LOS LÍMITES DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y LA ISLAMOFOBIA

 

La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en su artículo 19, establece que la libertad de expresión reúne los siguientes rasgos:

*El derecho que tiene todo individuo a la libertad de opinión y de expresión)

*El derecho a no ser molestado a causa de sus opiniones.

  *El derecho de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

La “Convención Americana sobre Derechos Humanos” o “Pacto de San José de Costa Rica” de 1969, en el Artículo 13, sobre la libertad de pensamiento y expresión, señala que este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideraciones de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección y gusto. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura, sino a responsabilidades ulteriores.

La libertad de expresión, según establece la jurisprudencia del Tribunal Constitucional en su Sentencia 235/2007, de 7 de noviembre, es la “libre manifestación de creencias, juicios o valoraciones subjetivas”, y comprende, según las Sentencias 6/2000, de 17 de enero y 108/2008, de 22 de septiembre, “junto a la mera expresión de juicios de valor, la crítica de la conducta de otro, aun cuando la misma sea desabrida y pueda molestar, inquietar o disgustar a quien se dirige”, pues “así lo requieren el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin los cuales no existe sociedad democrática”.

En el caso concreto del islam, podemos ver cómo existen gran cantidad de canciones, dibujos y artículos que de manera constante hacen referencia al mismo desarrollando un lenguaje y un discurso claramente islamofobo.

Ninguna o casi ninguna de estas manifestaciones que podrían ser calificadas como islamófobas ha merecido la atención y el reproche de la judicatura, en gran parte porque este tipo de manifestaciones se solapan en una crítica a los grupos mal llamados yihadistas, que con sus crímenes manchan constantemente la imagen del islam, del mismo modo que grupos cristianos, como el Ku Kux Klan, han cometido crímenes de odio en nombre de la presunta raza blanca y de un cristianismo que es incompatible con los preceptos bíblicos.

El hecho de que existan grupos fanáticos que, desviados del islam, cometan crímenes atroces, ya sea contra personas laicas, (como los atentados de París), contra personas cristianas, (como los recientes en Niger y Nigeria), o contra los propios musulmanes, (como ocurre en gran parte de los países de mayoría musulmana), no puede ser un motivo para articular un lenguaje islamóbofo, contra toda una comunidad, que en su inmensa mayoría vive alejada del mal llamado terrorismo yihadista o que es víctima del mismo. Identificar terrorismo con islam, es el mismo error que identificar ETA con vasco, o nazi con alemán.

Sobre el lenguaje del odio, la Audiencia Provincial de Barcelona, (Sección Décima), en su Sentencia de 18 de septiembre del 2.009, hizo constar en su Fundamento de Derecho Tercero lo siguiente:

F.D. 3. …Lo que es objeto de castigo no es la expresión en sí de unas ideas, por execrables que sean, sino cuando esta expresión se hace de modo y circunstancias que suponen una provocación a la discriminación, infringiendo el valor constitucional de la no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social contenido en el artículo 14 de la Constitución. También cuando tienden a provocar el odio o la violencia, sea física o moral. Es lo que el Tribunal Constitucional en su STC 176/1995 (Caso Makoki) define como “lenguaje del odio”, aquel que contiene “una densa carga de hostilidad que incita a veces directa y otras subliminalmente a la violencia por la vía de la vejación.”

En su artículo 13.5 de la “Convención Americana sobre Derechos Humanos” “Pacto de San José de Costa Rica”, se establece que estará prohibida toda propaganda y toda apología del odio religioso que constituyan incitaciones a la violencia.

La Sentencia del Tribunal Constitucional Español 214/1991, de 11 de noviembre, señala que … ni la libertad ideológica (art. 16 C.E.) ni la libertad de expresión (art. 20.1 C.E.) comprenden el derecho a efectuar manifestaciones, expresiones o campañas de carácter racista o xenófobo, puesto que, tal como dispone el art. 20.4, no existen derechos ilimitados … El odio y el desprecio a todo un pueblo o a una etnia (a cualquier pueblo o a cualquier etnia) son incompatibles con el respeto a la dignidad humana…

El Art. 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, contempla la posibilidad de establecer ciertos límites a estas libertades, siempre que estén previstos por la ley, además de constituir medidas necesarias en una sociedad democrática para la seguridad nacional, la integridad territorial, la defensa del orden, la prevención del delito, la protección de la salud o de la moral, la protección de la reputación o de los derechos ajenos, impedir la divulgación de las informaciones confidenciales o para garantizar la autoridad y la imparcialidad del poder judicial.

El Tribunal Constitucional ha afirmado en sus Sentencias 6 /1088, 171, 172/1990, 6/1988, 105/1990, 171 y 172/1990, 214/1991 y 223/1992, que no es información ni noticia aquella narración de hechos que defrauda el interés colectivo o que carece de un fin informativo, como los rumores, insidias, insultos y vilipendios.

En el mismo sentido el Tribunal Constitucional en sus sentencias 81/1983, 51/1985, 6/1988, 14371991 y 42/1995, señala que no se les otorgara protección constitucional a las narraciones falsas o tendenciosas, las realizadas con fin de infamar, las que revelan la intimidad de las personas o las que vulneran principios y bienes jurídicos como la buena fe, la seguridad del Estado o el buen funcionamiento de las instituciones públicas.

El Tribunal Constitucional, considera también un límite a la libertad de expresión, la dignidad de ciertos colectivos, victimas de genocidio o persecución, y así lo muestra en sus sentencias 214/1991, (derecho al honor de una víctima del holocausto), 51/1985, (víctimas del nazismo) 176/1995 y 46/1998. También considera el tribunal Constitucional como un límite a la libertad de expresión la seguridad exterior e interior del Estado, el respeto a la autoridad e imparcialidad de los órganos judiciales y los actos de los mismos jueces.

Las Sentencias del Tribunal Constitucional 29/09 de 26 de enero y 144/1998, de 30 de junio requieren a quien se exprese libremente, “específico deber de diligencia en la búsqueda de la verdad de la noticia y en la comprobación de la información difundida, de tal manera que lo que se transmita como hechos o noticias haya sido objeto de previo contraste con datos objetivos o con fuentes informativas de solvencia.”

La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia del Consejo de Europa (CERI) en su Recomendación de política general nº 5 sobre la lucha contra la intolerancia y las discriminaciones hacia los musulmanes ha manifestado literalmente:

Que las comunidades musulmanas sufren prejuicios que “pueden manifestarse de diferentes formas, concretamente mediante actitudes negativas generales, pero también, en diversos grados, mediante discriminaciones y mediante la violencia y el acoso”.

Según la Recomendación de política general nº 7, el racismo puede definirse como “la creencia de que un motivo como la raza, el color,

la lengua, la religión, la nacionalidad o el origen nacional o étnico justifica el desprecio hacia una persona o un grupo de personas o la idea de superioridad de una persona o de un grupo de personas”.

Para combatir la ola islamófoba es necesario no mezclar el islam con el terrorismo, acabar con los prejuicios de quienes de manera maliciosa los difunden sembrando el odio y la confusión, y aceptar que islam y modernidad no son incompatibles, que un islam democrático es posible, y que aquellos que atentan contra la paz y la convivencia se desvían del islam y de cualquier norma humana.

 


Musulmanes contra el terrorismo

Después del horror, la tragedia y la barbarie del atentado de Barcelona con 15 muertos y un centenar de heridos, la comunidad musulmana salió a la calle y venció a los terroristas que querían secuestrar el islam, y a los islamófobos que querían fomentar el odio contra ellos criminalizándoles por lo que no habían hecho, ni eran responsables. Las banderas de España y de Catalunya recorrieron plazas, pueblos y ciudades, llevadas de las manos de musulmanes, para dejar claro que no son terroristas y están al lado de las víctimas. Hemos visto los rostros de mujeres musulmanas llorando de dolor por lo ocurrido. Hemos leído las cartas emotivas que chicas musulmanas escribían a los periódicos condenando el monstruoso crimen. Hemos escuchado el lamento llenos de rabia de jóvenes musulmanes que se indignaban y gritaban contra los asesinos.

Los musulmanes han salido a la calle y han hablado con su voz. Han dejado claro que un grupo de salvajes con el cerebro lavado por un pseudo-iman fanático, no saben nada del islam, ni los representan, y la inmensa mayoría del pueblo Español, lejos de culpabilizar a los musulmanes, ha señalado con el dedo acusador como responsables a los que financian a los terroristas.

El verdadero islam, nos habla de paz, de misericordia y de amor. Se cuenta que el Profeta de Allah, (saw), dijo:

“Tened misericordia con aquellos que están en la Tierra para que Aquel que está en el cielo sea misericordioso con vosotros” ( At-Tirmidhi). “Dios no mostrará misericordia a quien no es misericordioso con la gente.” (Sahih Al-Bujari).

España y Catalunya se han encontrado de repente con dos millones de vecinos musulmanes, que lloraban con ellos por cada muerto y cada herido. Barcelona nos ha arrancado el corazón a todos y nos ha dejo helados, con el alma fría y los ojos sedientos de lagrimas.

Cuando aun estaban sobre La Rambla, los cuerpos sin vida de los inocentes asesinados, la extrema derecha, ya sacaba a pasear su locura, para atacar mezquitas y llenar algunas ciudades con pintadas cargadas de odio, y de histeria, pero unos pocos centenares de exaltados, tampoco representan a España, ni a Catalunya.

Estamos con las víctimas, con los niños que no jugaran nunca más con sus padres, con las parejas rotas, con los amores que se han marchado. Estamos con Barcelona, y la amamos más que nunca. Allah, en su Sagrado Corán nos ofrece esperanza y nos dice:

“Observa, pues, la Misericordia de Dios, y como Él vivifica la tierra luego de la sequía; ciertamente Él resucitará a los muertos…” (Corán 30:50).

 

ÁNGEL ÁLVAREZ HERNÁNDEZ

(Es autor de ambos artículos)

PODEMOS:ANATOMÍA DE UNA FRUSTRACIÓN

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“ El afán de respetabilidad es el
verdadero cáncer de la izquierda”
( Juan Francisco Martín Seco)

Hace ya mucho tiempo que a la gente lo le queda ni la ilusión de cambiar las cosas con su voto. Como se suele decir, si votar cambiase algo de verdad, estaría prohibido. Llevamos demasiado tiempo viviendo en una dictadura económica disfrazada de democracia, una democracia falseada y manipulada que está secuestrada en los parlamentos. En este contexto ya hace mucho que los partidos políticos dejaron de ofrecer respuestas al actual orden mundial, juegan a una democracia vacía de contenido real, una pseudodemocracia que nos ofrece los derecos formales, pero que niega los derechos reales. No obstante, los políticos, ciego a la realidad, persisten en seguir jugando sin pretender cambiar las reglas del juego..

En este marco, de vez en cuando aparece un partido que dice que va a ser antipartido, que pretende transformar todas las relaciones de poder, que habla de revolución. Un partido, en este caso PODEMOS, que dice que llevará las reivindicaciones populares a convertirse en realidades por medio del Parlamento,aunque éste que tenemos.

¿Cómo no ilusionarse con estos mensajes? ¿Cómo no recordar esa alegría espontánea de las primeras votaciones a Podemos?

