Sinrazones de una huelga general sobre las pensiones

La realidad siempre es compleja. El mismo argumento no sirve para explicar dos realidades distintas. Antes o después el planteamiento falla. Es el caso de la  huelga general promovida en Euskadi y Navarra por la corriente de pensionistas vinculada a la izquierda abertzale. Comenzó a gestarse con un gobierno monocolor, que reiteradamente incumplió sus promesas en materia de pensiones. Se llevará a cabo mucho después, recién constituido un gobierno de coalición que integra a responsables políticos favorables al movimiento de pensionistas.

En el nuevo gobierno hay una cartera específica para gestionar la Seguridad Social, significa reconocer la relevancia del Sistema Público de Pensiones.  En la primera reunión ministerial se  decidió  revalorizar las pensiones en función de la subida de los precios. Suponiendo no volver a perder poder adquisitivo. Recientemente se han aprobado otras medidas que van a repercutir  en la mejora de las pensiones públicas, entre ellas la nueva subida del SMI a 950 euros.Y aún y todo  persiste el redoble de tambores de una huelga que va en dirección contraria a la realidad. La cuestión es saber si el análisis de la realidad referente a la huelga fallaba antes, falla ahora o ha sido falso siempre.

Una huelga promovida por pensionistas

Los pensionistas pueden participar en huelgas de consumo, pero nunca secundar una huelga laboral. En consecuencia, no parece razonable que impulsen una huelga que deben efectuar trabajadores y trabajadoras en activo. Sobre todo siendo la retribución media de las pensiones en el País Vasco superior al SMI que cobran miles de personas con empleos precarios en la hostelería y el comercio, los sectores más vulnerables a la acción de los piquetes. Son hechos que en vez de favorecer la solidaridad mutua, intensifican los reproches que ya se oyen, acusando a los pensionistas de insolidaridad con las generaciones más jóvenes.

Una de las claves del movimiento de pensionistas era su autonomía respecto a los sindicatos. Las centrales sindicales apoyaban las movilizaciones sin condiciones, ahora se invierten los términos: el sector nacionalista del movimiento de pensionistas facilita la intervención de sindicatos afines, les cede la iniciativa. Citar a sindicatos en las concentraciones era motivo de protesta, ahora se convierten en redentores de la causa de las pensiones, pese a ser parte del problema.  Lo mejor que los sindicatos vascos podrían hacer a favor de las pensiones públicas es dejar de negociar planes de pensiones de empleo (EPSV), que además de competir con el sistema de reparto, agudizan las desigualdades sociales, favoreciendo que las rentas salariales altas tengan, además de una pensión elevada, otra complementaria.

La cadena cede por el eslabón más débil

Al surgir el movimiento de pensionistas se advirtió que uno de los riesgos a los que estaba expuesto era, como ocurrió tiempos atrás con otros movimientos sociales, que el sector nacionalista pretendiese trasladar sus aspiraciones soberanistas a la lucha en defensa de las pensiones públicas. La presión en esa dirección ha sido constante, procurando circunscribir las movilizaciones al ámbito territorial de Euskadi y Navarra, o reclamando al Gobierno Vasco medidas de competencia estatal. Entretanto se crearon las condiciones precisas para lograr la hegemonía dentro del movimiento de pensionistas. Basta ampliar la presencia de esa corriente en una asamblea de participación voluntaria, donde no hay criterios de representación, pasando luego  a someter a votación las decisiones que inicialmente se tomaban por consenso.

Al aumentar la asamblea con miembros de la misma asociación se rompe el equilibrio interno. Las demás organizaciones reclaman volver a los orígenes, basados en la unidad en la pluralidad y la toma de decisiones por unanimidad. Al no conseguirlo, se renuncia a participar en las votaciones, de forma que las decisiones las toman por unanimidad quienes comparten los criterios de la corriente abertzale. Así se aprueba en Bizkaia la participación en la huelga general, programando la correspondiente campaña y creando comités de huelga. El resto de asociaciones, siendo mayoría, quedan al margen de las decisiones, optando por anunciar públicamente su disconformidad con la huelga general del 30 de enero.

