MARCHA DE LAS PENSIONES. Semblanzas de la Dignidad.

En las concentraciones de Euskadi se ha dicho, haciéndose oportuno eco la prensa, que resolver la problemática de las pensiones requiere cruzar el Ebro. Tal metáfora significa que lograr pensiones dignas, desde ahora y para siempre, implica ir a reclamar al centro del poder político y económico. 

Dicha consigna se hizo realidad el viernes 27 de septiembre, cuando la Columna del Norte, denominada así para diferenciarla de la Columna del Sur, procedente de Rota, sale de Miranda de Ebro con destino a Pancorbo. Era la quinta etapa de la Marcha de las Pensiones entre Bilbao y Madrid. La caminata comenzó el lunes 23 rodeada de expectación e incertidumbre.

En la segunda etapa, a las puertas de Orduña, salió a recibir a la columna la alcaldesa de la ciudad. Fue una estancia grata en la única ciudad de Bizkaia, visitando la escuela pública para explicar al alumnado los motivos de la marcha.

Tras acceder a la meseta por el histórico y penoso Puerto de Orduña, a la entrada de Espejo nueva sorpresa: bienvenida y al día siguiente despedida a cargo del servicio de bomberos, con sirenas incluidas. Al alojarse en el camping un grupo de jóvenes de Durango se une al coro de “Pensionistas aurrera”.

En Miranda se acude al funeral de un joven fallecido en accidente de trabajo y se participa en una concentración contra la violencia machista. La cena es una invitación de la Herriko Taberna. El alojamiento lo proporciona, como en Orduña y otros finales de etapa, la corporación municipal. Ese gesto de acogida, frecuente en el transcurso de la marcha, no depende de la significación política de la alcaldía.

El cambio de comunidad conlleva nueva escolta. El trato con la Ertzaintza resulta cordial, con la Guardia Civil empieza siendo correcto, será amable con el paso de los días. Se agradece que, siendo ilegales, se toleren los saludos acústicos de numerosos vehículos, en particular camiones. Es obvio que detrás de los uniformes hay personas preocupadas por el futuro de sus pensiones.

A la etapa entre Espejo y Miranda acuden seis compañeros del Txingudi guipuzcoano. Participaron en la Marcha del Hierro de 1992 siendo trabajadores de Laminaciones de Lesaka. Uno de ellos, invidente por accidente, ve necesario volver a la carretera en defensa de derechos inalienables: antes el puesto de trabajo, ahora las pensiones públicas.

Día de la provincia en la plaza central de Briviesca

Si no fue del agrado de la autoridad competente la irrupción del grupo de marchistas gritando “No hay pan para tanto chorizo”, menos entusiasmo produciría una pancarta local referente a los cerdos. La pernocta tendrá lugar en el polideportivo, tras permanecer en vela hasta la madrugada para participar en el programa “La Sexta Noche”.

Pasado el Puerto de La Brújula, al llegar a Quintanapalla con el calor del mediodía, se abre la puerta de una casa para obsequiar a la treintena larga de caminantes con refrescos y aceitunas. A cada paso una sorpresa grata y nuevas experiencias que emocionan y estimulan.

En las proximidades de Burgos capital, el primer saludo solidario lo transmiten trabajadores de obras públicas. Sus palabras: “También estáis defendiendo nuestras pensiones”. Al entrar en zona urbana la comitiva se amplía con gente de la propia ciudad y procedente de otras provincias de la comunidad: Palencia, Valladolid e incluso León.

Tras recorrer las calles de Gamonal, se celebra una concentración en la Plaza de Roma del barrio obrero que en 2014 protagonizó una lucha ejemplar contra el caciquismo y la arbitrariedad. Sigue una comida de hermandad en los locales de la parroquia de San Pablo. No es el primer encuentro fraternal con un clero sensibilizado por los problemas de este mundo.

Manifestación de Gamonal al centro de Burgos.

Hasta la meteorología se alía con la Marcha de las Pensiones, asegurando condiciones óptimas para caminar. Día tras día se suceden mañanas frescas y jornadas soleadas, con amaneceres y crepúsculos resplandecientes, propios de la meseta castellana.

Las tareas organizativas y logísticas, siempre ingratas y poco reconocidas, corren a cargo de las plataformas de COESPE, en colaboración con asociaciones locales y sindicales. Sin su fraternal apoyo no sería posible recorrer el trazado de la N-1 gritando: “Así, así, así hasta Madrid”.

Ocho días después de iniciar la marcha, las reivindicaciones se han ido entremezclando con las emociones. Afloran demandas globales que afectan a toda la ciudadanía. Reclamar el reparto equitativo de la riqueza o denunciar las desigualdades sociales, que afectan sobre todo a las mujeres, es otra forma de defender las pensiones públicas.

Burgos, 1 de octubre de 2019 

El 1° de octubre, dedicado a las personas mayores, la Columna del Norte arranca de Burgos a las 8 de la mañana, mientras clarea el día. Será una jornada singular, con enseñanzas sobre el territorio que llevan a rememorar emotivas frases de Miguel Delibes: “Si el cielo de Castilla es tan alto, es porque lo levantaron los campesinos de tanto mirarlo”. 