Fue un sueño bonito, pero ya se acabó y en poco tiempo. Como dice uno de ellos -Joaquín Urías- : “Ya nadie se llama a engaño, Podemos es un partido centralista y vertical, dirigido con mano férrea por un grupo de amigos que han ido desactivando sistemáticamente cualquier intento de las bases para convertirlo en un movimiento político participativo y horizontal. Siempre fue así, pero ahora lo empieza a saber la opinión pública, y eso tiene un coste electoral.”

Lamentablemente, Podemos también ha acabado siendo una frustración, de la cual abordamos ahora su anatomía.
La dictadura de los jóvenes intelectuales

Como en los viejos tiempos, asistimos una vez más al fenómeno de las “vanguardias iluminadas”, nacidas al calor de las universidades y de los grupos de amiguetes. Son vanguardias iluminadas, pues los demás estamos a oscuras, sólo ellos saben lo que hay que hacer y lo que es bueno para las “masas”. Ellos y ellas, los sobradamente preparados dicen que han sabido interpretar las demandas del pueblo, y tienen las respuestas.

Podemos no nació del pueblo, nació de los hijos privilegiados del sistema, de la soberbia intelectual. Son descendientes del Despotismo Ilustrado, los del “todo por el pueblo, pero sin el pueblo”. Por ello, administran su ideología de una forma arrogante, desde la postura de nosotros y nosotras, los “elegidos” y “los demás”. Están encerrados en sus torres de marfil universitarias, en sus verborreas intelectuales.

Pero esa supuesta superioridad ideológica, los separa de la gente, los ponde contra ella. La gente que vota a Podemos, muchísima de ella, son lo que antes se llamaba el “pueblo llano”. No les gusta que se les insulte desde las superioridades intelectuales, y cuando reacciona haciendo oir su voz, esa voz que la “casta” de Podemos pretende usurpar, entonces se quejan. Dicen que son víctimas, con lo cultos e intelectuales que somos, y la cantidad de teoría política y económica que leemos y no nos hacen caso; con lo que sabemos nosotros y nosotras y lo inteligente que somos, y se nos rebelan.. Pues a ver si estas izquierdas se enteran de una vez que mucha gente no queremos ningún gobierno de “preparaos” universitarios. No queremos el dominio de los “expertos”, ni de los “intelectuales”, ni de las “vanguardias iluminadas” que siempre nos miran por encima del hombro. ¡Joder con la generación más preparada!, generación preparada fue la que en el 36 se levantó en masa contra el fascismo. Generación preparada fue la que conquistó duramente sociales que ahora os quitan a los “preparaos”. Vosotros sólo tenéis un diploma en la pared y un ego enorme.

La traición a las reclamaciones del 15-M

El 15 M fue, sin duda, un aldabonazo, un grito al poder, una manifestación del cansancio y de la rabia del pueblo. El poder se sintió acorralado… ¡y actúo en consecuencia! Comenzó una tarea de neutralización.

Todo comenzó al ir lanzando la idea de que el camino para hacer realidad las reclamaciones del 15 M, era llevarlas al Parlamento, la supuesta sede de la soberanía popular. Y eso, ¡faltaría más! Debería hacerse a través de la política, de un partido, es decir, entrando en el actual juego viciado.

Podemos, fue ese partido. Gran parte de la culpa de lo que luego resultó, se debe, sin duda, a los diversos grupos del 15 M. Grupos faltos de organización y empuje. La verdad, no es imaginable que, por ejemplo, los movimientos de protesta franceses frenaran un estallido popular porque nazca un partido que les diga que lo va a arreglar en las urnas.

Podemos nos vendió el espíritu del 15M cuando desde un principio lo que pretendió y consiguió fue desmovilizarlo, fagotizarlo y tergirversarlo… en suma, traicionarlo. Vendió que el camino era la política, ocultando el horror de toda clase media (y los dirigentes de Podemos lo son) al pueblo en la calle. Nos dijeron que lo suyo se trataba de políticas de sentido común, que no había que asustar, etc. Empezaron mintiendo con eso de que si salida de la OTAN, salida del Euro, el no a la Deuda, bla, bla, bla. Y a medida que fueron consiguiendo desmovilizar a la gente fueron modificando su discurso ,desvirtúandolo y rebajándolo para no asustar a los “pijos” de la clase media ( como ellos y ellas). Igual que lo que hizo el Felipe González en su día, engañar y desmovilizar al pueblo y anular las disidencias.

Así echaron a los indignados de Sol, porque los juzgaban una amenaza. Podemos hizo el trabajo sucio a la derecha, al IBEX 35, al poder, en suma. Y trás Sol desalojaron todas las plazas del país, algunos pasamos a los barrios, continuamos a ser una molestia incómoda, pero ya no alarmante para el poder. El poder popular fue efímero y robado por Podemos que demostró que les importa mucho más las opiniones de la ciudadanía que no estuvo en la calle, la que nunca estará en la calle.

Podemos casi ha desmontado la poca izquierda que queda, ha dinamtado cualquier protesta popular. Vendieron humo con sus promesas de democracia directa y asamblearia… y seguimos teniendo democracia representativa, lejos de cualquier control del pueblo, y en Podemos, hiperliderazgo, intelectuales soberbios, dirigismo y verticalidad. Además de una ausencia casi total de autocrítica y un cerril seguidismo a las órdenes de la cúpula.

La deriva a un partido tradicional socialdemócratafb_img_1474120415491
“ Me gusta la gente que llama pan al pan, vino al vino y enemigo al enemigo “
( Facundo Quiroga)
El miedo es uno de los grandes problemas de las izquierdas, ese “afán de respetabilidad”, de ser aceptado por la clase media, los ricos y el poder, lo que las lleva a traicionar una y otra vez todos sus ideales.

La agresividad de la derecha en el poder, la enorme degradación de una democracia ya falsa de por sí, influyen y mucho en ese “miedo” de la izquierda. Según Espinoza, las sociedades se rigen por dos emociones: la esperanza y el miedo. Lamentablemente, Podemos, ha entrado en el miedo, miedo a parecer revolucionarios, miedo a perder a la clase media, miedo al pueblo, en definitiva.

En este camino, Podemos abandonó sus palabras de transformar la sociedad de abajo arriba, la revolución (en la que nunca creyó), y se quedan en meros y tímidos reformadores. Primero empezaron por desprestigiar las luchas populares, que si el país no se cambia desde las calles, etc. Luego, traicionaron su supuesto antimilitarismo, coqueteando con generales. También algunos de ellos comienzan a descubrir insospechadas virtudes en la Banca. Otros hablan de la “rojigualda”, se evita apoyar a la República, se pierde el culo por saludar al Obama Dicen ser antcapitalistas, pero en sus programas siguen lavando la cara al capitalismo, insisten en las viejas fórmulas fracasadas de la economía neoliberal, no quieren saber nada de rupturas, como la economía feminista, la economía de cuidados, el decrecimiento. Y como insulto final se declara Podemos como un partido socialdemócrata, miles y miles de personas consideraron, en su día, una suprema traición, un insulto bestial esa definición. Es el como del cinismo, para eso, haberlo dicho antes y se vota al original, no a la copia. Como decía Marx, a las reivindicaciones sociales se les lima la punta revolucionaria, se entra en el juego de la democracia burguesa y se obtiene la socialdemocracia. Pero Podemos debería saber que no se puede traicionar así, sin consecuencias. Con sus discursitos socialdemócratas blanditos, ni han convencido a los pijos y los poderosos, y han irritado en grado sumo a muchas personas de izquierdas. ¡No somos socialdemócratas! ¡No somos clase media! Somos obreros, trabajadores, parados, colgados, parias, izquierdistas, anarquistas, comunistas.

Lo de querer captar votos de la clase media con discursos socialdemócrtas no funciona., y además ha provocado la pérdida de decenas de miles de votos de la izquierda.
Si la clase trabajadora, la humilde, la pobre, es mucho más numerosa que la clase media y alta, ¿ por qué carajo Podemos nos intenta convencer de que su discurso socialdemócrata cada vez más blando y timorato es necesario para que esas clases les voten? ¿No es eso un error, además de una traición? ¿No se están dirigiendo a la clase equivocada? No van a conseguir ni un voto de ellos, y pierden los que habían sido suyos. ¿ O es que a los de nuestra clase, los sobradamente preparados nos consideran lumpen que no sabemos un carajo?

Como triste colofón, en Podemos llevan tiempo instaurándose tics autoritarios y miedo al debate. En las cúpulas del partido existe miedo a la diversidad, alergia a todo lo que no se pueda controlar desde el aparato. Los Círculos son ninguneados cuando actúan desde su autonomía y sólo sirven cuando son controlados por los seguidistas de la cúpula en cada Círculo. Un elemento tan importante para el debate y la generación de ideas, se ha convertido desde arriba en algo inoperante. Eso es porque el poder del partido que está en las cúpulas no se comparte, ese poder no está en la gente de Podemos.

Reflexiones de cara al futurolema15m

¿ Qué hacer cuando los políticos burlan con manipulaciones y autoritarismo la voluntad popular de cambios profundos? La respuesta histórica siempre ha sido: dar el poder al pueblo. Pero para ello tiene que existir un pueblo empoderado, no un pueblo que delegue, no un pueblo sin voluntad de ejercer la democracia, no un pueblo acomodado que se queja pero no lucha, no un pueblo que quiere cambios pero huye de la confrontación.

En este marco, son ya muchas las voces que reclaman una vuelta al 15 M, con lo aprenido de la experiencia, con estrategias más definidas, pero con un claro empeño en no dejarse desmovilizar otra vez, como ocurrió con Podemos.
Es necesario volver a las asambleas preparatorias de otro 15 M, hay que retomar las calles que nunca se debieron dejar. Hay que radicalizar mucho más el discurso, volver a las acciones de calle, encadenando huelgas, presionando en todos los sectores, practicando una y otra vez la desobediencia civil. Y decir bien alto y sin miedo: NO a la OTAN; NO al Euro: NO a la UE; NO a la Monarquía; NO a la Iglesia, y así con todo.
Lo que está claro es que no se puede dejar la política sólo a los políticos.

Y si en este camino Podemos quiere acompañar, deberá radicalizarse también, ellos y su discurso. Podemos tiene que salir a la callle con la gente, sin substituirla ni hablar por ella. Tiene que radicalizar su discurso y su sentir. Podemos debería contemplar una refundación más como movimiento social que sólo como partido, y en ese camino no debería jugar a la socialdemocracia, ni coquetear con PSOE o PNV, no pactar con las élites. No puede cobijarse en el reformismo de esa izquierda que critica al sistema pero que participa en el reparto de las cuotas de poder.

Muchos creemos que volver a la radicalización y preferir a la gente del pueblo a las clases poderosas, sería mucho mejor para Podemos. No se puede caer en esa mentira de que se gobierna para todos, o se gobierna para los poderosos o se gobierna para los excluídos..

Los derechos se conquistan en las calles y ninguna revolución se hace desde dentro del sistema. El cambio llegará desde fuera o no llegará.

por Ipar Haizea Taldea

FEMINISMO y LAICISMO en el MUNDO

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El feminismo sólo puede ser laico y universalista: no puede haber uno para “Oriente” y otro para “Occidente”

Para la escritora feminista tunecina Fawzia Zouari, una única concepción es posible: el feminismo laico y republicano, que combate universalmente y sin concesiones la dominación masculina.