La situación de tensión descrita  corresponde  a Bizkaia. En Gipuzkoa las relaciones son más fluidas, se reconoce la pluralidad,  manteniendo la interlocución entre  asociaciones.  En Araba y Navarra la capacidad de movilización es menor. Así pues, la convocatoria de una huelga general de motivación soberanista pone a prueba la fortaleza y la capacidad de supervivencia del movimiento de pensionistas. Se debería tomar en  consideración ese gran riesgo.  Mientras en las concentraciones de Bilbao la mayoría de las intervenciones son para publicitar la huelga, en las de Barakaldo se evita cualquier referencia a favor o en contra de la huelga.

Balance de dos años de movilizaciones

La bandera que sacó a la calle en enero de 2018 al colectivo de pensionistas fue la oposición al 0,25 %. Esa lucha de resistencia consolidada como movimiento social ha posibilitado que en los dos últimos años el poder adquisitivo de las pensiones se haya mantenido o mejorado. La ley que implantó el 0,25 % ya está derogada. El Gobierno acaba de aprobar la revalorización anual de las pensiones en base al IPC. Está previsto aplicar una subida superior para las pensiones más bajas. Falta el blindaje constitucional o por ley. El balance es positivo, pero insuficiente.

Aunque el Gobierno tenga voluntad de impulsar medidas progresistas, las movilizaciones continuarán, enarbolando ahora la bandera de la pensión mínima.  Se trata de una demanda de alcance solidario que contribuirá a reducir la brecha de género, provocada sobre todo por las míseras pensiones de viudedad. Sin abandonar la consigna de los 1.080 euros de pensión  mínima, la reivindicación inmediata debería ser la equiparación con los 950 euros del salario mínimo, a fin de lograr las mejoras previstas durante la actual legislatura.

Fantasías, delirios y desvaríos

Una  huelga general tiene un esquema muy preciso: consiste en echar un pulso al gobierno de turno, con un objetivo concreto, asumido por el colectivo afectado. Esos requisitos los cumple la huelga de las pensiones de Francia y los incumple la montada en Euskadi por pensionistas independentistas. Para empezar, no se quiere reconocer que es una huelga contra el gobierno, pues coincide con la ofensiva declarada por la derecha apocalíptica. La incoherencia  llega al extremo de congratularse de la existencia de un gobierno de izquierdas, añadiendo que se trata de una huelga de apoyo a ese mismo gobierno, frente al acoso de la derecha.

Una huelga general no es una acción reivindicativa más, conlleva sacrificios para quienes tienen que soportar sus consecuencias. Tampoco es un acto épico, pero la siguen sacralizando sectores que se reclaman de izquierdas. No importa quién la convoque, cuáles sean sus objetivos reales, ni sus repercusiones políticas y sociales. Sorprende que el sindicato ELA, mayoritario en Euskadi, se implique en una huelga general que responde a los intereses  electorales y la práctica política habitual de la izquierda abertzale.  Desconcierta que EH Bildu suba a la tribuna del Congreso de Diputados para facilitar la constitución del nuevo gobierno y al mismo tiempo utilice esa plataforma para proclamar una huelga contra ese mismo gobierno.

Hay gente que considera justificada cualquier acción decorada con simbología radical, que por suerte en Euskadi ya sólo es verbal.  Es un pretendido radicalismo que no aguanta la comparación con la lucha sindical de Francia, donde llevan 40 jornadas de paro en los transportes públicos y 5 manifestaciones en todo el país.  Aquí cabe dudar de la efectividad que pueda tener una huelga unilateral  en un espacio territorial tan reducido.

