Radiografía de la foto de familia del Pacto de Toledo.

Los partidos que integran la comisión del Pacto de Toledo acudieron a las negociaciones con posturas tan diferenciadas que no cabía imaginar un acuerdo final de amplio consenso. Tanto el resultado como el desarrollo de los debates difieren del incívico y crispado comportamiento habitual en el hemiciclo del Congreso. El trato dialogante que ha prevalecido algo tendrá que ver con el hecho de celebrar las sesiones a puerta cerrada, sin presión mediática. Así mismo cabe destacar que, pese a las diferencias iniciales y en contraste con lo habitual, lo pactado no conlleva un balance entre vencedores y vencidos. La imagen que destaca es la del consenso. 

Para llegar a entenderse basta una actitud favorable y plantear objetivos poco comprometidos. Ahora convenía adaptarse a la compleja situación con un acuerdo de mínimos que permita al Gobierno implantar reformas en una doble dirección: a) tranquilizar a los actuales pensionistas que llevan casi tres años movilizados, b) recortar de forma progresiva las pensiones futuras, utilizando dos instrumentos complementarios y compensatorios: las medidas establecidas en la reforma de pensiones del 2011 y los fondos de pensiones de empleo.    

En los debates participaron todos los grupos parlamentarios. Se hicieron concesiones y hubo renuncias, aunque solo queda constancia del voto negativo de Vox y de las abstenciones de ERC y EH Bildu. Justo es reconocer que buena parte del éxito de la comisión corresponde al talante cordial y dialogante de su presidenta, Magdalena Valerio. Para poder conocer los cambios de actitud de las formaciones políticas es preciso comparar los resultados con las posiciones iniciales. Ello requiere radiografiar la foto de familia del Pacto de Toledo. 

Acusar al mensajero

Sorprende la hostilidad desatada contra la comisión del Pacto de Toledo desde perspectivas opuestas. Mientras los economistas neoliberales ven en esos acuerdos una amenaza para los planes de pensiones privados, diversas asociaciones de pensionistas, entre las que aparecen las dos ramas de la COESPE, interpretan lo contrario, advirtiendo que está en peligro el sistema público de pensiones. Junto a los posicionamientos ideológicos dispares asombra el tono catastrofista de las conclusiones. El profesor José Antonio Herce, miembro del foro de expertos del Instituto BBVA de Pensiones, reitera en sus declaraciones públicas que la mayor parte de las recomendaciones del Pacto de Toledo desestabilizan el sistema de pensiones. En Canarias-Semanal.org, Conchita Ribera de COESPE declara: “los Pactos de Toledo se crearon para privatizar el sistema público de pensiones y entregar los cientos de miles de millones que mueven las pensiones a la banca, en un modelo similar al que aplicó Pinochet en Chile”.    

Esos juicios de valor tan descalificativos y categóricos no cuadran con el carácter consultivo de la comisión del Pacto de Toledo, simple eslabón de un largo proceso deliberativo. Mayor relevancia que sus recomendaciones alcanzan las disposiciones del Congreso de los Diputados, las cuentas del Estado, los compromisos con los agentes sociales (patronal y sindicatos) y en último término las decisiones del Gobierno. Además, en esta ocasión, el Pacto de Toledo no ha propuesto medidas negativas que no estuviesen en vigor, aunque la más novedosa, los planes de pensiones de empleo, requieran un desarrollo posterior. Por tanto, las reclamaciones deberían dirigirse a los organismos con capacidad legislativa y ejecutiva: Congreso y Gobierno.  

Ganancias y pérdidas en clave política  

El vencedor del Pacto de Toledo es el PSOE, personalizando el triunfo en el Ministro Escrivá. Consigue el aval para aplicar las reformas que antes propuso desde la presidencia de la AIReF. Este podría ser el decálogo de medidas esenciales:

1) Revalorizar las pensiones contributivas en base al IPC real.

2) Acercar la edad de jubilación efectiva a la oficial.

3) Elegir los 25 años de cotización más favorables para establecer la base reguladora.

4) Mantener los 15 años como período mínimo de cotización de la pensión contributiva.

5) Primar el aumento voluntario de la edad de jubilación.

6) Trasladar los gastos impropios de la Seguridad Social a los PGE.

7) Dejar de considerar deudas las trasferencias del Estado a la Seguridad Social.

8) Ajustar la cotización de los trabajadores autónomos a sus ingresos reales.

9) Reducir la aportación a planes privados de pensiones con derecho a desgravación fiscal.

10) Generalizar los planes de pensiones de empleo según el modelo de las EPSV del País Vasco. 

Los gobiernos toman decisiones mirando en dos direcciones: las gerencias de las grandes empresas y la opinión pública

Gana el Gobierno, pese a no incluir el Pacto de Toledo propuestas programáticas esenciales del Gobierno de Coalición en materia de pensiones. Tales carencias pasan mayor factura política a Unidas Podemos que al PSOE. Entre los compromisos pendientes, no incluidos o sin plazo de aplicación, hay que citar: 1) El aumento del poder adquisitivo de las pensiones mínimas. Es una demanda prioritaria, junto con la reducción de la brecha de género y pensiones de viudedad. 2) Eliminar el Índice de Revalorización y el Factor de Sostenibilidad de la reforma del 2013. La reclaman hasta los sindicatos que avalaron la reforma del 2011. 3) Garantizar la sostenibilidad del Sistema Público de Pensiones. Este punto choca con los planes de pensiones de empleo.

Aunque el voto pensionista vaya sobre todo a las listas del PSOE, PP o PNV, los reproches se dirigen en particular hacia Unidas Podemos. Consciente de esa realidad, Meri Pita, delegada de UP en el Pacto de Toledo, al aprobarse el 19 de noviembre el acuerdo en el Congreso, además de reconocer que no se habían alcanzado todos los objetivos previstos, declaró que los militantes de UP: “Hoy están decepcionados con el texto”. “Comprendemos y encajamos esa decepción”. Resulta inevitable comparar esta actuación con la de febrero de 2019, cuando la actual Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, imposibilitó un acuerdo similar, con el agrado de las plataformas de pensionistas que rechazan el Pacto de Toledo. Recordemos el titular de El País: “El Pacto de Toledo descarrila ante el adelanto electoral y las exigencias de Podemos”.

La “decepción” que señala Meri Pita está motivada sobre todo por asumir UP los planes de pensiones de empleo. Implica aceptar la reducción de las pensiones públicas provocada por la reforma del 2011, impulsada por Rodríguez Zapatero con el respaldo de CCOO y UGT. Unidas Podemos justifica ese paso en falso: “En cuanto al régimen fiscal y jurídico de las aportaciones a los planes de pensiones, si bien las recomendaciones no recogen su eliminación, sí se contempla su reorganización para beneficiar a los planes de empleo que se acuerdan en la negociación colectiva frente a los individuales, y posibilitan que trabajadores de distintos niveles de renta tengan acceso a ellos”. Se trata de una disculpa poco convincente. Supone obviar el dilema de los planes de pensiones de empleo, vigentes desde 1983 en Euskadi: son productos financieros favorables a rentas salariales altas, tienen beneficios fiscales que se detraen de los ingresos públicos, adolecen de una inequidad que cronifica las desigualdades sociales. Unidas Podemos no estaba ante la disyuntiva de tener que elegir entre un SI o un NO sin condiciones. Pudo apoyar los acuerdos incluyendo un voto particular, dejando constancia de carencias y desacuerdos. Calló y defraudó.  

Manteniendo una actitud de enfrentamiento total con el Gobierno, el PP no tiene reparos en votar a favor de los acuerdos, pese a ser el gran perdedor. La reforma de pensiones impuesta por Rajoy en 2013 queda postergada, sin que el PP intente defenderla. No obstante, tanto el índice de revalorización (0,25%), como el factor de sostenibilidad (recortes) que podría entrar en vigor el 2023, oficialmente no están derogados. En la negociación, al igual que Ciudadanos, el PP ha intentado, sin lograrlo, mantener las aportaciones a los planes privados de pensiones, gestionados por la banca y aseguradoras. La decisión final corresponderá al Gobierno, que está siendo sometido a fuertes presiones para que no las reduzca.

La abstención de ERC y EH Bildu, más que en los aspectos negativos del acuerdo se basa en sus innegables carencias. Ciertamente, no queda resuelta la problemática del sistema público de pensiones. Sí se avanza en la demanda más urgente, la revalorización anual, mas sin progresar en otra reivindicación esencial: la mejora de las pensiones mínimas. Esas y otras medidas están relacionadas con los Presupuestos Generales del Estado, que ERC y EH Bildu apoyarán por razones políticas. Por tanto, la abstención en el Pacto de Toledo resulta testimonial, dado que la aprobación de las recomendaciones estaba garantizada sin necesidad de sus votos.

Oteando un horizonte incierto

Aunque todavía quedan trámites pendientes y medidas con plazo de aplicación de varios años, este periodo del Pacto de Toledo concluye con mejoras para las pensiones de hoy, desventajas para las de mañana. La juventud tendrá que defender el derecho a unas condiciones de vida dignas para evitar que la actual generación de pensionistas sea la última en lograr un empleo satisfactorio y una pensión suficiente. La historia y la experiencia prueban que la movilización ciudadana es necesaria para evitar retroceder a la situación de una sociedad empobrecida. 

La capacidad de incidir sobre acontecimientos políticos, decisiones económicas y cambios sociales, depende del equilibrio de fuerzas entre el control del dinero, la autoridad de quienes gobiernan y la presión de la calle. Los acuerdos del Pacto de Toledo son un ejemplo de esa contraposición de poderes. Los gobiernos toman decisiones mirando en dos direcciones: las gerencias de las grandes empresas y la opinión pública. En estos momentos la confrontación afecta al futuro de las pensiones. El pulso mantenido durante los tres últimos años ha dado resultados satisfactorios. Para continuar avanzando, para evitar retroceder, hay que seguir el camino emprendido, precisando los objetivos inmediatos y no equivocándose de enemigo.     

 

LUIS ALEJOS

 

 

SEGUIREMOS LUCHANDO POR UNAS PENSIONES PÚBLICAS DIGNAS

La crisis de la pandemia ha puesto en evidencia la importancia de que las Instituciones Públicas fortalezcan la sanidad, la enseñanza, y las ayudas a la dependencia. En esta misma línea las personas pensionistas reclamamos que no se privaticen las Pensiones Públicas, sino que se refuercen ya que los mercados no pueden garantizar su futuro.

Una vez aprobadas las recomendaciones del Pacto de Toledo, ahora toca pasar el trámite legislativo y presupuestario.

La Comisión del Pacto de Toledo ha aprobado una serie de recomendaciones en relación con las Pensiones Públicas, entre las cuales está el reconocimiento de la revalorización de las pensiones con el IPC y que se eliminen los gastos impropios de la Seguridad Social. También se reconoce, que el Sistema Público de Pensiones es sostenible.

Varias de dichas recomendaciones tienen claroscuros, por lo que es preciso que algunas materias se desarrollen favorablemente y otras se cambien o se retiren, mediante leyes concretas que garanticen el futuro de las pensiones públicas.

Debemos seguir manteniendo la presión, ya que la ejercida durante varios años empieza a dar algunos frutos en cuestiones importantes.

Nuestra lucha sigue y seguirá hasta que se consiga:

*La sostenibilidad y solvencia del Sistema Público de Pensiones de reparto solidario y suficiente, que garantice su futuro; las pensiones son, y deben seguir siendo, una cuestión de Estado y no una cuestión de mercado.

*Subida anual de las pensiones según IPC por ley.

*Derogación del factor de sostenibilidad.

* Pensiones mínimas que garanticen una vida digna. 1080€.

*Acabar con la brecha de género en pensiones.

Defendemos que la Ley revierta el período de cálculo de la pensión a los 15 años, y no de 25. La actual situación de paro y precariedad aconseja no subir la edad de jubilación por encima de los 65 años.

Ninguna persona debe ver mermados sus derechos ni percepciones a la hora de jubilarse mediante recortes en los cálculos sobre su vida laboral. También defendemos los intereses de quiénes se jubilan de forma anticipada, y que no sean penalizados tras largas carreras de 40 años cotizados.

Prestamos especial atención a que se garantice unas pensiones mínimas que permitan una vida digna a cientos de miles de pensionistas, principalmente mujeres, que tienen auténticas dificultades para llegar a fin de mes.

Los derechos de las mujeres y de los jóvenes en paro deberían ser una prioridad en el actual colapso económico.

La crisis ha sido una lección para todo el mundo. Apelamos a los Gobiernos para que defiendan el empleo digno y con derechos, la productividad, la mejora de los salarios, la sana competencia, y la innovación, lo cual se logra con más democracia, reformas y el reparto de la riqueza, que permita en el futuro pensiones dignas.

GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LAS PENSIONES PÚBLICAS SE DEFIENDEN

Pentsio publiko duinen alde borrokan jarraituko dugu

Pandemiaren krisiak agerian utzi du Erakunde Publikoek osasuna, irakaskuntza eta mendekotasunerako laguntzak indartzearen garrantzia. Ildo beretik, pentsiodunok eskatzen dugu ez daitezela Pentsio Publikoak pribatizatu, indartu baizik, merkatuek ezin baitute beren etorkizuna bermatu.

Toledoko Itunaren gomendioak onartu ondoren, lege- eta aurrekontu-izapideak igaro behar dira orain.

Toledoko Itunaren Batzordeak zenbait gomendio onartu ditu Pentsio Publikoei dagokienez; besteak beste, pentsioak KPIarekin errebalorizatzea eta Gizarte Segurantzaren gastu bidegabeak ezabatzea. Halaber, Pentsioen Sistema Publikoa jasangarria dela onartzen da.

Gomendio horietako batzuek argi-ilunak dituzte, eta, beraz, beharrezkoa da gai batzuk ondo garatzea eta beste batzuk aldatzea edo erretiratzea, pentsio publikoen etorkizuna bermatuko duten lege zehatzen bidez.

Presioari eusten jarraitu behar dugu, urte batzuetan egindakoa fruitu batzuk ematen hasi baita gai garrantzitsuetan.

Gure borrokak aurrera jarraitzen du eta jarraituko du lortu arte:
*Pentsio-sistema publikoaren iraunkortasuna eta kaudimena, banaketa solidarioa eta nahikoa duena, haren etorkizuna bermatuko duena; pentsioak
estatu-arazoa dira, eta hala izaten jarraitu behar dute, eta ez merkatu-arazoa.
*Pentsioen urteko igoera, legez ezarritako KPIaren9 arabera.
*Iraunkortasun-faktorea indargabetzea.
*Bizitza duina bermatzen duten gutxieneko pentsioak. 1080 €.
*Pentsioetako genero-arrakalarekin amaitzea.

Legeak pentsioa kalkulatzeko epea 15 urtera itzultzea defendatzen dugu, eta ez 25 urtera. Egungo langabezia eta prekarietate egoerak erretiratzeko adina 65 urtetik gora ez igotzea gomendatzen du.

Inork ez ditu bere eskubideak eta pertzepzioak murriztu behar erretiroa hartzerakoan, lan-bizitzari buruzko kalkuluetan murrizketak eginez. Era berean, aldez aurretik erretiroa hartzen dutenen interesak defendatzen ditugu, eta kotizatutako 40 urteko karrera luzeen ondoren zigortuak ez izatea.
Arreta berezia jartzen dugu gutxieneko pentsio batzuk berma daitezen, ehunka mila pentsiodunek bizitza duina izan dezaten, batez ere emakumeek, hilabete amaierara iristeko benetako zailtasunak baitituzte.

