caminos de reivindicaciones y de lucha porque ¡ya está bien de que continúe la pobreza afectando cada vez a más personas! . Convocamos desde la Marea Básica una Marcha de la Dignidad para llegar a Madrid el sábado 24 de Marzo del 2018,con el fin de exigir el fin de la precariedad en la que nos hacen sobrevivir y por el establecimiento de la Renta Básica. Hacemos un llamamiento a la unidad de acción contra la pobreza y por un cambio de modelo. Ante la necesidad imperiosa de la pobreza extrema exigimos la reivindicación urgente de que se cumpla de inmediato la CARTA SOCIAL EUROPEA, para atender la pobreza inminente de a quienes no llegan las prestaciones y para que no haya pobres por decreto, ya que como se establece en este tratado ninguna prestación ni pensión, contributiva o no, pueda estar por debajo del umbral de la pobreza, establecido al día de hoy en 674 euros mensuales. La RENTA BÁSICA es necesaria, siendo suficiente (el umbral de la pobreza – 674 euros); incondicional, individual y universal. Sin estas características no es Renta Básica, es otra cosa.

Es posible y es necesaria la RB para evitar el chantaje de aceptar empleos precarios a cualquier precio. Reivindicamos de esta manera el empleo digno. Esto nos va a permitir recuperar el poder salarial derogando las sucesivas reformas laborales. Pobre no es la palabra “pobre”, por eso no se puede desmenuzar la pobreza en diversos tipos para engañar, como se engaña con las estafas básicas que se anuncian y debaten como rentas mínimas, garantizadas o mal llamadas “básicas”, siempre por debajo del umbral de la pobreza para crear pobres por decreto ley. Pretendemos que todas las personas podamos sobrevivir y desarrollar nuestras capacidades en un modelo de tolerancia y libertad.

Desde esta lucha unimos otros derechos como son la sanidad, la educación, la vivienda, los derechos laborales, para no tener que caer en la precariedad social y en la pobreza laboral (trabajadores que son pobres por sueldos infames) y, por lo tanto, erradicar la exclusión social. Para lograr de manera efectiva el reparto del empleo y un pleno desarrollo de nuestra libertad individual. Hacemos un llamamiento a una respuesta no-violenta contra los recortes del gobierno a la sanidad y educación públicas y hacer que el dinero público sea para los servicios sociales de todas y de todos y que se redistribuya la riqueza a las personas cuando el empleo es sustituido cada vez más por las nuevas tecnologías y la robotización en la industria y en el sector servicios. Es el pueblo quien ha de tener a su disposición el dinero que nos corresponde y no que se ponga a disposición de beneficios bancarios-rescates (60.000 millones de euros a fondo perdido); subvenciones a empresas y a los terratenientes que llevan la mitad de los presupuestos a manos de los más ricos y contrataciones con dinero público a grandes empresas privadas alimentando los circuitos de la corrupción.

Hacemos un llamamiento a plataformas, colectivos, sindicatos y otras organizaciones sociales para unirnos en una lucha entre quienes tienen trabajo y quienes no lo tengan, en un compromiso mutuo de movilización social y de solidaridad. Unir la lucha del empleo digno a la Renta Básica y demás derechos sociales para recuperar la ilusión en la defensa de los derechos de todas y de todos, para acabar con la exclusión y que sirva de punto de apoyo para las trasformaciones necesarias con las que seamos capaces de construir una sociedad más justa, más libre, equitativa y más igualitaria y democrática exigiendo honestidad en la política y en la economía, contra los recortes sociales, contra la ley mordaza y las privatizaciones de los servicios públicos. Por la Renta Básica, el empleo digno y los derechos sociales.

 

  • Ramiro Pinto Cañón. Autor del primer libro en España sobre la Renta Básica: “La revolución del paro” (1998) y autor de la Teoría Alternativa ante un nuevo paradigma económico: “Los fundamentos de la Renta Básica y la perestroika del capitalismo”(2003)

GESTACIÓN SUBROGADA (Dossier Informativo)

“No somos vasijas”. Manifiesto contra las madres de alquiler

LAS MUJERES NO SE PUEDEN ALQUILAR O COMPRAR DE MANERA TOTAL O PARCIAL

Las personas que suscriben este manifiesto muestran su preocupación ante los variados pronunciamientos a favor de la regulación de la maternidad subrogada, o la práctica de alquilar vientres de mujeres en favor de terceros. Para que los partidos políticos y los gobiernos, nacional y autonómicos, estén alerta y no se dejen engañar por campañas mediáticas, a todas luces parciales, deben tener presente que el deseo de paternidad/maternidad  nunca puede sustituir o violar los derechos que asisten a las mujeres y los y las menores.  El deseo de ser padres-madres y el ejercicio de la libertad no implica ningún derecho a tener hijos. Por ello mostramos nuestro absoluto rechazo a la utilización de los “vientres de las mujeres con fines de gestación para otros” que se fundamenta en las siguientes razones:

  • Porque abogamos por el derecho a decidir de las mujeres en materia de derechos sexuales y reproductivos. La maternidad por sustitución niega a las mujeres gestantes el derecho a decidir durante el proceso de embarazo y en la posterior toma de decisiones relativas a la crianza, cuidado y educación del menor o la menor.
  • Porque elegir es preferir entre una serie de opciones vitales. La elección va acompañada, a su vez, de la capacidad de alterar, modificar o variar el objeto de nuestras preferencias. La maternidad subrogada no sólo impide a las mujeres la capacidad de elección, sino que además contempla medidas punitivas si se alteran las condiciones del contrato.
  • Porque la llamada “maternidad subrogada” se inscribe en el tipo de prácticas que implican el control sexual de las mujeres: si en las sociedades tradicionales, los matrimonios concertados o la compra por dote, son las típicas formas en que se ejerce el control sexual de las mujeres, en las sociedades modernas, la prohibición del aborto, la regulación de la prostitución y la maternidad subrogada son sus más contundentes expresiones.
  • Porque alquilar el vientre de una mujer no se puede catalogar  como “técnica de reproducción humana asistida”. Las mujeres no son máquinas reproductoras que fabrican hijos en interés de los criadores. Es, por el contrario, un evidente ejemplo de “violencia obstétrica” extrema.
  • Porque el “altruismo y generosidad” de unas pocas, no evita  la mercantilización, el tráfico y las granjas de mujeres comprándose embarazos a la carta. La recurrencia argumentativa al “altruismo y generosidad” de las mujeres gestantes, para validar la regularización de los vientres de alquiler, refuerza la arraigada definición de las mujeres, propia de las creencias religiosas, como “seres para otros” cuyo horizonte vital es el “servicio”, dándose a los otros. Lo cierto es que la supuesta “generosidad”, “altruismo” y “consentimiento” de unas pocas solo sirve de parapeto argumentativo para esconder el tráfico de úteros y la compra de bebés estandarizados según precio.
  • Porque cuando la maternidad subrogada “altruista” se legaliza se incrementa también la comercial. Ningún tipo de regulación puede garantizar que no habrá dinero o sobornos implicados en el proceso. Ninguna legalización puede controlar la presión ejercida sobre la mujer gestante y la distinta relación de poder entre compradores y mujeres alquiladas.
  • Porque no aceptamos la lógica neoliberal que quiere introducir en el mercado “los vientres de alquiler”, ya que se sirve de la desigualdad estructural de las mujeres para convertir esta práctica en nicho de negocio que expone a las mujeres al tráfico reproductivo.
  • Porque las mujeres no se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial. La llamada “maternidad subrogada” tampoco se puede inscribir, como algunos pretenden, en el marco de una “economía y consumo colaborativo”: la pretendida “relación colaborativa” sólo esconde “consumo patriarcal” por el cual las mujeres se pueden alquilar o comprar de manera total o parcial.
  • Porque nos mostramos radicalmente en contra de la utilización de eufemismos para dulcificar o idealizar un negocio de compra-venta de bebés mediante alquiler temporal del vientre de una mujer, viva ésta en la dorada California o hacinada en un barrio de la India. Así es que nos afirmamos en llamar a las cosas por su nombre, no se puede ni se debe describir como “gestación subrogada” un hecho social que cosifica el cuerpo de las mujeres y mercantiliza el deseo de ser padres-madres.
  • Porque la perspectiva de los Derechos Humanos supone rechazar la idea de que las mujeres sean usadas como  contenedoras  y sus capacidades reproductivas sean compradas. El derecho a la integridad del cuerpo no puede quedar sujeto a ningún tipo de contrato.

Así pues, nos declaramos en contra de cualquier tipo de regulación en torno a la utilización de mujeres como “vientres de alquiler”.

Este manifiesto, impulsado por las filósofas Amelia Valcárcel y Victoria Camps.

 

La gestación subrogada a debate: argumentos a favor y en contra:

Lo que popularmente se conoce como  vientre de alquiler o maternidad subrogada es, en realidad, una  técnica de reproducción asistida  denominada gestación subrogada. Su legalización en España es a día de hoy objeto de un extenso debate, siendo uno de los aspectos sociales más controvertidos de los últimos tiempos. Son varios los partidos políticos y asociaciones que se han pronunciado en torno a este tratamiento no exento de polémica, ya sea con argumentos en contra, a favor o sin postura oficial.

En este análisis mostramos las dos caras de la moneda e incluimos aquellos grupos políticos del ámbito nacional que no han adoptado una postura oficial pero que sí se han pronunciado al respecto, tales como Podemos, el PSOE y el PP.

Sin postura oficial

Englobamos aquí a aquellos grupos políticos que, pese haber hecho pública su opinión acerca de varios aspectos relacionados con la gestación subrogada, todavía no han dejado clara su postura, debido, en la mayoría de casos, a la existencia de controversia dentro de su propio partido. Hallamos aquí a Podemos, el PSOE y el PP.

Podemos

En el caso de Podemos, existe una discusión abierta dentro del propio partido:

Feminismos Podemos: “La gestación subrogada lesiona derechos fundamentales de la gestante”

 

La presentación de una propuesta de ley sobre regulación de la gestación subrogada en España por parte de Ciudadanos ha abierto en el Congreso de los Diputados un debate que llevaba muchos meses activo en la sociedad civil. En el movimiento feminista se han realizado en los últimos tiempos numerosos debates, jornadas y foros en los que se ha discutido ampliamente sobre esta cuestión.