 

Etapa 9: Burgos – Valdorro

Cruzando el Arlazón y atravesando el núcleo urbano de Burgos, se topa con la vía rápida que sustituye a la antigua carretera general. Sin escolta de seguridad, no queda otra opcion que utilizar un hueco de la valla para acceder a la autovía e ir cruzando calzadas en busca de la dirección Madrid.

Por la vía de servicio se enlaza con una ruta secundaria que lleva a Sarracín. Como sigue sin haber carretera la única posibilidad es utilizar pistas agrícolas. Supone una experiencia curiosa avanzar por terreno de labranza y entre bosquetes de encinas con banderas reivindicativas.

Prosiguiendo campo a través, se enlaza con la carretera de acceso a Valdorro. No habiendo ahí posibilidad de alojarse, se utilizan los vehículos de apoyo para ir a Lerma. El frontón municipal, cedido por el ayuntamiento, se convierte en dormitorio colectivo para pernoctar dos noches.

Concluida la etapa, se graba un video solidario para enviar al barrio de La Camocha de Gijón, donde se intenta desahuciar a 37 familias obreras.

Etapa 10: Valdorro – Lerma

La jornada del miércoles 2 comienza con el viaje de vuelta a Valdorro, a fin de reanudar la caminata donde se había dejado. Será otro tramo que discurre por pistas parcelarias al borde de la autovía. Cada día más vehículos, sobre todo camiones, utilizan el claxon para saludar, alarmando a conejos y liebres que corretean por los campos.

A media mañana se integra en la marcha un grupo procedente de León y Palencia. Llega además en autobús gente de Cantabria y Bizkaia. Pertenecen a AMA, Asociación de Maltratados por la Administración. La columna supera entonces el centenar de personas. Al entrar en Lerma se cruza el puente medieval sobre el Arlanza, recorriendo el casco antiguo en manifestacion hasta concluir la etapa en la Casa Consistorial.

Esa tarde el alcalde ofrece al grupo de marchistas una visita guiada por la zona monumental de la ciudad, incluyendo el parador de turismo. En el mirador que se asoma a la vega hay versos de José Zorrilla: “¡Río Arlanza, Río Arlanza, que el florido campo pules, derramándote en holganza, tan frágil es mi esperanza, como tus ondas azules!”

Lerma representa la mitad del recorrido, unos 220 km. En adelante en vez de sumar habrá que descontar los que faltan hasta el km 0 de la Puerta del Sol.

Etapa 11: Lerma – Bahebón de Esgueva

Madrugada fría, cinco grados. Pronto calentará el sol, pero toca abrigarse. Dentro del frontón bastaba el calor humano. Hoy el grupo se amplía con seis cántabros. Además de aportar compañía refuerzan la despensa con quesadas.

El recorrido será similar al de días anteriores, va enlazando pistas de parcelaria a uno y otro lado de la autovía. No siempre es evidente la ruta a seguir, a veces hay que inspeccionar el entorno para no errar el rumbo. El terreno es ondulado, una sucesión de colinas, mientras se va perdiendo de vista la Sierra de la Demanda y hacia el mediodía comienza a perfilarse el Guadarrama.

Estando cerca del lugar de destino, llega por la pista un todoterreno. La conductora es la alcaldesa de Bahebón de Esgueva. A la entrada del pueblo se despliega la pancarta, coreando las consignas de rigor hasta llegar al ayuntamiento. La alcaldesa invita a refrescos en el bar, acudiendo después con las y los marchantes a comer en un restaurante de carretera.

Bahebón de Esgueva no llega a 100 habitantes, carece de local adecuado para alojarse. Las furgonetas de apoyo trasladan al grupo hasta el albergue de juventud de Aranda de Duero, cerrado al público por obras. Es un lugar cómodo para descansar durmiendo en cama.

Etapa 12: Bahebón – Aranda de Duero

Al día siguiente se vuelve a retomar la marcha en Bahebón de Esgueva. Las mujeres del pueblo han pre‐ parado un desayuno colectivo en el local social. Antes de empezar a caminar llega la Benemérita y da ins‐ trucciones respecto a la ruta a seguir. Al salir se unen al grupo la alcaldesa y Natividad, jubilada de 86 años, con pensión contributiva. Trabajó en artes gráficas. Formará parte de la marcha hasta el siguiente pueblo.

A media mañana se hace un alto en el camino para grabar un video de apoyo a los trabajadores del metal de Bizkaia. Desde hace años los empresarios se niegan a renovar el convenio del sector. Llevan 10 jornadas de huelga, convocada conjuntamente por todos los sindicatos.

Toca combinar, como en las jornadas previas, tramos de la N-1 y pistas para tractores. En esta ocasión ameniza la caminata un equipo de ETB 1 que incluye a la bertsolari Onintza Enbeita. También, al igual que otras veces, a la entrada de Aranda hay gente esperando. Se saca la pancarta, yendo en manifestación hasta el Ayuntamiento. La alcaldesa valora el esfuerzo y la justeza de la causa en defensa de las pensiones públicas.

Una semana después de cruzar el Ebro toca atravesar el Duero, que viene de Soria con versos de Machado: “Y otra vez roca a roca, pedregales desnudos y pelados serrijones, la tierra de las águilas caudales, malezas y jarales, hierbas monteses, zarzas y cambrones”.

La comida tiene lugar en el Hogar del Jubilado, corriendo los gastos a cargo de dos partidos de izquierda. Por la tarde se celebra una charla con tres ponentes de la marcha en los locales de la asociación vecinal Allendeduero.