Langabezian dauden emakumeen eta gazteen eskubideek lehentasuna izan beharko lukete egungo kolapso ekonomikoan.

Krisia ikasgaia izan da mundu guztiarentzat. Gobernuei eskatzen diegu enplegu duina eta eskubideduna, produktibitatea, soldaten hobekuntza, lehia osasuntsua eta  berrikuntza defenda ditzatela, eta hori demokrazia gehiagorekin, erreformekin eta aberastasunaren banaketarekin lortzen da, etorkizunean pentsio duinak ahalbidetzeko.

Pentsio publikoak agintean bat hala bestea egon, beti defendatzen dira

PERSONALIDADES DE LA POLÍTICA VASCA CON LAS ADJUDICATARIAS DEL METRO DE DONOSTIA

El servicio de apoyo a la dirección de obras del Metro Donostia (tramos Lugaritz-Miraconcha y Miraconcha-Easo) fue adjudicado a Asmatu en 2017 por 2,3 millones de euros.

El director de Planificación del Transporte fue responsable de medio ambiente de Asmatu entre 2010-2017.

El director de Planificación del Transporte del Gobierno vasco, Iván Pedreira, fue responsable del departamento de medio ambiente de Asmatu entre 2010 y 2017. En diciembre del 2016, Iván Pedreira fue nombrado Director de Administración Ambiental del Gobierno vasco. Su hermana, Mónica Pedreira, es la directora general de Medio Ambiente de la Diputación de Gipuzkoa y en su día presidió una empresa creada por la gerente del vertedero de Zaldibar, ahora imputada.

El fundador de Asmatu llegó a vicepresidir una empresa creada por los hijos de Juan Mari Atutxa, expresidente del Parlamento vasco. Iskander Atutxa era arquitecto del ayuntamiento de Zaldibar cuando cambiaron las normas subsididarias para facilitar la instalación del vertedero.

En 2012, adjudicaron la construcción del tramo Lugaritz-La Concha por 40,5 millones de euros sin IVA a la UTE conformada por Dragados, Iza, Amenabar y Lurgoien.

El actual director de Eusko Trenbide Sarea, Ernesto Martínez de Cabredo, era por entonces gerente de Amenabar. Durante su etapa de director de URA (Agencia Vasca del Agua) llegó a presidir una empresa creada por el responsable del vertedero de Zaldibar, ahora imputado.

La directora de Medio Ambiente de la Diputación de Gipuzkoa, Mónica Pedreira, fue directora de medio ambiente de Construcciones Amenabar.

Eneko Goenaga Egibar, excandidato del pnv y sobrino del burukide Joseba Egibar, es director del departamento jurídico del Grupo Amenabar y participó en la defensa del exteniente de diputado general alavés Alfredo De Miguel, ahora condenado por corrupción.

Roberto Otxandio, exalcalde del PNV en Basauri y consejero de Iberdrola, fue director gerente una empresa del Grupo Amenabar. Iñaki Txueka, exdiputado del PNV, mantuvo relaciones societarias con el Grupo Amenabar.

Iza y Dragados, adjudicatarias de la construcción del tramo Lugaritz-La Concha, fueron investigadas por irregularidades en el tramo Beasain Este del TAV.

Las obras de Beasain Este fueron adjudicadas en julio del 2009 por el entonces Consejero de Transportes Iñaki Arriola, alcalde de Eibar hasta mayo del 2009. Su entonces secretario de alcaldía ejercía de representante del vertedero de Zaldibar.

Alberto Paris, nombrado apoderado de Iza en 1998, fue secretario de Socebasque SL: empresa de la que era consejero Jon Iñaki Echaburu, constructor condenado por el caso De Miguel.

Pablo García, director de Vivienda y Arquitectura del Gobierno vasco, fue el arquitecto de una obra desarrollada por Iza en Ortuella en 2014.

El tramo Lugaritz-Miraconcha del Metro Donostia fue adjudicado por 38,1 millones a la UTE Moyua, Viuda de Sainz y Comsa.

Joanes Labayen, esposo de la presidenta del Parlamento vasco, es abogado del despacho de abogados que asesoró a Alfredo De Miguel y ejerce de secretario del Grupo Moyua, adjudicatario del tramo Lugaritz-Miraconcha del Metro Donostia y gran adjudicataria de las labores de emergencia por el derrumbe del vertedero de Zaldibar.

José Félix Basozabal, exviceconsejero de Obras Públicas y Transportes del Gobierno vasco, estableció la delegación en Bizkaia del Grupo Moyua. César Fernández, edil en Gasteiz, fue responsable en Araba del Grupo Moyua.

Viuda de Sainz, adjudicataria del tramo Lugaritz-Miraconcha del Metro Donostia, fichó al extesorero del Bizkai Buru Batzar, Xabier Sagredo, para dirigir su filial Transitia. Ahora preside la BBK y es consejero de Iberdrola.

Construcciones Cantábricas, filial de Viuda de Sainz, fichó al exalcalde de Zeberio Humberto Perea, expresidente de la Asociación de Constructores de Bizkaia y ahora miembro del Bizkai Buru Batzar.

José Alberto Pradera, exDiputado General de Bizkaia implicado en los papeles de Panamá, entre 2002 y 2010 fue asesor regional de Comsa: implicada en la trama del 3% en Catalunya y adjudicataria del tramo Lugaritz-Miraconcha del Metro Donostia.

El servicio de diseño y producción de una maqueta de estación tipo del tramo Lugaritz-Morlans del Metro de Donostialdea fue adjudicado a la agencia Aurman por cerca de 44.000 euros. Aurman diseñó el logotipo del PNV. El promotor de negocios de Aurman, Gabino Martínez de Arenaza, fue alcalde de Alonsotegi y está imputado por corrupción.

El tramo Miraconcha-Easo se adjudicó por 53,2 millones de a la UTE Sacyr-Cavosa-Campezo-Mariezcurrena-Zubieder.

Pabisa (del grupo Campezo, adjudicatario del tramo Miraconcha-Easo) está implicada en la trama de irregularidades en la gestión municipal en el ayuntamiento de Alonsotegi por las que están imputados tres exalcaldes del PNV del municipio.

Manu Galíndez, tío del exalcalde imputado Gabino Martínez de Arenaza y fundador de Pabisa, fue candidato del PNV en Alonsotegi. Urkullu, Lehendakari que creció en Alonsotegi, entregó un premio Jose Mari Korta 2015 a Manu Galíndez.

La Comisión Nacional de la Competencia condenó en 2011 a Campezo (adjudicataria del tramo Miraconcha-Easo) y a Orsa (del Grupo Moyua, adjudicatario del tramo Lugaritz-Miraconcha del Metro Donostia) por liderar un “cártel del asfalto”.

El fundador de Campezo fue imputado por caso PWC-IBM junto a un extesorero de Fundación Sabino Arana. El director general de Gipuzkoako Hondakinen Kudeaketa, exvicepresidente ejecutivo de Euskal Trenbide Sarea, César Gimeno, fue director general de Campezo entre 1998 y 2007.

Txaro Rodrigo, exdirectora de recursos humanos de Construcciones Campezo entre 2005 y 2013, es la actual Directora General de Atención a la Dependencia y la Discapacidad de la Diputación de Gipuzkoa.

Entre 1995 y 2005, Txaro Rodrigo fue directora de recursos humanos en Aztertzen y en Biharko: empresas del sector de las residencias por cuyos consejos han desfilado exburukides del PNV y los hijos del expresidente del Parlamento vasco Juan Mari Atutxa.

Campezo es cliente de Itsak SL, empresa dirigida por la hija del expresidente de la fundación Sabino Arana y exconsejero de Iberdrola Juan Mari Atutxa. Itsak promovió la creación de una fundación presidida por un exdiputado del PNV condenado por corrupción e indultado por el PP.

El PNV vulneró la financiación legal de partidos al cobrar de Sacyr (adjudicataria del tramo Miraconcha-Easo) 13.000 euros en cheques entre 2008 y 2009 a través de una empresa del partido. Sacyr ha estado implicada en los papeles de Bárcenas sobre donaciones al PP. Entre 1987 y 2007, fecha en la que se prohíben las donaciones anónimas, el PNV había recibido 27,5 millones de euros por este concepto en el citado periodo.

Los servicios de redacción del proyecto de construcción del tramo Altza-Galtzaborda del Metro Donostia fueron adjudicados a Eptisa por más de medio millón de euros.

Desde marzo de 2008, el presidente del Consejo de Administración de Eptisa es Josu Bergara, exdiputado general de Bizkaia, exconsejero de Obras Públicas del Gobierno vasco y consejero hasta 2019 de una empresa vinculada a la gestión de residencias. Entre 2009 y 2011, Joseba Andoni Leizaola, expresidente del Parlamento vasco, fue consejero de Eptisa.

La adjudicación del tramo La Concha-Morlans no llegó a finalizarse. En abril de 2014, de mutuo acuerdo, la Viceconsejería de Administración acordó indemnizar a la UTE adjudicataria con cerca de 1,5 millones de euros.

El citado tramo fue adjudicado por 50 millones a la UTE formada por Altuna y Uría, Corsan-Corviam y Cycasa Canteras y Construcciones. El asunto motivó un expediente del Tribunal de Cuentas.

El entonces secretario de la alcaldía en Eibar de Iñaki Arriola, ahora consejero de Transportes y exconsejero de Medio Ambiente del Gobierno vasco, era representante del vertedero de Zaldibar y ahora ejerce de consultor en Altuna y Uría.

En la firma del contrato por la incineradora de Zubieta, el representante de Altuna y Uría era un exalto cargo del Gobierno vasco, Martín Ascacibar, condenado en 2018 por el fiasco de la planta de purines de Karrantza.

Altuna y Uría recibió en el año 2010 un premio de la Fundación Sabino Arana, entidad que llegó a presidir Juan Mari Atutxa.

El tramo del TAV de Hernialde-Zizurkil fue adjudicado a una UTE de Altuna y Uria y Cycasa: 934.326 euros. Ambas fueron adjudicatarias del tramo La Concha-Morlans del Metro Donostia.

Otra de las empresas de la UTE adjudicataria del tramo La Concha-Morlans del Metro Donostia, Corsán, había sido adjudicataria del tramo Amorebieta Etxano Lemoa del AVE. El tramo figura en una investigación sobre sobornos en las obras del AVE. Formó UTE con Urazca: implicada en los papeles de Bárcenas y en la trama del caso De Miguel.

En octubre del 2018, la CNMC expedientó a Corsán (filial de Isolux y parte de la UTE adjudicataria del tramo La Concha-Morlans del Metro Donostia) por amañar licitaciones públicas. Caja Navarra llegó a adquirir el 11,4% del grupo Isolux en 2004. A partir de 2005, Isolux comenzó a ser adjudicataria en Euskadi.

Entre 2005 y 2017, Isolux se hizo con 550 millones en Euskadi. En Euskadi 4 tramos del AVE y 2 tramos del TAV llevan su sello: vinculado al soborno. Está vinculada a una investigación sobre financiación ilegal de CDC y uno de sus directivos figura en los papeles de Bárcenas.

 

Ahoztar Zelaieta Zamakona

 

PENSIONES DE EMPRESA PRIVADAS EN EL PACTO DE TOLEDO

Las personas se merecen una jubilación decente, que puedan llegar a fin de mes sin depender de colas para alimentarse, de organismos benéficos o de sus hijos. O depender de un trabajo a tiempo parcial cuando no se desea o no se puede.Entre las recomedaciones del Pacto de Toledo apoyadas por una amplia mayoría del Congreso se propone impulsar las Pensiones de empresa y mantener las individuales, ambas gestionadas por Fondos Financieros que invierten en los mercados libremente. Son pensiones no garantizadas por el Estado, y no tienen carácter solidario.

En este país la experiencia en este tipo de pensiones privadas como las EPSVs, es muy corta y y han tenido muy poco significado en el conjunto del sistema como para entender sus riesgos y limitaciones, pero el objetivo de la derecha es que sean el eje central del Sistema.

En los países donde hay experiencia, como el Reino Unido, o los EEUU, la experiencia ha demostrado que los Fondos Privados de Pensiones son menos eficaces y sus costes transaccionales son más altos que en sus Pensiones Publicas. Los Fondos buscan quedarse con más ganancias y brindan una cobertura menos amplia de los riesgos.

Dejar las cotizaciones de los trabajadores en manos de los mercados es ponerlas en riesgo de grandes pérdidas como sucedió en la Crisis del 2008. Fue una depresión pero los mercados pueden provocar otros fenómenos como una crisis inflacionaria, con el mismo resultado.

Las jubilaciones privadas, incluso las de empleo como las EPSV son menos rentables para el conjunto de la sociedad, aunque puedan tener puntos alzistas en algunos Fondos. Al no ser un sistema de reparto, su rentabilidad depende también de los años de vida de cada trabajador, cayendo su valor si la esperanza aumenta.

En el caso de EEUU y Reino Unido, quienes invirtieron en jubilaciones privadas, vieron menguados sus beneficios hasta en un 35%. En la privatización hay una transferencia de dinero entre los pensionistas y los Fondos que gestionan su dinero. No hay pruebas de que éstos generen ingresos más altos o seguros, sino lo contrario.

No se debe confiar en los mercados para la jubilación. Las fluctuaciones entre sus valores y los ingresos generados son demasiado grandes y los Fondos de gestión de pensiones, demasiado avariciosos para que los riesgos desaparezcan. Puede argumentarse que si el Estado controla estos Fondos en cuanto a sus inversiones el problema estaría superado.

En tal caso, sus rentabilidades caerían sin ofrecer ventaja alguna, y las Comisiones que cobran los Fondos de gestión serían un regalo por nada. Pero esto tampoco cambia el rendimiento decreciente de los Fondos privados conforme aumenta la esperanza de vida, un factor clave de inseguridad para la gente mayor pensionista, además de depender de la evolución de los mercados.

Financiar Fondos de pensiones de empresa por parte del Gobierno es un golpe bajo a las Pensiones Públicas que las debilita, y es una medida grave porque fomenta la especulación privada de dichos Fondos. El uso indebido de los fondos públicos para productos que se usan en beneficio de empresas privadas es además un serio revés a los derechos de la ciudadanía, al igual que recortar las pensiones públicas y los fondos destinados a la Seguridad Social.

Lo que debe hacerse es revitalizar el sistema asegurando que no se desvíe el dinero a pensiones de empresa, sino que tal financiación añadida fuera a los trabajadores para que pudieran invertir en Pensiones Publicas garantizadas.

Esto obligaría a los Fondos Privados a bajar sus costes y sus garantías, para que no fueran al mercado especulativo para detraer más fondos de los trabajadores. De esta manera se mejoraría la pension publica y la privada sin apoyo de dinero publico, con costes y comisiones a la baja. Es un modo de regular el mercado sin dañar los derechos de los pensionistas a una Pensión Publica amparada por el Gobierno.

Los que operan en el sector Financiero no son favorables a esta solución porque les obliga a jugar limpio y no pueden competir con las Pensiones Publicas por ser más rentables y más seguras. Por un lado hablan de competencia pero piden dinero público para que su negocio basado en las pensiones privadas prospere.