La huelga general impulsada por la izquerda abertzale con el apoyo incondicional de ELA y de otros colectivos, no tiene como destinatario exclusivo al Gobierno central. También va dirigida a los gobiernos del País Vasco y de Navarra. En Euskadi la campaña previa ha coincidido con las conversaciones para renovar el estatuto de autonomía y la negociación presupuestaria. En los dos casos EH Bildu ha rechazado cualquier posibilidad de acuerdo.  Entretanto, se acerca la convocatoria de elecciones autonómicas.

Apoyos no faltan, o tal vez sí. Habría que saber si suma o resta contar con la solidaridad de la Federación Sindical Mundial, reliquia de los antiguos sindicatos del bloque socialista, que se declara marxista – leninista y se define como la internacional de los sindicatos rojos. Por si acaso, los reproches a la Coordinadora Estatal de Pensionistas ( COESPE)  por apoyar la huelga francesa e ignorar la de Euskadi,  van acompañados de un llamamiento a la lucha dirigido a los pueblos del Estado, obviando en este caso la terminología soberanista. Es la primera vez que se hace referencia a coordinar y compartir movilizaciones conjuntas.

A la huelga, sin tregua. El día después

Cien días antes de constituirse este Gobierno ya estaba programada la huelga. La semana anterior a la formación del equipo ministerial, sin esperar siquiera a conocer su composición,  se registra la convocatoria oficial. No habrá tregua, de la misma forma que las derechas  no concederán los cien días de cortesía parlamentaria habitual.Ya se sabe que  una solicitud de entrevista cursada por quienes han promovido la huelga,tiene el Ministro de Seguridad Social en su mesa. Hasta ahí llegan la incoherencias.

La huelga del 30 de enero en Euskadi y Navarra es un castigo al Gobierno de Sánchez e Iglesias. Una ofensa a la Ministra de Trabajo Yolanda Díaz, que tuvo la valentía de denunciar en el Pacto de Toledo el intento de aplicar medidas contrarias a los intereses del colectivo de pensionistas. Es un desprecio al Ministro de la Seguridad Social José Luis Escrivá, que además de defender la revalorización de las pensiones, reclama pasar los gastos y cubrir el déficit de la Seguridad Social con cargo a los presupuestos. Son las medidas necesarias para garantizar su viabilidad.

El 31 de enero se proclamará el éxito de la huelga general, siendo desmentido por los datos oficiales. Más allá de la habitual guerra de cifras, preocupa saber qué ocurrirá a partir de esa fecha.  Dando por hecho que proseguirán las movilizaciones y que necesariamente deben ser unitarias, lo sensato sería  reconocer  el pluralismo, volviendo al funcionamiento por consenso. En el peor de los casos podría ocurrir, como en épocas pasadas,  que se instaure una realidad ficticia a la medida de los anhelos soberanistas, aprovechando  la hegemonía impuesta para  consumar la ruptura del movimiento de pensionistas en Euskadi.

Desde el inicio de las movilizaciones se reclamaba un gobierno capaz de garantizar pensiones justas y dignas, desde ahora y para siempre. Pasarán meses antes de poder saber si este nuevo gobierno es el deseado. No ayudará  el acoso con  una huelga general  que, además de tener objetivos ajenos a la voluntad de la mayoría social, coincide con la ofensiva de las derechas.

En la reunión ministerial del 14 de enero el Gobierno  decido  asumir la principal demanda del movimiento de pensionistas, subiendo las pensiones un 0,9% sin ninguna condición, sin depender de acuerdos presupuestarios. Se acabó la amenaza del 0,25%. Se ha logrado el objetivo que hace ahora dos años sacó a los pensionistas a la calle. Concluye la primera etapa de la lucha en defensa de las pensiones públicas con resultados satisfactorios. Llega la segunda fase de esa larga marcha: demandar una pensión mínima que reduzca la brecha entre pensiones altas y bajas y entre hombres y mujeres.