Transformación del territorio

Al desdoblar las carreteras para convertirlas en autovías, el acceso a muchos pueblos se complica, imposibilitando la circulación en bicicleta y andando. Es evidente que vias rápidas y trenes de alta velocidad, en vez de vertebrar el territorio lo desmembran, incidiendo en la problemática de los pueblos vaciados.

En la comarca de Aranda de Duero se reclama la reapertura del ferrocarril que unía Bilbao con Madrid. Está en servicio entre el Puerto de Santurtzi y Aranda para transportar bobinas de acero, no viajeros. Los servicios sanitarios son insuficientes, pasa como con las pensiones, lo quieren privatizar. La despoblación se intensifica con las carencias en telecomunicaciones: telefonía móvil e internet. Aldeas donde solo quedan personas mayores, que sobreviven con una modesta pensión de agricultores, están condenadas a desaparecer.

Aranda de Duero, 5 de octubre de 2019

En una marcha tan larga, incluso en la meseta varía la configuración del terreno. Cambian los cultivos, de los campos de girasoles se pasa a los viñedos, después llegan encinares y paisajes de montaña. En este caso, un elemento inalterable es el pronostico meteorológico. Los días soleados son una constante favorable. Unamuno describió esa Castilla en estos y otros versos: Tierra nervuda, enjuta, despejada, madre de corazones y de brazos, toma el presente en ti viejos colores del noble antaño. 

Etapa 13: Aranda – Honrubia de la Cuesta

Saliendo de Aranda por un tramo de la N-1 que sobre‐ vivió a la autovía, un coche de la Guardia Civil hace de guía hasta más allá de Milagros, donde se cruza el Río Riaza. Cuando la carretera se estrecha y pierde el fir‐ me, pasando a convertirse en camino rural, se avanza al borde de un cauce seco, hasta cruzar la raya entre Burgos y Segovia. Cuando retorna el asfalto, conforme indica su nombre, se sube a Honrubia de la Cuesta.

Antes de entrar en el pueblo llega un grupo de gente con pancartas y tres gaiteros que amenizan el encuentro. Formada la manifestación, coreando los gritos de rigor se llega al ayuntamiento. Tras la ceremonia de recepción, comida de hermandad con alubiones de plato fuerte en la plaza contigua.

A media tarde, después de reposar en el bar del ayuntamiento, se realiza una visita cultural callejeando hasta la iglesia. A continuación, como ya ha pasado el bus de línea, se cierra al tráfico la carretera que cruza el pueblo, acondicionando ese espacio con bancos corridos para celebrar un acto reivindicativo. Junto a miembros de la Marcha de las Pensiones intervienen representantes sociales, informando sobre la campaña de los pueblos vaciados. El alcalde no puede acudir, está vendimiando.

El escenario recuerda el realismo mágico de García Márquez. De otro modo cuesta imaginar un debate en medio de la carretera, acudiendo el vecindario a escuchar los fogosos mensajes de unos forasteros equipados con banderas solidarias y chalecos reivindicativos.

En Honrubia de la Cuesta, 60 habitantes censados, el trato es familiar incluso con los visitantes. Por algo se practica el trabajo comunitario. Las mochilas se pueden dejar en cualquier lado sin temor a que se pierdan. Lo único que el pueblo no puede ofrecer es alojamiento. Al acabar la tertulia los chalecos amarillos embarcan en las furgonetas y vuelven a dormir a Aranda de Duero.

Etapa 14: Honrubia – Boceguillas

De vuelta a Honrubia de la Cuesta, se reanuda la marcha en compañía de algunos vecinos. El primer tramo es carretera, luego pista. Se va ganando altura, pasando junto a la artística ermita de la Virgen del Lirio. Luego se desciende a Carabias, parando a desayunar junto al ayuntamiento. Continuando por carretera y caminos rurales, llevando como faro el Puerto de Somosierra, llega Boceguillas. A la entrada, en la parada de autobuses, hay un bar decorado con banderas y carteles del Athletic de Bilbao.

Tras comer al aire libre fabes traídas de Asturias, toca instalarse en el albergue municipal. Tiene camas con colchones, tarda en llegar el agua caliente para ducharse. El pueblo está en fiestas, siendo su mayor atracción el colorido del cielo crepuscular.

Etapa 15: Boceguillas – Cerezo de Abajo

Alternando siempre tramos de asfalto y pista pedregosa, después de hacer una parada de descanso en un bar de carretera, se llega a Cerezo de Abajo. Tiene unos 120 habitantes, está por encima de los 1000 metros de altitud.

Tras la recepción con la alcaldesa junto a la casa consistorial, se sirve un refrigerio en el frontón con productos de la zona: chorizo, salchichón, queso y cerveza artesana fabricada en el propio pueblo. Durante la comida en un bar cercano es agasajado un marchista que cumple 78 años. La tarta llega desde Salamanca.

A la tarde charla y debate en los locales sociales. Entre otras personas interviene un técnico agrario. Señala la complejidad y deficiencias de ese régimen especial, afirmando: “la administración penaliza la contratación de trabajadores en el campo”. En la marcha nadie ha trabajado en la agricultura, en el debate se sugiere como solución el paso al régimen general de la Seguridad Social.