Es el ultimo “juicio a la colonización” de moda. Se ataca la “colonización del feminismo” igual que antes se atacaba la colonización de los espíritus, las lenguas o los modos de vida. El feminismo, en su concepción clásica, y por su origen occidental, estaría imbuido de racismo e islamofobia; o mejor aún, de etnocentrismo y autocentrismo. Habría sido pensado por mujeres blancas para mujeres blancas, y además, burguesas. Por tanto, deberíamos andarnos con cuidado. Cambiar de marco conceptual. Anclar la temática de la emancipación de las mujeres en la diversidad de las culturas, y abrirla a otras concepciones de lo femenino.

Yo no soy parte de un círculo “homologado y aprobado como occidental”. Pero esta propuesta me pone los pelos de punta, sin velo, por supuesto. ¿Cómo no ver en este proceso de llamada al rechazo del “feminismo blanco” un relevo, consciente o no, del “feminismo verde” que se propaga en tierras del Islam, como en Europa. Es decir, detrás de los argumentos de “diversidad”, “globalización” o de “tradición cultural específica” aquí anunciados, asistimos a un retorno del patriarcado. Más insidioso, si cabe, porque sus portavoces son mujeres y, por tanto, más peligroso, puesto que potencia actitudes de una ideología nostálgica del pasado, según la cual todos los “males del mundo” serían culpa de Occidente.

Me diréis que es normal que se cuestione un feminismo de “talla única”. Esto se explica en el contexto arabe-musulmán, afectado por las ofensivas occidentales, el conflicto palestino-israelí, los desencantos nacionales, el ascenso de los hermanos musulmanes y otras derrotas. Algunas mujeres han defendido entonces la idea de un “feminismo islámico”, el cual tendría por objetivo demostrar que no son sólo las dinámicas inspiradas por Occidente las que conducen el proceso de ruptura con la sociedad árabe tradicional y, que es necesario reconocer que ese “feminismo islámico” tendría la ventaja de abrir, ya sea en parte, las puertas de la exegesis feminista, y servir de pasaporte para un cierto acceso al espacio público.

Sin embargo, la idea de que los islamistas serán los que como nuevos defensores del relativismo cultural se definan como “feministas” evidencia la impostura. El recurso mismo a la palabra “feminista” es una aberración, si se define el feminismo como un combate universal y sin concesiones contra la dominación masculina. Y porque el feminismo no debe privilegiar la diferencia de las mujeres en la universalidad de los derechos. Reconsiderar el estatuto del punto de vista de la tradición supone un sometimiento a la ley patriarcal. Por otra parte, ¿por qué este “feminismo” haría avanzar la causa de las mujeres mientras reprime las luchas de vanguardia a favor de la libertad de no llevar velo, de la ausencia de límites o de la complementariedad? ¿Eso es lo que le confiere la “contradicción que enriquece”, querer reintroducir la referencia religiosa en aras de la “tranculturalidad”? ¿Se puede ser feminista y defender coacciones sobre el cuerpo femenino, aun si reivindicadas por la interesada? Nadie obliga a las mujeres a ser ellas mismas, pero ningún feminismo genuino puede pasar por alto la integridad de los cuerpos, ni dar marcha atrás en lo ya conseguido so pretexto de una jerarquización de luchas. Nadie debe inmiscuirse en las creencias de las mujeres, pero nadie debe alienar su libertad con doctrinas inmutables, ni ocultar la cuestión de su emancipación bajo una fachada de avances.

¡Basta ya de decirno que el velo no estigmatiza el cuerpo femenino o que no lo señala como atentatorio contra el orden de la ciudad! ¡Ya basta de pretender que la defensa de las mujeres debe centrarse en la lucha contra su dominación económica y social y cerrar los ojos ante los signos en los que se manifuesta la más insidiosa expresión de esa misma dominación! Fingir que para las refractarias al modelo “feminista clásico” y, más especificamente, para las musulmanas practicantes de Francia no hay mejor opción que la de “replegarse sobre sí mismas”, insinua que el Islam se reduciría a sus apariencias externas y que, despojado de toda espiritualidad, sería incapaz de hacer suyos los valores universarles, incluso los occidentalmente inspirados.

Yo no creo que el espacio de la religión y de la tradición sea un espacio de libertad. Me niego a hablar de una “nueva invención de la modernidad”, en un enfoque que, en el fondo, considera la modernidad como “un mal occidental”. Me parece adivinar aquí el timbre moralizante que tiende a asimilar la libertad del “individuo femenino” a las costumbres disolutas. Y planteo la cuestión: ¿qué sería un “feminismo descolonizado”, si no un feminismo desposeído de la mayoría de los logros conquistados? ¿Con qué derecho se decide que ciertas leyes como la prohibición del velo en Francia son “antimusulmanas”, cuando millones de musulmanas en el mundo luchan precisamente contra el velo? Por qué ha de ponerse la defensa del velo en el mismo plano que la lucha contra la violació o el maltrato conyugal? ¿Quién es más útil a la sociedad, la que se bate contra la radicalizaci´pon fundamentalista o la que zascandilea con la defensa del yihab? ¿Cómo se puede acusar de “materialismo” a un feminismo que lleva intentando denodadamente desde hace décadas liberar a las mujeres de toda tutela? ¿No consiste más bien el materialismo en el elogio de la diferencia y en la victimización del Otro, en generar un islamo-fascismo empeñado en inducir la discordia entre las mujeres? A fin de cuentas, quienes denuncian el “feminismo colonizado” ¿no sueñan acaso con un “feninismo indígena”, enlazando así con –y aun renovándolo— el orientalismo colonialista de antaño?

Me parece bien que la identidad sea móvil y mutante, pero es necesario que esa mutación no arruine los logros conseguidos por las mujeres. Es verdad que el particularismo puede ensancharse con lo universal, pero yo desconfío del particulartismo cuando aparece a propósito de las mujeres, porque muy frecuentemente se invoca para recortar sus libertades. Yo opto por el feminismo clásico.  Y rechazo el término “colonizador” para un feminismo que ha iniciado el mayor combate de todos los tiempos a favor de las mujeres sin verter una sola gota de sangre. Llamo a la vigilancia contra esas nuevas teorías que abogan por una “dimensión postmoderna de lo religioso” como pretendida “fuente de reencantamiento” y “nueva oportunidad para el feminismo”. No me fío de los que no se fían de Occidente, porque no dejan de estar a la defensiva y no tienen mentalidad abierta.

Llamo, pues, a las occidentales perdonavidas  con el feminismo de sus abuelas a no sucumbir al  “sollozo del hombre blanco”. Lo mismo que llamo a las musulmanas como yo a salir de la mentalidad, típicamente masculina, del excolonizado y a lograr un proceso de alteridad hasta ahora inédito. Podemos compartir, sin avergonzarnos, ciertos modelos occidentales, no por fidelidad a Occidente, sino desde el momento en que esos modelos se colocan por encima de todas las tradiciones y abogan por la Justicia y el Derecho. En realidad, no puede haber un feminismo de Oriente o de Occidente. NI un feminismo que enfrente al Norte y al Sur. No sin hacer jactanciosamente suya una tradición enemiga de mejorar el ciclo de nuestra emancipación. No puede haber más que un feminismo: el que concluye en una razón de mujeres.

Fuente:Liberation, 21 septiembre 2016

Traducción: Ana Jorge

*MANIFIESTO PARA EL ACUERDO ENTRE LA IZQUIERDA VASCA

iza[1] Quienes suscribimos este manifiesto nos reconocemos y nos reivindicamos en una izquierda plural, esencialmente crítica y autocrítica, encarnada en una cultura de deliberación sin restricciones y de debate permanente, como instrumento de transformación social. Nuestra propuesta no tiene nada que ver con la construcción de ninguna “casa común”. En lo que sí creemos es en la posibilidad de llegar a diagnósticos compartidos y encontrar espacios de acción común.

 
[2] Creemos que la izquierda ha sido más fuerte y más útil como instrumento de transformación social cuando, reconociendo su diversidad, ha sido capaz de llegar a acuerdos estratégicos más allá de las coyunturas electorales. Acuerdos abiertos a la participación de otras fuerzas políticas en el contexto del juego democrático, pero cuyo contenido esencial haya surgido desde posiciones netamente progresistas. Cuando esto ha sido así, las políticas públicas impulsadas por partidos y organizaciones sociales de izquierda han contribuido claramente al desarrollo del país y al bienestar de su ciudadanía.

 
[3] La izquierda es y debe ser plural. Pero a esta pluralidad le debe corresponder una cultura pluralista que sea capaz de compartir diagnósticos, identificar objetivos, alcanzar acuerdos, desarrollar políticas coordinadas y gestionar constructivamente las discrepancias. Lo contrario, limitarse a la competencia electoralista en el corto plazo, obsesionarse con los liderazgos y hegemonismos, convertir las discrepancias en cuanto al horizonte transformador en obstáculos que hagan fracasar las intervenciones en el corto y medio plazo, es una tragedia para la izquierda y, sobre todo, una traición a las necesidades y esperanzas de las clases populares. Especialmente hoy.

 
[4] En Euskadi se ha abierto, por primera vez, una ventana de oportunidad para la articulación de un espacio de izquierdas liberado de todos esos lastres identitarios que históricamente han impedido la construcción de una alternativa a los nacionalismos que, a la hora de la verdad, rompían a la izquierda en campos etnoculturales supuestamente irreconciliables. Hoy existe en Euskadi una nueva generación que, cómoda con su identidad pluralista, afronta la política desde claves distintas de las que han caracterizado la realidad vasca. Nunca antes como hoy habíamos vislumbrado la posibilidad de construir una alternativa de gobierno en clave progresista y cívica.

 
[5] No nos resignamos a observar cómo nuestro país, y el mundo en general, se encalla en unas políticas basadas en la desigualdad, en la exclusión, el racismo, la insolidaridad, la privatización, la desposesión y la destrucción de lo público. Y sobre todo, no nos resignamos a contemplar cómo la izquierda fracasa en el intento de enmendar esta deriva neoliberal precisamente ahora, en un momento en que el capitalismo muestra sus límites como nunca antes y las políticas de la derecha han renunciado a cualquier objetivo que tenga que ver con la cohesión social, la sostenibilidad ecológica, la justicia global, la redistribución de la riqueza, la igualdad plena entre mujeres y hombres o la democratización real de la administración e instituciones públicas.

 
[6] Hay momentos históricos en los que lo que toca discutir para prefigurar escenarios estratégicos y hay otros en los que lo urgente es acordar. No se trata de elegir entre pensamiento estratégico e intervención pragmática, sino de modular ambas dimensiones en favor de una acción política transformadora. Porque estamos ante la posibilidad de ser parte activa de una mayoría social y de gobierno que lidere las transformaciones que Euskadi necesita. Por todo ello hacemos un llamamiento a las diferentes fuerzas de la izquierda vasca para que se reconozcan y acuerden espacios de acción común, ya sea en la oposición o para conformar una alternativa de gobierno.