Hay muchas cosas que se pueden hacer para revitalizar y fortalecer la Seguridad Social, y una es ampliar los intrumentos de inversión que complementen las inversiones de deuda pública con el objetivo de mejorar su rendimiento. Sería invertir en un fondo con amplia base a medio plazo o en bonos de un Banco de Inversión en infraestructura que podría ser público, del tipo Banco Europeo de Inversiones.Las inversiones en infraestructura pública son seguras y de alto rendimiento, y una parte de su rentabilidad podría encauzarse hacia un Fondo de la Seguridad Social, que daría solidez al sistema público de Pensiones.

Vivimos momentos de Transición, la crisis de las energías sucias es ya permanente, y el cambio hacia un nuevo Modelo social está en marcha porque es inevitable. Se constata en el número de crisis que padecemos desde el año 1973, desmantelamiento de empresas en los 80, nueva crisis en los 90, la crisis del 2006, la del 2020, que aunque sea por causa de una pandemia, hace crujir todas nuestras debilidades. El futuro es incierto y las coberturas de defensa de la ciudadanía van a ser imprescindibles.

Las pensiones públicas son la mejor defensa para el envejecimiento, y ponerlas ahora en manos de los mercados que serán cada vez más inestables es un error del que nos arrepentiremos.

Cometimos el error de recalentar la economía con créditos sin límites al ladrillo para que algunos hicieran negocio. Ahora se plantea poner las cotizaciones para las pensiones en manos de otros para hacer negocio. No deberíamos hacerlo, no deberíamos tropezar en la misma piedra.

LIBROS DE JOSÈ SARAMAGO en PDF

(Azinhaga, 1922 – Tías, España, 2010) Narrador y ensayista portugués, premio Nobel de Literatura en 1998. Nacido en el seno de una familia de labradores y artesanos, José Saramago creció en un barrio popular de Lisboa. Su madre, analfabeta, inculcó en él la sed de saber y le regaló su primer libro. A los quince años abandonó los estudios por falta de medios y tuvo que ponerse a trabajar de cerrajero.

Posteriormente se desempeñó en una caja de pensiones y más tarde se dedicó al periodismo, la labor editorial y la traducción. Colaborador de diversos periódicos y revistas, entre ellos Seara Nova, fue también codirector del Diario de Noticias en 1975. Se adhirió al Partido Comunista Portugués, por lo que sufrió censura y persecución durante la dictadura de Salazar. En 1974 se sumó a la Revolución de los Claveles.

La obra de José Saramago se caracterizó por interrogar la historia de su país y las motivaciones humanas. Encontrar las claves por las que un imperio quedó relegado a un segundo plano respecto al resto de Europa y entender el accionar del hombre fueron sus preocupaciones centrales. Pero aunque su novelística tiene como eje vertebrador la realidad de Portugal y su historia, no se trata, sin embargo, de una narrativa histórica, sino de relatos donde la historia se mezcla con la ficción y con lo que podría haber sido, siempre a través de la ironía y al servicio de una aguda conciencia social.

Se dio a conocer en 1947 con Tierra de pecado, novela de corte realista que no suele incluir en su bibliografía. Después de un largo período de silencio, en 1966 publicó Los poemas posibles y en 1970 Probablemente alegría, colecciones de poesías en las que, tratando con fina ironía sobre todo los temas del amor y del erotismo, renovó con vigor el lenguaje poético tradicional.

Autor de libros de crónicas, de obras teatrales, del volumen Viaje a Portugal (1981), lo más importante y fecundo de su producción literaria se inicia con El año 1993 (1975). Saramago se consolidó sobre todo como narrador de gran rigor estilístico con la novela Manual de pintura y caligrafia (1976), con los cuentos del volumen Casi un objeto (1978) y con sus últimas novelas. En Alzado del Suelo (1980) se reveló como un gran escritor. Es una narración histórica cuyo escenario es el Alentejo, entre 1910 y 1979, y en la que el lenguaje campesino, el humor y el sarcasmo se conjugan para hablar de la realidad. Con una prosa poética y una técnica narrativa propia de la tradición oral, trazó un gran fresco de la sociedad alentejana y dio muestras de haber alcanzado la madurez estilística superando la tradición neorrealista de la novela rural.

En Memorial del convento (1981), contando la historia del convento de Mafra, reconstruyó, gracias a un serio estudio de los documentos, a una hábil dosificación de perspectivas y a una sabia caracterización de los personajes y del lenguaje, un período histórico cuyo conocimiento resulta necesario con miras a superar la crisis de identidad que aflige al portugués de hoy. Su actitud crítica siempre se hace presente, y así como celebra la belleza de su tierra, señala también el espanto ante un pueblo “sediento de martirio”, que asistía a los autos de fe y a las corridas de toros en el siglo XVIII, o que se alistaba voluntariamente en las milicias del gobierno de facto en la década del treinta.

Sus novelas El año de la muerte de Ricardo Reis (1984) y La balsa de piedra (1986) confirmaron sus grandes dotes de narrador. En la primera, Saramago convierte en protagonista de su novela a Ricardo Reis, uno de los heterónimos que empleó en su obra el poeta Fernando Pessoa. Vivo sólo en la imaginación de su creador, Reis no alcanza a experimentar las emociones propias de un ser viviente; llega a Lisboa en 1935, pocos días después del fallecimiento de Pessoa, y se dedica a recorrer la ciudad y a frecuentar a sus gentes. Dos mujeres, la sencilla Lidia y la vulnerable Marcenda, conducirán a Reis hasta el límite de sus posibilidades: al final, prevalecerá su incapacidad para amar. Unas fantásticas conversaciones con su creador, Pessoa, a quien se permite regresar brevemente al mundo de los vivos, acabarán por convencerle de su condición de criatura de ficción.

Su obra de los últimos años incluye novelas, diarios y otras publicaciones, conjunto entre el que deben citarse Historia del cerco de Lisboa (1989), Todos los nombres (1997) y la obra teatral In nomine Dei (1993). En El Evangelio según Jesucristo (1991), visión alternativa de la vida de Jesús de Nazaret, se deja ver el humanismo de Saramago, enfrentado a cualquier planteamiento dogmático y que resuena siempre detrás del escepticismo que caracteriza en gran medida su punto de vista. En Ensayo sobre la ceguera (1995), advirtió sobre “la responsabilidad de tener ojos cuando otros los perdieron” y, escéptico pero solidario, se preguntaba si había lugar para la esperanza tras el nuevo milenarismo que la humanidad estaba viviendo. Cuadernos de Lanzarote (1997) es un libro curioso en el que, a manera de diario, cuenta la vida cotidiana y reflexiona sobre el ser humano, el espacio y el tiempo.

En 1998 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. En 2000 apareció La caverna, relato de resonancias platónicas. En 2002 publicó El hombre duplicado, una reflexión sobre la esencia de la identidad; en 2004, Ensayo sobre la lucidez, que recogió sus reflexiones sobre la democracia actual. El autor la definió como “una patada, una muestra de indignación, de protesta”, defendiendo la utilidad del voto en blanco cuando “los gobiernos son comisarios políticos del poder económico”.

En Las intermitencias de la muerte (2005) Saramago respondía a la pregunta: ¿Qué pasaría si la gente dejase de morir? Afrontaba así el tema de la muerte a través de una parábola: en un país imaginario la muerte deja de existir, y todos sus habitantes se convierten de pronto en inmortales. Posteriormente, aparecieron las novelas Las pequeñas memorias (2006), un libro autobiográfico en el que regresó al entorno de su niñez y adolescencia; El viaje del elefante (2008), mezcla de realidad y ficción sobre el trayecto que un elefante asiático realizó por media Europa durante el siglo XIX, y Caín (2009), su última novela, en la que el autor compuso un mordaz recorrido por varios pasajes del Antiguo Testamento.

Cómo citar este artículo:
Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de José Saramago. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España).

FOTOS de Juantxo Dominguez

(Casa de José Saramago en Lanzarote)

 

LIBROS EN PDF:

El Cuento de la isla Desconocida

El Evangelio Según Jesucristo 

El Hombre Duplicado 

El Viaje del Elefante 

Ensayo sobre la ceguera

Ensayo Sobre la Lucidez

La Caverna 

Todos los nombres

Historia del cerco de Lisboa

Cuadernos de Lanzarote I (1993-1995)

Cuadernos de Lanzarote II (1996-2000)

El ultimo cuaderno

La balsa de piedra

Alabardas

Viaje a Portugal

Las intermitencias de la muerte

In Nomine Dei

Memorial del convento

Caín

La balsa de piedra

Alabardas

Viaje a Portugal

Las intermitencias de la muerte

Historia del cerco de Lisboa

BAT ETORRI/ CONSENSO. Ante las recomendaciones del Pacto de Toledo

Después de 10 años del último acuerdo, el pleno de la Comisión del Pacto de Toledo, ha alcanzado un amplio acuerdo (30 votos a favor; 5 en contra, de Vox y 2 abstenciones, de Bildu y ERC) en el que se establecen las nuevas recomendaciones que deben servir de base para acotar las reformas de las pensiones públicas por este y otros gobiernos.

La Comisión de Seguimiento y Evaluación del Pacto de Toledo, es una Comisión Permanente, no legislativa, del Congreso de los Diputados, cuyas propuestas deben ser aprobadas por el Pleno. Este proceso ha finalizado hoy, día 19 de noviembre, con un acuerdo político muy amplio, ya que ha tenido un respaldo muy mayoritario del Pleno del Congreso de los Diputados, sólo 2 votos en contra, en un parlamento más fragmentado que nunca.

El Pacto de Toledo hay que analizarlo con perspectiva y teniendo en cuenta el contexto en el que se desarrolla. A estos efectos, es preciso recordar que antes de la pandemia, a finales del año 2019, después de cuatro años de debates, los trabajos desarrollados en la Comisión del Pacto de Toledo, fracasaron estrepitosamente ya que finalizaron sin acuerdo. Ahora, con las mismas fuerzas políticas como protagonistas, se ha alcanzado un acuerdo, en el que la situación límite en la que nos encontramos como causa de la pandemia, ha jugado su papel sin ningún género de dudas.

Teniendo en cuenta que es un acuerdo entre las diferentes y muy distanciadas propuestas que tienen los partidos políticos sobre el modelo público de pensiones, el Pacto de Toledo es un punto de partida y no un punto de llegada. Es también un acuerdo de mínimos que ahora toca desarrollar al Congreso de los Diputados, a través de los Presupuestos Generales del Estado y las Leyes que regulen su reforma.

Por todo ello, como no podía ser de otra manera, el Pacto tiene luces y sombras. Entre los aspectos positivos, cabe destacar como especialmente significativo el hecho de que las recomendaciones de 2020 hayan recuperado el apoyo de los dos principales partidos estatales que históricamente han vertebrado los gobiernos del País, PSOE y PP; y que junto a ellos se haya incorporado también el apoyo de las dos nuevos partidos de ámbito estatal, UNIDAS-PODEMOS y CIUDADANOS, como exponentes de las nuevas realidades políticas surgidas en los últimos años, al calor de la crisis política, económica e institucional que vivimos desde 2008.

Hemos de comenzar por señalar entre las recomendaciones adoptadas que, una vez más, se rechaza la sustitución del sistema de reparto por otro de capitalización, y se reafirman los principios del sistema: universalidad, unidad, solidaridad, igualdad y suficiencia. La Comisión reconoce expresamente que el IRP (o,25%) aprobado en 2013 “no goza del suficiente consenso político y social” y defiende el mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas mediante la revalorización anual de sus pensiones en base al IPC real, así como su garantía por Ley. Apuesta por la recuperación de la “hucha de las pensiones”; propone la mejora de las pensiones más bajas; profundiza en la integración del Régimen Agrario y de Empleadas del Hogar, en el Régimen General; establece vías para la equiparación de derechos y obligaciones del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos con el Régimen General; establece incentivos para el empleo de los mayores de 55 años; no incrementa loa años para el cálculo de la Base Reguladora de la jubilación, 25 años a partir del año 2022, mejorando sus cuantías por la libertad de elección de los mejores años de cotización de los beneficiarios; apuesta por el saneamiento de las cuentas al sustituir los préstamos del Estado por aportaciones que no generan deuda y eliminando los gastos impropios para que sean financiados por los Presupuestos Generales del Estado y apuesta por una financiación sostenida y sostenible de las pensiones.

En cuanto a los aspectos negativos, en las recomendaciones no se habla del blindaje constitucional; no hay referencias al factor de sostenibilidad; en cuanto a las bases máximas de cotización, las recomendaciones se limitan a una mera mención bastante inconcreta referida a que entre las bases máximas de cotización y la pensión máxima debe guardar el necesario equilibrio sin menoscabo de la dimensión solidaria del sistema, y que dicha relación debe establecerse legalmente de forma clara y estable. No entra por tanto a concretar ninguna medida de forma expresa  para destopar la base máxima de cotización.

Los cinco puntos que, de forma unitaria, defiende BAT-ETORRI Consenso, son: La defensa de un Sistema Público de Pensiones, solidario y con el modelo de reparto; Mantenimiento por Ley del poder adquisitivo de las pensiones; pensiones mínimas de 1.080 euros, derogación del factor de sostenibilidad y medidas que pongan fin a la brecha de las pensiones en razón del género. Respecto de estos cinco puntos reivindicativos, veamos que dice el Pacto de Toledo:

1.- Defensa de un Sistema Público de Pensiones, solidario y de reparto

La Comisión de Seguimiento y Evaluación del Pacto de Toledo, en la Recomendación 0 “Reafirma su compromiso en el mantenimiento, mejora y adaptación del sistema público de Seguridad Social y, especialmente, del sistema de pensiones, basado en la solidaridad intergeneracional y en el seno de cada generación, y a través del reparto equitativo de las cargas.” Además, se opone a cualquier transformación radical del sistema que suponga una ruptura de los principios en que se asienta el actual, en especial los de solidaridad intergeneracional e intrageneracional, suficiencia de prestaciones, equidad en el reparto de las cargas y responsabilidad pública en la dirección y gestión del sistema.

2.- Mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones y su garantía por Ley

En la Recomendación 2, se reconoce expresamente que el IRP aprobado en 2013(0,25%) “no goza del suficiente consenso político y social”.

De acuerdo con lo que establece esta Recomendación, es inequívoca la apuesta de la Comisión por la defensa del mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas mediante la revalorización anual de sus pensiones en base al IPC real, así como su garantía por Ley y su preservación mediante la adopción de medidas para asegurar el futuro equilibrio social y financiero del sistema.

3.- Pensión mínima 1.080 euros

La Comisión del Pacto de Toledo no tiene facultades para establecer la cuantía mínima de las pensiones, pero si autoriza la posibilidad subidas superiores al IPC. En este orden de cuestiones la Comisión, en la Recomendación 2, considera que la sostenibilidad del sistema exige que sólo se financien con cargo a los recursos de la Seguridad Social los gastos correspondientes al estricto mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones y que toda subida por encima del IPC, por ejemplo de las pensiones mínimas, sea sufragada con cargo a otros recursos financieros. Por otra parte, en la Recomendación 17, la Comisión llama la atención sobre la importancia de asegurar rentas mínimas suficientes, tanto en el ámbito contributivo como en el no contributivo, que permitan una subsistencia digna.

Sobre la suficiencia de las pensiones, la recomendación 15, entre otras cosas, dice:  “(…) la suficiencia actúa como garantía de la dignidad de la persona a la que se refiere el artículo 10 de nuestra Constitución, asegurando el nivel mínimo de recursos establecido en el Protocolo Adicional de la Carta Social Europea. De ahí la importancia de contar con indicadores de suficiencia que a través de la delimitación de umbrales de referendo sirva para reforzar la efectividad de la lucha contra la pobreza.