El programa del día concluye con la visita a la fábrica de cerveza, aprendiendo que la clave del producto no es la cebada, ni el lúpulo, sino la pureza del agua.

El alojamiento es esencial para lograr un descanso reparador. Esta vez se trata de un albergue situado a las afueras del pueblo, con pabellones de una planta rodeados de jardines. El encargado ameniza la estancia y la cena cantando boleros y haciendo juegos de magia.

Etapa 16: Cerezo de Abajo – Somosierra

Trayecto de apreciable desnivel, el mayor tras la subida al Puerto de Orduña en la tercera jornada. El recorrido es subiendo, hasta alcanzar los 1.440 metros de altura. Iniciando la marcha por la antigua N-1, se enlaza con un camino de tierra contiguo a la autovía. Superando respechos fuertes, se desemboca en una cañada ganadera, utilizada ahora como ruta de senderismo. Enrique de Mesa reseña esos parajes en sus Andanzas Serranas: “Corazón, vete a la sierra Y acompaña tu sentir Con el tranquilo latir Del corazón de la tierra.”

Progresando entre pinos y otras especies arbóreas, a la altura de la divisoria entre Segovia y la Comunidad de Madrid se va a dar con un tramo de la N-1 cerrado al tráfico. Pasando cerca de la surgencia donde nace el río Duratón, se corona el puerto en el núcleo urbano y de servicios de Somosierra.

Comida al aire libre en el parquecillo del ayuntamiento. El alcalde se ocupa de que no falte vino en la mesa. Entretanto, la cadena Antena 3 graba un reportaje.

Estaba previsto dormir en el frontón de Somosierra. Como no tiene servicios sanitarios se opta por ir en las furgonetas a Buitrago de Lozoya, volviendo al día siguiente para reanudar la marcha. Antes de cenar hay una cita con La Sexta.

Somosierra 9 de octubre de 2019

Un objetivo de la marcha, dar visibilidad a la problemática de las pensiones públicas, está logrado.

Pasar de Segovia a Madrid supone cambiar de comunidad y de paisaje. El entorno es montaraz en la Sierra Norte, el roquero granítico aparece en La Cabrera, sin apenas transición se entra en un espacio por completo urbano. Se acaban los núcleos rurales, llegan las grandes aglomeraciones, preludio de la gran urbe. 

Etapa 17: Somosierra – Buitrago de Lozoya.

No disponiendo de local adecuado para pernoctar todo el equipo, media columna vuelve a dormir a Cerezo de Abajo, el resto lo hará en Buitrago de Lozoya. Sin problema. Ambos grupos se reencuentran al ama‐ necer en Somosierra. El cielo está cubierto, sin que amenace lluvia. Son nubes matinales enganchadas a las cumbres, entre las que destaca el Pico Tres Pro‐ vincias. Van con la columna bomberos forestales de la Comunidad de Madrid. Reclaman la integración en el servicio de bomberos y ejercen de guías de la marcha.

Caminando cuesta abajo por la antigua N-1, a la altura de Robregordo se coge una ruta secundaria con firme en mal estado. Atraviesa un denso robledal y desemboca en La Acebeda. Siguiendo por la carretera local se vuelve a la ruta general. En uno de los accesos a la autovía se sigue un camino que avanza en paralelo hasta Buitrago de Lozoya.

Sacando la pancarta, en compañía de otro grupo que estaba esperando se cruza el puente sobre el río embalsado, recordando el dicho popular: el Lozoya lleva el agua y el Jarama la fama. Subiendo por una calleja al centro urbano, se continúa hasta el ayuntamiento. Luego procede comer e instalarse en el albergue municipal.

El recorrido dura más de lo previsto por la afluencia de medios de comunicación. En concreto: TVE, La Sexta, El Intermedio y El Correo de Bizkaia. En días sucesivos se anuncian más visitas. Falta El País para completar la ronda informativa. Un objetivo de la marcha, dar visibilidad a la problemática de las pensiones públicas, está logrado, contribuyendo a crear condiciones favorables para el éxito de la movilización convocada por COESPE el 16 de octubre.

Una vez más, el apoyo y el aprecio se expresa a través de una esmerada atención por parte de gente voluntaria, la mayoría mujeres, maduras y jóvenes, que realizan las tareas necesarias para hacer grata la estancia de la Columna Norte.

Por la tarde se celebra un acto ante la casa consis‐ torial. Entretanto llega un grupo de seis personas desde el País Valenciano, con equipo de apoyo propio. Más banderas de unidad intensifican el colorido de la marcha. El problema de espacio para dormir se resuelve con un cargamento de colchonetas.

Etapa 18: Buitrago de Lozoya – La Cabrera

Nada más recoger el equipaje llega ETB a grabar el desayuno comunitario. Estarán con la columna toda la jornada. Urge salir temprano, sin demorar la llegada a La Cabrera, conviene estar en el instituto antes de acabar las clases, para exponer al alumnado los motivos de la marcha.

Será otra etapa de montaña, con vistas al recortado cresterío de la Sierra de La Cabrera. Dejando la zona urbana se toma una vía pecuaria marcada como ruta de senderismo. El camino se estrecha en zonas de roquedo, cruzando el collado que da paso a la vertiente de Cincovillas. En esta aldea se toma la carretera de Lozoyuela, yendo a la casa consistorial y parando enñ un colegio durante el recreo.