El Círculo Estatal Podemos Feminismos no ha sido ajeno a estas reflexiones, teniendo distintos debates a lo largo del año, finalizando con una Asamblea telemática el 29 de junio de 2017, se ha establecido, como postura definitiva del Círculo el rechazo a la regulación de la gestación subrogada en cualquiera de sus posibles modalidades, incluida la mal llamada “altruista”.

La gestación subrogada, o mejor, “vientres de alquiler”, ya que con esta denominación se evidencia la realidad de esta práctica, lesiona derechos fundamentales de la madre gestante y del y la recién nacida al mismo tiempo que mercantiliza la maternidad y cosifica el cuerpo femenino.

La demanda real de gestación subrogada en España es ínfima, pero hace mucho ruido y presión, dado que está apoyada por un sector muy minoritario de la población con una situación económica privilegiada, que pretende imponer los mecanismos más salvajes del capitalismo a las clases menos pudientes, convirtiendo todos sus deseos en derechos inapelables. El conjunto de la sociedad, y aún con más fuerza el movimiento feminista, deben oponerse a esta imposición, que soslaya el principio moral de que la legislación no debe de estar encaminada a satisfacer deseos individuales, sino a proteger derechos colectivos.

La intención de Ciudadanos con su propuesta de ley es autorizar la gestación subrogada en España bajo ciertas condiciones, como la del altruismo, la madurez de la madre gestante y su capacidad económica. El Círculo Estatal Podemos Feminismos rechaza estos supuestos por irreales, ya que:

– Mientras haya una persona rica que quiera alquilar un vientre, habrá una mujer pobre que se someta a las condiciones que se le impongan, por mera necesidad económica. Desde el momento en que la propuesta de Ciudadanos admite una “compensación económica resarcitoria”, que además deberá de ser negociada al momento de contratar la subrogación, estamos ante un claro contrato mercantil sin más objeto que el intercambio de un servicio, la gestación, por dinero, llámese como se llame, pero claramente en modo alguno “altruista”.

– Las personas que desean tener descendencia mediante vientres de alquiler apelan a un supuesto derecho a la procreación que no existe, y vulneran derechos fundamentales de la madre gestante, desde el derecho al aborto que tanta lucha ha costado al movimiento feminista y reconocido actualmente por la Ley Orgánica 2/2010 de 3 de marzo, hasta el derecho inalienable de filiación materna, un derecho que costó siglos que se nos reconociera a las mujeres, dado que antiguamente, los hijos e hijas, aún siendo paridos por mujeres, sólo contaban con la filiación paterna, y podían ser arrancados del lado de sus madres sin que éstas pudieran hacer nada.

– En España, la gestación subrogada está absolutamente prohibida (Art. 10 de la Ley 14/2006, de 26 de Mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida), pero una Instrucción del 5 de Octubre de 2010 de la Dirección General de los Registros y del Notariado establece la posibilidad de registrar como españolas a las niñas y niños nacidos mediante este proceso en otros países donde sí está legalizado. Esta circunstancia favorece que prosperen en nuestro territorio empresas intermediarias entre los padres/madres intencionales españoles y las gestantes de otros países, convirtiendo así la normativa española sobre gestación subrogada en papel mojado y colaborando a crear un mercado internacional de gestantes y gestados. Por ello, y aún reconociendo la necesidad de establecer una moratoria temporal necesaria para que los niños y las niñas actualmente en proceso de gestación en otros países no queden en un limbo legal, el Círculo Estatal Podemos Feminismos se declara igualmente contrario a la inscripción en el Registro Civil de las y los nacidos mediante gestación subrogada en el extranjero, porque permitirlo contribuye a la explotación de mujeres en otros países.

 

PSOE

Dentro del PSOE, la postura general es bastante homogénea y tiende a ser contraria. Aunque reconocen que la necesidad de tener un hijo está ahí, no lo consideran un derecho como tal.

Más bien, la gestación subrogada es vista, una vez más, como una forma de explotar los derechos reproductivos de las mujeres. No es posible que algo que, al fin y al cabo, generaría un mercado pueda llegar a ser un buen regulador de las relaciones humanas. Sin embargo, podrían mostrarse más favorables si se aprobase un modelo altruista, es decir, sin compensación económica.

Partido Popular

El PP se muestra también totalmente contrario a la explotación de las mujeres, pero asumen que, aunque no se regularice y continúe prohibiéndose, los españoles seguirán recurriendo a esta técnica en un país extranjero como han venido haciendo hasta la fecha, lo que permite que solo quienes pueden permitírselo desde el punto de vista económico sean padres. Es por ello que, a pesar de que hay un debate abierto sin postura oficial, se ha permitido el voto en conciencia.

A favor

Son varios los partidos políticos y asociaciones que se muestran favorables a la aprobación de la gestación por sustitución en España. Es el caso de Ciudadanos (C’s), la Asociación Son Nuestros Hijos y la Sociedad Española de Fertilidad (SEF).

Ciudadanos (C’s)

Para C’s, ser padre es un derecho y, por tanto, no puede depender del dinero que se posee. Proponen un modelo en el que se garanticen los derechos de todas las partes como sucede en Canadá, donde la ley contempla la tipología totalmente altruista, aunque sí permite una compensación por los gastos generados de, como máximo, 22.000 dólares canadienses (aproximadamente, 16.000 €).

Estas son algunas de las condiciones bajo las que se permite la gestación subrogada en el país norteamericano:

  • Es un proceso en el que no hay cabida para intermediaros o publicidad
  • Es apta para todos los modelos de familia, incluyendo a padres de intención extranjeros
  • Las candidatas a gestante deben tener como mínimo 21 años
  • La gestante no tiene ningún tipo de derecho legal sobre el bebé
  • Existe una sentencia judicial que permite el acuerdo entre ambas partes

Canadá es, en la actualidad, uno de los destinos más recomendados para españoles que deciden tener un hijo por gestación subrogada en el extranjero.

Son Nuestros Hijos (SNH)

La Asociación Son Nuestros Hijos (SNH) ve en la gestación subrogada una forma más de acceder a la maternidad y la paternidad: las familias creadas de esta forma son iguales en derechos y obligaciones al resto de familias españolas.

Apuestan por un proceso en el que se permita compensar económicamente y sin discriminaciones a la gestante, pero cuyo requisito principal sea el de participar de forma voluntaria, altruista y en plena capacidad. Es por ello que estas mujeres deben recibir asesoría legal desde el principio: de esta forma, se reforzará su autonomía y capacidad de decisión.

Desde el punto de vista de SNH, y con el objetivo de incrementar la seguridad del proceso, los cuidados médicos a las gestantes deben ser asegurados.

Cabe destacar el punto de vista de SNH a la hora de definir los conceptos de mujer subrogada y padres intencionales:

Mujer subrogada

Es quien gesta al bebé, pero en ningún caso la madre del niño. Por ello, son incorrectas las denominaciones vientre de alquileralquiler de útero o maternidad por encargo.

Padres intencionales

Son los padres legales y asumen con ello todas las consecuencias.

Asimismo, deberá existir un documento expreso de asignación de tutela en caso de fallecimiento de los padres antes del nacimiento y, en lo que respecta al menor, SNH insiste en que se debe respetar su derecho a conocer sus orígenes.

Sociedad Española de Fertilidad (SEF)

En la misma línea que SNH se encuentra la SEF, quienes lanzaron su Propuesta de Bases Generales para la regulación en España en abril de 2016.

La iniciativa contempla un tipo de gestación subrogada apto para todos los modelos de familia, siempre y cuando exista una razón médica que impida el embarazo o se trate de un caso de esterilidad estructural (parejas homosexuales masculinas y hombres solteros). Las partes deberán someterse a pruebas médicas y psicológicas, de las que se derivará, en el caso de la gestante, un informe de los servicios sociales para determinar su idoneidad.

Tal y como especifica la SEF en su propuesta, toda solicitud de gestación subrogada deberá ser aprobada previamente por un Comité Ético.

En cuanto al proceso de fecundación in vitro (FIV), el número máximo de embriones a transferir debería limitarse a dos a fin de disminuir los riesgos para la gestante subrogada, quien debe tener al menos un hijo propio sano. Otras condiciones para la elección de la gestante y su participación en el proceso son:

  • No podrá ser de la familia, una emplea o tener vínculo de dependencia o jerarquía alguno con los futuros padres.
  • Recibirá una compensación económica prefijada por la Administración Pública.
  • Las candidatas aptas pasarán a formar parte de un registro nacional de gestantes.
  • La SEF acepta que se haga publicidad, siempre que no se aliente esta práctica con la oferta de beneficios económicos. Además, aprueba la participación de agencias intermediarias sin ánimo de lucro.

EH Bildu se posiciona a favor de regular la gestación subrogada.

Según han manifestado en rueda de prensa Oihana Etxebarrieta y Ainhoa Beola, “desde EH Bildu nos posicionamos a favor de proteger los derechos de las mujeres y menores y regular las voluntades, a la vez que consideramos imprescindible abrir un debate público entre el movimiento feminista, LGTBI, instituciones y ciudadanía en general”.

Según han indicado, hay dos opciones, “no hacer frente a la problemática y posicionarnos en contra de la regulación, sin proteger los derechos de las mujeres y de los niños y niñas que vayan a nacer, o apoyar la regulación, protegiendo los derechos de las mujeres ante los intereses económicos de los mercados, estableciendo entre nosotros y nosotras las reglas de juego”.

EH Bildu propone que la gestación por sustitución sea gratuita y que se realice en el sistema público, por lo tanto, ” sin la intermediación de empresas, sin publicidad y sin pagos de por medio”. También fija como condiciones para la regularización que “la mujer que cede su útero y el niño o la niña vivan en el mismo Estado; priorizar la salud y los derechos de la mujer dueña del útero; revisar el sistema de adopción; revisar el sistema de comercialización de óvulos; y cambiar el modelo de familias de acogida. Asimismo, defienden que, “una vez iniciado el proceso, la mujer será dueña de todas las decisiones sobre su cuerpo, incluso para detener el proceso iniciado”.