Por ello, la Comisión considera necesario establecer alguna referencia adecuada (como puede ser la tasa de sustitución que relaciona la pensión media del sistema con el salario medio de los trabajadores ocupados) y un ámbito territorial de medición comparada (países más avanzados de la Unión Europea), que permita realizar un seguimiento continuo de su evolución y, en caso de desviación, adoptar las medidas oportunas. Así, del mismo modo que la Carta Social Europea establece una fórmula para considerar que un salario es digno, resulta necesario establecer un objetivo que defina la suficiencia de las pensiones.

4.- Derogación del factor de sostenibilidad

No hay una referencia al factor de sostenibilidad y no ha sido objeto de ninguna recomendación por parte de la Comisión Parlamentaria. No obstante, la Comisión, en la Recomendación 0, dice que se opone a cualquier transformación radical del sistema que suponga una ruptura de los principios en que se asienta el actual, en especial los de solidaridad intergeneracional e intrageneracional y los de suficiencia de prestaciones.

5.- Medidas que ponga fin a la brecha de las pensiones en razón del género

Hay varias medidas en las recomendaciones de la Comisión para eliminar la brecha de las pensiones por razón del género.

En la recomendación 5, cuando se dice que es necesaria una evaluación del impacto que haya podido tener la ampliación de 15 a 25 años (cuando finalice el período transitorio el año 2022), del período que se toma para el cálculo de la base reguladora de la pensión, se dice que se pondrá especial cuidado en contemplar y paliar las consecuencias negativas que dichas ampliaciones podrían tener para la brecha de género en materia de pensiones.

En la recomendación 17, Mujeres y Seguridad Social, se reconoce un hecho incuestionable: Las mujeres son mayoría en la percepción de las pensiones más bajas y, por ello, una política igualitaria requiere una revisión del sistema de pensiones no contributivas, de los complementos por mínimos y de la pensión de viudedad, para garantizar progresivamente un umbral de garantía universal, suficiente y digno.

Además, se recomiendan medidas de carácter estructural para garantizar la igualdad efectiva en el campo laboral, acometer el tema de los cuidados, conseguir la igualdad retributiva que resulta clave para la equiparación de las pensiones, las lagunas de cotización haciendo aflorar el trabajo doméstico o los trabajos a tiempo parcial  no deseados que, como es público y notorio, afectan mayoritariamente a las mujeres.

Como conclusión, en líneas generales, valoramos las recomendaciones de forma positiva ya que este acuerdo da certidumbre a los pensionistas actuales y a los futuros. En primer lugar por su apuesta por un Sistema Público de Pensiones, basado en el modelo de reparto y solidario entre generaciones. En segundo lugar, hay que poner en valor el amplio respaldo alcanzado en un acuerdo, así como que se haya puesto la política por delante de la economía, lo que es un buen punto de partida para poder garantizar las pensiones de hoy y de mañana. Por otra parte, hace una referencia expresa a la sostenibilidad del sistema y refuerza la idea de que las pensiones contributivas se financiarán principalmente por cotizaciones y por impuestos donde no lleguen las cotizaciones.

La Seguridad Social y los Presupuestos Generales del Estado para el año 2021

En lo que a las pensiones públicas se refiere, las cuentas de los presupuestos generales para el 2021, recogen algunas grandes líneas de actuación siguiendo las Recomendaciones del Pacto de Toledo. Entre ellas, en lo que a las pensiones se refiere, destacan: el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones y la asunción de una parte importante de los gastos impropios.

Respecto a la revalorización de las pensiones públicas,  los presupuestos contemplan un incremento de la pensiones contributivas del 0,9%, inflación prevista para el año 2021, garantizando el mantenimiento del poder adquisitivo si la inflación crece por encima del 0,9%. Las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital, subirán el 1,8%.

Además, siguiendo con las recomendaciones primera y sexta del Pacto de Toledo, de los casi 23.000 millones de euros identificados como gastos impropios, las cuentas del 2021 dan un gran paso y cubren cerca de 14.000 millones.

Sorprende que las pensiones mínimas no mejoren su poder adquisitivo, sobre todo si tenemos en cuenta que el programa de Gobierno, en lo que a las pensiones concierne, dice de forma literal: “Actualizaremos las pensiones conforme al IPC real mediante ley de forma permanente, y aumentaremos el poder adquisitivo de las pensiones mínimas y las no contributivas. Es una mala noticia para los pensionistas que han venido exigiendo en sus movilizaciones la mejora del poder adquisitivo de las pensiones mínimas para que ninguna pensión este por debajo del umbral de la pobreza y con el objetivo de equipararlas, más pronto que tarde, al SMI. Por otra parte, la mejora del poder adquisitivo de las pensiones mínimas, es un gran instrumento para reducir la brecha de pensiones en razón del género, si tenemos en cuenta que son las mujeres las que mayoritariamente perciben complementos por mínimos.

En nuestra opinión, sorprende también el hecho de que el Factor de Sostenibilidad no haya sido objeto de ningún comentario, puesto que su entrada en vigor se encuentra actualmente suspendida hasta el 1 de enero de 2023. Pero, de no revisarse la norma, llegada esta fecha entrará en vigor.

Para finalizar, es preciso poner en valor las movilizaciones de las y los pensionistas, porque hemos conseguido, gracias al gran respaldo de las manifestaciones realizadas en los últimos años, que las pensiones hayan formado parte de la agenda política de los partidos y de las instituciones públicas. Por eso tenemos hoy un nuevo acuerdo en el Pacto de Toledo y, por eso, hemos logrado que los Presupuestos Generales del Estado garanticen el poder adquisitivo de las pensiones.

Ahora nos toca seguir reivindicando que los proyectos de Ley para la reforma de las pensiones y los Presupuestos Generales del Estado tengan presente, y hagan suyas, las recomendaciones del Pacto de Toledo, empezando por la mejora del poder adquisitivo de las pensiones mínimas y su equiparación al Salario Mínimo Interprofesional y la derogación del Factor de Sostenibilidad

 NOTA.- BAT ETORRI / CONSENSO lo componemos las Asociaciones de Pensionistas: AGIJUPENS, NAGUSILAN, FEVAAS (Fed.Vasca Asociaciones), GEPE ( Gipuzkoako Erretiratu edo Pentsionisten Elkartea), ASPALGI, HELDUAK ADI y RED de PENSIONISTAS. Así como COESPE Gipuzkoa y Personas representativas de Asambleas Locales y Comarcales de Gipuzkoa. Asimismo, se adhiere a esta iniciativa, Asociación alavesa de Pensionistas -Tologorri. Coordinadora de pensionistas y jubilad@s de LasarteOria.                                                                                   

ATENCIÓN EN EL CUIDADO FINAL DE VIDA EN EL ENTORNO RESIDENCIAL Y SOCIOSANITARIO DURANTE LA PANDEMIA DE COVID 19

1.-PLANIFICAR LAS DECISIONES

La excepcionalidad de la situación actual, motivada por la pandemia de COVID-19, comporta una afectación en todos los niveles de la sociedad, pero tiene un especial impacto en las personas más frágiles y vulnerables y en contextos específicos como los ámbitos residenciales y sociosanitario. Estamos ante un escenario incierto y cambiante, en el que supone un gran reto poder dar la atención adecuada que las personas necesitarán, teniendo en cuenta la elevada sobrecarga de trabajo por parte de los profesionales y de las instituciones, que ya trabajan de por sí muy tensionados, con escasez de equipos de protección individual y con una rotación del personal muy importante a causa de los riesgos de contagios o de los casos sospechosos.

La afectación más grave del COVID-19 se produce en personas de edad avanzada con comorbilidad y en situación de fragilidad. En este contexto, afecta especialmente a las personas ingresadas en residencias, que también pasan más tiempo en contacto estrecho con cuidadores y con otros residentes y más tiempo en espacios cerrados.

Por ello se hace necesario planificar en la medida de lo posible la actuación que se va a llevar a cabo si una persona empeora de su estado de salud, bien por el contagio del virus, bien por otra causa. No deberíamos actuar de manera diferente en función de la causa del empeoramiento. La actuación vendrá determinada por cuatro criterios:

1.-Diagnóstico situacional de la persona. Conviene que en el centro se identifique en todas las personas residentes su grado de fragilidad.

2.-Recursos de atención en el centro, que podrán ser propios y/o de apoyos sanitarios exteriores (hospidom, atención primaria, equipos domiciliarios de cuidados paliativos, consultores y especialistas externos…), tanto para restablecer la funcionalidad perdida por el empeoramiento, como para llevar a cabo una atención paliativa adecuada en caso de encontrarnos con una situación terminal.

3.-Valores y preferencias de la persona. Hay personas que ya han dejado claro sus valores en decisiones anteriores y sabemos cuáles son sus deseos en caso de empeoramiento. En caso de no saberlo preguntaremos a la familia cuáles serían los valores y deseos de la persona en esta situación. De no ser que haya riesgos importantes para otras personas, o sean decisiones que son desproporcionadas por falta de recursos en esta situación de pandemia, esos deseos y preferencias deben de ser respetados.

4.-Ponderación de riesgos para la propia persona y para terceras personas en caso de ser aislada permanentemente o trasladada a otro centro o a un hospital. Pueden darse dos opciones extremas que debemos de evitar

  • 4.1. no asumir ningún riesgo de posible contagio para otras personas residentes o profesionales aunque los riesgos para la persona en caso de ser trasladad sean muy importantes (confusión por aislamiento, sufrimiento psíquico…)
  • 4.2. no asumir ningún riesgo de daño para la persona en virtud de su fragilidad personal (física o emocional) aunque ello suponga un grave riesgo para el resto.

En función de estos cuatro criterios podemos establecer una primera propuesta de actuación en caso de contagio o complicaciones que ponen en riesgo la vida de la persona.

La actuación que se determine y las razones que han llevado a tomarla, debe de ser informada, de manera completa y continuada , a la persona si puede comprenderla, a sus familiares y/o representantes y a las/los profesionales que vayan a intervenir en la misma. Dicha información deberá ser trasladada por escrito al equipo receptor de la persona en caso de que esta sea trasladada , indicando en la misma el teléfono o modo de contacto con la familia y/o representante. No se debe de olvidar en ningún caso la función de guarda del centro residencial, de modo que se asegure que la persona residente y sus derechos estén bien protegidos en el caso de que tenga capacidad limitada o disminuida.

2.-PREVENCIÓN DE CONTAGIOS Y AISLAMIENTO

En esta situación de mayor riesgo de complicaciones, como es lógico se ha establecido una restricción de visitas y, por tanto, de contacto con el entorno, que si bien disminuye los riesgos de contagio, causa la separación de las personas enfermas de sus familiares y del apoyo y acompañamiento que estos les ofrecen. Además genera dosis importantes de preocupación y ansiedad de sus seres queridos por desconocer cuál es la situación y por no poder cumplir con sus obligaciones personales y familiares de cuidado y acompañamiento a la persona residente, especialmente si puede estar viviendo una situación de final de vida

Al mismo tiempo, se puede dar también una situación en la que, sin ser necesariamente a causa del COVID-19, la persona ingresada se encuentre en una situación de final de vida y se vea afectada por las restricciones de visitas. Estas circunstancias, en las que los familiares no pueden acompañar el final de vida ni despedirse de su ser querido, pueden generar niveles de angustia muy elevados e, incluso, sentimientos de culpa.

La situación de aislamiento puede intensificarse en las personas residentes, por una parte, a causa del miedo y la angustia de otras personas residentes ante el riesgo de contagio y, por otra, por la asistencia que reciben por parte de los propios profesionales, que han debido extremar medidas de prevención y se muestran más distantes, limitando el contacto físico y cercano y cambiando en la manera de relacionarse con ellos.

Siendo obviamente necesario extremar las medidas de distancia social en los centros residenciales, se deben de evitar adoptar decisiones generalizadas que supongan un aislamiento extremo de todas las personas, por ejemplo permaneciendo todas ellas aisladas y encerradas en sus habitaciones durante la mayor parte del tiempo. Estas medidas cuando no son comprendidas por la persona generan altísimos niveles de sufrimiento emocional que debemos de evitar. Por tanto deben ser consideradas excepcionales y solo utilizadas en casos de alto riesgo y con apoyos como visitas frecuentes, alteraciones ambientales que generen confort, etc.

Establecemos a continuación una serie de RECOMENDACIONES GENERALES que creemos pueden orientar las decisiones en relación al aislamiento.

  1. Individualizar las decisiones en relación al aislamiento en las propias habitaciones y ofrecer apoyos a aquellas personas en las que el aislamiento puede tener graves consecuencias emocionales que se manifiestan en alteraciones conductuales
  2. Cuando se haga muy difícil disminuir los niveles de disconfort por medio de apoyos ambientales y se haga necesario establecer medidas de restricción física, establecer correctamente los controles y el seguimiento de la misma.
  3. Las medidas de aislamiento deben de ser revisadas si se prolongan mucho tiempo. En estos casos deberá de plantearse posibles paseos o salidas de la persona acompañada de un profesional de su habitación, de la planta/unidad o incluso del centro tomando las medidas de protección para que no sea contagiada o no contagie a otras personas.
  4. Habilitar medios telemáticos que pueda ayudar a superar la distancia con las familias en los casos en que la persona o la familia muestre altos niveles de soledad o abandono, y buscar maneras alternativas de resolverlo cuando estos no existan. 5. Cuando los medios telemáticos no sean efectivos y se plantee excepcionalmente el contacto entre una persona residente y una visita del exterior, dicho contacto deberá ser siempre que sea posible programada previamente, establecida fuera de la zona de habitabilidad del resto de personas, con las medidas de protección adecuadas y siempre con la misma persona del exterior 6. Las medidas de aislamiento hacen más difícil también la comunicación de los profesionales con sus familiares, que a menudo se debe mantener por vía telefónica. En algún caso, se comunican también de esta manera malas noticias o la toma de decisiones graves, con las dificultades añadidas para poder ofrecer y recibir apoyo que esto provoca. En algunos casos esto debe de mitigarse con una mayor frecuencia o posibilidades de acercamiento incluso fiera del centro residencial para poder abordar las situaciones y tomar decisiones compartidas 7. Los requerimientos establecidos desde el servicio de inspección de la DFB son los siguientes: Información cada 48 horas a las familias por parte de las/los profesionales del centro y establecimiento de un contacto visual telemático semanal con la persona siempre que sea posible y no genere daño a la misma. Estos requisitos son de carácter general y deberán concretarse de manera personalizada en cada caso estableciéndose un plan que recoja con quién y cómo contactar, la frecuencia y tipo de contacto, la duración, los apoyos que necesita para el mismo,…etc.

3.-ATENCIÓN Y CUIDADOS DE FINAL DE VIDA

Es una obviedad, pero debernos de hacernos conscientes que también en esta situación, el final de vida de una persona y los cuidados requeridos para esta fase no se restringen a los cuidados en la agonía. Morir es normalmente un proceso que puede durar varios días, semanas e incluso meses en algunos casos. Normalmente es mucho antes de los últimos días, cuando la presencia, la comunicación y el afecto de las personas significativas tienen especial relevancia para la persona enferma.