Tomando luego rumbo Sieteiglesias, se avanza por el camino contiguo a la carretera, cara a la Sierra de la Cabrera, hasta topar una vez más con la autovía. Caminando con cuidado por la vía de servicio, tras pasar por una gasolinera se continúa, de nuevo en ascenso, por un tramo de la antigua N-1 sin tráfico.

Progresando por pista pedregosa, mientras se contempla a la derecha la mole granítica del Pico de la Miel, se supera un nuevo collado. Bajando por fin a La Cabrera, hay recibimiento de la plataforma de pensionistas local.

Una larga avenida, antaño era la N-1, lleva al instituto. El director del centro invita a quienes integran la marcha a explicar al alumnado las razones de su decisión. Por la tarde el alcalde de La Cabrera les recibe en el ayuntamiento, con merienda incluida. Se duerme en el gimnasio de un colegio.

Etapa 19: La Cabrera – Pedrezuela

Esta vez llegan a la hora del desayuno TVE y TeleMadrid. Tras realizar el viaje de madrugada, un grupo de Cantabria, que ya hizo otra etapa, se vuelve a integrar en la marcha, que hoy agrupa a un centenar de personas. Yendo siempre con rumbo sur, se alterna el asfalto de la A-1 con caminos pedregosos. En Cabanillas de la Sierra se para ante el ayuntamiento. Un empleado municipal agradece la visita y pide disculpas por la ausencia del alcalde. Este pueblo conserva el encanto rural y marca el límite meridional de la comarca Sierra Norte de Madrid.

La siguiente población de la jornada es Venturada. Empiezan las urbanizaciones que rodean Madrid, en concreto Coto de Monterrey. El alcalde recibe a la marcha e invita a un refrigerio.

Otro tramo combinando carretera y camino ofrece bellas vistas sobre la Sierra del Guadarrama. Se ven pueblos al pie de sus soleadas laderas. En particular Miraflores de la Sierra, cuyo nombre original era Porquerizas. El antiguo Chozas es ahora Soto del Real.

Ganando altura por una ruta comarcal con curvas y sin arcén, la columna se convierte en serpiente multicolor hasta alcanzar Pedrezuela. Se oyen estallidos de cohetes. No anuncian la llegada de la marcha, festejan una boda. Tras el saludo del joven alcalde, en la plaza se celebra una paellada popular. A la tarde hay debate sobre pensiones en el centro cultural. Para instalarse y dormir, como en La Cabrera, toca esperar a que cierre el polideportivo municipal.

Etapa 20: Pedrezuela – S. Agustín de Guadalix

Es una ruta corta por asfalto. Un carril estrecho, antaño carretera de Francia, lleva por El Molar a una atalaya árabe. Esta obra reconstruida y un vértice geodésico prueban el interés estratégico del lugar. Como telón de fondo destacan las cumbres del Guadarrama, que tantos poetas cantaron, entre ellos Antonio Machado: “¿Eres tú, Guadarrama, viejo amigo, la sierra gris y blanca, la sierra de mis tardes madrileñas que yo veía en el azul pintada?”

Hacia el sur comienzan a perfilarse siluetas de rascacielos. También se domina una dehesa poblada de encinas. Según el bombero forestal que ejerce de guía, al ser propiedad comunal corre menor riesgo de incendio intencionado que otras masas arbóreas. Comienza el descenso hacia la extensa llanura donde se ubica Madrid capital. En el entorno hay enebros de gran porte.

Una vez abajo, se atraviesa un polígono industrial, se cruza el río Guadalix y, subiendo por un espacio ajardinado, se llega al centro urbano de S. Agustín de Guadalix. La policía local abre paso a la comitiva hasta la plaza del ayuntamiento. Enfrente está la Casa de los Mayores, lugar de acogida a la Columna del Norte.

Sin apoyo de la alcaldía, con entrega de dos concejalas y de personal voluntario, se realiza la operación rutinaria de colocar colchonetas, instalar el equipaje, ir a ducharse al polideportivo, hacer la colada y comer. No estando programada ninguna actividad, la tarde se dedica a echar la siesta y callejear. Al anochecer truena y se ven relámpagos. La lluvia moja las calles y refresca el ambiente.

De madrugada nueva sesión del circo mediático de la Sexta Noche. Apenas se puede participar, no es esencial informar. Se utiliza el impacto social de la marcha, que es un problema político, para tratarlo desde un ángulo economicista neoliberal.

Etapa 21: S. Agustín – Sanse de los Reyes

La jornada comienza con chocolatada, churros y porras. Lo elabora y sirve, como siempre, gente volun‐ taria local. Saliendo del pueblo con la custodia de la policía municipal, al rato se coge un camino de arena. Discurre por el campo, cruzando un encinar semejante a un parque periurbano, hasta desembocar en la A-1.

La Guardia Civil acompaña a la columna, integrada por un centenar de personas. Dejando la vía de servicio en la salida a S. Sebastián de los Reyes, la entrada a la ciu‐ dad se ameniza con la incorporación de más gente. En conjunto forman una manifestación próxima al millar.