FORO AMETZAGAÑA-GESTACIÓN SUBROGADA A DEBATE.Intervención de Silvia Carrizo Fernandez (Malen Etxea)

FORO AMETZAGAÑA-GESTACIÓN SUBROGADA A DEBATE Intervención de Patricia Ponce Pasquale (Fundación Haurralde)

Josebe Iturrioz (Medeak)

ARGUMENTOS A FAVOR DE LA GESTACIÓN SUBROGADA(Noelia Oses Fernández )

LA ADOPCIÓN ABIERTA Derecho de Familia Autor: Cristina Campmany Márquez de Prado 4º E-1 Internacional

MATERNIDAD SUBROGADA -Realidad actual,problemas y posibles soluciones (Borja González Pineda)

 

HEMEROTECA:

Se busca mujer altruista-incubadora en buen estado

Las mujeres y Rivera | Tribuna Feminista

Gestación subrogada: no es solidaridad, es mercado

No a los vientres de alquiler, sí a la gestación subrogada

Contra la mercantilización, los derechos de las mujeres por delante

“Nosotras parimos, nosotras decidimos. Mi cuerpo, mis normas”. Gestación subroga…

Suecia desmonta a Elton John: La maternidad subrogada es explotación

El altruismo en los vientres de alquiler no existe:Canadá y Reino Unido confirman la teoría.

Más demanda de óvulos que donantes

Argumentos contra la gestación subrogada en su versión “altruista”

Vientres de alquiler, una lógica económica del capitalismo tardío

El “vacío legal” de las adopciones deja sin familia a miles de niños

Entra en vigor en Portugal la gestación subrogada para mujeres que no pueden quedarse embarazadas

Guía de compra subrogada para concursantes de GH17: cómo debe ser la gestante pa…

Las cinco políticas más influyentes se mojan sobre los ´vientres de alquiler´

Propuesta para una postura TransFeminista de la Gestación subrogada.

Vientres de alquiler y mercaderes de bebés en Oriente Próximo

LA NUEVA FRONTERA DE LA MATERNIDAD

«Los vientres de alquiler van en contra de los derechos del niño»

Maternidad subrogada, orden público y Ley del Registro Civil

 

COOPERACIÓN.Verdades,mentiras y vivencias de una ¿UTOPÍA?

 

En el libro, el autor se hace algunas preguntas como: «¿Qué puedo hacer yo?» o «siempre decís que os traéis más de lo que dejáis», pero «¿Qué es lo que os traéis de allí?»

Se pretende con esta obra sacudir disculpas, cuestionar realidades aparentes y desmitificar; hacer un guiño de proselitismo para iniciar en este mundo de la cooperación a los no iniciados, a los que están en la fase previa pero necesitan un empujón o para los que ya introducidos les puede complementar su visión. Para todos ellos, pretendo aportar con este relato un punto de vista más humano e introspectivo.

En definitiva, es la trayectoria personal de un recorrido que pretende demostrar cómo desde unas capacidades absolutamente normales y con las limitaciones de aquí, verdaderamente podemos avanzar aquí y allí.

PRESENTACIÓN DEL AUTOR

Mi nombre es José Luís Paulín Seijas, donostiarra pero afincado en Oiartzun (Gipuzkoa) desde hace ya varios años.

Soy médico y tengo en mi haber dos especialidades: Medicina Familiar y Comunitaria y Cirugía Ortopédica y Traumatología.

Además de mi profesión, la cooperación, tanto internacional como en mi entorno más cercano, ha ocupado una parte importante de mi vida. Esta actividad la he desarrollado en comunidades indígenas de Ecuador (Amazonía, Altiplano y costa del Pacífico), en los Campamentos de refugiados saharauis de Argelia y en Camboya. En el plano más local, he    participado en organizaciones del ámbito ecologista y en relación con la salud. Pero todo ello en el contexto de una vida que no puedo dejar de definir como convencional, por lo que he intentado, con mis limitaciones de aquí, ser coherente conmigo mismo “aquí” y “allí”.

Siempre he pensado que la solidaridad tiene tres frentes: La acción directa, La denuncia y El proselitismo; por esta última razón he escrito artículos relacionados con mis actividades solidarias, tanto en algunos medios de comunicación como en revistas del ámbito profesional, además de dar entrevistas y charlas en relación con estos temas

Los motivos que me han llevado a escribir este libro han sido: por un lado, avanzar en ese proselitismo, demostrando que no hace falta ser especial para dedicar una parte de nuestras vidas para que el mundo sea un poco mejor y, por otro lado, poner orden en todas esas impresiones vividas en el terreno de la cooperación y que pienso puede ser positivo el compartirlo.

He buscado publicaciones sobre la cooperación y la solidaridad en la línea de reflejar esas sensaciones individuales, pero tan sólo he encontrado algunos testimonios de experiencias puntuales en ámbitos muy limitados, o desarrollos político-sociales que alejan a muchas personas con inquietudes pero indecisas. Mucha gente se ha acercado a mí con la idea de hacer algo en el terreno solidario, pero dicen no verse capacitadas para ello y, en muchas ocasiones, el desconocimiento se ve adobado por las dudas y las disculpas.  

Pretendo con este libro de recorrido humanista romper tópicos y dar respuestas a la visión y dudas que sobre la cooperación habitualmente tiene la sociedad. Para ello utilizo el hilo conductor de mis experiencias personales, siendo éstas las que visten las reflexiones que sobre la cooperación reflejo en el libro. La narración de mis vivencias a lo largo de la obra, añaden un plus de credibilidad a los pensamientos desarrollados. Todo ello con el objeto de acercar la solidaridad a aquellas personas que, por diferentes razones, se sienten más alejados de ella, pero también para los que están dentro de este mundo, para volver a poner en valor esas sensaciones íntimas que tenemos los cooperantes con cada uno de los momentos que hemos vivido.

El núcleo del libro consta de 275 páginas, a las que añado un  dossier sobre la situación en el mundo de 36 páginas, destinado a dar datos sobre diferentes ámbitos para poder cooperar en función de las preferencias de cada cual. Las ilustraciones y las vivencias con las que salpico algunos pasajes, además de la credibilidad citada, tienen la función de visualizar mejor el contenido de la obra para que resulte más accesible a cualquier tipo de público.

El libro está distribuido en capítulos, siendo cada uno independiente del resto; por ello, no es imprescindible seguir el orden pre-establecido para poder entenderlo, así el lector podrá dirigirse directamente a aquellos apartados por los que se sienta más atraído y saltar de un capítulo a otro según su preferencia.

El 100% de los ingresos por derechos de autor de este libro se dedicarán a la cooperación mediante su ingreso en la cuenta a favor del Equipo de Salud de Auserd de la ONG Mundubat. Este equipo está compuesto por médicos/as de Familia, Pediatras de Atención Primaria y enfermeras. Su misión principal consiste en apoyar la estructura sanitaria de las 40.000 personas de la Wilaya de Auserd en los Campamentos de Refugiados Saharauis de Tinduf (Argelia).

LOS LÍMITES DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA ISLAMOFOBIA

 

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en su artículo 19, establece que la libertad de expresión reúne los siguientes rasgos:

*El derecho que tiene todo individuo a la libertad de opinión y de expresión)

*El derecho a no ser molestado a causa de sus opiniones.

  *El derecho de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

La “Convención Americana sobre Derechos Humanos” o “Pacto de San José de Costa Rica” de 1969, en el Artículo 13, sobre la libertad de pensamiento y expresión, señala que este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura, sino a responsabilidades ulteriores.

La libertad de expresión, según establece la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en su Sentencia 235/2007, de 7 de noviembre, es la “libre manifestación de creencias, juicios o valoraciones subjetivas”, y comprende, según las Sentencias 6/2000, de 17 de enero y 108/2008, de 22 de septiembre, “junto a la mera expresión de juicios de valor, la crítica de la conducta de otro, aun cuando la misma sea desabrida y pueda molestar, inquietar o disgustar a quien se dirige”, pues “así lo requieren el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin los cuales no existe sociedad democrática”.

En el caso concreto del islam, podemos ver cómo existen gran cantidad de canciones, dibujos y artículos que de manera constante hacen referencia al mismo desarrollando un lenguaje y un discurso claramente islamofobo.

Ninguna o casi ninguna de estas manifestaciones que podrían ser calificadas como islamófobas ha merecido la atención y el reproche de la judicatura, en gran parte porque este tipo de manifestaciones se solapan en una crítica a los grupos mal llamados yihadistas, que con sus crímenes manchan constantemente la imagen del islam, del mismo modo que grupos cristianos, como el Ku Kux Klan, han cometido crímenes de odio en nombre de la presunta raza blanca y de un cristianismo que es incompatible con los preceptos bíblicos.

El hecho de que existan grupos fanáticos que, desviados del islam, cometan crímenes atroces, ya sea contra personas laicas, (como los atentados de París), contra personas cristianas, (como los recientes en Niger y Nigeria), o contra los propios musulmanes, (como ocurre en gran parte de los países de mayoría musulmana), no puede ser un motivo para articular un lenguaje islamóbofo, contra toda una comunidad, que en su inmensa mayoría vive alejada del mal llamado terrorismo yihadista o que es víctima del mismo. Identificar terrorismo con islam, es el mismo error que identificar ETA con vasco, o nazi con alemán.

Sobre el lenguaje del odio, la Audiencia Provincial de Barcelona, (Sección Décima), en su Sentencia de 18 de septiembre del 2.009, hizo constar en su Fundamento de Derecho Tercero lo siguiente:

F.D. 3. …Lo que es objeto de castigo no es la expresión en sí de unas ideas, por execrables que sean, sino cuando esta expresión se hace de modo y circunstancias que suponen una provocación a la discriminación, infringiendo el valor constitucional de la no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social contenido en el artículo 14 de la Constitución. También cuando tienden a provocar el odio o la violencia, sea física o moral. Es lo que el Tribunal Constitucional en su STC 176/1995 (Caso Makoki) define como “lenguaje del odio”, aquel que contiene “una densa carga de hostilidad que incita a veces directa y otras subliminalmente a la violencia por la vía de la vejación.”