Acompañar un proceso de final de vida (por causa de una infección generada por el COVID-19, o por otra causa) requiere una planificación que en muchos centros está estructurada a través de procedimientos y protocolos que no siempre son posibles de aplicar a la situación actual, bien por falta de recursos propios o bien por dificultades del sistema de salud en estos momentos.

No siempre es posible en la situación actual que el centro residencial disponga de los recursos humanos cualificados, o las prestaciones necesarias para que las personas tengan unos cuidados adecuados. En este caso se debe de solicitar ayuda externa al sistema de salud, bien a nivel de apoyos en el propio centro ( por ejemplo de medicación pautada que no se posee en el centro, de cuidados específicos para control de síntomas…), bien trasladando a la persona a otros centros residenciales o unidades de media/larga estancia hospitalaria. No tiene sentido en ningún caso el traslado de la persona a un hospital de agudos de no ser que requiera alguna medida paliativa que solo puede prestarse en los mismos (catéter, desobstrucción intestinal, hemorragia masiva, tratamiento de dolor intenso…). En estos casos deberá de ir la persona acompañada y con un informe que especifique claramente la situación terminal de la persona y la solicitud demandada.

En situación de final de vida, el aislamiento social o cuarentena puede dificultar el proceso de despedida de la persona enferma y de los familiares. La situación de aislamiento debe ser replanteada cuando desde el equipo de profesionales se establece un plan de cuidados que facilite un buen morir y que en la mayoría de los casos se especifica en cambios de rutinas, cambios o incluso retirada de medicación, cambios en las dietas y los criterios de la alimentación y los cuidados básicos…etc. Es en ese momento donde deben establecerse también los cambios y la flexibilización del aislamiento e iniciarse las vistas y acompañamientos.

Para los familiares y/o personas allegadas, el hecho de tener una persona cercana en esta situación, sola o aislada, y no poder estar a su lado, puede provocar una elevada angustia a familia o amigos e, incluso, generar sentimiento de culpa y experiencia de abandono familiar. La falta de despedida puede favorecer la complejidad en el duelo, en especial en los casos de cuidadores/as principales que han estado muy implicadas en el cuidado y en niños y adolescentes.

La restricción de velatorios, funerales o exequias, con falta de apoyo social y de ritual de despedida, dificulta todavía más el duelo. El hecho de que las personas cercanas no puedan ver al difunto hace también más difícil la aproximación a la realidad de que, efectivamente, ha muerto.

En el caso de aquellos pacientes en situación final de vida o limitación del esfuerzo terapéutico, en que se determine que fallezca en el entorno residencial, se deberán de preservar al menos los siguientes CRITERIOS:

  • Que la persona fallezca con el mayor confort posible y en ausencia de sufrimiento físico, psíquico o espiritual. Esto puede llevarnos a aplicar los criterios de sedación de manera diferente a la situación habitual.
  • Que las personas afectadas por su morir y que posteriormente vayan a vivir un proceso de duelo encuentren los apoyos y recursos necesarios para que dicho proceso no se convierta en patológico por no haber podido cumplir con las propias obligaciones o despedirse adecuadamente, sea de manera presencial o simbólica.
  • Que en el caso que la muerte sea imprevista se realicen las oportunas acciones para que la imagen, honor y memoria de la persona fallecida sea preservada y la información a las personas allegadas sea dada de manera adecuada.
  • Los criterios anteriores deberán ser preservados tomando las medidas oportunas de aislamiento que disminuya al máximo el contagio a las familias (caso de que la persona fallezca siendo positivo en COV-19), a otros residentes o al personal.

Desde estos criterios se hace necesario, buscar el equilibrio entre las medidas de máxima seguridad y el hecho de que los familiares puedan acompañar a las personas en final de vida y en situación de mayor vulnerabilidad, disponiendo de equipos de protección adecuados. Como RECOMENDACIONES GENERALES apuntamos las siguientes:

  1. Se debe facilitar, siempre siguiendo las medidas de autoprotección, que las personas allegadas y/o familiares más cercanos puedan acompañar a las personas enfermas. Parece que existe evidencia suficiente que el riesgo de contagio no es proporcional al tiempo en que la persona esté acompañada, sino al número de personas diferentes que estén en contacto y accedan al centro. Es por ello que se intentará que las familias nombres o elijan a una persona que transmita la cercanía y presencia del resto a través de objetos, fotos, recuerdos, nombres, cartas, etc.
  2. Facilitar información y apoyo tanto para los profesionales como para las familias en relación con su riesgo de contagio, incluyendo consejos sobre higiene de manos y respiratoria en todo momento. También recomendarles extremar las medidas de autovigilancia sobre la aparición de clínica respiratoria o fiebre.
  3. Orientar rituales de despedida pre-exitus (carta de despedida, dibujo, audio o vídeo telemático, recopilación de imágenes, espacios de silencio para que los familiares puedan acompañar a la persona mayor a distancia, desde el amor y la profundidad espiritual, así como acompañarse entre ellos, etc.) y post-exitus, identificando estrategias virtuales de apoyo al duelo.
  4. Si bien la normativa existente solo concede una hora para que las personas allegadas puedan acceder al cadáver para la despedida, si ésta es previsible en un corto espacio de tiempo podemos planificar el modo de poder avisarles para que puedan acceder de manera escalonada a despedirse de la persona cumpliendo todas las medidas establecidas (no más de 3 personas, con distancia entre ellas, sin contacto, etc). Siempre que la familia lo solicite se facilitará que puedan ver la cara de la persona fallecida lo que es muy importante para el duelo posterior.
  5. Ofrecer también la posibilidad de contactar y dar apoyo posterior, cuando la epidemia haya menguado y los recursos estén más disponibles. Son momentos excepcionales en los que es imprescindible la buena coordinación entre todos, por un lado, dentro de los propios equipos de profesionales y, por el otro, con las personas atendidas y sus familias.
  6. La situación tan intensa en los fallecimientos en esta situación supone un gran riesgo emocional también para las/los profesionales de los centros residenciales que puede convertirse en un factor muy importante de riesgo de burn-out. Por lo que siempre que sea posible y con el consentimiento de las personas implicadas, se procurará habilitar también formas de apoyo psicológico a los profesionales del centro después de un exitus.

Goikoetxea, M.J ;  Zurbanobeaskoetxea, M.L ;  Mosquera, A.

EL PEOR DE LOS VIRUS

Parafraseando el legendario “Manifiesto Comunista” podríamos decir que “un espectro, un fantasma se cierne sobre Europa…” y Asia y Estados Unidos… ¿alguien sabe algo sobre el coronavirus en Africa? De eso no se informa, ni de los países andinos de Sudamérica. Vivimos de lo que padecemos directamente… y de lo que se nos informa.

Horas y horas, miles de horas de nuestra atención están invadidas por la información sobre el covid-19, vivimos como los cobijados en un refugio antiaéreo, oyendo el estruendo del bombardeo, pero imaginando, solo imaginando, lo que ocurre al exterior, fuera de nuestra realidad individual, cotidiana, palpable… la mayoría lo vivimos como si se tratara de una “visión quimérica como la que se da en los sueños o en las figuraciones de la imaginación”, “a mí no me toca…”, “dicen que hay miles de asintomáticos pululando por ahí…” ¿Qué es ser asintomático? ¿un espantajo o persona disfrazada que sale por la noche para asustar a la gente? ¿una amenaza de un riesgo inminente o temor de que sobrevenga?

El miedo ha acampado entre nosotros.

No soy negacionista pero, desde el principio he tratado de poner las cosas en su sitio, de basarme en datos reales, creíbles, y no es fácil. La información con que se nos bombardea no ayuda. “Guerra de cifras” dependiendo de quién las aporte, como si, a estas alturas, no hubiese medios técnicos para reflejar la realidad, mediante datos rigurosamente contrastados. ¿Por qué persiste esa ceremonia de la confusión?

La amenaza del contagio por coronavirus no es algo inexistente o falso. Quien, a estas alturas, siga negando esa realidad o es un iluso, un inconsciente, un irresponsable, un malintencionado o, simplemente, gente que acostumbra a vivir mirándose al ombligo, que solo valora las cosas según le afectan directamente, sin importarle lo que tiene alrededor… y las restricciones les afectan, parece que a ellos solos, “¿tú conoces a alguien que haya muerto por eso?” -nos dicen- como si nuestra vida, también la de ellos, no dependiese, desde los primeros segundos de nuestra existencia, de lo que nos dicen los demás…

Pero tampoco seamos ingenuos, la información que, en este caso, nos está llegando, viene sesgada. Estamos más pendientes de lo que dice o hace el gobierno, de si las medidas son acertadas o no, que de conocer realmente lo que supone la presencia, en nuestras vidas, de una nueva enfermedad.

Habitualmente, convivimos con enfermedades o males que afectan más o menos, pero seriamente, a nuestra salud. A menudo, como en el caso del cáncer, solo mencionarlo es tabú, toda la información sobre los avances en su combate nos resbala, es una palabra innombrable. Los muertos por enfermedades cardiovasculares, o por la gripe común, son numerosos, su número, incluso, se puede equiparar con los de esta pandemia… pero no son noticia, “contamos con ellos”, no nos impresionan, incluso los ignoramos, nuestra curiosidad no llega hasta ahí, lo tenemos normalizado, como los accidentes de tráfico o, tristemente, como las mujeres víctimas de violencia machista. Quizá la explicación sea que se trata de una enfermedad nueva, todavía muy desconocida, que nos ha sorprendido, y nos sentimos desarmados. Vivimos suspirando por esa vacuna que nadie sabe cuándo llegará, pero que nos hacen creer que será la solución a todos nuestros males, como si nuestra vida girase en torno al coronavirus y nada más. Y que debemos mentalizarnos de que en el futuro vamos a tener que convivir con él.

La información oficial, está claro, no ayuda. Un ejemplo claro es el tratamiento, institucionalizado, sobre los datos de la evolución de la pandemia. Todo el mundo habla de “nuevos” contagios y, de que de la evolución del número de ellos, dependerá que se adopten unas medidas u otras. Y todos pendientes de “la curva”, como si se tratase de la trayectoria de un lanzamiento de la NASA que surca el cielo y del que se espera, con fruición, que tenga éxito. Pero la misma terminología empleada llama a confusión.

“Contagio” es el hecho o la acción de contagiar. No sabemos si todos los días se producen nuevos contagios. Los PCR no nos hablan de nuevos contagios, sino que dichos tests nos hablan de “contagiados”, que no es lo mismo, contagiados nuevos o viejos, de personas que no sabemos desde cuándo lo están, por aquello de los “asintomáticos”. Y si hacen más PCRs se descubrirán más contagiados y si se dejan de hacer se nos vende como que hay menos, que podemos estar tranquilos, porque el gobierno de turno lo está haciendo bien. Necesitamos saber, por tanto, no el número de contagiados “descubiertos” cada día, sino el número de los detectados, en relación a las pruebas hechas, el tanto por ciento.

Y, en todo este mar de confusiones, destaca, por un lado, la falta aparente de criterio científico por parte de los políticos, tanto como la aparición espontánea de pretendidos o supuestos científicos que, como setas, van expandiendo sus esporas, sembrando la sospecha, la incertidumbre y, en definitiva, el miedo, el miedo a que nos estén engañando o el miedo a que la amenaza sea real y podamos ser víctimas de ella.

Necesitamos otros datos que se nos escamotean o se nos facilitan parcialmente. Nos importan los muertos, son un dato incuestionable, pero necesitamos saber cuántos de los fallecidos lo han sido por el covid-19 y cuántos lo han sido sin llegar al hospital, por ejemplo, los mayores fallecidos en residencias; nos importa saber los hospitalizados, pero también los que están siendo “tratados” por teléfono; nos interesa saber cuánto dura la permanencia media en el hospital y en las UCIs, porque, lo mismo que se producen altas, se producen bajas, y así sabremos cuál es realmente la presión hacia los hospitales; necesitamos conocer la edad media de los hospitalizados y de los fallecidos, para dejar de criminalizar sistemáticamente a los jóvenes; necesitamos saber si los
rastreadores están funcionando eficazmente, si sí o si no, y el por qué. Nos importa conocer la presión que la pandemia está ejerciendo sobre el personal sanitario, el número de afectados, su gravedad, la duración de las jornadas que hacen, si están adecuadamente protegidos. Nos interesa saber con qué rigor se están cumpliendo o haciendo cumplir las restricciones impuestas por los gobiernos, tanto en la sanidad, como en la educación, si se cumplen las cuarentenas, y qué efectos producen. Nos interesa saber también hasta qué punto, los hosteleros que se quejan justamente, colaboran en la exigencia de que en sus locales se respeten las normas… ¡Tantas cosas necesitamos!

No es de recibo que la opinión de los científicos se está convirtiendo en clamor, reivindicando medidas contundentes, drásticas pero de poca duración, y que los gobiernos sigan esperando a “ver si las medidas acordadas dan o no resultado, para obrar en consecuencia”, mientras sigue muriendo gente o aumenta el número de hospitalizados.

El covid-19 será, en poco tiempo, un agente patógeno más, las vacunas funcionarán y se naturalizarán, cada año, en la época señalada, el número de muertos, por esta causa, disminuirá y, en todo caso, alcanzará cotas similares a las que tenemos asumidas como normales. ¿Se acabarán, con ello, nuestros problemas?

Sin embargo, el peor de los virus, el que no es nuevo, pero que se está extendiendo como el aceite, el que está, poco a poco, empapando la ropa que nos protege, llegando a lo más profundo de nuestro sentir, ése está ahí, no lo detectamos y, por lo tanto, no hacemos nada por combatirlo, por defendernos de él: es la falta de sentido crítico. Nos lo creemos todo y, ante el bombardeo de opiniones, no sabemos a qué atenernos, no nos han enseñado a preguntar, sino a decir amén. Las mentiras cada vez son más frecuentes, y no se trata de mentirijillas, sino de graves mentiras que afectan a aspectos serios de nuestra existencia. La curiosidad, inclinación natural e instintiva que nos distingue (o eso creemos) de los demás seres vivos, está adormecida, o eso parece, pero no muerta. Esa es nuestra esperanza. Y, en el caso que nos ocupa, la de que quienes no tragamos con ruedas de molino, que opinemos libremente, discutamos y avancemos en la búsqueda de aquello que verdaderamente nos afecta, la verdad de la vida.

Jose M. Gruber

TASHA Y EL VEGANISMO: Testimonio sobre sus luchas (3)

Recientemente he estado luchando por primera vez en mi vida con problemas de salud. Cuando descubrí que mis problemas eran resultado directo de mi dieta vegana quedé devastada. Hace 2 meses, después de aprender duramente que no todo el mundo es capaz de mantener su salud como un vegano estricto, tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida, abandoné el veganismo y volví a comer una dieta omnívora. Mi salud regresó de inmediato. Esta experiencia ha sido aleccionadora, me abrió los ojos y fue profundamente transformadora. Para conocer toda la historia sólo sigue leyendo…

1° Parte – Shock de Salud

Cuando mi médico me dijo que tenía numerosas deficiencias de vitaminas y minerales, que estaba casi anémica, y mi vitamina B12 estaba tan baja que quería darme una inyección de inmediato, me negué a creerle. En realidad le pedí que me mostrara los resultados del examen de sangre porque pensé que tenía que haber algún tipo de error. Pero no había error, allí estaban, en blanco y negro, las deficiencias y anomalías.