La guardia local lleva a la comitiva al ayuntamiento, siendo recibida por el alcalde. Tras los saludos, el Centro de la Juventud acoge a 60 comensales. Por el momento, el incremento de participantes no está planteando problemas logísticos. El resto de tareas cotidianas: ducharse, lavar, cenar y dormir, tendrán lugar en la nave de un polideportivo situado a las afueras de la ciudad.

Etapa 22: Sanse de los Reyes – Alcobendas

La marcha no comienza con las primeras luces del día. La jornada tendrá un recorrido corto, hasta Alcobendas, a fin de poder participar en la concentración que se celebra los lunes en Sanse, como en tantas otras poblaciones.

Al diseñar la marcha se incluyeron dos jornadas de descanso en previsión de mal tiempo. La meteorología favorable hace innecesario utilizarlas. Además, al tener la Columna Sur un recorrido más largo, para coinidir es preciso ralentizar el paso.

Concluida la concentracion del mediodía, la columna arranca en compañía de gente de la zona. Entonces cae un inoportuno chaparrón, el segundo de la marcha, el otro fue en la segunda etapa.

El relevo policial indica que se ha cruzado la frontera entre Sanse y Alcobendas. Yendo siempre por zona urbana, en el ayuntamiento esperan el alcalde y concejales-as de distintos partidos. Saludos y comida al aire libre en una plaza cercana.

Más tarde, un paseo de media hora lleva a un polideportivo con residencia para deportistas. La noche previa a entrar en Madrid, además de la ducha cotidiana, se agradece una cama con sábanas.

Alcobendas, 14 de octubre de 2019 

Crónica final de la marcha de las pensiones: “No ha sido una excursión del Imserso”

La entrada de las Columnas Norte y Sur a la Puerta del Sol adquiere resonancia mediática y adhesión popular. Pasará a la historia del movimiento de pensionistas como uno de sus hitos más destacados. Del mismo modo, la convocatoria promovida por COESPE al día siguiente,  constituye una prueba definitiva de su capacidad de movilización e interlocución. Son hechos relevantes que incidirán en la campaña electoral y en las urnas el 10 de noviembre.

Etapa 23: Alcobendas – Fuencarral – Madrid.

Martes 15 de octubre. Vuelve un día luminoso, pese a la lluvia de la víspera. Aquí al fresco lo llaman frío, se ven menos pantalones cortos y más ropa de abrigo. La etapa de hoy, la última de la marcha, tiene gran trascendencia, tanto para quienes caminan como para las escoltas. Los servicios de protección municipales se refuerzan con efectivos de la Policía Nacional.

Saliendo de Alcobendas a las 10 de la mañana por la calle Salvador Allende, el recorrido será urbano. Discurrirá por carriles laterales de vías rápidas o calles con gran densidad de tráfico. A lo largo de la carretera destacan grandes empresas, productoras del sector audiovisual, incluso un cuartel de artillería. En la sierra, las primeras nieves otoñales de la pasada noche espolvorean las cumbres. En el relevo de escolta entre Alcobendas y Madrid, un uniformado se despide diciendo: “Tenemos que conseguirlo”. Al entrar a Fuencarral se para a comer en un restaurante de aspecto pretencioso y menú del día económico.

Reanudando la marcha a las tres de la tarde, horario calculado para poder llegar al centro de Madrid tres horas después, se cruza el popular barrio de Fuencarral. Ignorando los torreones del área business, baluarte del poder económico multinacional, se entra en el centro de Madrid por la Plaza de Castilla. Entonces tiene lugar una emotiva recepción con reparto de abrazos y claveles. Las torres de Kio se inclinan ante esa emotiva y fraternal escena.

Recorrer el Paseo de la Castellana supone una marcha triunfal, con consignas reivindicativas en vez de música militar. Un millar de personas, muchas otras se irán integrando, avanzan con pasos firme dejando atrás edificios que simbolizan diversos poderes: Estadio Bernabéu, Nuevos Ministerios, Ceseden, banderón de la Plaza de Colón, hasta girar a la derecha entre el Cuartel General del Ejército y el Banco de España.

Estando cerca del final, procede actualizar la consigna: “Así, así, así, así hasta Madrid”, se transforma en: “Sí, sí, sí, estamos en Madrid”. Al llegar a la Glorieta del Alcalá, enfilando la Calle de Alcalá, la muchedumbre se agolpa en las aceras. El avance es lento, se ralentiza hasta llegar al bloqueo, sin poderlo evitar el denodado esfuerzo de los bomberos forestales que van despejando el terreno. Al entrar en la Puerta del Sol se sincronizan los pasos para que las dos columnas confluyan a la vez en el centro de la plaza, junto a la estatua ecuestre de Carlos III, mientras el reloj de las doce uvas marca las 18,15 del 15 de octubre de 2019.

Una avalancha humana, amalgama de gente entusiasta y profesionales de prensa, dificulta abrir un pasillo para facilitar el encuentro. Las columnas llegan a buen puerto dando brazadas entre la muchedumbre. Sobre miles de cabezas ondean en el cielo de Madrid las banderas multicolores que han cruzado el territorio peninsular, de norte a sur y de sur a norte. Se temía, no ha ocurrido, que las reacciones a la sentencia del Procés eclipsasen la llegada a la Puerta del Sol de la Marcha de las Pensiones. Se suponía que una amplia representación de la clase política participaría en el recibimiento. Tampoco ha sido así, sólo acude una delegación de Unidas Podemos.