En su artículo 13.5 de la “Convención Americana sobre Derechos Humanos” “Pacto de San José de Costa Rica”, se establece que estará prohibida toda propaganda y toda apología del odio religioso que constituyan incitaciones a la violencia.

La Sentencia del Tribunal Constitucional Español 214/1991, de 11 de noviembre, señala que … ni la libertad ideológica (art. 16 C.E.) ni la libertad de expresión (art. 20.1 C.E.) comprenden el derecho a efectuar manifestaciones, expresiones o campañas de carácter racista o xenófobo, puesto que, tal como dispone el art. 20.4, no existen derechos ilimitados … El odio y el desprecio a todo un pueblo o a una etnia (a cualquier pueblo o a cualquier etnia) son incompatibles con el respeto a la dignidad humana…

El Art. 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, contempla la posibilidad de establecer ciertos límites a estas libertades, siempre que estén previstos por la ley, además de constituir medidas necesarias en una sociedad democrática para la seguridad nacional, la integridad territorial, la defensa del orden, la prevención del delito, la protección de la salud o de la moral, la protección de la reputación o de los derechos ajenos, impedir la divulgación de las informaciones confidenciales o para garantizar la autoridad y la imparcialidad del poder judicial.

El Tribunal Constitucional ha afirmado en sus Sentencias 6 /1088, 171, 172/1990, 6/1988, 105/1990, 171 y 172/1990, 214/1991 y 223/1992, que no es información ni noticia aquella narración de hechos que defrauda el interés colectivo o que carece de un fin informativo, como los rumores, insidias, insultos y vilipendios.

En el mismo sentido el Tribunal Constitucional en sus sentencias 81/1983, 51/1985, 6/1988, 14371991 y 42/1995, señala que no se les otorgara protección constitucional a las narraciones falsas o tendenciosas, las realizadas con fin de infamar, las que revelan la intimidad de las personas o las que vulneran principios y bienes jurídicos como la buena fe, la seguridad del Estado o el buen funcionamiento de las instituciones públicas.

El Tribunal Constitucional, considera también un límite a la libertad de expresión, la dignidad de ciertos colectivos, victimas de genocidio o persecución, y así lo muestra en sus sentencias 214/1991, (derecho al honor de una víctima del holocausto), 51/1985, (víctimas del nazismo) 176/1995 y 46/1998. También considera el tribunal Constitucional como un límite a la libertad de expresión la seguridad exterior e interior del Estado, el respeto a la autoridad e imparcialidad de los órganos judiciales y los actos de los mismos jueces.

Las Sentencias del Tribunal Constitucional 29/09 de 26 de enero y 144/1998, de 30 de junio requieren a quien se exprese libremente, “específico deber de diligencia en la búsqueda de la verdad de la noticia y en la comprobación de la información difundida, de tal manera que lo que se transmita como hechos o noticias haya sido objeto de previo contraste con datos objetivos o con fuentes informativas de solvencia.”

La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa (CERI) en su Recomendación de política general nº 5 sobre la lucha contra la intolerancia y las discriminaciones hacia los musulmanes ha manifestado literalmente:

Que las comunidades musulmanas sufren prejuicios que “pueden manifestarse de diferentes formas, concretamente mediante actitudes negativas generales, pero también, en diversos grados, mediante discriminaciones y mediante la violencia y el acoso”.

Según la Recomendación de política general nº 7, el racismo puede definirse como “la creencia de que un motivo como la raza, el color,

la lengua, la religión, la nacionalidad o el origen nacional o étnico justifica el desprecio hacia una persona o un grupo de personas o la idea de superioridad de una persona o de un grupo de personas”.

Para combatir la ola islamófoba es necesario no mezclar el islam con el terrorismo, acabar con los prejuicios de quienes de manera maliciosa los difunden sembrando el odio y la confusión, y aceptar que islam y modernidad no son incompatibles, que un islam democrático es posible, y que aquellos que atentan contra la paz y la convivencia se desvían del islam y de cualquier norma humana.

 


Musulmanes contra el terrorismo

Después del horror, la tragedia y la barbarie del atentado de Barcelona con 15 muertos y un centenar de heridos, la comunidad musulmana salió a la calle y venció a los terroristas que querían secuestrar el islam, y a los islamófobos que querían fomentar el odio contra ellos criminalizándoles por lo que no habían hecho, ni eran responsables. Las banderas de España y de Catalunya recorrieron plazas, pueblos y ciudades, llevadas de las manos de musulmanes, para dejar claro que no son terroristas y están al lado de las víctimas. Hemos visto los rostros de mujeres musulmanas llorando de dolor por lo ocurrido. Hemos leído las cartas emotivas que chicas musulmanas escribían a los periódicos condenando el monstruoso crimen. Hemos escuchado el lamento llenos de rabia de jóvenes musulmanes que se indignaban y gritaban contra los asesinos.

Los musulmanes han salido a la calle y han hablado con su voz. Han dejado claro que un grupo de salvajes con el cerebro lavado por un pseudo-iman fanático, no saben nada del islam, ni los representan, y la inmensa mayoría del pueblo Español, lejos de culpabilizar a los musulmanes, ha señalado con el dedo acusador como responsables a los que financian a los terroristas.

El verdadero islam, nos habla de paz, de misericordia y de amor. Se cuenta que el Profeta de Allah, (saw), dijo:

“Tened misericordia con aquellos que están en la Tierra para que Aquel que está en el cielo sea misericordioso con vosotros” ( At-Tirmidhi). “Dios no mostrará misericordia a quien no es misericordioso con la gente.” (Sahih Al-Bujari).

España y Catalunya se han encontrado de repente con dos millones de vecinos musulmanes, que lloraban con ellos por cada muerto y cada herido. Barcelona nos ha arrancado el corazón a todos y nos ha dejo helados, con el alma fría y los ojos sedientos de lagrimas.

Cuando aun estaban sobre La Rambla, los cuerpos sin vida de los inocentes asesinados, la extrema derecha, ya sacaba a pasear su locura, para atacar mezquitas y llenar algunas ciudades con pintadas cargadas de odio, y de histeria, pero unos pocos centenares de exaltados, tampoco representan a España, ni a Catalunya.

Estamos con las víctimas, con los niños que no jugaran nunca más con sus padres, con las parejas rotas, con los amores que se han marchado. Estamos con Barcelona, y la amamos más que nunca. Allah, en su Sagrado Corán nos ofrece esperanza y nos dice:

“Observa, pues, la Misericordia de Dios, y como Él vivifica la tierra luego de la sequía; ciertamente Él resucitará a los muertos…” (Corán 30:50).

 

ÁNGEL ÁLVAREZ HERNÁNDEZ

(Es autor de ambos artículos)

PODEMOS RESPECTO A LAS PSEUDOTERAPIAS

Vivimos en una sociedad altamente tecnificada. Los productos de la ciencia moderna se encuentran integrados en nuestra rutina diaria hasta tal extremo que, a menudo, no somos conscientes de ello. Los grandes beneficios que ha traído el progreso científico a nuestras sociedades han venido acompañados también de incertidumbres. Defender la ciencia hoy no pasa tanto por glosar y defender los primeros como por encontrar formas democráticas y consensuadas de enfrentar las segundas. Para ello debemos, por una parte, aumentar la cultura científica de la sociedad mediante planes de acción en el largo plazo. Por otra parte, debemos incentivar la creación de espacios de deliberación ciudadana que, solo desde la reflexión profunda y la información contrastada, asuman que las decisiones científicas son algo que incumbe a toda la ciudadanía y que es irresponsable dejarlo únicamente en manos de expertos y políticos.

La ciencia vive hoy bajo una doble amenaza. La primera es que la distancia que la separa de la población es a veces tan grande que busca en otros lugares formas de conocimiento que sean más accesibles y amables, en forma de las pseudociencias y las pseudomedicinas. La segunda amenaza es la conversión de la ciencia en un mercado, proceso que se inicia tras la Segunda Guerra Mundial, y que está generando un reguero de malas prácticas que desprestigian a toda la ciencia cuando se hacen públicas. La ciencia no es un mercado, y los intentos de la política neoliberal por convertirla en un producto más de sus juegos financieros pueden acabar de forma desastrosa para toda nuestra sociedad. Defender la ciencia, hoy, es enfrentarse a esta doble tenaza.

Este peligro resulta especialmente grave en el caso de las pseudoterapias, que se aprovechan del sufrimiento de los enfermos y cuidadores, así como de la necesidad de tener una esperanza en situaciones límite. Aquí cabe, sin embargo, señalar una diferencia fundamental entre lo que es la enfermedad y su tratamiento y lo que es la experiencia por parte del paciente de su enfermedad. Mientras que la primera sería un elemento objetivo y medible, la segunda es subjetiva y escapa a toda medición. Además, no necesariamente existe una correlación entre la una y la otra: se puede mejorar de la enfermedad, pero la experiencia del paciente puede ser de total abandono y depresión. Esta experiencia, y no el avance objetivo de la enfermedad, es la causa que nos empuja a buscar el consuelo de las pseudoterapias. Los pacientes no buscan tanto una píldora milagrosa como la atención que muchas veces el médico del Sistema Público Nacional de Salud no puede proporcionarle.