Los resultados explicaban perfectamente por qué me había estado sintiendo débil y agotada durante más de 6 meses. Mientras que yo antes había vivido haciendo ejercicio y hasta una hora en la elíptica no era suficiente para mí, últimamente, más de 20 minutos a un ritmo pausado me hacían desear pasar el resto del día recuperándome en la cama. Cuando podía, dormía hasta el mediodía, me sentía mareada cuando me levantaba, no podía recordar palabras simples o los nombres de mis amigos, y estaba helada, aun en medio de un sofocante verano en Arabia. De los múltiples síntomas que he enumerado aquí y los que no voy a describir públicamente, el peor de todos fue mi depresión. Este enemigo terrible con el que toda la vida he estado luchando, se estaba metiendo de nuevo en mi vida, pintando los bordes de mi mundo de un repugnante negro y robándome la alegría que había luchado desesperadamente para recuperar.

La doctora, que era amable y muy comprensiva, estaba sorprendentemente bien informada acerca de las dietas veganas y tenía una larga carrera de especialización en nutrición. Después de descartar cualquier otra posible condición médica, con paciencia habló por encima de mis lágrimas y mis sollozos y me explicó que sí, que los seres humanos son los más saludables cuando comen una gran cantidad de alimentos vegetales variados, pero que sería un error hacer caso omiso de las pequeñas cantidades de productos animales que muchos de nosotros necesitamos tanto. “La mayoría de los cuerpos humanos funcionan de forma óptima consumiendo ocasionalmente producto de origen animal. Los huevos y pedacitos de carne de vez en cuando son piezas pequeñas pero muy importantes de una dieta saludable”, dijo con una expresión de tristeza en su rostro. Ella podía ver lo difícil que era para mí.

Me dijo que si bien hay gente que puede ser muy saludable con una dieta vegana, o predominantemente vegetariana, había muchas personas que simplemente no podían seguirla. Después de todo, cada ser humano es biológica y fisiológicamente diferente, explicó. Escuché pacientemente, refutando sus afirmaciones con el conocimiento que había adquirido en los últimos años. Después de todo, no era sólo una vegana común, yo era una vegana acérrima, por derecho propio y ¡oh! vegangelical para juzgar. Nunca dejaba pasar una oportunidad para predicar. Ella estaba preparada. Con la misma paciencia me explicó cómo muchos de los “hechos” que yo estaba citando simplemente eran incorrectos, o habían sido presentados de una manera que distorsionaba la verdad. Fue horrible y casi me desmayé en su oficina porque estaba muy exaltada.

Ella respetaba el hecho de que yo estaba comprometida a seguir siendo vegana y trabajó conmigo durante más de una hora para averiguar cómo podía maximizar los nutrientes en mi ya magníficamente saludable dieta vegana. Según ella, yo ya estaba haciendo todo bien. Junto con las sugerencias dietéticas menores, también recomendó una gran variedad de suplementos, además de los que yo ya tomaba todos los días, incluidos comprimidos de hierro.
Me quedé en silencio cuando ella me dio la inyección de vitamina B, traté de no llorar mientras esperaba en fila en la farmacia por mis comprimidos de hierro, y cuando llegué a casa escondí los papeles y la caja de pastillas en la parte posterior de mi mesita de noche. No se lo dije a nadie durante días, ni siquiera a Cody. Yo había fracasado y ese sería mi secreto.

Durante una semana, tomé las pastillas de hierro cumplidamente, de alguna manera ignorando el hecho de que no eran veganas. Había sentido una pequeña mejora inmediata de la inyección de vitamina B, y estaba esperando el mismo efecto de las píldoras de hierro. Por desgracia, fue evidente después de sólo unos días que me estaban haciendo mal. Yo no podía comer sin vomitar, me pasaba horas en el baño, alternativamente encorvada sobre, o sentada en la taza del baño. Estaba bajando de peso y me sentía peor que nunca.

Volví a ver a la doctora y, con la misma paciencia de siempre, dijo que, obviamente, las píldoras no me estaban haciendo bien. Soy sensible a casi todos los medicamentos, incluso el Advil me hace mal, así que no fue una sorpresa. Ella me preguntó si consideraría agregar algunos huevos a mi dieta diaria. Negué con la cabeza, unos cuantos huevos no podían ser tan importantes. Explicó que sí, que realmente lo eran. Pero igual dije que no. Por supuesto que no. Después de otra larga sesión de consejería, me  hizo otra receta para otro tipo de suplemento de hierro. Una vez más, traté de contener las lágrimas en la farmacia.

La nueva ronda de pastillas fue aún peor. Prefería sentirme débil, mareada y deprimida, que y no tan enferma. Después de 2 semanas tiré las pastillas a la basura y volví a ver al médico.

Me habló durante mucho tiempo, explicando de nuevo en gran detalle exactamente cómo y por qué una dieta vegana estaba dañando a mi cuerpo. La nutrición es una ciencia inexacta, sorprendentemente, nadie entiende completamente la danza complicada de vitaminas y minerales, y mucho menos la sinergia de los alimentos enteros y su papel en nuestra salud. Pero ella trató de darme una explicación lo más amplia posible para que la entendiera. Habló del hierro hemo, la falta de nutrientes específicos que conducen directamente a la depresión y la ansiedad, habló largo y tendido sobre la vitamina A, taurina, retinol, beta caroteno, la vitamina D, los ácidos grasos omega, así como de la B12 y los resultados desastrosos e irreversibles que se producen cuando el cuerpo finalmente agota sus reservas de ese último ingrediente crucial para la salud, y mucho más.

Explicó que los problemas de salud que plagan al mundo occidental no son causados por los productos de origen animal, ni mucho menos. Los seres humanos han consumido alimentos de origen animal (en cantidades mucho mayores de lo que lo hacen ahora) durante millones de años sin efectos dañinos, e históricamente nunca ha habido ni una sola cultura vegana. Tenemos que observar las recientes incorporaciones a nuestra dieta para descubrir las causas de nuestras súbitas plagas modernas: el azúcar refinado, aceites vegetales hidrogenados, grasas trans, las harinas refinadas, toxicidad química y la desnaturalización por el proceso industrial de todos los alimentos. Según ella, evitar los productos sanos y orgánicos de origen animal no sólo era innecesario para la buena salud, sino que, en la mayoría de los casos, es perjudicial para nuestro bienestar.

“Verás”, concluyó, “para muchas, si no la mayoría de las personas, una dieta totalmente vegetariana no es buena. Es obvio que no está funcionando para ti y que eso no es nada de qué avergonzarse. El cuerpo ha evolucionado para utilizar la carne de manera eficiente y saludable, no para usar tabletas o pastillas. Has estado tomando suplementos de vitamina B12 durante años, y has estado tratando de tomar suplementos de hierro durante semanas, y tu cuerpo no los ha utilizado en absoluto. Los suplementos son un sustituto muy pobre de los alimentos enteros. Tomar la medicación no es la mejor opción y no es necesario, es casi seguro que podrías recuperar tu salud con una dieta equilibrada. Te recomiendo que lo intentes.”

Negué con la cabeza en silencio.

“Lo siento, no puedo. No lo haré.” Le dije por enésima vez, secándome las lágrimas que corrían por mi cara. “Simplemente no va a suceder. No me importa lo enferma que esté. ¡Es malo comer animales!”

Ella se inclinó hacia adelante sobre su escritorio y me rogó una vez más que pensara más detenidamente en mi salud y bienestar. “Natasha, te estás haciendo daño. Estás muy, muy enferma. Se te está cayendo el pelo, volvió la depresión, y te estás enfermando. No puedes seguir así.”

La miré fijamente durante varios segundos, luego me levanté y salí de la habitación.

Regresé a tiempo para mi inyección de vitamina B (y visité a varios otros tipos de médicos, incluyendo un cardiólogo – más sobre esto más adelante), pero yo estaba sólo estaba haciendo las cosas por hacerlas, siempre trataba de no pensar en los graves problemas de salud que tenía, era demasiado doloroso.

Seguí comiendo saludablemente, como siempre he hecho. Una porción completa de verduras todos los días en mi batido de frutas, frijoles casi todos los días, toneladas de cítricos en mis almuerzos, queso de soya, patés de frutos secos remojados, cereales integrales, granos germinados y verduras asadas y, por supuesto, mis vitaminas diarias, toda la comida deliciosa y buena que me encantaba. Se suponía que esta dieta me mantendría sana, además de salvar al mundo, no que me haría mal. Todo lo que me habían informado los veganos era que esta era la forma óptima de comer para los seres humanos.

Quería desesperadamente que fuera correcto, para que mi ética superase a mi fisiología.

Por supuesto, nunca me pregunté por qué estaba siempre con hambre. Por qué dos hamburguesas de verduras, una ensalada gigante, y un plato de frutos secos, no podía mantenerme satisfecha por más de 2 horas. Fue agotador, doloroso físicamente, y tedioso tratar de mantenerme alimentada, pero pensé que valía la pena. Yo estaba sana. O por lo menos, eso es lo pensaba hasta que se demostró lo contrario. Todavía no estoy segura de por qué acepté durante tanto tiempo que la fatiga, el cansancio y la depresión creciente eran una parte normal de la vida que uno espera tener cuando crece. Después de todo, sólo tengo 28 años y nunca he sufrido en mi vida de mala salud. Pero el hecho es que yo quería que funcionara el veganismo. Quería desesperadamente que fuera correcto, para que mi ética superase a mi fisiología.

Delicadamente abordé el tema de mi mala salud con varios amigos veganos. Incluso hice comentarios en otros blogs y en Twitter comentando mis luchas. La respuesta fue poco menos que sorprendente. En el lapso de pocos días recibí una avalancha de correos electrónicos de compañeros  bloggers ‘veganos’, que me decían en confianza que en realidad eran veganos “entre bastidores”. Que comían huevos o pescado ocasionalmente, o un pedazo de carne, todo para mantenerse saludables, pero que estaban demasiado asustados para admitirlo en sus blogs. Incluso recibí correos electrónicos de dos miembros muy prominentes y respetados de la comunidad vegana árabe. Uno es un autor publicado y muy querido de un libro de cocina vegana, y el otro un conocido blogger de los derechos de los animales, sus mensajes de correo electrónico detallaban sus problemas de salud y eventual retorno (no publicado) a comer carne. Mucha gente me ha enviado enlaces a otros veganos que habían luchado con los problemas de salud relacionados con el veganismo y se vieron obligados a volver a comer animales y productos animales, o decidieron dejar de seguir una dieta vegana, como: Raw Model, Debbie Does Raw, Daniel Vitalis, Sweetly Raw, Chicken Tender, The Non-Practicing Vegan y PaleoSister, por nombrar sólo algunos. Era refrescante saber que no era la única que sufría por este problema, y cuanto más escuchaba, más parecía que ni siquiera estaba entre la minoría.

Lamentablemente, también hubo montones de personas que me contactaron para ofrecer consejos no solicitados y muchas veces insultantes y paternalistas. Se aseguraron de hacerme saber que yo estaba enferma porque estaba “siguiendo mal el veganismo”. “¿Has probado comer más verduras / frijoles / queso de soya y nueces?”, las preguntas eran incesantes. Yo estaba desconcertada por las sugerencias de comer bayas de Goji importadas, usar harina de maca en mis batidos, o comer más spirulina. Todas estas recomendaciones exóticas supuestamente eran necesarias para sanarme con una dieta que se anuncia como algo natural e ideal; no tenía ningún sentido.

Muchos otros veganos sólo volteaban sus ojos, abiertamente escépticos de que me sintiera mal. Comprender que la gente que antes había considerado amiga se negara ahora abiertamente a creer en la veracidad de mis problemas de salud fue impactante. ¿Acaso creían honestamente que yo abandonaría el veganismo de inmediato? ¿Acaso realmente creían que no había probado de todo lo que tenía a mi alcance para que funcionara? “Pasa un día en mi cuerpo que apenas puede caminar por el cansancio, sintiéndote mareado, con frío, y deprimido, ¡y luego júzgame!” Quería gritarles. Pero no lo hice. Sólo dejé de hablar de eso.

Como feminista, esta retórica de odiar al cuerpo me enfureció.

Después de eso, seguí adelante en silencio durante muchos meses. Me mentí a mí misma, a mis lectores, al mundo, diciendo que me sentía sana y bien, cuando en realidad me sentía peor que nunca. Durante ese tiempo fui de médico en médico y probé todas las sugerencias y recomendaciones, desesperadamente esperando una cura. Estaba decidida a hacer que el veganismo funcionara, y estaba convencido de que iba a encontrar la solución a la vuelta de la esquina. Intenté eludir el tema de mis problemas de salud con los demás veganos, ya que insistían en que cualquier persona que no pudiera estar sana siguiendo una dieta vegana, obviamente, “no la estaba haciendo bien”. Quería gritar, pero en lugar de eso mantuve la boca cerrada, y escuché sus opiniones arrogantes e ignorantes acerca de por qué tantas personas ‘fracasaban’ en el veganismo. Algunas personas incluso sugirieron que aquellos de nosotros que no podíamos permanecer saludables como veganos debíamos sacrificar nuestra salud por la causa. Como feminista, esta retórica de odiar al cuerpo me enfureció. La participación voluntaria en la negación y la degradación de mis necesidades corporales rebosaba de misoginia, control patriarcal y violencia contra el cuerpo de la mujer, y todo lo que combato. Pero aún así, mantuve la boca cerrada. Ya no sabía qué más hacer.

Durante 3 años había construido mi vida entera en la premisa del veganismo. Era la pasión de mi vida, mi luz de guía. Ser vegana lo era todo para mí. Yo creía que mis acciones me hacían una cruzada de los derechos de los animales, estaba salvando vidas, y cambiando el mundo. Ahora, sé lo contrario, pero me tomó mucho tiempo darme cuenta de eso. Durante meses me consumí con mi enfermedad auto-inducida, pero aún no podía abandonar el veganismo, no podía dejar de luchar por lo que yo creía. Aunque me estuviera haciendo daño.


2° Parte – Sanando

Mi primer bocado de carne después de 3,5 años de veganismo fue a la vez lo más fácil y lo más difícil que he hecho. Las lágrimas corrían por mi cara mientras la saliva se acumulaba  en mi boca. El mundo retrocedió hasta convertirse en una nada en blanco y comí, comí y comí. Lloré de dolor e ira, mientras gemía de placer y alegría. Cuando tomé el último bocado esperé sentirme enferma. Había devorado un pedazo de animal muerto, la cosa más malvada que podía concebir, seguramente mi cuerpo rechazaría esta degradación y me sentiría reivindicada sabiendo que realmente estaba destinada a ser vegana.

Me sentí profundamente feliz de escuchar finalmente la sabiduría de mi cuerpo.

En cambio, mi cara estaba tibia, mi mente en paz, y mi estómago lleno, pero…. Busqué una palabra para describir cómo me sentía…. Cómoda. Me di cuenta de que por primera vez en meses me sentí saciada sin tener dolor de estómago. Yo había comido sólo una pequeña porción de carne de vaca, y sin embargo me sentía totalmente satisfecha, pero ligera y revitalizada al mismo tiempo. Me deleité con esa combinación de nuevas e inesperadas sensaciones. Qué increíble que no fuera necesario comer durante una hora entera hasta que mi estómago distendiera por encima de mis pantalones sólo para sentir una o dos horas de saciedad. ¡Qué hermoso se sentía ser capaz de comer exactamente lo que mi cuerpo había estado pidiendo durante tanto tiempo! Me sentí profundamente feliz de escuchar finalmente la sabiduría de mi cuerpo. ¡Qué revelación!

