*LAS ONGD ANTE SU PROPIO ESPEJO:Sus Fondos de Financiación.

Para entender el dilema del funcionamiento de las ONGD, y sin entrar en su idoneidad y su eficacia real, es necesario analizar uno de sus punto más débiles, desde siempre, el de la financiación y las entidades financiadoras.

 

LA FINANCIACIÓN PÚBLICA.

 

Entre las características de las ONGD se señala su condición de “sin ánimo de lucro”, es decir se trata de organizaciones que no reparten benefícios a fin de año. Pero las ONGD funcionan como empresas y tienen gastos y salarios, ¿hasta qué punto se pueden considerar como “sin ánimo de lucro” cuando matienen sus sedes, sus actividades y pagan sus salarios? Además, el choque con la realidad se produce cuando se sabe que la casi totalidad de estas organizaciones dependen casi totalmente del dinero público. Según los datos de la Coordinadora Estatal de ONGD, en los casos de las grandes organizaciones se obtiene una media del 42% de los fondos de la esfera privada, pero estamos hablando de una docena de organizaciones. Pero en el caso de las pequeñas y medianas ONGD la dependencia suele oscilar entre el 80 al 90% de los fondos públicos.  Ello se traduce en una gran competitividad ante la Administración, con cada ONGD defendiendo su postura y, en algunos casos, llegando a desmerecer los méritos de las competidoras. Hay mucho “tiburón” en el mercado de la ayuda con una competencia feroz y muchas veces desleal  por los fondos públicos especialmente.

En cuanto a la característica de “no gubernamentales, independietes y autónomas” hay también mucho que discutir. En primer lugar ¿cómo se pueden considerar independientes, dependiendo de un modo paralizante del dinero público? En la práctica los financiadores (tanto públicos como privados) condicionan sus ayudas a determinadas actuaciones que no solamente se limitan a garantizar resultados, sino que penetran en la estructura de los proyectos y en la forma de llevarlos a cabo, imposibilitando una real autonomía. Estas exigencias sobre todo de las administraciones y el excesivo “culto al proyecto”, como casi única fuente de financiación, hace que las ONGD se centren en definitiva en la consecución de los fondos. Para ello y a ello sacrifican todo lo demás, su casi único objetivo es buscar fondos para los proyectos que sean. Así y dentro de esta lógica perversa, el objetivo de una ONGD puede ser la Ayuda a los Refugiados y pasar rápidamente a Género o a Soberanía Alimentaria sin ningún rubor, tocando todos los palos, sólo porque resulta que las estrategias gubernamentales de cooperación han variado.

En esta línea, lo primero que desaparece o se posterga “sine die” son la “misión”, los “valores”, los “ideales”, la “denuncia”. Se sabe que las ONGD que no renuncian a la crítica y a la denuncia, no reciben subvenciones, son desterradas de cualquier ayuda pública. Así que casi todas las ONGD se alejan del discurso de la acción política, de la denuncia, de la intención de transformar la realidad, y se limitan a aliviar los problemas que otros (el sistema capitalista que las financia) han creado, sin dar un paso adelante para cambiarlos.

Finalmente, esta situación se ha visto muy agravada en la actualidad. Desde aproximadamente el 2008 en todo el estado los fondos para la cooperación internacional han ido disminuyendo de forma drástica, hasta llegar a la situación actual de colapso. El Estado Español ya ha reducido un 73,5% la ayuda al desarrollo (según sus propias fuentes), siendo que el país figura en el puesto 26 de los 28 países donantes. El estado, sencillamente ha abandonado la cooperación internacional, a la que ha hundido. En cuanto a los ámbitos autonómicos y locales, después de una media de entre el 70 al 80% de recortes, se asiste a una leve recuperación de entre el 11 al 18%, según comunidades. No obstante subsiste el hecho del hundimiento de la cooperación, la desaparición de un buen número de ONGD, el despido de la mayoría del personal contratado, y el abandono de proyectos y países.

En este cuadro, las ONGD que lo pueden hacer (las menores o desaparecen o vegetan) están redoblando sus esfuerzos para conseguir fondo privados.

 

FINANCIACIÓN PRIVADA.

Tras años de recortes que han conducido al colapso de los fondos públicos para la cooperación, se redobla por parte de las ONGD la búsqueda de fondos privados, sean personas físicas (socios, donantes, etc), bancos o empresas.

En este contexto de la captación de fondos privados, hay que partir de la base de las debilidades de muchas ONGD en este sector. Por ejemplo, la identidad colectiva de estas organizaciones se encuentra muy difuminada, con una gran carencia de signos externos. Ello se debe, entre otros factores, a la primacía de los intereses particulares de cada ONGD sobre la idea de un frente común.

Pero partiendo de estas debilidades de entrada, subsiste el hecho de que cada organización aspira a quedarse con una buena parte de los recursos, en detrimento de las demás. Para ello, hay que conocer algunos datos como los siguientes que facilita la Coordinadora de ONGD,s de España:

 

  • En el Estado Español, el 66% de las personas están dispuestas a donar dinero, aunque de forma esporádica y sujeta a impulsos, los conocidos como “espasmos solidarios”. La media de la Unión Europea no pasa del 45%.
  • El 45% estaría dispuesta a aportar algo más que dinero, como tiempo, trabajo, etc.
  • El 18% estaría dispuesta a más y a adquirir un cierto compromiso.

