DONOSTIA Y SUS BARRIOS. DE LA ACTUAL CIUDAD EXCLUYENTE, A UNA CIUDAD INTEGRADORA.

 

“ San Sebastián… dos montes, un torreón,tres o cuatro calles buenas, un casino muy ladrón, diez mil casas de pensión y cien mil Machimbarrenas.”

 ( dramaturgo Muñoz Seca)casa-ma-25cc-2581s-antigua

 

Vivimos en un país de ciudades, la “urbe” está en todas partes imponiendo su supremacía sin miramientos. Pero ya quedan lejos las épocas de “una ciudad a la medida de sus habitantes” salvo honrosas excepciones. La ciudad, en el momento actual, sufre la reproducción de los mecanismos de monopolización del poder político y administrativo, potenciado por los partidos políticos mayoritarios. El sistema institucional (partidos y burocracia) tienden a bloquear los mecanismos de participación, conduciendo a la rigidez uniformista, a la burocracia pesada y a la insensibilidad social.

Donostia no es ninguna excepción. En su tiempo se optó por un modelo que en sí mismo llevaba a la exclusión de los sectores más desfavorecidos de la ciudadanía. Ya en 1813 cuando después de la destrucción de la ciudad por las tropas angloportuguesas, los ciudadanos burgueses, no el pueblo llano, se reunieron en Zubieta, se optó por una reconstrucción, en primer lugar de los negocios. Lo importante es que con todos los solares arrasados, sólo aquellos que tenían el capital podían acometer la reconstrucción. Ello conllevó una gran especulación inmobiliaria y el diseño de un poder burgués implícito en el urbanismo. Igualmente, después del derribo de las murallas en 1862 y la expansión de San Sebastián, se optó claramente por un modelo de urbanismo francés, de la gran burguesía. Las personas trabajadoras fueron poco a poco siendo expulsadas a los suburbios.

Desde aquella época, asistimos a una parte de la ciudadanía, la burguesa, autocomplaciente y narsicista. Lo que se ha dado en llamar el “ñoñostiarrismo”, el “ñoñostiarra”, que es la forma local de llamar al “pijerío”, a los “pijos” y “pijas”.  Como dice la Real Academia de la Lengua, el “pijo” es la persona que en su vestuario, modales, lenguaje, etc., manifiesta gustos propios de una clase social acomodada…” Por eso, el “ñoñostiarra” (esa palabra que tanto joroba a la élite donostiarra) es un conservador en lo social, sea cual fuere su partido político. Como se suele decir es esa gente cuyo grado de felicidad va en relación directa a la distancia de su domicilio a la barandilla de La Concha. Para él, Amara queda lejos… los barrios son la cara oculta de la luna. El “ñoñostiarra” es un narcisista, se cree superior al resto, a esos otros donostiarras que a su juicio, no son “auténticos” donostiarras.

En este contexto, durante el franquismo las masas de personas inmigrantes de otras partes del estado y de Portugal fueron destinadas a los barrios, los horribles barrios de pésima urbanización, destinados para ellos y ellas. Y llegada la época de crisis, la juventud donostiarra fue siendo expulsada a esos mismos barrios, cuando no obligados a irse de la ciudad.

Donostia es una ciudad amable y bella, con un paisaje precioso… pero reserva su amabilidad para aquellos que gozan de buenos salarios; la mayoría de la gente de los barrios, los trabajadores con salarios de miseria, los desempleados, etc, no gozan de las ventajas de una de las ciudades más caras de todo el estado, siempre en los puestos segundo o tercero de la carestía. Una ciudad con esos precios desmesurados de la vivienda, de los alquileres, con ese coste de vida tan absurdamente elevado, como si esto fuese Mónaco.san_sebastian_estacion_del_norte

Donostia nunca apostó por la inclusión de su ciudadanía, sólo ha sido “madre” para una parte de su población, la más privilegiada. Cuando se habla de la “esencia” donostiarra, se está refiriendo a la clase burguesa. En Donostia coexisten (no conviven) muchas capas de población que interactuan en el trabajo, en los transportes, pero que rara vez se mezclan. También asistimos a una ciudad muy plural, con muchas razas y lenguas que no pueden asentarse al estar excluidos en casi todos los ámbitos.