Desde el Área de Políticas Científicas e I+D+i del Consejo Ciudadano Estatal de Podemos expresamos nuestra total oposición al empleo de terapias cuya validez no ha sido testada científicamente, y nos oponemos rotundamente a su financiación por parte del Estado. Pero también creemos que el actual auge de las pseudociencias en general, y de la pseudoterapias en el campo de la salud en particular, se debe, principalmente, a una demanda insatisfecha de los pacientes y sus familias, que reclaman al médico que no sólo trate su enfermedad, sino también que cuide de su experiencia de la misma. Por eso también defendemos la inclusión de elementos de las humanidades médicas en la formación y en la práctica de la profesión, en la tradición más ilustrada de la medicina. Debemos promover el uso de la medicina narrativa y de la escucha atenta, el cuidado respecto a la excesiva medicalización, el seguimiento individualizado de los pacientes, sobre todo de aquellos especialmente vulnerables (ancianos, niños, etc.)… Todo ello está resumido bajo la etiqueta de «humanización de la medicina», un proceso en el que nuestras Universidades públicas deben desempeñar un papel fundamental. Obviamente, esta formación debe ir acompañada del correspondiente aumento de financiación del Sistema Público Nacional de Salud. Una asistencia de calidad es imposible con unos ratios médico/paciente en atención primaria que no han hecho más que empeorar en los últimos años.

Como consecuencia de las anteriores reflexiones, desde el área de Políticas Científicas e I+D+i exponemos lo siguiente:

  1. Reivindicamos el papel fundamental del progreso científico y tecnológico en el bienestar de la población en las sociedades modernas.

  2. Reconocemos la responsabilidad de los poderes públicos en la promoción de la cultura científica y la información veraz. Resulta imprescindible para que la ciudadanía pueda defenderse de los bulos y las estafas, así como tomar decisiones con el mejor de los criterios posibles.

  3. Asimismo, reconocemos que corresponde a las autoridades atajar la difusión de determinadas desinformaciones, como en los casos de publicidad engañosa, el uso de espacios públicos por parte de quienes promocionan sus pseudoterapias o la legitimación que, en ocasiones, buscan estas pseudociencias tratando de incorporarse a la oferta formativa de nuestras universidades públicas.

  4. Es particularmente importante velar por el imprescindible bien social que supone nuestro Sistema Público Nacional de Salud. Apostar por su calidad implica apostar por aquellos tratamientos basados en la evidencia y rechazar a aquellos que no han demostrado su eficacia mediante criterios científicos. Pero también se debe apostar por incrementar su capacidad de atender las necesidades subjetivas de los pacientes, en un proceso de “humanización de la medicina”. Esto debe ir acompañado, de forma inevitable, por una mejora de la financiación de la Sanidad Pública, especialmente en atención primaria.

  5. No puede olvidarse que los avances científicos y técnicos también plantean desafíos y, en ocasiones, conllevan consecuencias indeseadas. La solución en este caso pasa por utilizar la política como una herramienta que posibilite que los beneficios de la ciencia alcancen a toda la sociedad, de modo que no existan perdedores como consecuencias del desarrollo tecnológico.

  6. Finalmente, para lograr los objetivos anteriores, apostamos por un sistema de investigación público fuerte, con una financiación apropiada, una administración eficaz y cuyos frutos redunden en beneficio de todo el pueblo.

9 de septiembre de 2017
Área de Políticas Científicas e I+D+i de Podemos

EL TURISMO, COMO MONOCULTIVO ECONÓMICO

“Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado en su casa.”

 ( Blaise Pascal)

 

El turismo en este país siempre ha sido contemplado por los poderes políticos y los empresarios como la panacea ante el fracaso competitivo de casi todos los demás sectores económicos. Las sucesivas crisis acabaron con una industria potente, la burbuja inmobiliaria estalló, los bancos son rescatados… ¡pero Sol tenemos para aburrir! al menos en el sur. El turismo significa una entrada de dinero contante y sonante, mucho dinero, llegando hoy hasta el 19% del PIB.

Sin embargo el sector turístico siempre ha sido regido por un capitalismo salvaje y depredador, estando unido a un expansionismo constante y alocado, carente de planificación. Se han destruido las costas, los paisajes, se ha degradado la naturaleza, y sólo se piensa en el máximo lucro posible con el menor costo posible. Esta actividad claramente insostenible, sin embargo, siempre ha sido sostenida y glorificada por sus beneficiarios, los políticos y los empresarios, y eso nos ha llevado con el tiempo a esta gran prostitución socioeconómica, que somete a personas, territorios y valores culturales a unos intereses antisociales y perniciosos.

Pues bien, ahora nos encontramos con una ¿sorpresiva? reacción de una buena parte de la ciudadanía contra este turismo que sufrimos. La reacción contra los  abusos y excesos del turismo ha tardado décadas, pero al fin ha llegado con fuerza en este verano del 2017. Iniciada en Barcelona y Donostia, pronto se ha extendido a muchos más puntos turísticos. Se denuncia, entre otras cosas, la insostenibilidad del sistema, y la agresión contra la ciudadanía que supone esta invasión turística sin control, cuyas cotas de deformación y estupidez, hace necesario actuar contra ellas.

No es Turismofobia, es protesta ciudadana

Ante esta protesta en crecimiento, políticos y empresarios ponen el grito en el cielo y hablan de Turismofobia, un concepto inventado por los empresarios de turismo y recogido por los medios y la política caduca. La intención de esos sectores pasa por trasladar la culpa de la situación a las personas y organizaciones ciudadanas y eximir de toda responsabilidad a cualquier otra parte implicada (gobiernos de todos los niveles, empresarios, medios…) Así, se pretende dotar de normalidad a las consecuencias nocivas del turismo y se localiza el problema sólo en los supuestos transfóbicos. En el fondo subsiste, como siempre, el miedo de los poderosos ante la rebelión ciudadana, que amenaza claramente sus intereses– Pero no es turismofobia, es un cambio de mentalidad ciudadana con respecto al turismo. Por primera vez, de forma  organizada, se cuestionan los beneficios turísticos, en contraposición a  efectos perniciosos que ya está produciendo a distintos niveles.

 

 

No es Turismofobia, es protesta ciudadana

Ante esta protesta en crecimiento, políticos y empresarios ponen el grito en el cielo y hablan de Turismofobia, un concepto inventado por los empresarios de turismo y recogido por los medios y la política caduca. La intención de esos sectores pasa por trasladar la culpa de la situación a las personas y organizaciones ciudadanas y eximir de toda responsabilidad a cualquier otra parte implicada (gobiernos de todos los niveles, empresarios, medios…) Así, se pretende dotar de normalidad a las consecuencias nocivas del turismo y se localiza el problema sólo en los supuestos transfóbicos. En el fondo subsiste, como siempre, el miedo de los poderosos ante la rebelión ciudadana, que amenaza claramente sus intereses- Pero no es turismofobia, es un cambio de mentalidad ciudadana con respecto al turismo. Por primera vez, de forma  organizada, se cuestionan los beneficios turísticos, en contraposición a  efectos perniciosos que ya está produciendo a distintos niveles.

Caracterización del fenómeno turístico y su carga ideológica

“Turismo es hoy sinónimo de globalización, mercantilización de recursos y personas, consumo desaforado e irresponsabilidad medioambiental en todos los niveles. (…)

El turismo es un fenómeno relativamente reciente en la historia, y su aspecto masivo sólo se revela a partir de los años 60. Si en sus primeros momentos su impacto fue soportable, pronto, el capitalismo convirtió al viajero en turista, el turista es el viajero degradado al límite. El turista es un observador, un fotógrafo, ve las diferencias culturales pero casi nunca será partícipe de ellas. Observa pero no actúa. Ve el viaje como algo esporádico y ajeno a su realidad, contempla lo que le rodea como si estuviera detrás de un cristal, como si estuviera en un museo o en un zoo.

El sector contempla el turismo como un desplazamiento masivo de personas desde sus lugares de origen hasta otro por un período de tiempo limitado. Durante ese tiempo el negocio del turismo ofrece a esa masa humana la satisfacción de sus necesidades de ocio. Ahora bien, cuando esas necesidades ya se encuentran cubiertas desde hace años por la oferta existente, llega un momento en que el sector turístico no puede continuar su crecimiento por ese camino. Por eso hay que asumir su estancamiento, o bien hay que buscar otras propuestas  que ofertar a un número mayor y diferente de turistas, los de menor poder adquisitivo, los llamados “mochileros”, o los de los  del “todo incluido” que vienen facturados por los “vuelos low cost”. Tienen menor poder adquisitivo, pero son muchos más, por lo que generan beneficios por su número.

El precio a pagar ha sido la creciente degradación del turismo, algo previsible desde el principio, pero que nadie ha querido ver en su justo momento, y ahora nos estalla en nuestra cara, como ciudadanos.

Caracterización del fenómeno turístico y su carga ideológica

 “Turismo es hoy sinónimo de globalización, mercantilización de recursos y personas, consumo desaforado e irresponsabilidad medioambiental en todos los niveles. (…)

El turismo es un fenómeno relativamente reciente en la historia, y su aspecto masivo sólo se revela a partir de los años 60. Si en sus primeros momentos su impacto fue soportable, pronto, el capitalismo convirtió al viajero en turista, el turista es el viajero degradado al límite. El turista es un observador, un fotógrafo, ve las diferencias culturales pero casi nunca será partícipe de ellas. Observa pero no actúa. Ve el viaje como algo esporádico y ajeno a su realidad, contempla lo que le rodea como si estuviera detrás de un cristal, como si estuviera en un museo o en un zoo.

El sector contempla el turismo como un desplazamiento masivo de personas desde sus lugares de origen hasta otro por un período de tiempo limitado. Durante ese tiempo el negocio del turismo ofrece a esa masa humana la satisfacción de sus necesidades de ocio. Ahora bien, cuando esas necesidades ya se encuentran cubiertas desde hace años por la oferta existente, llega un momento en que el sector turístico no puede continuar su crecimiento por ese camino. Por eso hay que asumir su estancamiento, o bien hay que buscar otras propuestas  que ofertar a un número mayor y diferente de turistas, los de menor poder adquisitivo, los llamados “mochileros”, o los de los  del “todo incluido” que vienen facturados por los “vuelos low cost”. Tienen menor poder adquisitivo, pero son muchos más, por lo que generan beneficios por su número.

El precio a pagar ha sido la creciente degradación del turismo, algo previsible desde el principio, pero que nadie ha querido ver en su justo momento, y ahora nos estalla en nuestra cara, como ciudadanos.

