LAS PENSIONES Y LOS DERECHOS PELIGRAN. El cambio no ha hecho más que empezar.

Sabíamos que en este mundo globalizado, las personas mayores contábamos poco. Se nos decía, en cambio, que los pensionistas éramos unos privilegiados. Algunos líderes políticos se atrevían a decir que los mayores sobramos. Se olvidan que somos personas.

Las personas de todas las edades nunca sobran. Las personas mayores reclamamos no ser discriminadas cuando el confinamiento termine. Es un derecho que debe ser respetado. Al igual que debe garantizarse la seguridad, aislando a quienes portan el virus, tras realizar test masivos a la población. Pero, en la actualidad hay más derechos, e incluso más importantes que peligran porque la crisis sanitaria ha dejado al descubierto los efectos que producen los recortes año tras año. Sus repercusiones para las personas mayores pueden ser enormes, en especial para las mujeres.

La débil actividad económica reducirá los ingresos del Estado, y nuevamente habrá tentaciones de recortar en la sanidad, las pensiones y los servicios públicos, cuando precisamos lo contrario. La crisis nos ha enseñado las fragilidades del sistema de protección, y la importancia de reclamar con más firmeza nuestros derechos.

  1. – El derecho a la vida y a una buena atención médica es lo prioritario, es la primera conclusión a la luz de la tragedia que acompaña a las personas mayores. Conforme a la OMS, más del 50% de fallecidos en Europa lo han sido en Geriátricos. La salud es lo primero, y garantizarla pasa por invertir en Servicios Sanitarios Públicos, en especial en personal sanitario, tanto como lo que sea necesario fomentando el retorno de quienes
  1. – Necesitamos más Residencias Públicas y bien acondicionadas, porque hay escasez y no están bien reguladas. Igualmente hay que invertir mucho más en personal y equipamiento socio-sanitario para que las  personas  mayores puedan acceder a una vida digna y garantizada. En todo caso se ha de establecer un marco legal para todo tipo de Residencias que regule las condiciones mínimas de habitabilidad y de prestaciones para cubrir las necesidades humanas, que se garantizarán mediante inspecciones periódicas con intervención inmediata cuando se incumplan. Es esta una condición para que las personas mayores disfruten de unas buenas condiciones en su
  1. Debe reconocerse el valor del trabajo de las personas cuidadoras, ademas de ampliar y mejorar los equipos necesarios para sus tareas en situaciones habituales y extraordinarias. El reconocimiento ha de ser real lo que implica una regulación del sector en cuanto a sueldos dignos, cotizaciones, cursos de formación, ratios, horarios adecuados y demás factores que afectan a sus
  1. Reclamamos la viabilidad de las Pensiones Públicas como columna vertebral del Sistema, que garantice los ingresos de las personas jubiladas y beneficiarias. Esta crisis nos muestra de nuevo el fracaso de unas pensiones privadas no garantizadas por el Estado. Nos oponemos a que las pensiones públicas se conviertan en complementarias respecto a sistemas privados impulsados desde las instituciones públicas, el denominado modelo público-privado.
  1. La crisis sanitaria refuerza la necesidad de los 1080 euros de pensión mínima, y el programa reivindicativo de las personas pensionistas, puesto que unos ingresos dignos ayudan a mantener una vida y una dieta equilibrada, necesarias para una buena salud. Volver a los 65 años de edad de jubilación favorece a los jóvenes que irán al desempleo. No recortar las pensiones es el modo de inyectar dinero en la economía real, impulsar la demanda y la actividad de las empresas ante los efectos devastadores de la
  1. – Defendemos el derecho a la integración de las personas Solo el 45% de los hombres mayores de 65 años utiliza internet y no llega al 40% de las mujeres, la mitad de Suecia o Dinamarca. Su impacto es devastador en el aislamiento de la tercera edad, y sólo es un indicativo del problema. Las personas mayores somos sujetos con derechos y obligaciones, con libertad para optar y decidir con el apoyo de nuestros seres queridos,  y  las instituciones públicas son las responsables de hacer accesibles  la  participación, la cultura y las tecnologías, más allá de las actividades lúdicas.

De la crisis sanitaria desconocemos aún bastante, y de sus efectos en la economía también. Solo podemos ver la punta del iceberg, aunque los líderes políticos comienzan a vislumbrar que el asunto será complicado y que no habrá más salida que dar un brusco cambio de rumbo. Vivimos en la incertidumbre, y así seguiremos. Aun y todo, todo está por decidir. Miles de formas de pensar se amontonan en las redes y los medios. Son diferentes. Ya no valen las recetas de los mercados libres. Han fracasado. En efecto. Es el cambio. El cambio que no ha hecho más que empezar.

Las personas mayores seguiremos firmes en esta batalla, porque está en juego la vida de las generaciones presentes y futura

Ana Gallén, Jon Gorrotxategi, Marian Esnaola.

BIZITZA LEHENIK/ LA VIDA ES LO PRIMERO

Gipuzkoa, a 30 de Abril, 2020.

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