Entonces me di cuenta de algo más extraño: mi corazón latía lentamente, de manera constante. Normalmente, después de una comida típica de verduras, arroz y frijoles, u otro alimento con almidón, mi corazón iba a la carrera y brincaba después durante una hora o más. Varias visitas a un cardiólogo, más análisis de sangre, un electrocardiograma y un eco-cardiograma habían confirmado que mi corazón estaba en perfecto estado. El cardiólogo me explicó que las palpitaciones desconcertantes después de las comidas eran un síntoma de mis deficiencias, así como un signo de inestabilidad del azúcar en la sangre causada por las masivas porciones de carbohidratos que estaba consumiendo. Ahora, después de comer una sola pieza de carne, mi corazón latía constante, fuerte y lentamente. Me hizo llorar de nuevo, esta vez de alegría.

Todos los días durante los 2 últimos meses he comido pescado o un trozo de carne o huevos. Para mi interminable sorpresa, he encontrado que digiero una comida de carne y verduras mucho, mucho mejor de lo que alguna vez digerí una comida vegana de granos enteros / nueces / verduras. Sé que la hipótesis de los lípidos es completamente falaz, estos alimentos de origen animal no me harán daño ni me provocarán problemas de salud de ninguna manera, de hecho, las vitaminas y minerales que proporcionan, junto con el colesterol nutritivo y la grasa saturada saludable, restaurarán mi salud. Y lo han hecho. Hay pocas cosas tan sanas y nutritivas como los productos de origen animal orgánicos, de pastoreo. Entonces, durante estos últimos meses, comí animales y productos de origen animal todos los días. Y, lo digo con una gran sonrisa agradecida en mi cara: ¡estoy de vuelta! Después de un mes con mi nueva dieta mis niveles de sangre eran normales, o casi normales. Después de 2 meses, cada una de las deficiencias y cifras fuera de control regresaron totalmente a un rango normal y saludable. No tuve ningún problema, ni uno.

Siempre se dice que uno no sabe realmente qué es la salud hasta que la pierda. Y nunca me di cuenta de lo poco saludable que en realidad estaba hasta que empecé a sentirme mejor. “Resplandeciente” es la única palabra que puedo usar para empezar a describir lo que siento ahora. Si yo fuese una mujer religiosa, milagrosa tendría que ser mi palabra elegida para expresar la transformación que he experimentado en los últimos 2 meses. Ahora estoy gozando de mi salud, disfrutando de la precisión lúcida de mis pensamientos, la fuerza de mis piernas cuando corro, el calor que irradia mi piel, la energía lenta y melódica de mi corazón, y el perfecto conocimiento de mi cuerpo cuando me dice exactamente qué comer, cuánto y cuándo.

Comer carne todos los días resultó ser muy fácil porque era exactamente lo que había necesitado todo este tiempo.

Mi dieta es ahora, obviamente, muy, muy diferente a lo que era antes. Al principio, cuando el médico me sugirió que comiera pequeñas porciones de carne o huevos todos los días para recuperar mi salud me entró el pánico. Qué asco, pensé. Seguramente tendría que forzarla para meterla en la boca y sería una batalla sólo para tragar sin vomitar inmediatamente. El médico se limitó a sonreír y me dijo que escuchara lo que quería. No lo que pensaba que debía comer, pero lo que realmente, realmente quería. Esto inmediatamente tocó una fibra sensible. Así, con el permiso de mi doctor, escuchaba a mi cuerpo por primera vez en años. Y, tal vez no tan sorprendentemente, me encontré volviendo a la forma en que había comido toda mi vida antes de ser vegana, en aquellos años en los que me sentía saludable e invencible y nunca tuve que lidiar con los picos de azúcar, cambios de humor, y hambre voraz acompañado de vientre repleto e hinchado. Comer carne todos los días resultó ser muy fácil porque era exactamente lo que había necesitado todo este tiempo.

Los cambios que experimenté fueron múltiples y se produjeron tan rápida y decididamente que casi no lo podía creer. A la semana pude levantarme sin ver manchas negras en mis ojos, y estaba durmiendo tranquilamente durante toda la noche. Para mi alivio, mi dolor de estómago constante y la hinchazón desaparecieron por completo. A las dos semanas me di cuenta de que mis alergias estaban disminuyendo, incluso en un momento en que todos los árboles y las flores en nuestra comunidad estaban empezando a florecer. También, a las dos semanas ya no necesitaba un suéter sólo para sentarme en el sofá, mis dedos de los pies y las habían dejado de sentirse como carámbanos de hielo. A las 3 semanas podía completar una sesión de cardio ligera de 20 minutos sin sentir mareos o náuseas, algo que no había podido hacer durante meses. A las 3 semanas también noté el cambio más sorprendente de todo: mi depresión estaba disminuyendo.

Podían pasar días sin que sucumbiera a las de llanto o apatía. A las 4 semanas me di cuenta de tres cosas muy extrañas: mi misterioso dolor de espalda baja que me había estado molestando durante casi un año se había desvanecido, a pesar de que no había cambiado de zapatos o ni había hecho ninguna terapia física, la piel de mi cara se veía rellenita y las líneas finas que había pensado que eran sólo un signo de que casi tenía 30 años, se habían desvanecido tanto que eran apenas perceptibles, a pesar de que no había cambiado nada de mi rutina de cuidado de la piel y, por último, me di cuenta de mi pelo estaba más grueso, más brillante, y mucho más abundante de lo que había estado en años, a pesar de que no había cambiado nada de mi rutina de cuidado del cabello.

Y ahora, después de 2 meses completos de llevar una dieta no-vegana, puedo decir honestamente que me siento renacida.

A las 5 semanas noté una energía constante y permanente que me duraba todo el día. Empecé a ser capaz de hacer mandados, hacer ejercicio, y escribir, todo en el mismo día sin necesidad de paradas frecuentes para descansar. Me quedé esperando que el agotamiento se acercara sigilosamente a mí… pero ni una sola vez alzó su fea cabeza. Después de 6 semanas yo estaba gozando de mi fuerza y resistencia, y literalmente caminaba alrededor del gimnasio con mi boca abierta de asombro por mi resistencia y mi recién descubierta energía. Estaba imparable. También, a las 6 semanas supe a ciencia cierta, como sólo una persona con las cicatrices de su batalla contra la depresión puede saber, que mis sentimientos de tristeza se habían ido para siempre. La alegría y el sentido más indescriptible de alivio y tranquilidad ahora eran algo normal al despertarme por la mañana. Y ahora, después de 2 meses completos de no-veganismo, honestamente puedo decir que me siento renacida. “Curada” ni siquiera sirve para empezar a describirlo, porque he superado incluso mis expectativas más ambiciosas. Estoy más en forma y saludable y más feliz de lo que puedo recordar que haya estado jamás. Mis días están llenos de horas de ejercicio, paseos a caballo, senderismo con mis perros, riendo con mis amigos, trabajando, escribiendo, y sólo viviendo. Me siento más saludable y más fuerte (tanto más fuerte que ni siquiera puedo describirlo) de lo que me he sentido en años, y esto no es algo que voy a dejar de nuevo. ¡Estoy de vuelta!

3° Parte – Repensando mis creencias

Tres años y medio de veganismo no sólo me dejaron agotada, deprimida y muy enferma, sino que también me llenaron la cabeza de dudas y preguntas sobre la ética del veganismo. Si realmente necesito comer animales para estar sano, ¿Cómo puede ser tan malo? Ha sido un viaje complicado y revelador, y ahora me encuentro en un lugar muy diferente del que estaba hace 3 años, hace un año, o incluso hace varios meses. Tal vez si mi salud no hubiese mejorado de manera tan dramática con la reintroducción de carne animal no estaría tan segura, pero mejoró notablemente, y ahora que tengo nuevamente mi vida y mi felicidad, nunca voy a volver a renunciar a ella. En última instancia, ya no puedo pensar que es malo comer animales.

Hace varios años creía que el veganismo encajaba a la perfección con mi determinación de reformar drásticamente el mundo. Como una feminista revolucionaria y antiimperialista, el veganismo parecía ser otra manera de luchar contra las injusticias a las que nos enfrentamos. Pero a medida que pasaron los años y mi cuerpo empezó a devorarse a sí mismo para el sustento que mi dieta vegana no podía proporcionar, comencé a perder la voluntad y la energía para hacer el trabajo vital que había amado. Ya no tenía la claridad mental para escribir mis famosas denuncias mordaces, ni la energía física para enseñar, organizar y fomentar la solidaridad. Yo estaba en las últimas, llegando a un alto total. Me di cuenta de que el veganismo, mi elección de comprar alimentos “libres de crueldad”, se estaba convirtiendo rápidamente en mi único camino para el activismo. Era para lo único que realmente tenía energía. Como fiel radical que he sido siempre, opuesta al énfasis del capitalismo en la solución personal, me niego a creer el mito que podemos comprar nuestra salida de la catástrofe. Y sin embargo… con mis agotadas reservas de energía y mis problemas devastadores de salud, me di cuenta que era exactamente lo que estaba haciendo. Cuando me encontré esta cita de Megan Mackin sobre el veganismo parecía que la hubiera escrito para mí: “Comienza, eventualmente, a parecer una forma muy efectiva de cooptar un movimiento: toma a la mente más apasionada y activista, especialmente de las niñas, y pon su atención en una forma de vida que drena las energías y hace surgir la conformidad en otros. Los Muchachos todavía manejan las cosas, pero ahora incluso más libremente – sin mucha interferencia”.

Finalmente, me vi obligada a aplicar la misma ética que había utilizado para analizar los alimentos de origen animal, para el análisis de los alimentos de origen vegetal, y traté de calcular el impacto macro de mis opciones de comida. Pronto me di cuenta que tenía que hacer un cambio en serio. Como escribí antes, los alimentos que comía como vegana no salvaban más vidas animales y no eran éticamente mejores que los alimentos que ahora estoy comiendo como omnívora, con dos diferencias principales. En primer lugar, ahora ya no me engaño a mí misma acerca de que la vida requiere la muerte. En segundo lugar, ahora estoy sana. Igual que siempre, todavía me preocupo intensamente por el medio ambiente, el bienestar de los animales, y la política de los alimentos, pero mis ideas de cómo hacer el mayor bien y provocar la mayoría de los cambios se han transformado drásticamente. Volví a analizar la línea partidista del veganismo, que es la base moral, y admití que nunca me había sentido cómoda con la declaración arbitraria de trazar una línea en la arena ética. De hecho, durante mi tiempo como vegana estricta, nunca dejaré de buscar una mejor solución y una manera más ética de vivir. Definitivamente creo que estoy en el camino correcto. Mis nuevos pensamientos no tienen las consignas pegadizas del veganismo como “La carne es asesinato”, pero he aquí una rápida síntesis:

En una de esas extrañas circunstancias afortunadas que la vida siempre nos lanza, mis problemas de salud provocados por el veganismo coincidieron con un período de intenso activismo sobre justicia alimentaria en mi propia vida. Durante este tiempo, en mi trabajo como defensora del derecho a la alimentación, tuve muchas discusiones, muchas de ellas con agrónomos, agricultores, agro ecólogos y defensores mundiales, y me di cuenta cuán equivocada estaba en mi convicción anterior que el veganismo salvaría al mundo. Mientras el veganismo presenta una solución muy simple y fácil de entender a los problemas del mundo, y se ha convertido en la estrategia a seguir políticamente correcta, es a lo sumo un “parche ” para la crisis ecológica y el hambre mundial que estamos enfrentando. La necesidad de que el mundo entero sea vegano para detener el calentamiento global o prevenir el hambre crónica es simple e irrefutablemente falsa.

Según aprendí mientras estaba sentada a los metafóricos pies de los principales ecologistas revolucionarios del mundo y defensores de los derechos de alimentación, el único modo en que la humanidad pueda sobrevivir de cualquier manera significativa sostenible es que vivamos enteramente dentro de nuestros sistemas alimentarios locales, comiendo las plantas y animales que viven de forma natural en nuestra tierra inmediata. Y esto definitivamente no incluye a los millones de hectáreas de cereales, cuyo cultivo es factible en partes muy pequeñas del mundo. Para producir los alimentos veganos que solía considerar tan libres de crueldad; la agricultura moderna industrializada obliga a la tierra a tener cultivos extraños y poco naturales, le roba al planeta sus recursos, destruye eco-sistemas completos, acaba con especies enteras de plantas y animales, y crea un caos de muerte y destrucción a medida que se necesita más y más tierra salvaje para reemplazar a las tierras de cultivo devastadas.

Esta devastación planetaria (y las resultantes consecuencias socio-culturales) ha estado ocurriendo durante mucho más tiempo que el advenimiento de las granjas industriales, que se introdujeron en las últimas décadas. Por supuesto, como cualquier ser humano decente, aborrezco lo mala que es la agricultura industrial, y me opongo a la esclavitud, la tortura y el abuso. También reconozco que la producción masiva de granos es lo que llevó a la creación de las granjas industriales, en primer lugar; simplemente no habrían sido posibles de otro modo. Nosotros no cultivamos tantos granos porque queremos tener granjas industriales, tenemos las granjas industriales porque estamos produciendo tal avalancha de granos. El veganismo, si bien parte de una base decente de compasión, en última instancia, es miope y no soluciona nuestros problemas. Con alimentos verdaderamente locales, preferentemente silvestres, es la única manera en que podemos vivir sin causar la devastación de este planeta. Y vivir de verdad a nivel local, sin el consumo masivo de monocultivo de soya o cereales industrializados, en casi todas partes del mundo hace necesario el uso y el consumo de animales para que seamos sanos.

Como vegana no me gustaba pensar en el hecho de que sin los productos de desecho de los animales, los huesos y la sangre, la agricultura es, literalmente, un juego de suma cero.

Me rompió el corazón vegano aprender cuán inevitablemente esencial es para los seres humanos dejar de usar fertilizantes de combustibles fósiles y reintegrar a los animales a la vida agrícola. Como vegana no me gustaba pensar en el hecho de que sin los productos de desecho de los animales, los huesos y la sangre, la agricultura es, literalmente, un juego de suma cero. Sin materia orgánica para alimentar a las plantas y el suelo hambriento, la preciosa capa arable morirá y nada puede crecer, una realidad que estamos viendo en todo el mundo mientras colapsan los millones de explotaciones agrícolas que dependen de los combustibles fósiles. Cuando gastamos recursos como el agua y alimentos en los animales, se nos retribuye multiplicado por diez. No sólo se reutiliza el agua y los alimentos en forma de estiércol que nutre el suelo de una manera que el agua sola no puede lograr, sino que utilizamos a los animales para alimentarnos, y usamos los restos de sus cuerpos para alimentar a la tierra hambrienta. Fue impactante darme cuenta de que había estado exponiendo la necesidad de transformar la agricultura sin saber siquiera lo mínimo que se necesita para mantener un ecosistema saludable. Ahora me doy cuenta que las estadísticas que solía citar sobre la devastación del medio ambiente, los cereales y el consumo de agua, la contaminación y la mala salud, se basan en las cifras de las granjas industriales, no en las realidades de agricultura tradicional específicamente local, que es la única clase de agricultura que puede sanarnos a nosotros y a nuestro planeta.

A partir de ahora voy a elegir las muertes que nos mantenga saludables a mí y al planeta.