 

ADHESIÓN AL MANIFIESTO

TRES HIPÓTESIS SOBRE EL FUTURO DE PODEMOS -Por JUANJO GARCIA (activista sevillano)

Podemos, tal y como Iglesias reconocía el 16 de enero de 2014, era “tan sólo una hipótesis”, una teoría que, surgida prácticamente de un laboratorio, tenía que ser contrastada por la vía de los hechos. Y la realidad, que siempre es tozuda, ni la ha validado ni la ha descartado en su totalidad, aunque ha dejado al descubierto fallas muy profundas.

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El pasado 4 de julio tenía lugar una interesante conferencia que se incluía en los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid. Ni diez después de las últimas elecciones generales, allí estaba presente buena parte de la plana mayor de Podemos: Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Irene Montero y Luis Alegre. Coincidían en una idea central: empieza una nueva etapa para Podemos.

Pablo Iglesias utilizaba, nuevamente, una metáfora bélica para explicar que el nuevo tiempo político se definirá por “una guerra de posiciones”, en la que “los partisanos” desaparecerán para dar paso a un “ejército regular”.

O, explicado de otra forma, a Podemos no le quedaría más opción que convertirse “en un partido normal”. Errejón lo definía tal que así: “el Podemos que puede gobernar es otro Podemos, más predecible, menos sexy”.

Lo cierto es que Podemos tiene ante sí tres escenarios distintos o, dicho de otra forma, tres alternativas diferentes respecto a cómo afrontar la etapa que se acaba de abrir:

1.- El pacto por arriba, que vendría a ser el acuerdo entre las distintas personalidades (y corrientes) con representación y liderazgo en los órganos internos, o incluso más allá de los órganos internos.

2.- La lucha fratricida, entendida como una batalla descarnada entre facciones que pretenden imponer su propia visión de la organización así como copar los espacios decisorios.

3.- Una apertura democrática que, permitida incluso por la propia cúpula podemita, signifique revertir el modelo vertical que se consagró en Vistalegre.

Estas tres hipótesis orgánicas no serían más que diferentes maneras de buscar una salida a una de las contradicciones más profundas con las que Podemos ha tenido que lidiar desde su nacimiento. En aquel acto del 16 de enero de 2014 celebrado en el Teatro del Barrio, en Lavapiés, cuando por primera vez se presentaba en sociedad la iniciativa recién nacida, ya estaba patente el problema.

En el turno de palabras que se abre tras las diferentes intervenciones, un periodista de Tele-K espeta a Iglesias que “a lo que nos estáis invitando es a una iniciativa que, desde el minuto cero, está encarnada por una persona, que en este caso eres tú, cuando se podría haber optado por otras soluciones (…), me gustaría que me explicaras por qué se ha escogido esta opción y no otras”.

La respuesta de Iglesias fue bastante clara: “Es una consecuencia de nuestra debilidad. Si las organizaciones de la sociedad civil y las organizaciones de militantes no fuéramos tan débiles, quizás se hubiera podido optar por otra cosa que no fuera que un tipo con coleta debatiera con Alfonso Rojo y con Marhuenda para emocionar a la gente en sus casas”.

Esa debilidad histórica, unida a una urgencia que los tiempos nos imponían y a la que se nos apelaba continuamente, justificaron de una u otra forma tanto un precipitado nacimiento como la necesidad de aglutinar fuerzas en torno a una figura reconocible, un outsider opuesto en apariencia a la imagen tradicional del político profesional.

Unos meses después, en Vistalegre, lo que se producirá es la consagración de ese modelo de representación vertical. Los historiadores del mundo árabe han acuñado el concepto de pacto autoritario para definir al acuerdo tácito que, durante los años 50 y 60, se produce entre los gobiernos de unos estados árabes recién paridos y una población que parece dispuesta a renunciar temporalmente a la idea de Democracia en aras de recibir otras contrapartidas: seguridad, estabilidad, bienestar y prosperidad.

Obviamente, la comparación no es plenamente aplicable al caso que nos ocupa, pero sí es cierto que esta idea nos sirve bastante bien para comprender cómo y por qué una mayoría de quienes integran Podemos en aquel momento están dispuestas a ceder grandes cuotas de democracia interna. Esta renuncia o esta cesión se produce, más o menos conscientemente, para propiciar la posibilidad de un cambio histórico o, dicho en otras palabras, para aprovechar “la ventana de oportunidad” que en teoría teníamos ante nosotros.

Ese acuerdo tácito tenía, no obstante, una fecha de caducidad: las Elecciones Generales. Si el 26-J hubiera arrojado unos resultados diferentes, con los que quizás Podemos hubiera llegado a formar parte de un gobierno progresista en coalición, ese pacto vertical podría haberse renovado (apelando de nuevo a la urgencia). Sin embargo, las circunstancias fueron otras.

Podemos, tal y como Iglesias reconocía el 16 de enero de 2014, era “tan sólo una hipótesis”, una teoría que, surgida prácticamente de un laboratorio, tenía que ser contrastada por la vía de los hechos. Y la realidad, que siempre es tozuda, ni la ha validado ni la ha descartado en su totalidad, aunque ha dejado al descubierto fallas muy profundas.

Durante su corta pero intensa historia, la cúpula dirigente de Podemos, sorteando todo tipo de dificultades y tensiones, tomó una serie de decisiones que hicieron posible emerger desde la nada a una formación que ya ha recibido más de cinco millones de votos.

Sin embargo, no es menos cierto que el discurso/relato épico de Podemos, que nos ubicaba en una suerte de epopeya generacional, presenta hoy grietas incuestionables.

El principio de infalibilidad que casi presuponíamos a los liderazgos recién creados colapsaba súbita e inesperadamente en la última noche electoral. Y eso es lo que nos conduce al escenario actual, un proceso de mutación inevitable que se definirá por la interacción de distintas fuerzas.

Pero, ¿qué es lo que está pasando y qué es lo que va a pasar en Podemos a partir del 26-J? Los primeros movimientos apuntan a que se va a producir un pacto por arriba, un acuerdo entre el primer núcleo dirigente de Podemos al que desde hace tiempo se han sumado las figuras más reconocibles del resto de facciones (IU incluida).

Estamos hablando básicamente de un grupo informal de no más de 30 personas que hasta este momento ha sido depositario y ha ejercido un poder interno casi absoluto, apoyado en una legitimidad sin fisuras. Este acuerdo no sólo no está aún ni definido ni enunciado, sino que surge como consecuencia de una situación sobrevenida: el miedo a una implosión interna.

Y aquí nos situamos en el segundo escenario del que hablábamos anteriormente: la lucha fratricida. Aun cuando termine por fraguarse un pacto por arriba, no es en absoluto descabellado que esta segunda hipótesis se ponga en marcha, fundamentalmente a nivel territorial. Los últimos movimientos que se han producido tanto en Valencia como en Madrid nos ubican en ese escenario. Lo que, sólo de momento, ha aplazado movimientos ya previstos han sido los decepcionantes resultados del 26-J.

Antes de las Generales, y con unas perspectivas electorales positivas, las diferentes facciones hacían sus cálculos a nivel territorial y trazaban ya cuáles iban a ser sus próximos movimientos. El fiasco, sin embargo, ha obligado a todas las corrientes a aplazar la batalla, a la espera de que una nueva lectura del escenario imprevisto pueda trazar una hoja de ruta nueva. Es por tanto plausible que el pacto por arriba a nivel estatal sea absolutamente compatible con la lucha fraccionaria en diferentes contextos territoriales: Madrid, Valencia, Andalucía, etcétera.

Lo más preocupante, no obstante, es la total ausencia de un discurso que, nacido lejos de los centros internos de poder, pueda aglutinar los descontentos existentes (que no son pocos) para superar democráticamente la terrible contradicción interna con la que Podemos nació en su día, dos años y medio atrás.

El pacto por arriba conduce irremediablemente a la bunkerización del núcleo dirigente y a la normalización de un Podemos que renuncie a su esencia original, deviniendo el proceso irresolublemente en una esclerotización de todo el proyecto.

Pero ése no es el escenario más terrorífico, puesto que la otra posibilidad que se atisba es que la organización se autodestruya en un conflicto interno presenta un paisaje aún peor.

Podemos no fue al principio más que una hipótesis, el producto de un laboratorio de ideas que, como un esqueje, fue implantado en la realidad española, que por otra parte era un perfecto campo de cultivo, abonado por la indignación y el descontento.

Podemos fue al nacer un endeble organismo vivo que dependía de la flexibilidad de su tallo y, sobre todo, del vigor de las hojas verdes que florecían en su copa.

Pero ahora que el proyecto ya ha generado raigambres, ahora que ha emergido una nueva identidad imaginada y compartida, es necesario concebirlo en sentido inverso, para corregir los errores que quizás la urgencia nos impuso. Son ahora las raíces y es el suelo los que deben insuflar savia nueva. Y es así simplemente porque las otras hipótesis conducen al fracaso.

El pacto por arriba conduce irremediablemente a la bunkerización del núcleo dirigente y a la normalización de un Podemos que renuncie a su esencia original, deviniendo el proceso irresolublemente en una esclerotización de todo el proyecto.

Pero ése no es el escenario más terrorífico, puesto que la otra posibilidad que se atisba es que la organización se autodestruya en un conflicto interno presenta un paisaje aún peor.

Podemos no fue al principio más que una hipótesis, el producto de un laboratorio de ideas que, como un esqueje, fue implantado en la realidad española, que por otra parte era un perfecto campo de cultivo, abonado por la indignación y el descontento.

Podemos fue al nacer un endeble organismo vivo que dependía de la flexibilidad de su tallo y, sobre todo, del vigor de las hojas verdes que florecían en su copa.

Pero ahora que el proyecto ya ha generado raigambres, ahora que ha emergido una nueva identidad imaginada y compartida, es necesario concebirlo en sentido inverso, para corregir los errores que quizás la urgencia nos impuso. Son ahora las raíces y es el suelo los que deben insuflar savia nueva. Y es así simplemente porque las otras hipótesis conducen al fracaso.

De lo que se trata ahora es de buscar un nuevo punto de equilibrio que reconcilie ideas como democracia y eficiencia, como centro y periferia. Y, siendo conscientes de que todas las soluciones serán siempre imperfectas, atrevernos a deconstruir lo construido, a reinventarnos a través de la invención de nuevos métodos, procesos y fórmulas organizativas que aún no han sido exploradas.

Ahora bien, ¿cómo se puede plasmar en lo concreto este corpus de ideas abstractas? Lo primero es asumir que el tiempo político será inevitablemente otro.

Durante los últimos dos años hemos abordado la cuestión de lo urgente, mientras que lo necesario pasaba a un segundo plano.

Ahora, una vez concluido el frenético ciclo electoral, lo necesario no es sólo un asunto central, sino el centro de todas las urgencias. Y el punto de partida implica asumir que la riqueza de un proyecto emancipador sólo puede radicar en una pluralidad y una diversidad que, a día de hoy, se hallan sepultadas bajo el férreo sistema organizativo de Vistalegre.

Una apertura democrática requiere necesariamente la apertura y ampliación de los espacios de representación, buscando las coordenadas para una nueva cultura política que se base, por primera vez, en la cooperación y no en la competición interna.