Por otra parte, y centrándonos en este país, el turismo siempre ha sido fenómeno de capitalismo salvaje, mercantilización de recursos y personas, consumo desaforado de recursos y energías e irresponsabilidad medioambiental a todos los niveles. Desde los comienzos en el franquismo, el turismo ha sido nido de toda corrupción participando estrechamente con el sector inmobiliario en todas las irregularidades. El modelo se basó desde un principio en la especulación, la corrupción y el máximo beneficio, y se fomentó en la población una relación de servidumbre hacia el turista, presentado como única salvación para poder sobrevivir. Para ello se divulgó un folklore irreal, de cartón piedra, un servilismo hacia el turista, unos precios competitivos y una degradación y masificación masivas. Parecería que para los diversos gobiernos no estaba muy equivocada la definición de “un país de putas y camareros”.

BARCELONA 2016 07 09 Barcelona Mani en la Barceloneta contra turisme massiu Fotografia de JOAN CORTADELLAS

El turismo siempre ha venido apostando por un modelo desigual, injusto y depredador. Además siempre se ha usado para canalizar la actividad de otros sectores y prácticas, como la especulación inmobiliaria, las diversas corrupciones a todos los niveles, las constructoras, etc. En este modelo, los habitantes son figurantes y mano de obra barata y el país una simple marca.

En definitiva el sector turístico es todo un ejemplo de explotación neoliberal para el beneficio casi exclusivo de poderosos empresarios.

La mentira de la riqueza del turismo trasladada a la sociedad

Sí, el turismo es gran negocio… pero sólo para un sector restringido, para unos pocos. El sector del turismo no sólo consume ingentes cantidades de recursos naturales y energía, sino que además los gobiernos tienen que gastar en una red de infraestructuras y servicios. Se dedican grandes recursos  públicos, para una actividad privada, cuyos beneficios  ni llegan a repartirse equitativamente y mucho menos repercuten en la sociedad, o lo hacen en una parte mínima.

Cuando se habla de los aproximados 100.000 puestos de trabajo, no se habla de su estacionalidad, su precariedad y sus sueldos de miseria. La riqueza invertida aquí es ínfima con respecto a los desmedidos lucros del sector.

Por lo demás el turismo, al contrario de lo que se divulga, empobrece a las ciudades donde se desarrolla. El dinero que se gastan los turistas no se queda en las zonas turísticas, salvo una exigua parte. El dinero generado no compensa a los habitantes de las zonas turísticas, pues va a manos privadas, a los grandes grupos hoteleros y a los empresarios hosteleros, que financian su expansión a costa de precarizar los empleos y pagar salarios de miseria. Así se comprende, por ejemplo, que los destinos turísticos más famosos como Torrevieja, Fuengirola, Benalmádena y Benidorm estén entre los municipios más pobres de todo el estado. Y cuanto más crece el turismo, menos dinero repercute en la sociedad en general.   Además, la industria masiva del turismo ha logrado que sus costos y daños de todo tipo ya hayan alcanzado los beneficios.

Gentrificación. Turistificación y destrucción de entornos ciudadanos

Teóricamente la gentrificación es un proceso mediante el cual los pobres son desplazados de sus barrios céntricos o típicos porque el mercado los rehabilita, para destinarlos a los más pudientes. Así, tras décadas viviendo en edificios, muchas veces degradados , en distritos y barrios ignorados por la inversión pública y privada, sus calles se reforman así como sus inmuebles y sus alquileres son cada vez más caros. Y en el caso de los propietarios, la mayoría de las veces no pueden costear dichas  reformas, sus comercios tradicionales pronto se arruinan ante la competencia de actividades centradas en el turismo. Así que más pronto que tarde se tienen que ir, y son sustituidos por clase media alta y rica. La gentrificación es una clara representación de la denominada” lucha de clases y la segregación”.

Mucha gente sabe o es testigo de multitud de ejemplos de gentrificación en la casi totalidad de las grandes ciudades. Pero ahora estamos asistiendo a una turistificación bastante similar en el proceso. Como este verano decía un cartel en un barrio de Barcelona: “Bienvenido turista, el alquiler de apartamentos turísticos en este barrio destruye el tejido socio-cultural de esta zona y promueve la especulación. En consecuencia muchos de nuestros vecinos se ven obligados a abandonar el barrio. Disfruta de tu estancia.”  No es ya que una comunidad popular sea sustituida por otra más rica, sino que es reemplazada por una comunidad de turistas de paso, oleada tras oleada. La gentrificación substituye una comunidad por otra, sustituye poblaciones, la turistificación las elimina.

Como dice la Plataforma de Vecinos de la Parte Vieja de Donostia: “¿Cuánto tiempo podrá resistir el barrio un uso mercantil tan intensivo sin poner en peligro su cohesión social, su identidad histórica y cultural, la salud y la calidad de vida de sus habitantes?”.  La inquietud está justificada, como en otros tantos barrios, en otras tantas ciudades. El constante aumento de los alquileres, y la enorme concentración de pisos turísticos, terminan por expulsar a los habitantes y convertir el barrio en una especie de parque temático. Además la desaparición paulatina de los comercios locales y su reemplazo por tiendas de suvenires y restaurantes caros ponen en jaque la vida ciudadana.

En este contexto el auge de plataformas de apartamentos turísticos como la Airbnb, con sus instrumentos de mercantilización salvaje, agravan mucho la situación.  Y en este tema de los apartamentos turísticos, por un lado asistimos a escasos y tímidos intentos de los políticos para paliar el problema. Las limitaciones que se imponen, sólo pretenden “limpiar” el sector, tenerlo más o menos controlado, y eso lo hacen por la presión de las grandes cadenas hoteleras. Pero en realidad, no van a querer poner coto a esos apartamentos; en este sentido, muchas medidas vienen fracasando por la oposición del sector y por la escasa convicción de los políticos. Ahora bien, detrás de las protestas de los hoteles contra los apartamentos, se esconde un recelo a perder beneficios y muchas prebendas, un querer quedarse con todo el lucro que generan sus precios a todas luces abusivos. La mercantilización de los apartamentos turísticos debe ser frenada y regulada drásticamente, pero tampoco podemos prohibir el alquiler de habitaciones a turistas, que de otra forma no podrían pagar los altos precios de los hoteles, eso sí debidamente acreditados y formalizados.

Turismo y degradación medioambiental

La mayor parte de la expansión turística en España se concentró en las costas, sobre todo en el Mediterráneo. Y una buena parte de la construcción descontrolada que ocasionó la burbuja inmobiliaria, fue de naturaleza turística y ubicada en las costas. La peor parte se la lleva la costa mediterránea, urbanizada en un 43% y considerada oficialmente como la costa más fea y degradada de todo el Mediterráneo.

Ya hace tiempo que las Naciones Unidas denunciaron que el turismo masivo es una de las principales amenazas mundiales al medio ambiente. Como ejemplo, los vuelos “low cost” y los grandes cruceros son dos de los modos de transporte más contaminantes.

Hoteles, urbanizaciones, campos de golf, consumen enormes cantidades de agua y energía de un modo totalmente insostenible, además de la contaminación de capas freáticas, destrucción paisajística, apertura abusiva de pistas forestales, ocupación mercantilista de casi cada punto que pueda tener algún interés turístico.

De hecho, muchos destinos van siendo abandonados por su degradación tan irreversible que ya no son objeto de atracción turística. Sin embargo ese costo nunca se repercute en los grandes grupos que operan en el sector.

 

Turismo, un sistema basado en la explotación laboral

En el sector turístico las condiciones sociales y laborales nunca fueron muy buenas, pero en los últimos tiempos han ido degradándose hasta niveles indescriptibles, con trabajos rondando la esclavitud laboral, con salarios de mierda, horarios inhumanos y malos tratos frecuentes.

En el país del turismo donde el 40% de la población no puede permitirse ni una semana de vacaciones, el salario medio en la hostelería, es un 40% inferior al salario medio general.  La famosa “competitividad turística” no es más que un eufemismo de supe explotación laboral, de hecho las cotas de precariedad son alarmantes, el turismo se convierte así en una muestra más de la globalización de la explotación, es la expresión de cómo el capitalismo siempre encuentra nuevas formas de expandirse a niveles cada vez más profundos. Esto es, siempre se inventan nuevos procesos para la explotación de siempre.

Los principales abusos laborales en el sector del turismo, son los siguientes:

– La “media jornada ficticia” sin duda es el fenómeno estrella. Básicamente consiste en que se firma un contrato temporal por 4 horas de media, se cotiza sólo por eso, y se trabaja el triple en realidad. Estamos hablando de pinches, cocineros, camareros de barra y de terraza que reciben entre 500 a 700 euros por mes por jornadas inhumanas de 12 horas. Estos contratos se han multiplicado desde el inicio de la crisis, ante el desinterés más absoluto de los inspectores del Ministerio de Empleo. Es más, la propia patronal empresarial viene solicitando la posibilidad de legal de transformar contratos por jornadas completas en contratos de media jornada.

– Los “falsos autónomos” son aquellos que  son despedidos o presionados para dejar la plantilla, para acabar haciendo el mismo trabajo pero pagándose ellos su propia Seguridad Social.

. Los “fijos discontinuos”, eufemismo para decir que el empleado es despedido, sobre todo al comienzo del verano, y es vuelto a contratar en condiciones mucho peores, en la línea de 4 horas cotizadas y jornadas de 10 a 12 horas.

– Por último, los “empleos sin contrato alguno” más numerosos de lo que parece, con pagos en negro y ningún tipo de derechos.

– Y el caso sangrante de las “camareras de piso”, las que limpian las habitaciones de los hoteles, una versión moderna de la esclavitud.  En esta feminización de la pobreza, estas mujeres cobran entre 1,50 a 2,00 euros por habitación, lo que las obliga a trabajar jornadas de 12 horas, cargando pesos, forzando posturas, y muchas de ellas no librando ni un fin de semanas en 5 meses.  Las camareras de piso son el colectivo más castigado por la explotación laboral en el sector turístico, que a su costa y el del resto de personal explotado en la hostelería, vive uno de sus mejores momentos lucrativos. Esta vergonzosa explotación está relacionada con la externalización de servicios que realizan las cadenas hoteleras.