Concluir conforme estaba previsto, depositando el calzado gastado de tanto caminar ante el Congreso de los Diputados, tampoco resulta tarea fácil. Al obstáculo físico del gentío se unen las trabas policiales. Toca negociar la autorización para que las y los marchistas puedan recorrer la escasa distancia que separa ambos puntos. La admiración es tal, que al levantar la barrera formada por los furgones policiales se cuela la multitud. Eso sí, no se puede pisar la sacralizada acera que separa al pueblo soberano de los altivos leones que lo representan. La escena del calzado concluye con el sol crepuscular tiñendo de violeta las cúpulas de los edificios situados más allá del Paseo del Prado. Bello colofón para un día tan intenso.

Concluido el acto simbólico, el grupo de marchistas norte+sur se traslada a Vallecas, con la sana intención de dormir en el suelo en la parroquia de San Carlos Borromeo. El espacio resulta insuficiente, pero se logra el milagro que plegarse tanto que al menos es posible tumbarse y aprender que significa pasar una “noche toledana”.

Concentración en Madrid de Plataformas COESPE

Miércoles 16 de octubre. Al día siguiente de culminar la apoteósica Marcha de las Pensiones, la Coordinadora Estatal para la defensa de Sistema Público de Pensiones (COESPE) convoca manifestación desde la Puerta del Sol y concentración ante el Congreso de los Diputados. Visto el posterior desarrollo de los acontecimientos, se constata que el objetivo de rodear la cámara legislativa se habría logrado aunque no hubiese estado previsto.

Desde primera hora de la mañana comienzan a agruparse en el entorno de la Puerta del Sol grupos procedentes de todos los rincones del País. La mayoría viaja, pese a los achaques de la edad, en cientos de autobuses que partieron desde los lugares de origen de madrugada. Para comprobar su procedencia basta observar las banderas que enarbolan. Marchistas del norte y del sur portarán la pancarta de cabecera, mientras portavoces de COESPE registran en la Cámara Baja su tabla reivindicativa en compañía de miembros de UP.

A las 11 arranca la manifestación por la Calle de Alcalá, tras la camioneta que transporta la megafonía. Afirmar que el avance resulta más lento que el paso de una tortuga es la realidad, no una metáfora. De poco sirve que el grupo de bomberos forestales y otra gente voluntaria se esfuerce en abrir paso a la comitiva. La consigna que proclama la pancarta es el grito unánime de todas las concentraciones de pensionistas en cualquier territorio: “Gobierne quien gobierne, las pensiones públicas se defienden”.

Al llegar a Cibeles, junto al Banco de España, la policía bloquea el paso de la camioneta, alegando que no tiene permiso para seguir circulando. Se queda aparcada con la megafonía, frustrando las intervenciones previstas para el final del acto. El avance de la cabecera de la manifestación se complica todavía más, pasando con gran esfuerzo entre las innumerables pancartas de las 280 plataformas de la COESPE que se han dado cita alrededor del Congreso.

Transcurridas dos horas, dando por perdida la pancarta principal, quienes van a tomar la palabra logran llegar hasta la barrera metálica y policial que cierra el paso al improvisado coso de los leones. Sobre una silla de terraza made in Ikea, utilizando un megáfono que apenas amplifica la voz, se suceden seis intervenciones apagadas al salir de los labios. El miembro de la Columna Norte intenta transmitir lo siguiente:

En las concentraciones de Bilbao llevábamos tiempo proponiendo cruzar el Ebro y traer nuestras reivindicaciones al centro del poder político y económico. Ese objetivo se ha hecho realidad. Desde el norte pasamos el Ebro y el Duero, por el sur el Guadalquivir y el Tajo. Durante ese largo viaje, 50 jornadas en total entre las dos columnas, hemos ido explicando los motivos de esa larga caminata. Entretanto tomábamos conciencia de la realidad de los pueblos vaciados, debido sobre todo a las carencias de servicios públicos adecuados. Nos ha emocionado la entusiasta acogida de la población en los núcleos rurales más pequeños. Agradecemos el apoyo de las corporaciones municipales, sin distinción de ideologías. Si la clase política se comportase con la responsabilidad de los alcaldes y las alcaldesas de esos remotos pueblos, no habría hecho falta volver de nuevo a las urnas.

Mientras avanzaba la columna, llamaba la atención la diversidad y colorido de las banderas. Ramillete de flores, símbolo de unidad en defensa de intereses comunes. Ese es el camino, apoyarse en lo que nos une para avanzar de forma conjunta, con tolerancia y respeto mutuo. Desde el movimiento de pensionistas estamos contribuyendo a estructurar y homogeneizar el País en base a los derechos de la justicia social. Esta multitudinaria movilización trae una gran enseñanza: de la misma manera que el mar lo forman infinidad de millones de gotas de agua, todas las acciones, sean minoritarias o mayoritarias, son necesarias para alcanzar los objetivos compartidos. De lo contrario, nos aislarían y se impondría el poder del dinero.

Nuestras demandas van dirigidas a todos los grupos parlamentarios. Hasta ahora ningún gobierno las ha asumido. El actual tampoco. En Bilbao y en otras poblaciones del País Vasco hemos dicho que a Sánchez le crece la nariz de tanto incumplir promesas. Necesitamos un cambio de gobierno para que haya un gobierno del cambio, capaz de aplicar las reformas políticas que reclamamos para hacer realidad el reparto equitativo de la riqueza y acabar con la desigualdades sociales, que afectan sobre todo a mujeres trabajadoras y pensionistas.