Toca dar paso a la política institucional, sin dejar la calle, reclamando corregir los daños del pasado y aplicar las mejoras necesarias. El movimiento de pensionistas debe actuar como hasta ahora, con iniciativa propia, sin injerencias sindicales ni partidistas, manteniendo la consigna: “Gobierne quien gobierne, las pensiones públicas se defienden”. Hay que presionar al Gobierno para que sea consecuente, pero sin operaciones de desgaste, sin coincidir con las derechas reaccionarias y los poderes en la sombra que intentan impedir el avance hacia una sociedad más justa e igualitaria.

*Luis Alejos es sociólogo y pensionista

Pensionistas, recuperemos la unidad, el consenso y la autonomía

RUEDA DE PRENSA DEL MOVIMIENTO UNITARIO DE PENSIONISTAS DE EUSKADI (Bilbao 24 Enero 2020)

Llevamos más de dos años de concentraciones, lunes a lunes,con manifestaciones periódicas. Por lo que es momento de hacer balance y situamos en el actual momento político, si queremos acertar en nuestro análisis y, a partir de ahí, ver el camino más correcto que debemos emprender.


La formación del nuevo gobierno de coalición despierta esperanzas dentro del movimiento de pensionistas. Pero somos conscientes del ataque furibundo del que va a ser objeto por parte del poder económico, de algunas organizaciones políticas, y de la UE,para que no se realicen o se ralenticen las medidas necesarias para asegurar el futuro del Sistema Público de Pensiones.


La primera medida del nuevo Consejo de Ministros de subir el 0,9% y asegurar el IPC para 2020, es algo positivo, pero insuficiente. Entre otras cosas, no habla para nada de las pensiones mínimas. Esperamos que, en breve plazo, se trate este tema y se tomen medidas al respecto.


Además, tenemos varias demandas que siguen encima de la mesa: Garantizar la financiación del Sistema Público de Pensiones. Asegurar el IPC anual por ley, no sólo para este año, derogar el factor de sostenibilidad y hacer frente a la brecha de género, entre otras.


Son muchas las propuestas que el nuevo gobierno debe ir abordando sobre pensiones. Para llevarlas a cabo, deberá tomarse en serio lo de repartir la riqueza de forma más justa y equitativa. Hay dinero. Hoy se genera más riqueza que nunca. Con equipararnos a países de nuestro entorno (Francia, Italia, Portugal,..) en porcentaje del PIB en pensiones y en presión fiscal a la media europea (nos separan entre 7 y 8 puntos), habría dinero más que suficiente.


A la vez hemos propuesto a los grupos del Parlamento Vasco una iniciativa para la elaboración de un proyecto de ley que pudiera ser defendido en el Congreso de diputados/as. Para lo que estamos llevando a cabo conversaciones con los grupos parlamentarios. En este sentido pedimos su colaboración para trasladarla al Congreso la garantía del IPC de por vida, una pensión mínima, que siga las recomendaciones de la Carta Social Europea y que valoramos en 1080€, un reconocimiento de los derechos de las mujeres pensionistas y especialmente, la garantía de que el actual Sistema Público de Pensiones, sea sostenible en el tiempo.


Ante este panorama, debemos mantener la movilización en la calle. Una movilización que deberá adaptarse a los nuevos tiempos. Pero con las mismas exigencias.


La Unidad del Movimiento de Pensionistas es y sigue siendo un factor fundamental para lograr nuestros objetivos. Por lo que queremos señalar que la convocatoria de huelga del 30E, impulsada y apoyada por un sector de los/as pensionistas, haciéndolo además en nombre de todos/as, está creando una profunda división dentro del colectivo que puede llegar a ser irreparable.


Hacemos un llamamiento a recobrar la senda de la Unidad y del Consenso. Factor fundamental para caminar juntos/as, teniendo en cuenta la pluralidad y diversidad que se da entre asociaciones, plataformas, personas individuales,…que conforman el Movimiento de Pensionistas. Creemos
que un movimiento de pensionistas plural y autónomo es la mejor garantía para exigir y lograr nuestras reivindicaciones.