Y, de la misma manera, los únicos liderazgos que tendrán sentido en este nuevo contexto serán aquellos que, renunciando a la confrontación como práctica política cotidiana, aspiren a representar al colectivo en toda su diversidad.

El diálogo, la búsqueda de consensos y un debate enunciado siempre desde la voluntad colectiva de construir son las únicas recetas para recomponer la ilusión y, al mismo tiempo, desterrar el virulento sectarismo que hemos padecido.

Este proceso que ya se puede imaginar sólo es posible si somos capaces de invertir el sentido organizativo que ha definido hasta hoy la construcción de Podemos. Y es en la periferia, en los diferentes territorios, en las ciudades, en los barrios y en los municipios donde debe producirse esta transformación que nos permita vislumbrar una organización tan plural y democrática como el país que queremos construir.

El 26-J nuestro país prefirió lo malo conocido frente a lo bueno por conocer, y funcionó por tanto el miedo, pero otra clase de miedo.

No fueron los demonios y monstruos construidos por la maquinaria enemiga quien hizo huir a los nuestros y nuestras. Fue el presagio del precipicio, propio de quien contempla el devenir histórico con vértigo, lo que nos frenó.

Quizás con unas raíces hondas, porosas y permeables sí sea posible encontrar el antídoto al inmovilismo y al conservadurismo, al tiempo que construimos una imagen de país que encaje con los anhelos y esperanzas de una mayoría social que ya existe.

La Historia se aceleró en nuestro país hace ya más de cinco años, cuando se abrió por primera vez en cuatro décadas un espacio de posibilidades único.

Y ahí seguimos, recorriendo a trompicones un camino abrupto, inventando a cada paso el camino por recorrer, dejándonos el alma en cada derrota y en cada victoria. Cayendo y levantándonos.

Ahora que, quizás por primera vez, podemos contemplar el horizonte con una perspectiva clara del lugar en el que estamos, conviene sin ninguna duda pararse a pensar, detenernos un instante y recordar por qué empezó todo esto. Porque seguro que aún podemos hacerlo mucho mejor.

www.diagonalperiodico.net

 

DE LA VÍA INSTITUCIONAL A LA REVOLUCIÓN INTEGRAL.

revolucionintegral
El contexto político actual a escala internacional, nos está permitiendo constatar con una claridad meridiana, los férreos límites del tan pretendido cambio social liderado por la via institucional.
 
Por un lado, las experiencias políticas de nuevas izquierdas en América latina, han demostrado tener un escaso impacto en las vida política real en diversos paises donde han tenido posibilidad de gobernar y sobretodo una gran dificultad para sostener procesos a largo plazo, dada su dependencia de los procesos electorales donde los lobbies y medios corporativos privados tienen consabidas estrategias con todo menos fairplay, para tumbar gobiernos, miremos sin ir más lejos lo que ha pasado en Brasil hace unas pocas semanas.
 
Por otro lado la trayectoria del gobierno de Grecia este último año, es una obra maestra para aprender cómo tomar el gobierno no es tomar el poder -caso comentado más en detalle en este artículo  https://www.diagonalperiodico.net/global/28173-ni-dentro-ni-fuera-hacia-comunidad-socioeconomica-pueblos-europa.html
 
Por su lado en el Estado Español, donde repetir elecciones no ha servido para ir un paso más allá del que demuestra  “como las mayorías claras en las calles y en las redes sociales, no sirven para crear mayorias parlamentarias”
 
Allí, el movimiento 15M consiguió en 30 dias, echar patas arriba el imaginario político de varias generaciones, pero su pretendida consequencia política no ha podido en más de dos años, ser decisivo ni tan solo a través de un programa para realizar políticas institucionales de tipo socialdemócrata.
 
En el mismo país, en el primer año de trayectoria de las llamadas ciudades del cambio hemos visto que si bien el discurso y el talante han podido mejorar de manera significativa, en las decisiones clave, la dependencia del sistema capitalista y de las jerarquías estatales no han hecho posible por ejemplo ni  tan solo asumir medidas humanitarias, con los desalojos o acoger a refugiados. Ya no hablemos de medidas estructurales.  
A cambio de esas reformas pírricas, una generación de activistas experimentados y reconocidos en las calles, se ha visto immersos en una dinámica institucional que inhabilita su capacidad de ruptura desobediente.  
Así, esa realidad, está muy lejos de aquella propuesta del municipalismo libertario de Bookchin, que cuando se llegaba al gobierno muncipal, proponía disolverlo y llamar a una asamblea popular.  En su lugar, los llamados herederos del 15M cuando llegan a los ayuntamientos, estan sacrificando su compromiso desobediente para encorsetarse en la burocracia y las jerarquias de las instituciones de gobierno, un sistema atado y bien atado.  
 
En cambio después de haber dejado el 15M atras, la capacidad de acción de un movimiento desobediente masivo no se ha profundizado lo suficiente, aunque el impacto de las ocupaciones de la PAH en el estado español por ejemplo, es una buena muestra de lo que se puede llegar a  llevar acabo.   
En este sentido hay dos preguntas estratégicas que dejo en el aire.
 
La primera: ‘¿Qué es más factible conseguir que más del 50% de la población vote partidos que cuestionen a través de su programa -no realizado- el orden establecido o que el 5% que es sabido que cuestiona radicalmente ese orden, se organize de forma autónoma y desobediente mostrando en la práctica como puede ser el otro mundo que llevamos dentro?
 
La segunda: ¿De que forma es más posible conseguir poder real para transformar las cosas, tratando de reformar la economía desde gobiernos que no tienen el poder bancario ni de emisión monetaria que el tratado de Lisboa regaló al BCE, o tratando de construir otra economía, con nuevas soberanias, bancarias y monetarias?
 
Añadiendo otras perspectivas, podemos analizar como en diversos lugares del mundo procesos de base, que estan basados en la construcción paulatina y desde abajo, de autonomia democrática, como los Zapatistas en Chiapas, o los Kurdos en Rojava y Bakur, siguen  desarrollandose con solidez y con fuerza, pese a tener a Estados usando fuerte violencia en su contra año tras año.
 
Resulta significativo que mientras los procesos de cambio radical más inspiradores de las últimas decadas, tienen en común que se hacen desde abajo al margen del Estado, en Europa, millones de anticapitalistas, prefieren darse cabezazos una y otra vez con el sistema parlamentario estatal sin conseguir lo que pretenden y renunciando a buena parte de su discurso y valores en el camino, en lugar de  priorizar contribuir a la extensión de las iniciativas autogestionarias que con fuerza real, aunque lejos de toda la que se podría si se contara con todos esos apoyos, siguen transicionando desde abajo hacia otra sociedad.
 
A nivel planetario, si este siglo empezó con movimientos de resistencia al sistema de globalización neoliberal, y continuó con foros sociales que constataban que otro mundo es posible, ahora en la segunda decena del siglo XXI, es la era de la construcción de esos otros mundos.
 
Incluso en Europa,  esas iniciativas autogestionarias que se oponen a los Estados existentes, no solo no se han venido abajo, con tanta hegemonia parlamentarista en los últimos años, sino que seguimos avanzando y enfocando nuevos retos.
 
Así por ejemplo la Cooperativa integral Catalana, es una realidad ya con un nivel de consolidación significativa tras 6 años más de 700 proyectos y diversos miles de participantes.  Otras cooperativas integrales y proyectos afines, se estan extendiendo especialmente a diversas regiones del sur de Europa. También se extienden movimientos como la agricultura apoyada por la comunidad, las empresas recuperadas por los trabajadores y las experiencia de economia comunal, que construyen prácticas en que la reciprocidad y el don,  predominan sobre el mercado.
Estas realidades prefigurativas, aunque incipientes, se hacen más fuertes a través del trabajo en red y transversalizando sus intercolaboraciones a nivel local.
 
Son miles las prácticas de monedas sociales, grupos de consumo, centros sociales autogestionarios, escuelas libres, y autónomas, grupos de solidaridad con refugiados con o sin papeles,  que desafian el modelo capitalista y el rol predominante de la legalidad estatal; siendo caldo de cultivo vivo para la extensión de un movimiento rupturista con lo establecido, desobediente con los Estados, para construir una nueva soberania colectiva en base a la autodeterminación y autoorganización de comunidades de seres humanos libres.
 
Para potenciar los espacios de colaboracion internacionales (o para ser más precisos, interautónomos y intercomunales) se creó FairCoop, un ecosistema global y multilocal que contribuye al proceso de construcción de otra economía para otra sociedad, compartiendo principios de revolución integral como son, la participación abierta y asamblearia, el no reconocimiento de los Estados como sujetos legítimos y por tanto la desobediencia integral para alimentar la construcción de otras formas de convivencia y autogobierno.
 
Faircoop recupera los principios de la revolución integral como proceso de transición radical al margen del sistema actual, en todos los ámbitos de la vida y construye en coherencia con los mismos un ecosistema de proyectos, recursos y herramientas que tiene como objetivo facilitar procesos de revolución integral en cualquier parte del mundo, es decir procesos de construcción de autogestión y autonomia democrática a todas las escalas, local, regional y global.
 
Entre ellos Faircoin, una moneda social p2p que busca financiar esos procesos autogestionarios,  e interconectar a cualquier escala, iniciativas de otra economía (desde la economía solidaria a la economía comunal), reforzando la labor que hacen ya los movimientos que habitualmente a escala local, utilizan y promueven las monedas sociales. Además Faircoin pretende actualizar las tecnologías que usan esos sistemas monetarios alternativos, haciéndolos así más fuertes y resistentes a hipotéticos ataques institucionales. (Si quieres leer más detalle sobre ello, leete el anexo sobre Faircoin 2)
 
Es momento de hacer realidad la conjetura de Galeano “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”
 
y aplicarla tambien a algunas cosas más grandes, como por ejemplo a generar herramientas para la articulación de todas esas cosas pequeñas y aplicar  metodologías que se han mostrado exitosas para respetar la diversidad de todos los participantes como el confederalismo democrático que siendo una forma de organización política antigua en lugares como la península ibérica, ahora los kurdos estan popularizando.
 
Despues de tantos esfuerzos dedicados a la via institucional, que tal si le damos un tirón bien grande a la via autogestionaria?
Sabes que? Responder que sí, es mucho más que un voto, es afirmar que quieres hacer de tu vida un ejemplo del mundo que llevas dentro, es decir conjurar teoría y práctica.  Responder que sí, es entrar en una dimensión en que ya no dependemos de si ellos son más que nosotros para tener éxito; tanto si somos miles como si llegamos a ser millones,  dependeremos de nosotros mismos y hasta donde estemos dispuestos a llevar para hacer realidad nuestros sueños.  Te atreves?
 
Anexo Faircoin 2
 
En esta postdata, queremos entrar con más detalle al nivel tecnológico sin generar una barrera de acceso a la parte principal del artículo. El invento del blockchain y sus consecuencias para iniciativas monetarias y sistemas contractuales, está llevando rápidamente a un escenario en que la centralización de Estados, Cortes judiciales  y Bancos centrales deja de ser necesaria, para generar un sistema económico, político y jurídico autónomo.
El blockchain o cadena de bloques, permite contabilizar operaciones económicas de una forma incorruptible y no manipulable gracias a la combinación de encriptación y decentralizacion en centenares de ordenadores que disponen de la misma información sobre todo el sistema.  
 