Afrontar la realidad y el futuro

El viaje de retorno al punto de partida parece una vuelta al pasado. Supone correr hacia atrás, contemplando con luces de atardecer los parajes recorridos a pie. Por la ventana del bus desfilan con el crepúsculo imágenes conocidas: el abrupto Pico de la Miel, el solitario santuario de Honrubia de la Cuesta, Aranda de Duero, Lerma. En Burgos es noche cerrada. Se han apagado los focos. Ya no hay cámaras ni micrófonos, toca volver a la realidad, al anonimato. Asumir que no ha sido una excursión del Imserso andando. Revisar las vivencias de la marcha. Comprometerse a seguir participando en acciones útiles para la causa.

El grupo de marchistas se formó de forma espontánea, como el movimiento de pensionistas, respondiendo a un aviso o llamada telefónica. La mayoría de componentes no se conocían. Resultó ser un colectivo heterogéneo a nivel territorial. La Columna Norte partió de Bilbao, con gente de diversas zonas de Bizkaia. La representación de Gipuzkoa venía de Eibar. La diversidad de banderas evidencia otras procedencias: Cantabria, Asturias, Aragón, Cataluña, también el País Valenciano. La pluralidad ideológico es otra seña de identidad del grupo.

El núcleo central de marchistas lo constituyen las 30 personas que salen de Bilbao. Aunque en algunos casos no hagan el recorrido completo, se vayan y vuelvan, siguen perteneciendo a ese grupo de referencia. Quienes se integran en jornadas sucesivas, hasta llegar a doblar el grupo inicial, no tienen la misma consideración. El conjunto se distribuye en subgrupos, según distintas afinidades, sin alterar la armonía del colectivo.

El funcionamiento es asambleario, pero la consolidación de liderazgos hace innecesarios los debates. Nadie cuestiona quien debe asumir las tareas organizativas y de coordinación, tampoco las relaciones públicas y la representación del grupo. Logística, tesorería o equipo de apoyo motorizado son tareas que no requieren legitimación. En una convivencia tan intensa y prolongada, las 24 horas del día, sería lógico que surgiesen conflictos y tensiones. Sorprende que apenas haya desavenencias y que fuesen pasajeras, sin dejar secuelas. La explicación puede estar en que en muchos casos se trata de gente con conciencia social, comprometida desde la juventud con los movimientos sociales.

En relación a la masiva presencia de medios de comunicación, el miedo escénico inicial se transformó en adicción. La sobreexposición mediática es evitable y suele tener efectos no deseados. Ocurrió sobre todo al día siguiente de concluir la marcha. Los excesos verbales en el plató de El Intermedio provocaron réplicas de Unidas Podemos y de COESPE. En general las intervenciones han sido relatos de vivencias, con escaso trasfondo político. Aunque no comprometiesen a quienes toman las decisiones en materia de pensiones, eran mensajes emotivos que calan en la opinión pública.

La marcha ha sido calificada como fantástica, incluso heroica. Sus integrantes rechazan las valoraciones grandilocuentes. Lo cierto que el esfuerzo cotidiano era inferior al que requiere una jornada de trabajo en muchas actividades laborales. En la actualidad, muchas personas entre 63 y 78 años, con buena salud, son capaces de lograrlo. Desmitificar el esfuerzo no resta méritos a la iniciativa. Los objetivos previstos se han alcanzado plenamente:

  • 1) Llevar las reivindicaciones de las pensiones hasta la máxima institución política del País.
  • 2) Visibilizar la problemática de las pensiones a través de los medios de comunicación.
  • 3) Crear conciencia en las zonas de paso y compartir las demandas locales.
  • 4) Remarcar que las pensiones son una causa general, pues afectan a todos los territorios.
  • 5) Favorecer la participación en la movilización frente al Congreso de los Diputados.

La ausencia de provocaciones, tan sólo hubo un par de desplantes aislados, prueba el arraigo social de la iniciativa, que fue convocada en el lugar adecuado en el momento preciso. Salir de Bilbao, donde las movilizaciones de pensionistas se han convertido en referente a escala estatal, coincidiendo con el vacío de poder que arrastra un gobierno en funciones, prometía la máxima expectación popular y mediática. Entre las muestras de reconocimiento y apoyo recibidas cabe destacar el comunicado de Juezas y Jueces para la Democracia, con un título sumamente expresivo: “Sus zapatos son los nuestros”.

En definitiva, no resultaría extraño que se promoviesen marchas similares en el ámbito de las comunidades autónomas, mientras que la capacidad de movilización demostrada por COESPE puede abrir cauces de interlocución con el gobierno que corresponda y facilitar la acción conjunta en territorios que, como el País Vasco, tienen una dinámica propia. Un paso en esa dirección es la siguiente declaración: “ Las Plataformas de Pensionistas de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, nos congratulamos y consideramos positivas la Marcha de pensionistas vascos y de otras autonomías a Madrid. Así como la concentración – manifestación celebrada el 16 de Octubre, que congregó a 20.000 personas pensionistas”.

*Luis Alejos. Sociólogo, participa en la Marcha de las Pensiones 

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