Somos solidarios con las demandas de los trabajadores y otros colectivos sociales, y luchamos contra la precariedad y la pobreza. Lo hemos demostrado en numerosas movilizaciones conjuntas. Pero somos un movimiento sin vinculación con ninguna institución, formación política ni sindical y defendemos nuestro espacio y reivindicaciones propias.


Nuestro mensaje va destinado en primer lugar al colectivo de pensionistas y en segundo lugar a toda la ciudadanía porque nuestra lucha no solo se basa en reconquistar derechos perdidos, sino también, en lograr pensiones públicas dignas ahora y en el futuro.

 

 

Asociaciones de pensionistas/Pentsiodun elkarteak:

NAGUSIAK, AJPD, COESPE, AGIJUPENS, ASPALGI, BAT-ETORRI, FEVAAS, GEPE, HELDUAK ADI, NAGUSILAN, RED DE PENSIONISTAS, TOLOGORRI y miembros coordinadoras de Bilbao, Donostia-San Sebastián, Vitoria-Gasteiz, Barakaldo, Ermua Santurtzi, Sestao, Muskiz, Eibar, Hondarribia, Lasarte-Oria, Irún, y otros pueblos/ eta beste herriak.
GOBIERNE QUIEN GOBIERNE LAS PENSIONES PÚBLICAS SE DEFIENDEN

 

Pentsiodunak, berrekuratu ditzagun batasuna, adostasuna eta autonomia

Unidad-adostasuna-autonomia

Haití 10 años después del terremoto.(Reportaje gráfico de Juantxo Dominguez)

RECORDANDO.

Han pasado 10 años de una experiencia personal compartida con un grupo de enfermeras guipuzcoanas difícil  de olvidar.Son innumerables los recuerdos que se me amontonan en mi mente y que aceleran mi corazón.Puerto Príncipe me recordaba a escenas bélicas después de bombardeos.

El caos que reinaba era total y era imposible poder trabajar en un hospital en el que nadie dirigía,planificaba y tomaba medidas urgentes a la hora de organizar la ayuda.Miles de paquetes con medicinas en los más variados idiomas (coreano,japones,chino,griego,etc).Menos mal que también nos llegaron en francés,italiano,portugués,ingles…) Colas interminables de damnificados que al no poder llegar al hospital teníamos que ayudarles de mil y una maneras.En una colina de Puerto Príncipe teníamos el hospital al cual poco a poco iban llegando más cooperantes internacionales.

Una vez organizados los turnos y responsabilidades entre el colectivo sanitario,fuimos cubriendo y llegando a los innumerables problemas que nos llegaban por la puerta de entrada principal.

También acudimos a otras zonas en demanda imperiosa de ayuda. Haití es el país más pobre del mundo.El que nadie quiere saber de él ,por que no tiene nada para  ser robado.La miseria no tiene limites,es lo que se conoce por un “país fallido”

Dormíamos en la calle en unas tiendas de campaña,con una atmósfera húmeda en la que era imposible colocarnos los guantes de nitrilo,a la hora de operar o realizar cientos de curas y colocación de escayolas en las cientos de fracturas óseas que nos llegaban.

Poco a poco íbamos organizándonos mejor y también la farmacia era cada vez más reconocible a la hora de buscar medicamentos.

Lo que nunca voy a olvidar es a los miles de niños y niñas,deambulando por las calles.Sin afectos,cariños,comprensión y el más mínimo cobijo humanitario.

Mi percepción de la vida,de la humanidad y de todo lo demás que cada cual quiera exponer,cambio radicalmente.

JUANTXO DOMINGUEZ (Cooperante en Haití)

 

El devastador terremoto de Haití de 2010 cumple diez años este domingo, mientras el país caribeño, envuelto en una espiral de subdesarrollo, hambre, violencia y continuas crisis políticas, todavía no ha terminado de levantar cabeza.