Ante este panorama, los 981 inspectores y 897 subinspectores del Ministerio de Empleo se limitan a inspecciones aleatorias, escasas sanciones y poco más. Como dicen algunos de ellos: “Nos tienen haciendo inspecciones a chiringuitos y mercadillos, en lugar de ir por los restaurantes y hoteles, donde son muy comunes las medias jornadas ficticias.” El propio Ministerio reconoce que la hostelería es el sector productivo con más falsos contratos y con más abusos de todo tipo. En realidad planea la sospecha de que hay instrucciones para molestar lo menos posible al turismo… mientras miles de personas sufren día a día la más brutal precariedad.

Según opiniones de los Sindicatos del sector, este año 2017 ha sido la temporada más precaria y con más abusos de todo tipo de que se tiene noticia. Y en ella, además de las pésimas condiciones económicas, las ilegalidades y las jornadas extenuantes, rebrota con fuerza los malos tratos hacia las personas empleadas. Parece ser que en tiempos de crisis, suele surgir lo mejor y lo peor de las personas, y según multitud de testimonios en muchos medios, el comportamiento de una gran parte de los jefes y propietarios de negocios turísticos, muestra la peor faceta de esas personas.  En efecto, muchos jefes, endeudados hasta las cejas, y sumergidos en una feroz competencia, sólo viven para ver dinero en todo lo que les rodea, no ven a las personas. Y en ese proceso de degradación ética y moral cometen todo tipo de excesos: hostigan constantemente hasta la locura, vigilan y ponen mala cara hasta cuando los camareros comen. Con una educación autoritaria e inquisitorial, insultan constantemente, siempre a gritos, humillaciones, lenguajes racistas y sexistas, todo les parece mal, parece que gozan ejerciendo su tiranía patética. Y lo peor que ese ambiente de maldad y crueldad, se traslada bastantes veces entre los propios trabajadores. Obligados a competir entre ellos para sobrevivir, retroalimentan la crueldad de trato recibido entre ellos mismos.bajo el capitalismo todo es negocio.

No hay opción de sostenibilidad ni resistencia bajo las reglas de juego del mercado, por mucho que se cacaree la pretendida responsabilidad empresarial como un mantra de solidaridad y justicia social.

La necesidad de una regulación y cambio de paradigma

En definitiva, todo un proceso neocolonial al servicio de los intereses de las clases pudientes del norte global. Donde el incremento anual de turistas internacionales es celebrado estúpidamente por los políticos de turno como un éxito económico sin igual, ignorando que tal crecimiento no puede ser indefinido, hasta el infinito. Ignorando que hablar de ‘capacidad de carga’ o ‘capacidad de acogida’ turística una vez que ésta ha sido ampliamente superada ya no es una solución sino otro problema más.

Gestionar la capacidad de carga es como regular el flujo de agua con un grifo, abriendo más o menos la llave para regular la cantidad de agua que queremos. Pero una vez que se ha inundado la casa, de nada sirve abrir o cerrar el grifo, pues está roto. Así, gestionar la masificación turística exige medidas al mismo nivel que la gestión de una inundación, medidas de emergencia y evacuación.

Hasta ahora todos los intentos han sido tímidos e inoperantes. Por ello es necesario un debate en profundidad, una revisión del modelo turístico radicalmente diferente del actual. Cunden ejemplos de buenas prácticas en ese sentido: prohibición de apartamentos turísticos en los centros urbanos y lugares de interés turístico; tasas a los turistas; preferencia de los locales en los transportes públicos; poner coto a los vuelos “low cost” y a los grandes cruceros. Todo eso pasa, según las circunstancias de cada localidad, en muchas ocasiones por limitar el número de turistas que visitan los centros urbanos, por ejemplo; ya se hace en bastantes lugares y esta medida aumenta.

También se habla de primar al “turismo de calidad”, o sea el que más gasta, pero va en contra del derecho a hacer turismo de las clases menos favorecidas económicamente; no creemos que se trate de primar a la “Visa Platinum”, sino de diversificar ofertas y controlar afluencias excesivas.

Con tantos ingresos millonarios del turismo, ya es hora de usarlos para reordenar el sector y dignificar las condiciones laborales de las personas. Es hora de buscar también otras fuentes de ingresos y no caer en una especie de monocultivo del turismo. No se trata de ser sólo el lugar de diversión de medio mundo.

 

EQUIPO DE REDACCIÓN DEL FORO AMETZAGAÑA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS CRISIS DE LA CRISIS

“ Ellos, los ricos, nos laminarían entre los cilindros de un trapiche, nos destilarían en la pila de un alambique, nos carbonizarían en un horno de quemar metales, si de nuestro residuo pudieran extraer un solo miligramo de oro. Ellos, como tierra maldita, reciben la semilla y beben el agua, sin producir jamás el fruto.”

 ( Lima, 1885.- Manuel González Prada)

Casi todo el  mundo lleva años y años sumergido en una profunda crisis económica y sistémica. Lo que los políticos calificaban en el 2008 como una crisis coyuntural del capitalismo, se transformó en una crisis estructural que ha venido para quedarse para mucho, mucho tiempo. Para ello, veremos altos y bajos, pero un camino continuo de crisis.

 

En este marco nos hemos ido acostumbrando al uso de la palabra crisis, en singular, refiriéndonos únicamente a la crisis económica. Sin embargo, sufrimos una serie de crisis encadenadas,: así tenemos las crisis, política, social, educativa, de valores, de civilización, además de la climática, medioambiental, energética, alimentaria, etc.

El poder siempre ha pretendido ocultar todas las crisis supuestamente ocultas, hacer como si no existiesen. Prefieren sembrar el miedo paralizante a ser víctima de la crisis económica y olvidar las demás. Así se pretende que las personas se aíslen unas de otras y de la comunidad, se inmovilizan y ello asegura la continuación del poder. Y eso, porque al poder, al sistema, no le interesa que las personas se den cuenta de la real dimensión de las crisis, del sistema capitalista en su conjunto.

Veamos sólo algunos ejemplos de las crisis de esta crisis.

 

Crisis estructural económica y financiera.

 

El sistema capitalista neoliberal, especialmente desde su proceso de globalización, se presenta como el único posible, siendo todo lo demás algo irreal e irrealizable. Sin embargo, este modelo ya ha demostrado hace tiempo su insostenibilidad y su intrínseca injusticia social. Desde sus comienzos se ha basado en la desigualdad como motor indispensable de su desarrollo.

Los paradigmas de producir más para crecer más hace tiempo demostraron su fracaso. El sistema actual consume recursos sin límites, aumenta sin cesar la miseria y las desigualdades y defiende un llamado “desarrollo sostenible” que ni es un verdadero desarrollo y desde luego no es sostenible. En este contexto, los poderes neoliberales que son conscientes de la finitud del sistema, intenta seguir mintiendo y mintiéndose. Hablan de ecología cuando han quebrado el equilibrio medioambiental. Hablan de políticas de reciclaje, cuando sólo se trata de un paliativo sino se entra en un proceso de decrecimiento y descenso del consumo. Hablan de “desarrollo sostenible”, cuando este concepto es un oxímoron, una contradicción en sí misma; si se trata del actual modelo de desarrollo, de crecimiento, no es sostenible.

Se nos habla de la actual crisis económica global, se nos alerta del crecimiento de los totalitarismos, pero se porfía en el mismo sistema que lo hace posible. Y ocultan que hay más crisis que la económica que nos presentan como única culpable del desastre. Se olvidan de la crisis medio ambiental, del fin de los recursos naturales, de la feminización de la pobreza, de la continuación del expolio del Sur. No mencionan la marginación, exclusión y opresión de las poblaciones inmigrantes en el Norte, a las que se les impone una especie de nazismo modernizado, lo que algunos autores han dado en llamar “darwinismo social militarizado”.

Y pese a esta realidad, los diversos gobiernos se niegan a reconocer que se han convertido en meros gestores de los intereses económicos nacionales e internacionales. Y lo peor es que, incluso las izquierdas y los sindicatos llevan décadas aplicando las recetas capitalistas, mejorandolas en lo social pero sin tocar el sistema, al que contribuyen a limpiar su imagen y a legitimar en la práctica.

Para cualquier tipo de análisis o diagnóstico hay que partir de la base, como lo hacen autores como Arcadi Oliveres y Carlos Taibo, de que a diferencia de otras crisis del capitalismo, la crisis actual ha llegado para quedarse. Y ello porque no se trata de una crisis coyuntural, sino estructural y sistémica. Todo el sistema capitalista está en crisis en todos sus niveles: económico, financiero, estructural, político, social, cultural, de valores, ecológico, etc. Y por lo tanto las posibles soluciones no pueden constituir una regulación del sistema, sino un sistema nuevo que, por primera vez, tenga su centro en el ser humano y no en el dinero y los mercados.

Desde las diversas instancias del poder se habla de ir hacia un capitalismo regulado, como si fuera la solución. El problema es el capitalismo en sí mismo, regulado o no. Igualmente es un error distinguir entre neoliberalismo y globalización y sus abusos, porque estos sistemas en sí mismos son un abuso.

Para concluir, se trata de que el capitalismo no tiene salida para esta crisis, y que la única respuesta posible es salir de este sistema. Hay que abandonar este modelo capitalista de mercado, recuperar el poder de los pueblos sobre el capital, y situar a la persona en el centro del debate. En definitiva, o se plantea un nuevo modelo de sociedad, y se entra en una política de decrecimiento consecuente, racional y paulatina, o no habrá más remedio que acabar con el sistema de mala manera, corriendo y en medio del desastre total.