Aun así, el nuevo capitalismo tecnológico no escatima esfuerzos en invertir en todo lo relacionado con el blockchain, integrándolo ràpidamente en la estrategia para renovar los sistemas organizativos de bancos y empresas; convirtiéndose la mayor parte de iniciativas basadas en la cadena de bloques en una avanzadilla del nuevo capitalismo de red que tanto agrada a los anarcocapitalistas de silicon valley.
 
Para este capitalismo puntero no parece importante que en casos como bitcoin el consumo energético y la carrera industrial del minado se disparen, porque va en beneficio de los inversores (tanto les da al parecer que no vaya en beneficio del planeta) o que la distribución de las nuevas monedas beneficie a los que tienen más…
 
A nosotros en cambio si nos importa y mucho. Por ello, para que el blockchain y las tecnologías asociadas puedan ser realmente herramientas para el bién común, es para lo que FairCoop, está trabajando en Faircoin 2.  Un blockchain cooperativo y distribuido, que permitirá adaptar esta tecnología a los valores de los movimientos sociales, afines con los valores de los commons, de la economía solidaria, colaborativa y comunal….
 
Ya que Faircoin no cuenta con élites económicas que  inviertan porquè  prioriza el bien común en lugar del beneficio privado. Necesitamos que desde gente del lado de los 99% se comprenda la importancia de estos desarrollos para el cambio social y  participemos de forma colaborativa en hacerlas posibles.  Es por eso que hasta el jueves 7 de julio, está activa la campaña de crowdfunding de Faircoin 2.
Si quieres colaborar en que las innovaciones que Faircoin aporta al mundo como bien común puedan salir adelante al mismo tiempo que se mantienen en gente con valores cooperativos y solidarios, como los tuyos, ahora puedes hacerlo y al mismo tiempo conseguir tus primeros Faircoins.  
Consigue información más detallada en este enlace:  https://coopfunding.net/es/campaigns/inversion-colectiva-faircoin2/
 (Artículo de Enric Duran)

*ECOFASCISMO Y PATRIARCADO.Dos caras de la misma moneda

twitterPara entender adecuadamente la relación entre ecofascismo y patriarcado, debemos comprender qué es ‘ecofascismo’ y qué es ‘patriarcado’. El primero es planteado ocasionalmente en los círculos teórico-prácticos ecologistas, pero en éstos se desestima en muchas ocasiones la perspectiva de género, y en mayores ocasiones, la perspectiva LGTB+. El segundo, por ejemplo, es muy utilizado en contextos feministas y LGTB+, pero no tantas veces es comprendida en su totalidad.

Existen dos facciones claras del ‘ecofascismo’ que son complementarias. Una de estas facciones, es la conocida exaltación de la naturaleza por todos los movimientos de extrema derecha, siendo tradicionalmente ambientalistas. Éstos, cuidan y se relacionan con los elementos naturales no-humanos, principalmente vegetales. Se da por tanto que muchos de los movimientos nacional-socialistas (o comúnmente llamados nazis) europeos, debaten los derechos de los animales, participan en ritos de influencia pagana y desarrollan su discurso en la dicotomía de ‘lo natural’. Sin embargo, los fascistas demuestran un claro desprecio a todo ser humano que no cumpla una serie de requisitos que evalúan la ‘pureza’ de la raza. Estos requisitos son precisamente los que recoge el patriarcado. Por otra parte, tal y como lo describe Federico Ruiz para Ecologistas en Acción, otra de las facciones del ecofascismo “alude a un posible escenario futuro […]: regímenes autoritarios que posibiliten que cada vez menos personas, las que tienen poder económico y/o militar, sigan sosteniendo su estilo de vida acaparando recursos a costa de que mucha más gente no pueda acceder a los mínimos materiales de existencia digna“. Esto significa que si a día de hoy ya vivimos oprimidas bajo una oligarquía económica, ésta utilizará su poder para acaparar recursos con el objetivo de mantener su estilo insostenible de vida, lo que producirá, en el resto de la población, pobreza a todos los niveles: de valores, económica, energética, alimentaria… Y el hecho de que los/las oligarcas no hayan pensado en sus respectivas huellas ecológicas, no nos priva de que nosotros lo hagamos.

Por otra parte, el ‘patriarcado’ es un sistema de jerarquías y discriminaciones instalado en todas las sociedades del mundo. En dicho sistema prevalece el [Hombre; Varón; Heterosexual; Cisexual; Blanco; de Clase Media o Alta; sin Diversidad Funcional; Joven; de Cuerpo Atlético (o por lo menos, no gordo)]. Un desarrollo más amplio del término en la misma línea nos lo ofrece Mujeres En Red. Por la propia esencia del patriarcado, entendemos por qué los movimientos feministas, LGTB+, cosmopolitas… y en definitiva muchos de los movimientos (que no todos) contra la desigualdad y las injusticias, debaten sobre el patriarcado. En un sistema (hetero)patriarcal, los hombres prevalecen sobre las mujeres, los ‘machos’ sobre las ‘hembras’, las personas hetero frente a las no hetero, las cisexuales sobre las TRANS*, las blancas sobre las de color, las clases altas sobre las clases medias y bajas…

Habiendo definido el ecofascismo y el patriarcado, podremos comenzar a vislumbrar por qué son ‘dos caras de la misma moneda’. Las dos facciones del ecofascismo son muy complementarias entre sí, recogiendo en su seno las diferentes discriminaciones existentes en favor de una ‘raza pura’ que prevalezca. El patriarcado siempre defenderá a esa oligarquía de personas con identidades hegemónicas que luchan para mantener sus privilegios oprimiendo a las demás. No olvidemos que los fascismos en lo social están además estructurados muy rígidamente, limitando el desarrollo de las identidades y forzando a que sean hegemónicas. Para los fascistas, [un hombre es lo que tiene que ser] (con las características anteriormente mencionadas) y del mismo modo con la mujer. En relación con el patriarcado, un hombre siempre estará por encima de las mujeres y ambos tendrán derechos y deberes hegemónicos establecidos e inmodificables. Por todo ello además, dentro de un sistema heteroCISsexual con una fuerte presión LGTB+fóbica, todo alejamiento de la hegemonía es duramente reprimido. Todo intento de flexibilizar los límites, de fluidificar las identidades y de reivindicar la igualdad para las personas no hegemónicas es despreciado, ignorado e invisibilizado.

Pero existen alternativas que deben ser puestas en práctica. El ecofascismo, como hemos dicho, alude al acaparamiento de unos recursos por parte de una oligarquía para su mantenimiento de vida. EcoPolítica deja claro en su análisis de los diferentes ecologismos, que el ecofascismo no es uno de ellos. Esto es debido a que el ecologismo reivindica transformaciones profundas de la sociedad, pero no tal y como lo entiende el ecofascismo ni los nacional-socialistas. Tal y como desarrollé en mi artículo ‘La diversidad afectivo-sexual y de género en el ecologismo. ‘Nuevas’ realidades‘ y mis artículos de EcoloQUEERsmo (Parte I, Parte II y Parte III), para que un ecologismo sea tal, debe componerse de 6 puntos:

  • Sabiduría Ecológica
  • Justicia Social
  • Democracia Participativa
  • Principio de NO Violencia (+ Pacifismo)
  • Fomento / Promoción de sociedades sostenibles
  • Profundo respeto a la diversidad

Y podremos analizar y preguntarnos: ¿el ecofascismo y el patriarcado respetan la sabiduría ecológica según mi investigación sobre el ecologismo LGTB+Queer? No. ¿Respetan la Justicia Social, las Democracias Participativas o el Pacifismo? No. Recordemos que toda violencia psicológica hacia personas diversas por el hecho de serlo, también es violencia. ¿Acaso respetan cualquier tipo de diversidad? Evidentemente no. Es por ello, que ni el ecofascismo ni el patriarcado jamás estarán vinculados a los verdaderos ecologismos. Y queda demostrado que tanto el ecofascismo como el patriarcado, tienen mucho en común; son dos caras de la misma moneda. Las ramas de lo que conocemos por ecologismo, siempre se han desarrollado y se desarrollarán con una base de respeto interpersonal y de acuerdo a los Derechos Humanos. Y nada de esto es respetado ni por el ecofascismo ni por el patriarcado.

Queda mucha igualdad que reivindicar.
Aún existe mucho sufrimiento que paliar.
No esperemos a que sea ‘demasiado tarde’.

Marc G. Olabarría9ae9d82ffb23e3439cfdce81d259f65b

Activista LGTB+, animalista, cosmopolita, republicano, laicista, ecologista, feminista y agnóstico. Coordinador del Área de Diversidad Sexual y de Género de EcoPolítica.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA TEORÍA Y PRÁCTICA

                                                                                                                                                 

Desde los sectores más de izquierdas del espectro político hace tiempo que se vienen denunciando las graves deficiencias de la democracia representativa, sobre todo en materia de participación popular. Al mismo tiempo se señala a la democracia asamblearia como el entorno donde dicha participación popular se podría dar en toda su plenitud.ParticipacionCiudRS2

Efectivamente las diversas formas de participación ciudadana en política se mueven hasta ahora en un caldo de cultivo de democracia representativa y partidos políticos que resulta letal para su supervivencia.  Todo el sistema institucional y partidario tiende a bloquear los mecanismos de participación ciudadana, o en dificultarlos lo máximo posible, con lo que se llega a la presente rigidez uniformista, a las trabas de una inoperante burocracia y a una acusada insensibilidad social. Por ejemplo, los procesos de descentralización municipal siguen paralizados en una buena parte del estado, e, incluso retroceden en los últimos tiempos. Los niveles superiores, como reinos de taifas, rara vez efectúan traspasos de competencias, funciones y servicios hacia los distritos o barrios.

Los partidos hablan de las bondades de la democracia asamblearia pero la ignoran totalmente en la práctica. Hablan de la necesidad de la participación ciudadana como elemento revitalizador de la democracia representativa que se prefiere a la asamblearia, pero se multiplican los obstáculos a toda ILP-Iniciativa Legislativa Popular, intervenciones ciudadanas en plenos, etc.  Debido a esta falta de voluntad no existen casi canales eficaces de participación ciudadana. Sólo se conforman meras figuras formales que más que como canales reales de participación, funcionan como formas de control y encasillamiento de las iniciativas sociales, reproduciendo mecanismos burocráticos y clientelistas.

Existe por parte de partidos e instituciones, una oposición sistemática a cualquier forma de profundización en un proceso que combine el desarrollo del sistema de representación indirecta con una democracia de participación directa. Eso, viene imposibilitando una profundización democrática.