Cuando dejé de hablar de justicia alimentaria, y comencé a escuchar a las personas que viven en el frente de la lucha por la justicia global de alimentos, mis ojos se abrieron de manera irrevocable. Me di cuenta de que, en muchos aspectos, el veganismo nos aleja de nuestro lugar en el esquema natural de las cosas, niega nuestra necesaria participación en el ciclo alimentario, y transforma al mundo natural en un reino extraño que ya no podemos comprender plenamente. A los veganos les gusta decir que es nuestra intención lo que importa, pero pregunto “¿a quién le importa?” Ahora creo que, en lugar de decidir arbitrariamente que las muertes causadas por el veganismo están bien, mientras que las muertes causadas por los omnívoros son imperdonables, y que algunas muertes de animales se deben impedir a toda costa, mientras que otras son un mal necesario, tenemos que suprimir toda la jerarquía inventada que hemos construido y llegar a un acuerdo con el ciclo de la vida y la muerte. Estamos todos conectados en esta tierra, y en última instancia, la muerte es una parte necesaria e inevitable de la vida. Ya sea la muerte de animales causada por una dieta vegana que obliga al planeta a un ciclo antinatural y no sostenible de producción y que no nos garantiza a muchos de nosotros los nutrientes necesarios, o la muerte causada por una granja con animales que cierre el ciclo cultivando su riqueza natural de manera tradicional, siempre habrá muerte en nuestros platos. A partir de ahora voy a elegir las muertes que nos mantenga saludables a mí y al planeta.

Evidentemente, el planeta no puede soportar a 7 mil millones de personas de ninguna manera sostenible significativa, vegana o no. Por lo tanto, una parte integral de que podamos vivir de manera verdaderamente respetuosa del medio ambiente no es que todos seamos veganos, sino que bajemos la tasa de natalidad y la población para que podamos vivir de verdad a nivel local. Ante todo, esto requerirá el avance de los derechos de la mujer y el empoderamiento mundial de la mujer. (¡Realmente es asombroso lo mucho que puede lograr el feminismo!) En cuanto al hambre en el mundo, todos los que han leído mis artículos sobre el tema saben que ya hay más que suficientes alimentos producidos para alimentar a todos en el planeta con generosidad. El capitalismo ha convertido a los alimentos, y especialmente los granos, en una mercancía común, un arma de guerra, y una manera de obtener un beneficio, en lugar de ser el derecho inalienable que debe ser. La forma de prevenir el hambre no es alimentar a las masas hambrientas con los alimentos que actualmente se dan a los animales (el exceso de producción de alimentos y el desperdicio de comida resultante es una de las causas del hambre, en primer lugar), sino que las personas que padecen hambre crónica se liberen de las cadenas del neo-imperialismo y recuperen el control de sus sistemas alimentarios locales.

La mayoría de los ecosistemas del planeta simplemente no puede sustentar la agricultura anual de cereales, y la insistencia de los veganos para que los habitantes adopten un estilo de vida vegano, de todos modos los está condenando a una tierra eventualmente yerma y al hambre inevitable.

En mi propia vida, mi decisión de regresar a mi manera omnívora de comer está reduciendo drásticamente mi huella de carbono. La verdad es que como vegana no me gustaba admitir que la mayoría de los lugares en este planeta no son aptos para la agricultura anual de cereales, sino para una combinación de cultivo de vegetales y cría de animales. La mayoría de los ecosistemas del planeta simplemente no puede sustentar la agricultura anual de cereales, y la insistencia de los veganos para que los habitantes adopten un estilo de vida vegano, de todos modos los está condenando a una tierra eventualmente yerma y al hambre inevitable. Arabia Saudita, donde vivo, es uno de esos lugares. Ahora, en vez de depender de los cereales y granos cultivados en el extranjero con plaguicidas y métodos de cultivo insostenibles como parte principal de mi dieta, puedo concentrarme en productos de origen animal local, como cabra, cordero o pollo. Por ejemplo, puedo ir al mercado local y comprar carne de cabra, de rebaños de cabras que pastan a pocos kilómetros de distancia en el desierto, conducidas por beduinos de oasis en oasis según la tradición de siglos. Estas cabras aprovechan la tierra seca y matorrales que serían totalmente inadecuados para la agricultura y beben agua de pozos antiguos artesanales. Si la tierra que utilizan se transformara en grandes extensiones de campos de cultivo, requerirían ingentes cantidades de fertilizantes sintéticos y agua importada, y arruinaría el delicado ecosistema que existe actualmente en el desierto. No sólo me siento mejor física y mentalmente como omnívora, sino que mis elecciones son mucho más coherentes con mi convicción de que tenemos que vivir lo más ética y sosteniblemente posible dentro de nuestra comunidad local.

Se trate de la impresionante destrucción  provocada por las granjas industriales, o la un poco menos sorprendente pero no menos devastadora destrucción causada por la agricultura vegana, nuestro planeta se está aniquilando irrevocablemente y debemos dejar de tratar los síntomas de esta enfermedad y abandonar las soluciones a corto plazo. No podemos comprar nuestra manera de salir de esta crisis, las soluciones personales no son suficientes. Presentar al veganismo como una panacea que detendrá el calentamiento global, salvará a todos los animales, y alimentará a las masas hambrientas es miope y sin fundamento. Y me avergüenza, como académica, que me permití creerlo alguna vez. En cambio, debemos centrar nuestros esfuerzos en una completa reinvención de la manera en que vivimos en este planeta. Cualquier otra cosa es suicida.

4° Parte  – ¿A dónde voy desde aquí?

Si bien mi elección original de ser vegana surgió del  siempre noble impulso de hacer lo correcto y ser lo más compasiva posible, fue un error y una decisión que nunca debería haber tomado. Si hubiera hecho mi investigación y realmente hubiera planteado las preguntas difíciles desde el principio en lugar de dejar que las imágenes gráficas de las granjas industriales me guiaran, me habría salvado de 3 años de esfuerzos equivocados y del deterioro de mi salud física y emocional. Si me hubiese apegado a los rigurosos estándares académicos que mantengo en todos los demás aspectos de mi vida, podría haber pasado este tiempo luchando eficazmente para buscar soluciones reales, además de sentirme sana y feliz. Ojalá me hubiera observado a mí misma y cómo siempre me había sentido mejor. Pasé mi vida alimentándome con carne y era más sana que cualquiera. Debí haber reconocido que vengo de una larga línea de antinaturales e insensibles consumidores de carne, desde que se puede recordar. Mi cuerpo siempre ha sabido lo que necesito para estar sana, y sin embargo lo ignoré y sacrifiqué mi salud durante mucho tiempo.

Muchas personas han sugerido que sólo debería comer productos de origen animal que deteste o que me disgusten, así estaría segura de que nunca sería placentero comer carne. Ahora me entristece haberlo considerado durante un tiempo. Después de pensarlo un poco, me pregunté ¿por qué el asco y el dolor constante en todas las comidas tiene que ser el precio que tengo que pagar para mantenerme sana? ¿Por qué no debo cocinar las comidas más deliciosas y deleitarme con el placer de comer comida fabulosa, saludable y sorprendente? Finalmente me di cuenta de que está bien tener la alegría de cocinar un filete, o soñar despierta con el placer de las muchas maneras de cocinar mi salmón para la noche. Me niego a jugar el juego que tantas mujeres (veganas o no) se ven obligadas a jugar a causa de nuestra sociedad que odia violentamente a las mujeres; nunca sentiré vergüenza ni culpa por comer lo que mi cuerpo quiere y necesita para estar sano. Voy a tener la alegría y el placer sin vergüenza, innegable, en cada bocado glorioso. Voy a estar agradecida y celebraré en todo momento, sin olvidar nunca la lección que he aprendido sobre escuchar a mi cuerpo y respetar el hecho de que merezco ser feliz y saludable.

Estoy segura de que muchos de ustedes se molestarán o decepcionarán por mi anuncio. Algunos incluso podrán tratar de racionalizar mi “fracaso” o ignorar mi experiencia para no tener que enfrentar la posibilidad de que el veganismo no sea la única manera de vivir. Muchos podrán incluso enojarse conmigo, después de todo, pensaron en mí como una aliada, algunos incluso se hicieron veganos en parte por mí. Espero que puedan darse cuenta de que tengo que hacer lo que creo es mejor, y lo que creo que es bueno para mí. Y si resulta que eres un vegano saludable y feliz, ¡me alegro por ti! Sigue haciendo lo que funciona en tu vida, pero tal vez puedas sacar de mi historia que el veganismo no es siempre lo mejor que podemos hacer por nuestra propia salud o para el planeta o para los animales. Y si eres vegano y no te sientes tan sano como antes o como quisieras, no pierdas tiempo en averiguar lo que está mal y haz todo lo que necesites hacer para mejorar. Tú también mereces ser sano y feliz.

Los últimos meses han sido dolorosos y me dieron una lección de humildad, pero en última instancia fueron felices. Empecé este camino en las profundidades de la desesperación, mis ojos casi permanentemente cerrados por la hinchazón de tanto llorar, preguntándome a dónde ir desde aquí, qué hacer. ¿A quién podía decirle?, ¿qué diría? ¿Debo mantenerlo en secreto o escribir en mi blog al respecto, o simplemente desaparecer de la faz de la tierra y no volver a actualizar mi blog? Pensé mucho en mi blog, mi precioso espacio personal para compartir mis tontas historias, mis fotos más ridículas, y mis recetas favoritas. No quería abandonarlo, pero ¿cómo iba a continuar? Apenas hice este anuncio supe que iba a recibir correos de odio. De hecho, sólo de comentarios en Twitter y otros blogs, ya me han inundado con cartas airadas acusándome de ser un trol anti-vegano que ha estado conspirando durante años, o al servicio de la industria de la carne.

Sabía que me iban a llegar cartas de odio apenas hice este anuncio pero no me sentía bien manteniéndolo en secreto por más tiempo. Soy, por naturaleza, una persona dolorosamente honesta. Pero una vez lo anuncié, me pregunté, ¿Qué hago entonces? ¿Mantengo el blog? ¿Abandono el blog? ¿Debo tomar fotos de la carne, o sólo mostrar mi comida vegana? No quería ocultar una parte de mi vida como si me avergonzara de ella. No quería negar la propia decisión que me devolvió la salud y la felicidad, sin decir ni una palabra de mis elecciones a nadie. Sobre todo, quería seguir con el blog porque me encanta la comida. Me encanta pensar en ella, escribir sobre ella, cocinarla y, sobre todo, comerla. Me encanta la comida y me encanta ser una blogger de alimentos. Adoro a la comunidad, los amigos, las risas, los recuerdos. No quiero abandonar nada de eso. ¡Mi vida es tan deliciosa que quiero compartir cada bocado!

DECLARACIÓN PAMPLONA ,sobre derechos de las personas mayores.

La Sociedad Navarra de Geriatría y Gerontología (SNGG), con motivo de la celebración en 2016 del XXV aniversario de su fundación, y consciente del aumento de la esperanza de vida de las personas y de los consiguientes retos, oportunidades y dificultades que el fenómeno del envejecimiento comporta, desea transmitir a la opinión pública una Declaración sobre los Derechos de las Personas Mayores, que constituyen un patrimonio humano de primer orden.

El documento, basado en declaraciones oficiales de la Organización de Naciones Unidas y de la Organización Mundial de la Salud, en conclusiones de congresos nacionales e internacionales de Geriatría y Gerontología y en la propia experiencia profesional de los miembros de la SNGG, pretende ser un toque de atención que estimule el conocimiento, el debate público, la toma de conciencia y la adopción de medidas que contribuyan a mejorar la situación de las personas en su proceso de envejecimiento.

DECLARACIÓN DE DERECHOS DE LAS PERSONAS MAYORES:

  • Derecho a una existencia saludable y con calidad de vida, entendida con criterio holístico, capaz de integrar los elementos cognitivos, emotivos, sociales y participativos, en la que se salvaguarde siempre la identidad y la dignidad de las personas mayores.
  • Derecho a participar activamente en la vida pública, social y política, tanto a título individual como asociativo, mediante un envejecimiento activo que trate de prevenir y paliar las situaciones de vulnerabilidad y fragilidad, discapacidad y dependencia.
  • Derecho a acceder a equipamientos públicos y actividades que fomenten una socialización intergeneracional mutuamente enriquecedora.
  • Derecho a elegir libremente su estilo de vida, a disponer de su tiempo libre y a disfrutar con sus seres queridos, mediante la garantía de permanencia, cuando sea posible, en su entorno o medio habitual.
  • Derecho a una asistencia geriátrica especializada (hospitalaria y ambulatoria), multidisciplinar, integral, de calidad y centrada en la personas y no solo en las enfermedades, proporcionada por profesionales formados tanto en el campo de la Geriatría como de la Gerontología.
  • Derecho a que los profesionales que atienden a las personas mayores tengan una correcta formación en competencias geriátricas y gerontológicas en todos los planes de estudios, y que el número de estos profesionales refleje las necesidades reales de nuestra sociedad.
  • Derecho a convertirse en agentes activos de planes de voluntariado, en los que pueden aportar su valiosa experiencia personal y profesional y, al mismo tiempo, transmitir sus conocimientos, principios y valores.
  • Derecho a una plena integración social en el espacio privado y público, refractaria a prejuicios edadistas, causantes de exclusiones y discriminaciones en la esfera laboral, social, cultural y sanitaria.
  • Derecho a decidir acerca de las condiciones de modo, lugar y personas en las que desean ser atendidas cuando sus capacidades físicas y cognitivas estén limitadas, y, asimismo, a recibir cuidados paliativos cuando se precisen.
  • Derecho a redactar el documento de voluntades anticipadas, capaz de aliviar las eventuales inquietudes del presente y de asegurar un final de la existencia adecuado para los protagonistas, sus familiares y allegados, acompañados por profesionales que permitan mantener su dignidad en momentos de vulnerabilidad o deterioro cognitivo.
  • Derecho a que del envejecimiento y la vejez se transmita una imagen  positiva en las construcciones sociales, de ordinario perjudiciales, fomentadas por los diferentes medios de comunicación.
  • Derecho a que en todos los cuidados y servicios se cumplan con escrupulosidad los principios bioéticos de no maleficencia, justicia, autonomía y beneficencia, con respeto estricto de su dignidad e intimidad.
  • Derecho a que se tomen decisiones de carácter económico que faciliten el acceso a los servicios de atención a la dependencia a toda persona que lo necesite, y muy en particular a las que se hallen en el umbral de la pobreza.
  • Derecho a que se desarrolle un mapa de recursos y servicios de atención a la dependencia en el ámbito rural que permita a las personas mayores no desvincularse de su entorno mediante el acercamiento de los servicios a las personas.
  • Derecho a que se implementen estrategias tendentes a incrementar la calidad asistencial de los centros y servicios de atención a personas en situación de dependencia (ayuda a domicilio, centros de día, hospitales y residencias).
  • Derecho a que se adopten medidas de cooperación multidisciplinar – arquitectónica, tecnológica, social y médica- que contribuyan a fomentar el envejecimiento en el propio domicilio mediante la integración de distintos servicios: comunidades, vecindario y agentes locales, en ventanilla única.
  • Derecho a que, para fomentar la mejora de las personas afectadas y la buena convivencia familiar y social, se difundan entre la población conocimientos  sobre las enfermedades neurodegenerativas (como las demencias) y otros procesos crónicos.
  • Derecho a que las administraciones públicas y la sociedad promuevan acciones y programas dirigidos a evitar situaciones de exclusión, aislamiento y soledad.