 

Curiosamente, parece ser que ante estos datos la mayoría de las ONGD,s prefiere centrarse en la captación de fondos, muy por encima de la entrada de personal que desea un cierto compromiso. Es decir, interesa sobre todo, socios que paguen.

Y en esta parcela, no existe una competencia más brutal que la que hay entre las ONGD. En esta lucha por la captación de fondos y socios, se pisan el terreno unas a otras, empleando todo tipo de artimañas para ello. En ocasiones se llega a incumplir el propio Código Ético y de utilización de imágenes y mensajes. Como ejemplo de esta pugna, se llega a gastar más recursos y esfuerzos en este espacio que en los programas de sensibilización y denuncia.

¿QUÉ ES LO QUE SE VENDE?

 

Desarrollando en detalle lo enunciado, tenemos estos tres tipos de debate:

I.- ¿ Por qué le llaman Amor cuando quieren decir Sexo?

II.- ¿ Debemos hacer “cómoda” la solidaridad?

III.- ¿ Qué imágenes y emociones se venden?

 – I –

A lo largo de esta lucha por sobrevivir, muchas ONGD han llegado a perder su “virginidad”, ya no les preocupa la “bondad” contenida en su “misión”, llegando a obviar su propio ideario. En definitiva se trata de “vender”, y los sentimientos también están en el mercado. El consumidor de solidaridad busca a cambio de su aportación un algo más que antes no tenía, sea tranquilidad de conciencia, orgullo, etc. Las ONGD les ofrecen eso, además de una solución a sus problemas de conciencia.

Este llamado marketing con causa, no educa para el desarrollo y la solidaridad, porque supone, por ejemplo, la llamada “solidaridad del ratón”, es decir, el consumidor se queda en su sillón y con un mero click de ratón, con un simple ir a la compra, crea estar contribuyendo a un mundo mejor. No se intenta que el ciudadano se pregunte las causas sino que solo pretende actuaciones. En este sentido el marketing de las ONGD sería lo contrario al consumo consciente.

– II –

Así, se opta decididamente por incidir en aspectos como las campañas de apadrinamiento, que para un sector creciente de personas comprometidas con la solidaridad, se trata de la herramienta de captación de fondos menos comprometida y también la más alienante. Se trata de explotar los difusos sentimientos de culpabilidad de una parte de la sociedad, ofreciendo en contrapartida una cierta tranquilidad de conciencia y una comodidad a la hora de aportar su parte de solidaridad, que no debe requerir de esfuerzos ni implicación.

En este marco no se suele dudar en llegar a aberraciones como las famosas “tómbolas de la caridad” o los “telemaratones”, en el colmo de la banalización de la solidaridad.

También resulta dudosas éticamente hablando, las campañas para el uso de determinadas tarjetas de crédito, o la propaganda hacia determinados productos comerciales, a cambio de un porcentaje de los lucros.

El mensaje subyacente en estas campañas es el de: “Si tú compras más, yo dono más”, lo que supone la pervivencia del modelo que se dice combatir. Este  “marketing con causa” contribuye a hacer perdurar un modelo de desarrollo puramente asistencial, en contradicción a lo que públicamente defienden las ONGD. Igualmente se contribuye a un modelo de desarrollo no sostenible y a una dependencia del consumo.

     -III-

Otra herramienta, son los famosos viajes turístico-misionales de cooperación. Es decir viajes para conocer sobre el terreno las realizaciones de las ONGD. En este marco, la organización apela al mundo de los sentimientos, las emociones y la empatía, vendiéndolos como un producto.

Ello se debe al hecho de que en la actualidad, lo que parece  importar es la “MARCA”, el logotipo de la ONGD, no el producto, el trabajo bien hecho o el mensaje de valores. Así, en la proyección de la MARCA, se trata de conquistar espacios en la mente del consumidor de solidaridad y defender ese territorio contra el resto de las ONGD. Se trata de defender cada MARCA que nos diferencia de las demás organizaciones, para que nos prefieran. Se lucha por ser el primero en su categoría, y si no se puede, se inventa otra categoría donde poder serlo.

 

Igualmente, una ONGD debe gestionar Recursos y Emociones. Para ello hay que vender emociones y sentimientos. Es importante presentar y vender la carga emocional del trabajo de la ONGD, convertirla en algo deseable. En definitiva, se trata de identificar la Identidad Emocional con la Identidad Coorporativa.

 

Todo ello redunda en la mala práctica de centrarse en paliar las consecuencias del actual sistema globalizador, en vez de combatir contra ese mismo sistema. Ello se traduce en una lucha superficial e inoperante a la larga.

 

ALBERTO MARTINEZ LOPEZ

JUANTXO DOMINGUEZ

(Activistas de AMETZAGAINAKO ZIRKULUA)

NOTA;

Hablamos en propiedad por nuestra dilatada experiencia en el campo de la cooperación al desarrollo.

Desde los años 80,hemos visto,oido y comprobado-insitu-mucho de lo que confirmamos en el presente articulo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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