En el fondo de la cuestión aparece el hecho de que los partidos no creen ni desean en realidad la participación ciudadana. Sólo admiten esta forma siempre que la controlen ellos, partidos e instituciones. Es decir se trata de gestos de cara a la ciudadanía, pero sin voluntad real de hacer caso a los resultados de esa participación, a menos que se vean obligados a ello. Y en este marco, tanto derechas como izquierdas se comportan con miedo y desconfianza a la participación ciudadana. Nada ilustra mejor el bajo concepto que los partidos políticos tienen de la ciudadanía como el hecho de que contra mejores resultados electorales obtienen, mayor es su desconfianza hacia la ciudadanía, llegando en ocasiones a dudar de la sensatez o cordura de las personas del pueblo. Sólo los partidos llamados ahora “emergentes” se suelen mostrar defensores de la participación ciudadana y la consulta popular. Pero hasta hoy, esta circunstancia ha venido cambiando en sentido contrario apenas acceden a las instituciones en situación de tomar decisiones.

Si se creyese de verdad en la participación ciudadana, se debería reconocer que se tendría que dar en todos los niveles, tanto en la etapa municipal como en la provincial y autonómica y en el Parlamento. Y, desde luego, debería influir y contar en el interior de los partidos políticos. Pero la realidad, hasta hoy, no pasa por estos parámetros, incluso en los partidos de izquierda que recogen en sus programas la importancia de la participación ciudadana, no sólo no existen canales adecuados para ello, sino que además se detectan fuertes recelos cuando no rechazos a dejarse influir por la sociedad. Incluso los nuevos partidos emergentes tendrán que demostrar en la realidad que quieren contar con la participación ciudadana, sin querer canalizarla y controlarla.

Por todo ello es necesario reflexionar sobre este tema y hacerse preguntas.

Por ejemplo, ¿los partidos, hasta que punto desean de verdad esa participación ciudadana?

¿Están preparados para ello, o sus estructuras y disciplinas de partido, donde las opiniones personales se sacrifican tantas veces a la mayoría, actúan como barrera para aceptar la autonomía y la diversidad de opiniones de los movimientos sociales de la ciudadanía?

¿Son, los partidos, conscientes del enorme caudal de aportaciones y vitalidad que puede conllevar la participación activa de la ciudadanía?

Y por contra ¿están los políticos y miembros de los partidos preparados para el más que previsible rechazo de la ciudadanía a ser encuadrada y canalizada, en suma, domesticada?

Las respuestas a estas preguntas no son sencillas, pero todo apunta a que éstas se irán desarrollando de una forma imparable, y que el río de demandas podrá desbordar los estrechos canales partidarios e institucionales.

Por eso, los partidos, como en nuestro caso PODEMOS, deben de ser conscientes de todas estas cuestiones si verdaderamente desean fomentar la participación ciudadana. Y si así lo desean, deberían comprender que no se pueden plantear desde los partidos modelos acabados de participación, sino que debe ser la propia ciudadanía junto con los partidos la que tiene que definir su modelo. No se trata de lo que se les da. Sino de lo que la sociedad demanda. Y desde este punto de vista, es necesario radicalizar la democracia colocando a la participación popular y ciudadana como elemento, por lo menos tan importante como los mecanismos de la democracia representativa. Y si ello fuera así, estaríamos asistiendo a una verdadera revolución en las relaciones de poder, no sé si nos damos cuenta de ello.

No partimos desde una realidad muy prometedora, ya que la función de la casi total mayoría de los partidos, está basada en imponer a través de la práctica cotidiana,  sus criterios ideológicos, políticos y de funcionamiento, y no en adoptar una postura de servicio hacia las demandas que les van llegando desde las bases ciudadanas.

Si continúa la desconfianza de muchas culturas partidarias hacia la ciudadanía, ese miedo a perder poder y control, esa soberbia intelectual de ciertas “vanguardias iluminadas” que se creen poseedoras de la verdad, se tomaría un camino que ya viene desarrollándose desde hace tiempo, es decir, el aumento de la desmovilización ciudadana, una manifestación, aún mayor si cabe, de la hostilidad hacia todos los partidos y un camino de recuperación de luchas populares y movilizaciones.

Si la ciudadanía que sale a las calles, como el 15 M, que se enfrenta al poder en los espacios públicos, cae en la cuenta de que partidos que parecen apoyar su lucha, en realidad lo que pretenden hacer es sacar al pueblo de las calles, desmovilizar las luchas y “domesticarlas” dentro de los partidos y el juego parlamentario, en ese caso, muchas personas se considerarán una vez más traicionadas y optar por hacer política fuera de la política al uso, lo que, personalmente, no creo que fuese malo.

Por ello, creo que para una convivencia de las dos formas de lucha: la partidaria y en las calles, la democracia representativa y la asamblearia, la participación popular y ciudadana, lejos de ser un elemento más de un programa político, debe ser una filosofía que impregne todo el quehacer político, un eje transversal que actúe a lo largo de toda la concepción sobre la organización de la sociedad. Se trata, en definitiva, de iniciar un cambio radical.

 

 

 

 


 

*NO MÁS SILENCIO

ni de izquierdas ni de derechas Vivimos en un país donde la democracia lleva décadas prostituida y secuestrada en el Parlamento, en todos ellos. La soberanía fue vendida al dinero internacional. La corrupción estructural hace tiempo substituyó a la honradez. La salud está enferma. La educación es un arma para domesticar a las masas. El poco trabajo que hay, es precario e indigno. Y la libertad de expresión atacada y amordazada.

 

Y es que los intereses de la clase dominante, precisamente la del PPPSOE nunca están desnudos. Se encuentran envueltos en las banderas de los cuarteles, fortificados por una ley corrupta y a su servicio, protegidos por una policía servil y brutal, financiados por empresarios corruptos y corruptores, nutridos por los medios intoxicadores, enseñados en las escuelas y bendecidos por la Iglesia.

Tenemos unas Fuerzas Armadas que siempre hacen planear la amenaza de su intervención contra su propio pueblo. Tropas travestidas de “fuerzas de paz” pero con clara vocación de matar, que para eso están. Que las derechas y el PSOE ( “descubridor” de lo bien que le venía, por ejemplo, una Guardia Civil sumisa) se sirvan de estos seres armados, es de esperar, lo llevan en los genes. Pero que las izquierdas coqueteen con militares es mucho más difícil de engullir, sobre todo a los que han llevado años y años luchando contra los ejércitos y el engendro imperialista de la OTAN. Para ahorrar explicaciones, mejor recurrir a las palabras que en su día formuló Bakunin:

 «La educación de los militares, desde el soldado raso hasta las más altas jerarquías, les convierte necesariamente en enemigos de la sociedad civil y el pueblo. Incluso su uniforme, con todos esos adornos ridículos que distinguen los regimientos y los grados, todas esas tonterías infantiles que ocupan buena parte de su existencia y les haría parecer payasos si no estuvieran siempre amenazantes, todo ello les separa de la sociedad. Ese atavío y sus mil ceremonias pueriles, entre las que transcurre la vida sin más objetivo que entrenarse para la matanza y la destrucción, serían humillantes para hombres que no hubieran perdido el sentimiento de la dignidad humana. Morirían de vergüenza si no hubieran llegado, mediante una sistemática perversión de ideas, a hacerlo fuente de vanidad. La obediencia pasiva es su mayor virtud. Sometidos a una disciplina despótica, acaban sintiendo horror de cualquiera que se mueva libremente. Quieren imponer a la fuerza la disciplina brutal, el orden estúpido del que ellos mismos son víctimas».

“ Para ser un buen militar, es necesario odiar al pueblo”

También, dicen que estamos en un Estado de Derecho, ¡por favor! la borrachera semántica de este país no debería alcanzar estas cotas. Como decía Platón, la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte; la fuerza del poder es la base de la justicia y en sus manos se transforma en un arma mortal que se aplica contra los pobres y los que protestan. Como decía Galeano, la justicia es como las serpientes, sólo muerde a los descalzos.

A ustedes, los poderosos, el único juicio que les interesa es el que se haga de acuerdo con su ley. Su poder constituido para nosotros es una mierda, sus instituciones son pura mierda. Ustedes llaman al dinero peculio o numerario; llaman al robo, apropiación; al nombramiento a dedo, elección; al ejercicio de la fuerza bruta, orden.

Ustedes se visten con disfraces y usan palabras que consideran cultas, para intentar convencernos de que sus actos son legítimos. Podrán ser legítimos para ustedes, pero no para nosotros que nunca fuimos ni oídos ni olidos y que tenemos que aceptar lo que ustedes deciden por nosotros y hasta lo que piensan por nosotros. ¿ Acaso aquél que condena a un hombre a la miseria con un papel en la mano, por eso se vuelve menos inmoral e injusto? Ustedes dicen que vienen a decirnos verdades, pero ¿qué verdad es esa que nos humilla, nos disminuye, nos transforma en nada? ¿Cómo puede ser eso verdad para nosotros?

No tenemos necesidad de las payasadas de su justicia que monta toda clase de pantomimas para enmascarar lo que toda la gente sabe que hará: castigar al pobre y premiar al rico.

Y cuando el pueblo sale a las calles, indignado ,y protesta, entonces lanzan sus jueces y policías contra ellos. Nosotros, además, pagamos el sueldo del juez que ordena los deshaucios, el del policía que golpea a los oprimidos y el del político que legisla para permitir todo eso. Es el Estado contra la ciudadanía que azuza a sus perros rabiosos, los policías, fieles a sus amos, que no dudan en golpear y reprimir. En demasiadas ocasiones vemos en ello el odio, maltrato y venganza contra cualquiera que sea crítico y rebelde. Así se convierten en defensores de la injusticia, y, como se dice, “de los esclavos, el más cobarde es el que defiende al amo.”

Jueces y policías se escudan en su autoridad. ¿Autoridad? ¿Quién les ha dado autoridad?  ¿De dónde han sacado su autoridad?  Nosotros creemos que la idea de que el oficio santifica a quien lo ejerce, de que la autoridad merece veneración por sí misma, es la mayor herejía que se puede cometer. ¡No señores! ¡La autoridad merece el respeto que sepa ganarse… ni un ápice más.

Además, el poder cuenta con unos medios de comunicación que, salvo unas pocas honrosas excepciones, están a su total servicio, al servicio del poder y del capital. Tenemos los peores medios de Europa, los más serviles, intoxicadores y desprestigiados. Hace siglos que perdieron su imparcialidad y veracidad… si es que alguna vez eso fue cierto. En estos momentos el periodismo se ha convertido en una herramienta para la fabricación del pensamiento único y capitalista Hace tiempo que el llamado “cuarto poder” se convirtió en un servidor más del sistema. La materia informativa está ahora seleccionada y manipulada de forma que contribuya a las exigencias de los capitales y el poder que mantiene y tutela a los medios.

¿Qué es lo que ustedes saben, además de matar, pisotear, humillar y negar la libertad y la justicia? ¿Quién nos preguntó jamás alguna cosa? ¿Quién quiso saber lo que sufríamos, lo que soñábamos, lo que deseábamos del mundo, lo que podíamos dar? Nadie nos preguntó nunca nada. Hasta el don del lenguaje quieren ustedes arrebatarnos, mediante la ignorancia y la tiranía del habla que emplean, que es la única que consideran correcta, aunque sólo sirva para disfrazar la mentira con máscaras de verdad y ocultar nuestro espíritu.vw-dali

Para cimentar este abuso de los poderes, siempre se ha utilizado la Educación como un arma de domesticación de largo alcance. Como decía Paulo Freire: “…sería una actitud ingenua esperar que las clases dominantes desarrollasen alguna forma de educación que permitiese a las clases dominadas poder percibir las injusticias sociales de forma crítica.” Porque al poder, a cualquier poder, no le interesa formar personas, sino la adaptación del pueblo a los dictados del sistema. Se desean estudiantes “low cost” y “técnicos” que sigan manteniendo las calderas del sistema.