 

Crisis climática, medioambiental y energética

 

Ya hace un tiempo el impacto destructivo de la actividad humana superó la capacidad de recarga de la Tierra. La destrucción imparable de todo tipo de bosques, el expolio y contaminación de los mares, las emisiones de CO2 a la atmósfera, etc., han desencadenado  el llamado “cambio climático”. Por ejemplo, el hecho de que cada año se destruyen 15 millones de Hectáreas de bosques, precisamente en los lugares donde la Naturaleza recicla el carbono, ha determinado el caos en los regímenes de lluvias. La desertización avanza en toda la Tierra, por ejemplo, según el “Informe Nicholas Stern”, los llamados “refugiados climáticos” son bastantes más que los desplazados por los conflictos y por la pobreza. Se calcula que en una década estos refugiados climáticos alcanzarán alrededor de los 200 millones de personas. El ciclo infernal de sequías e inundaciones arrasa periódicamente grandes extensiones del planeta.  Por ejemplo, a este ritmo en poco tiempo países como Bangla Desh perderán hasta el 15% de su población.

En cuanto a las emisiones de CO2, si en el período de 1990 al 2004 pasó del 26,7% al 49,0%, las proyecciones alertan de una constante subida. Se destaca además que los más ricos son los que más contaminan, por ejemplo los USA emiten aproximadamente 20.000 toneladas de CO2 por año, frente a las 10.000 toneladas de la Unión Europea. Pero estos dos grandes culpables no están sólos, el modelo China, se perfila como mucho más destructivo, emitiendo más o menos unas 40.000 toneladas de CO2 por año, el doble que USA.

En este marco, según el GIEC-Grupo Internacional de Expertos del Clima, que trabaja para las NN UU, habría sólo un espacio de tiempo de unos 15 años para adoptar drásticas medidas de reducción de las emisiones… lo que dado los sucesivos fracasos de todas las Cumbres sobre el Clima, presenta un panorama absolutamente pesimista.

El desarrollismo agrava este panorama con su explotación sistemáticas de las energías no renovables. En los últimos 50 años se ha consumido el 70% de las reservas petrolíferas mundiales, e incluso algunas de las aparentemente progresistas soluciones se revelan enormemente dañinas; es el caso de los Biocombustibles que arrasan la tierra y empobrecen aún más a los campesinos, parece ser que se prefiere alimentar los vehículos antes que a las personas. La producción de agroenergía, es la solución típicamente capitalista y falsa; el conjunto del ciclo de los agrocombustibles, revela que es todavía más perjudicial que la energía fósil y mineral. Además se trata de algo totalmente insostenible, por ejemplo, para producir 1 litro de etanol, hacen falta 3.000 litros de agua. También están surgiendo “mares muertos”, como el Golfo de México, totalmente contaminado por los restos de agrocombustibles que descienden por el Mississipí, ocurriendo lo mismo en Brasil, India, etc. Además, cada vez más se roban tierras a la agricultura para dedicarla a los biocombustibles, y de seguir así las cosas, en 15 años, centenas de millares de Has se detrairán de la producción de alimentos. Para el Capital todo esto son “externalizaciones” y “daños colaterales”.

En este cuadro hay que ser realistas, ya en 1986 se atravesó la línea de no retorno de la Naturaleza. Aquello que se destruyó ya no se recuperará jamás, se vive a costa de las futuras generaciones. Todas las cumbres y acuerdos son papel mojado, se ponen parches pero no se ataca la raíz del problema: el modelo de desarrollo, se intenta disminuir un poco el despilfarro en vez de ir cerrando el grifo. Es como un barco que se va a estrellar contra la costa y que en vez de cambiar de dirección sólo disminuye la velocidad un poco.

 

Crisis alimentaria

 

El problema de las sucesivas crisis alimentarias deriva del hecho de que el derecho humano a la alimentación deja de ser un derecho, al considerarse el alimento como un negocio. El 90% de los principales alimentos a nivel mundial están en manos de no más de una docena de transnacionales. Ellas, deliberadamente, condenan a muerte por hambre a millones de personas, al especular, almacenar y retirar alimentos. La Tierra tiene suficientes alimentos para todo el mundo, pero el comercio inmoral de la alimentación hace imposible su acesso a una enorme capa de la población mundial. Y el agua están tan mal distribuida como los alimentos, así tenemos un consumo de 550 litros por persona y día (incluyendo gastos con regadíos, etc) en USA; 350 litros de media en la UE, y 8 litros en África Subsahariana.

A nivel planetario los gobiernos apuestan por la paulatina destrucción de la agricultura campesina, tanto en el Norte como en el Sur. La agricultura extensiva y la agroindustria destruyen la tierra, el medio ambiente y las culturas campesinas. Asistimos desde hace décadas a una verdadera Contrarreforma Agraria: expulsión de campesinos de sus tierras, empleo masivo de agrotóxicos, privatización del agua, etc.

En el 2008 la FAO ( Fondo de Naciones Unidas para la Alimentación) demostró que para combatir eficazmente contra el hambre hasta erradicarla, los países del Norte deberían poner en común una cantidad anual de 50.000 millones de dólares, como un fondo de emergencia. Los países ricos se negaron rotundamente, prometiendo quizás unos ínfimos 8.000 millones. Sin embargo, esos mismos países, tres meses después, rescataron a los Bancos culpables de la crisis con 2 billones 700.000 millones de dólares, es decir 54 veces más de lo que pedía la FAO. Y para el 2013 ya habían dado a los bancos 4 billones 600.000 millones, 92 veces más que lo que pedía la FAO.

No existió ni existe ninguna voluntad para acabar con el hambre, pues muchas empresas transnacionales viven del hambre, especulando con los alimentos y manejando ese inmenso poder concentrado en no más de una docena de empresas en el mundo. Esas empresas de forma calculada y premeditada determinan cuantos miles de personas irán a morir de hambre cada año por sus políticas inhumanas. Son unas entidades que cometen genocidios año tras año, y nadie hace nada contra ellas.

 

Crisis Sanitaria

 

El afán de convertir todo en negocio recae también sobre la Salud vista como generadora de inmensos lucros, y no como un servicio social. Y si en los países del Norte se ofrecen servicios sanitarios decentes, en el Sur la salud no es un derecho, sino un privilegio.

En el foco de todo están las grandes empresas farmacéuticas transnacionales, así como las privatizaciones sanitarias y la implantación de conceptos de lucro empresarial también en la salud pública. Por ejemplo, tenemos el gran fraude de la gripe A donde cada vez existen más pruebas de que todo fue un  montaje, una farsa para dar salida al medicamento Tamiflou, es decir se crea una falsa pandemia para no perder lucro farmacéutico. El principal beneficiario de este delito, al poseer la patente del medicamento, fue Donald Ramsey, el ministro de Defensa de la era Bush.Otro ejemplo es el SIDA, que se trata en los países ricos y se abandona en los países pobres. El 60% de los millones de afectados en el mundo están en el África Subsahariana, y de ellos sólo 1 millón recibe tratamiento, 24 millones se mueren sin ninguna asistencia. Las culpables de este verdadero genocidio son, una vez más, las farmaceúticas y su desmedido afán de lucro. Los tratamientos antiSIDA no son caros de producir, pero por la Ley de Patentes se venden carísimos en los países empobrecidos y en exclusiva durante 20 años; sólo a partir de entonces se permitirán los genéricos, pero aquí también hay trampa, las farmaceúticas modifican algún aspecto del producto, dicen que es una patente nueva y siguen lucrándose y agravando el genocidio sanitario.Como ejemplo ilustrativo del grado de inhumanidad de la industria farmacéutica mundial y sus aliados, tenemos el caso de la India. Allí, durante mucho tiempo, la ley sólo permitía una duración de exclusividad de 8 años a las patentes, y además el Estado fabricaba y vendía a precio bajo los medicamentos contra el SIDA. Como reacción, dos grandes compañías farmaceúticas, la británica GRAXCO/SMITH/KLINE, (el 2º mayor laboratorio mundial) y la alemana BOHERHNGIYER INGELHEIM ( el 3º mayor laboratorio mundial) demandaron al gobierno de la India, y aunque perdieron el juicio, lanzaron otra batalla. Presionaron a la OMC-Organización Mundial del Comercio, verdadera esclava y cómplice de las multinacionales, para doblegar a la India y obligarla a ampliar el tiempo de vigencia de las patentes. Para ello, la OMC no dudó en amenazar, chantajear, presionar y represaliar a la India, que al final se tuvo que rendir y dejar en 20 años el plazo de las patentes. El director de la OMC de entonces, fue recompensado con la dirección de la BP (British Petroleum). Sólo añadir que la farmaceútica alemana citada, realiza desde hace décadas todo tipo de pruebas y ensayos sin ningún tipo de reglamento en Rwanda, y a ella se refería la trama de la película “El Jardinero Fiel”. Igualmente todo el asunto de la India figura en la obra “Los crímenes de la industria farmaceútica” de Teresa Forcades.

Reflexiones

 

En definitiva, existen muchas crisis dentro de la crisis, porque lo ha colapsado es la madre de todas las crisis: el capitalismo.  Estamos en un punto en el que lo antiguo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer.  Nunca en la Historia al acabar un sistema, ya estaba listo el sistema sustituto, se hizo poco a poco.

La experiencia ha demostrado sobradamente que no se pueden buscar soluciones dentro del sistema capitalista, porque él es el problema y nunca va a poder ser la solución.  Por lo tanto, no es cuestión de reformas, sino de la búsqueda de otro sistema, pasando antes por cambios radicales, y eso paso por adoptar nuevos parámetros y alternativas al sistema. Eso pasa por un nuevo tipo de relación con la tierra, respetuoso y no depredador; se trata de producir lo suficiente para la vida humana, de todos los humanos, no para alimentar mercados internacionales ni buscar lucros desmesurados. Los bienes comunes de la humanidad no pueden ser objeto de comercialización. Todo ello pasa por la adopción de la política del Decrecimiento, por un nuevo tipo de Economía de los Cuidados, como ya definen las asociaciones feministas, por nuevas organizaciones internacionales y una nueva ética social solidaria.

En definitiva, existen formas de salir del capitalismo,  construyendo a cada paso. Ya se está haciendo en todo el mundo, cada cambio logrado puede parecer modesto, pero cada uno de ellos tiene una carga revolucionaria, y todos juntos es una REVOLUCIÓN.

 

 

EQUIPO DE REDACCIÓN del FORO AMETZAGAÑA