Pero si esto siempre fue así, ahora con esta gigantesca crisis y la persevereancia en aplicar viejas prácticas elitistas, está llevando a una verdadera fractura social, entre los barrios y el centro, entre los incluídos y los excluídos. Muchos donostiarras están más que quemados de vivir en esta pequeña ciudad tardoburguesa y megapija. Hay muchísimas personas que piensan que le den al “marco incomparable”, al Festival de Cine, a los pintxos innacesibles, a los cocineros que se creen dioses, a la artificial y aburrida Semana Grande pensada sólo para hacer caja. Que le den al culto a la Real, a la “elegancia donostiarra”, a la gente que pasea para ver y ser vista, a las “galacticas” estrellas Michelín, al papanatismo de la carísima “cocina de autor”, fraude donde los haya. Hartos de tantas cosas de Donostia, gastadas de tanto manosearlas.

La opción por el monocultivo del turismo

Sin duda el urbanismo excluyente tuvo en los últimos tiempos un auge con la dilatada legislatura de Odón Elorza. Todo un movimiento en los barrios en demanda del desarrollo de la cultura, del ocio y de la autorganización social, fue enfrentado desde el Ayuntamiento que siempre vio con desconfianza y recelo a esa Donostia “que nunca sale en las postales”. Lo peor de todo, es que se apostó por una ciudad dedicada en su mayor parte a atraer turismo, y fue ahí donde se invirtió. Se sepultaron ingentes cantidades de dinero en faraónicas estructuras como el Kursaal, Tabakalera, etc, en vez de invertir en desarrollar las Casas de Cultura de los barrios. Se abandonó a su suerte con ínfimas subvenciones, o ninguna en absoluto, a todo el movimiento ciudadano fuera del centro.

Toda la proyección de la ciudad fue excluyente y para el becerro de oro del turismo. Se cometieron, y se siguen cometiendo, verdaderos “urbicidios” arrasando con gran parte del patrimonio cultural y arquitectónico. Odón, dinamitó los dos grandes mercados tradicionales para que no fuesen vistos por los turistas. Los substituyó por horteradas subterráneas  sin ningún tipo de carácter, con centros comerciales del montón y de grandes multinacionales. Donostia, tan fina, elegante y ñoña, escondió bajo tierra los puestos de pescado, carne y productos de la huerta,avergonzándose de su entorno popular, pesquero y rural.

Últimamente, hasta las actividades y proyectos en torno al tema de la Paz, se utiliza como reclamo turístico. Se vende el “hecho diferencial vasco” sin ningún tipo de análisis. En el año que acaba de la Capitalidad Cultural Europea, se han desarrollado actividades que, salvo excepciones, han sido bastante ajenas a la ciudadanía, sobre todo a la de los barrios.  El Ayuntamiento gasta millones en fastos escasamente populares, no repara en caras iluminaciones…, y mientras una media de medio centenar de personas duermen en la calle, y tantas personas jubiladas no pueden encender la calefacción.

El monocultivo del turismo está causando verdaderos problemas y mostrando claramente sus límites. Donostia está concebida como ciudad escaparate, de servicios y no de producción; no es de extrañar esa especie de odio y amor del interior de Gipuzkoa contra San Sebastián. Desde las guerras carlistas se produjo una visión de la capital como siendo parasitaria de la riqueza generada en la provincia.

Al “Dios Turismo” se sacrifica todo lo demás, se apuesta por un turismo masificado, insostenible y explotador. Un turismo que está degradando la vida ciudadana, atenta contra el descanso de las personas y contribuye a encarecer aún más la vida. Los políticos dicen que es que el turismo “crea puestos de trabajo”, no dicen que esos puestos son muy precarios y que se somete a los trabajadores del sector a salarios de miseria con jornadas agotadoras y un trato denigrante.. Alguna vez habrá que analizar el papel negativo de tantos cocineros estrellas, de tanta “cocina en miniatura” cuyos precios y “tontería” ya roza lo esotérico; resulta inmoral esos menús con cuyo coste muchas familias comerían medio mes.551x369xdonostia-fotos-antiguas-14-jpg-pagespeed-ic-oewvxma3vu

También se dice que el turismo “crea riqueza”, pero habría que analizar el origen y destino de esa riqueza. No explican que para atraer ese turismo se requiere de costosas infraestructuras y servicios que en su mayor parte se paga con dinero público, es decir, de toda la ciudadanía, pero la inmensa mayoría de los lucros va a parar a bolsillos privados.