En el fondo, los poderosos siguen creyendo que el pueblo es ignorante, y eso es lo que necesitan mantener.  ¿Y ustedes no se consideran ignorantes? ¿Ustedes saben tejer el tejido que les viste? ¿Saben curtir, tratar y coser el cuero que los calza? ¿Saben criar, matar y guisar el buey que los alimenta? Su ignorancia es mayor que la que aribuyen al pueblo.

Otra herramienta fundamental, unida a la ignorancia inducida, es la bendición de la Iglesia más retrógrada y fascista de toda Europa. Una Iglesia enemiga de todo lo que signifique progreso y libertad, curas contra el aborto, contra la liberación de las mujeres, contra la equidad de género, contra todo lo que huela a modernidad. Esta Iglesia apoyó a la sangrienta dictadura franquista y sigue apoyando todo lo que signifique represión.

Por último, todo este monstruoso sistema obedece a quien paga. Hace mucho tiempo que la soberanía nacional es una farsa, quien manda son los grandes grupos económicos internacionales, las empresas transnacionales y en el terreno doméstico los banqueros y empresarios. Los verdaderos dueños del poder. En esta lista de campeones en lo peor, también tenemos la clase banquera y empresarial más corrupta, insolidaria e incompetente de Europa. Siempre aliados al capital y en contra de los trabajadores. Incluso han aprovechado la crisis para enriquecerse más, substituyendo empleo decente por trabajos de mierda, los más precarios y sin derechos que hubieran podido soñar. Además tenemos que soportar que desde los poderes se “canonice” a esta clase banquera y empresarial “que arriesga su patrimonio con el objetivo de crear empleo! ¡Y una mierda! Lo arriesgan para ganar más y más dinero, para hacerse más ricos. Aplican su famosa doctrina del máximo beneficio al menor coste posible, aunque eso signifique la miseria y la pérdida de derechos de los trabajadores. Podemos aceparlo porque no nos queda más remedio a la vista, ¡pero gilipollas no somos!

¿Qué es lo que ustedes, los poderosos hacen para justificar sus privilegios,, además de matar, pisotear, humillar y negar la libertad y la justicia? Ustedes hablan en nombre de un pueblo que jamás conocieron. ¿Quién nos preguntó jamás alguna cosa? ¿Quién de ustedes quiere saber lo que sufrimos, lo que soñamos, lo que deseamos del mundo, lo que podemos dar? Nadie nos preguntó nunca nada. Hasta el don del lenguaje quieren ustedes arrebatarnos, mediante la ignorancia y la tiranía del habla que emplean, que es la única que consideran correcta, aunque sólo sirva para disfrazar la mentira con máscaras de verdad y ocultar nuestro espíritu.

Ustedes no nos conocen. Para ustedes somos como extranjeros. Pero el pueblo somos nosotros. Ustedes no pueden enseñarnos nada, porque no quieren enseñar, pues toda enseñanza requiere que quien enseñe también aprenda. Y ustedes no quieren aprender. Ustedes quieren imponer, quieren moldear, quieren sólo dominar. Para ustedes la mayoría de nosotros sólo somos populacho. Creen que este país es de su propiedad. No dan nada, sólo quieren recibir.

¿Por qué detestan al pueblo de esa forma? ¿Por qué tienen tanta vergüenza de él y de todo lo que se refiere a él?.

 

¡Malditos sean vuestros ojos que no ven la desesperación de las personas! ¡Malditos sean vuestros oídos que no escuchan el llanto de la gente! ¡Malditos sean vuestros corazones que no se conmueven ante los dramas de los demás! ¡Malditas vuestras mentes, llenas de consignas y huérfanas de ideas! ¡Malditas sean vuestras manos que arrancan las esperanzas de las personas! ¡Malditos ustedes que han destruido y saqueado este país y han dejado el legado de la más vil y corrupta clase política, judicial, policial y empresarial de la UE!

Por todo ello, como decía Freire: “… no es en la resignación donde nos afirmamos, sino en la rebeldía contra las injusticias.” La lucha actual no puede pasar por retrasar el desastre final que va a ocurrir, sino en precipitarlo para reinventar otra sociedad. Se trata de ejercer la democracia, en mucho más pueblo en las callles y menos confiar en partidos en los parlamentos.

Por último insistir en el hecho de que no hay mayor engaño que decir que se va a gobernar para todos. O se gobierna para los explotados o para los poderosos.

IPAR HAIZEA TALDEA

“Raza que maldice a su padre2016-02-04 23.09.18

y no bendice a su madre;

Raza que se tiene por pura,

pero que no se ha lavado

de sus inmundicias.

Raza de miradas altaneras

y de párpados altivos.

Raza cuyos dientes son espadas

y cuchillos sus molares

para devorar a los débiles de

la tierra y a los pobres

de entre los hombres. “

 

( Proverbios, 30, 11-14)

 

 

 

 

Las difíciles relaciones entre las instituciones y las Asociaciones de Vecinos

WSWDWD

Dentro del marco de las diversas formas de Participación Ciudadana en política, el Municipio sería el entorno más idóneo, que no el único, para esa participación, y la organización más básica serían las Asociaciones de Vecinos (AA.VV.). Estas organizaciones  trabajan para lograr acciones colectivas y mediante ellas avanzar en el desarrollo y promoción de las personas y grupos que forman la comunidad. Y ya es ahora de que sean reconocidas como uno de los pilares básicos de una verdadera democracia.

 

En el primer período de democracia las AA.VV. tuvieron un gran impulso, con grandes movilizaciones e intervenciones en muchísimos municipios del estado. Eso despertó rápidamente la desconfianza de los poderes y de los partidos que fueron mermando su labor y hasta su propia existencia.

Actualmente el panorama sigue siendo muy difícil. Desde las instituciones y fundamentalmente desde muchos Ayuntamientos, las AA.VV. son contempladas generalmente como molestos obstáculos para el desarrollo de la actividad política “profesional”, o como instrumentos meramente reivindicativos, o, todavía peor, como posibles órganos de contrapoder municipal. Incluso son contempladas como grupos egoístas que sólo defienden sus propios intereses.

Además de eso, las relaciones vecinales con los ayuntamientos se ven afectadas por factores como: el momento político, que va a depender de la línea política del alcalde de turno;  las infraestructuras, en el sentido de que un barrio donde ellas sean más o menos satisfactorias tendrá  mejores relaciones con los poderes municipales que las de otro barrio que tenga carencias. Y por último, el tema de las actividades, ya que aquella AA.VV. que actúe de forma pasiva y acate las directrices de las instituciones obtendrá mejor tratamiento que una que sea controvertida.LaconcejaladePartici_57496_1840

En esta situación, salvo algunos partidos y, sobre todo, algunos municipios donde se es más abierto a las demandas vecinales, la mayoría de las instituciones siguen considerando molestas a las AA VV.  Continúa pues, la práctica política consistente en proyectar, planificar, desarrollar e imponer las decisiones a la ciudadanía sistemáticamente de arriba hacia abajo. Eso viene creando en el tejido vecinal un clima de apatía y abatimiento en cuanto a su derecho de participar activamente en las decisiones municipales. El criterio imperante de que las fuerzas políticas, sustentadoras del poder institucional, se consideren a sí mismas como las únicas estructuras legitimadas, en base a la delegación que supone el voto, supone claramente una dificultad añadida al esfuerzo que realizan las AA VV. Estas asociaciones son deslegitimadas desde el poder, e ignoradas, cuando no despreciadas por las instituciones al no ser aceptada su representatividad, ni valoradas respecto a su tarea fundamental que es la de tratar de transformar al ciudadano o vecino en una persona  consciente de su responsabilidad ante la sociedad, dispuesto a ofrecer su servicio a la misma participando y colaborando activamente en todos aquellos temas y proyectos que tengan como fin una mejora de su barrio o pueblo.

Por ello, el desinterés, cuando no hostilidad de tantas instituciones hacia las AA VV supone una gran barrera para su desarrollo. Así, por ejemplo, la capacidad de estas asociaciones de cara a generar un proceso de vida activa, muy a menudo es entendida por las instituciones y partidos, como una injerencia en el “terreno que a ellos les corresponde”, dado que esa actividad, a su juicio, podría suponer de algún modo, la pérdida de su exclusivo protagonismo político, que ejercen desde el poder.

Además, el aparato burocrático implantado en las instituciones, de extrema complejidad y de difícil comprensión para la ciudadanía, dificulta enormemente la tarea de las AA VV.

Asimismo, la diversificación dentro de las instituciones de los temas por departamentos, comisiones de estudio, órganos intermedios, etc., dejan absolutamente en manos de los poderes institucionales la agilización o ralentización de los temas, proyectos o reivindicaciones presentadas, en la medida en que les interese o no aquello que se les presente, y eso cuando no utilizan además el “silencio administrativo” Es lo que se dado en llamar gráficamente “el credo del funcionario” que estriba en la máxima que dice: “al amigo se le pone el culo; al enemigo se le da por culo y al indiferente se le aplica la legislación vigente.”

Por otro lado, además, las instituciones se dotan de todos los medios técnicos, humanos y financieros que les permitan el ejercicio del poder, medios que utilizan única y exclusivamente para su servicio, impidiendo con ello que puedan ponerse al servicio de los ciudadanos.

La realidad de todo esto es que las AA. VV-, por su carácter reivindicativo, no interesan ni a partidos políticos ni a instituciones.

Por todo lo expuesto, y pensando en los partidos emergentes, si verdaderamente se desea potenciar la participación popular y ciudadana, ello debe pasar, por:

*El reconocimiento explícito de las AA.VV como organismos de utilidad pública

*El pleno reconocimiento de su representatividad, ya que a través de ellas, se expresa el sentir, el deseo y las aspiraciones de sus asociados.

*A ello debería seguir el establecimiento de los cauces necesarios que hagan posible la información, comunicación y relación entre instituciones, partidos y AA.VV.

*Además, todas las legalmente constituidas y avaladas por un trabajo constante, deben de ser dotadas de un local social donde poder desarrollar su labor.

*Asimismo debe  asumirse su derecho a participar en la elaboración de los Presupuestos Municipales, y donde ya lo hacen deben participar en todos los presupuestos, no sólo en pequeñas parcelas sin importancia, como se sigue haciendo en la actualidad.

*Y además, sería necesario que dentro de las Corporaciones Municipales exista un representante de las AA.VV, con voz y voto, e independiente de cualquier disciplina de partido. 

 

Con esos planteamientos se pasaría de una actuación predominantemente reivindicativa, a poder optar por un mayor contacto activo con los Ayuntamientos. Es decir, es imprescindible implantar una nueva cultura institucional que permita una nueva praxis de funcionamiento que permita avanzar en la participación ciudadana de forma activa en la mejora de la calidad de vida personal y colectiva.

IPAR HAIZEA TALDEA