En definitiva es necesario repensar este modelo, el actual y agresivo monocultivo turístico afecta severamente a otras actividades más sostenibles y debe ser abandonado. Es necesario apostar por un turismo más reducido y sostenible, menos elitista y más diversificado, ir hacia una economía menos volátil, injusta y vulnerable.

Retos  y obstáculos en  el camino,hacia una ciudad  inclusiva.

Las experiencia de “buenas prácticas” en planes y procesos de renovación ciudadana, siempre han constatado la obligación de rebasar los extrechos límites de la actual democracia representativa e ir dando pasos para una democracia participativa, más de corte asambleario. En cualquier participación ciudadana de forma activa, debería desbordar los actuales márgenes.

No obstante, si se desea renovar el concepto de ciudad, para que no exista la actual exclusión de barrios y de mucha ciudadanía, habrá que reconocer que debe ser la propia ciudadanía la que impulse el proceso, la clase política municipal jamás dará un paso como éste que va contra sus propios intereses. Esta clase no tiene voluntad política ni se atreve a entrar en un proceso radicalmente transformador.  Por ello hay que tener en cuenta los obstáculos a salvar como:

*La “vieja” organización política y administrativa del gobierno local.

*La inexistencia de una cultura de participación en técnicos y políticos. La falta de herramientas y metodologías participativas.

*La desconfianza institucional y la escasez de recursos para las entidades locales ciudadanas.

*La escasa profundización y plasmación de los planes estratégicos con la instrumentalización política de los canales participativos.

*La falta de canales de participación para la ciudadanía no asociada, que queda excluída del proceso.

Igualmente, la propia ciudadanía adolece de problemas, tales como:

Falta de experiencia en formas de participación e incidencia política.

*La cultura exclusivamente “reivindicativa” de muchas asociaciones.

*La frustración generada por experiencias participativas fracasadas.

tabakalera-670xxx80Hay que ser conscientes y la experiencia así lo demuestra que no se puede contar “a priori” con la buena voluntad del poder local a la hora de esta propuesta de transformación tan radical de la ciudad. Como se dice, el trabajar por una Donostia inclusiva, en la que los barrios sean los pilares de una nueva configuración urbanística y social en detrimento de la actual ciudad excluyente, va en contra de los intereses de la élite donostiarra.

En primer lugar existe una desconfianza a las iniciativas ciudadanas que se ven como una pérdida de control. Por eso desde el poder local se utilizan los canales de participación como algo formal, como una manera de control de las iniciativas populares, para lo que se reproducen mecanismos burocráticos y clientelares.

En segundo lugar, tenemos la oposición sistemática a cualquier forma de profundización en un proceso que combine el sistema de representación con una democracia de participación.

En tercer lugar, la opacidad en las actuaciones de la administración local, obstaculizando la transparencia e información necesarias para que la ciudadanía pueda organizar la vida en las ciudades de una forma inclusiva.

Desafíos e iniciativas para una ciudad inclusiva

 Para impulsar  un Plan para una Nueva Donostia, las diversas experiencias pasan por trabajar en la relación:  —- Políticos —- Técnicos—– Ciudadanía

 Demandas a la Administración Municipal, tanto técnica como política

 Optar por la participación ciudadana para un nuevo modelo de ciudad es aceptar la diversidad y el conflicto. Significa renunciar al monopolio del poder político y administrativo por parte del poder local.

Desde ese Poder Local hay que ser consciente que para una nueva Donostia, es necesaria otra manera de pensar y actuar, y eso pasa también por la reorganización de la administración municipal. Y en este sentido las principales demandas para este proceso, suelen ser las siguientes:

*Exigencia de pasos para una a la apuesta decidida por la democracia participativa en el ámbito municipal.

*Proceso de la Descentralización Municipal. Creación de los Distritos con sus respectivos Consejos, transfiriendo a ellos un poder de decisión real y competencias específicas, con los recursos y medios necesarios para ejercerlas.

piso-con-2-habitaciones-altza-dormitorio_247_128_5137208-247128467_or*Promover la modificación de la Ley Electoral Municipal para poder facilitar;

  1. a) Listas abiertas.   b) Elección directa del Presidente de Distrito.

*Flexibilización y democratización de las normas de Participación Ciudadana, con la revisión y renovación de los reglamentos. Definir y potenciar el papel de las Concejalías de Participación Ciudadana.

*Comisiones mixtas en los distintos sectores de actividad de la Administración Pública.

*Democratización de los Plenos, Audiencias Públicas, etc., sin temas prohibidos ni trabas burocráticas.

*Democratización, descentralización por Distritos y eliminación de trabas y temas excluídos en relación con los Presupuestos Participativos.

*Desarrollo de una cultura administrativa “participativa”

*Incorporación de un modelo de gestión participativa por objetivos.

*Colaborar con los medios y apoyos necesarios con el tejido asociativo ciudadano.

En conclusión, es necesaria y urgente una innovación en la organización política y técnica de la administración local, de cara a una profunda trasnformación de Donostia.

 

Posibilidades y límites de la participación de la ciudadanía

 Desde la ya mencionada premisa de trabajo con POLITICO, TÉCNICOS y CIUDADANIA, hay que tener en cuenta  una serie de cuestiones.

 Hay que partir desde la realidad actual, de lo que tenemos, de lo que hay. Analizar este contexto y crear modelos de transformación.  Hay que ser realista, no se puede actuar, como si, el tejido asociativo fuese fuerte y suficiente; como si la ciudadanía en general fuese participativa; como si la administración local apostase por una transformación de modelo de ciudad. Tanto la participación ciudadana como el plantearse una transformación radical de la ciudad, no se improvisa. Implica un proceso que tiene sus tiempos y ritmos, un proceso de motivación, formación e ideas claras.

 Este proceso implica también la necesidad de cambios personales, culturales e ideas.

No se trata de que algo cambie para que nada cambie, o que el cambio no me afecte a mí, ni a mis privilegios. Por eso es necesario responder:

 ¿Se quiere, se desea el cambio?

 ¿Si es así, qué modelo de Donostia se desea exactamente?

 ¿ Porqué ahora?   ¿Para qué?   ¿Qué se me pide?  ¿Qué me beneficia?

 ¿ Desde donde actuamos?

15834-15834El proceso es largo y difícil, pero ilusionante. Hay que ser conscientes de que habrá baja participación real, frustraciones por no conseguir las cosas rápidamente, lentitud en la toma de decisiones, etc.

Igulmente habrá que estar atentos y atentas para evitar que ciertos sectores ·capturen” el sistema y “secuestren” el proceso. Igualmente habrá que considerar que una Donostia diferente, tiene que ser una Donostia en igualdad de género, con la incorporación de una visión feminista de la economía, de los usos, de todo lo que define una sociedad.

Particularmente  habrá que cuidar para que la ciudadanía excluida por el modelo de ciudad, no excluya a su vez, por ejemplo, a la ciudadanía no asociada.

 La realidad de prácticas en este terreno demuestra que el propio proceso irá dando respuestas, a veces más preguntas que respuestas. El camino se hace andando, y hay que ser conscientes de lo largo del camino a recorrer y de la idea de que la participación en sí, ya es un objetivo. En el proceso no hay que generar falsas expectativas, pero si crear ilusión, potenciar el orgullo de ser ciudadano y ciudadana, activos y activas para una ciudad mejor para todos y todas.  

JUANTXO DOMINGUEZ14725582_10211051291384997_5701790530636814728_n

(Candidato al Consejo Ciudadano Municipal por Donostia Eraikiz)

 

 

 

 

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