Estas son las diez claves para entender qué sucedió en uno de los desastres naturales más mortíferos de la historia reciente y cuál es la situación actual del país más pobre de América.

1. El terremoto. ¿Cómo fue?

El sismo de magnitud 7,0 en la escala Richter tuvo epicentro en Léogâne, a unos 15 kilómetros al suroeste de Puerto Príncipe, y fue el más grave en Haití desde 1842.

Fue especialmente destructivo por ser muy superficial, se generó a entre 8 y 13 kilómetros bajo tierra. El terremoto fue seguido, en los siguientes 20 minutos, por dos réplicas de magnitud 6,0 y 5,7 que agravaron los daños.

El número de muertes fue diez veces superior a la suma de las víctimas causadas por todos los desastres ocurridos en Haití desde 1963, según el PNUD.

2. Las víctimas y la destrucción.

La cercanía del epicentro a la región metropolitana de Puerto Príncipe, densamente poblada, y la fragilidad de las construcciones condujeron a una catástrofe sin precedentes.

Cerca de 316.000 muertos, 350.000 heridos, miles de casas desplomadas, el 60 % de las infraestructuras médicas destruidas. También se vinieron abajo el Palacio Nacional, el Parlamento o la catedral de la capital, todos ellos aún sin reconstruir.

El desastre debilitó enormemente al Estado y causó un daño estimado en el 120 % del PIB de 2009, es decir, 7.900 millones de dólares.

3. Los desplazados.

Cerca de 1,5 millones de personas se quedaron sin hogar y fueron alojados en unos 1.500 asentamientos temporales. El campamento de Champ de Mars, frente al Palacio Nacional, tardó más de dos años en ser desmantelado.

El 99 % de los desplazados ya ha sido reasentado, pero 34.000 de ellos siguen en los mismos refugios temporales, con graves carencias sanitarias y sin abastecimiento regular de agua o luz.

4. ¿Cuánto dinero se ha gastado?

Al menos 11.581 millones de dólares han sido canalizados en 2.552 proyectos de reconstrucción a través del Módulo de Gestión de la Ayuda Externa del Gobierno de Haití.

Los fondos gestionados a través de las ONG han sido incalculables, incontrolados y, en muchos casos, mal gestionados, lo que llevó a Haití a ser bautizado como “la república de las ONG”.

En una reciente entrevista con Efe, el presidente haitiano, Jovenel Moise, reconoció que los resultados de la reconstrucción “no son satisfactorios”.

El politólogo Jean Ronald Joseph, de la Universidad Estatal de Haití, dijo a Efe que “la gestión del sismo por el Gobierno en esa época y también por la comunidad internacional fue un desastre. Se desarrolló un negocio humanitario y se robaron un montón de plata”.

5. Los desastres que siguieron al terremoto.

Haití es uno de los países más vulnerables a desastres naturales del mundo. En 2016 el huracán Matthew barrió el suroeste del país causando 573 muertes y dejando unos dos millones de damnificados.

El país caribeño también sufrió una grave epidemia de cólera, importada en 2010 por los cascos azules de Nepal, que infectó a 520.000 personas y causó la muerte de por lo menos 7.000. La epidemia solo ha sido totalmente controlada en 2019.

6. La ampliación de la misión de la ONU.

La Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (Minustah), desplegada en 2004 tras el golpe de Estado que derrocó al presidente Jean-Bertrand Aristide, alargó su mandato hasta 2017 debido al terremoto. Después fue sustituida por una misión policial de menor tamaño, que finalmente fue clausurada en octubre pasado.

La Minustah fue una de las misiones de paz más polémicas de la ONU. Vista como una fuerza de ocupación por sus detractores, ha causado controversias por la epidemia de cólera y por las decenas de casos de abusos sexuales cometidos por los cascos azules.

 

 

7. Los abusos sexuales.

La ONU ha reconocido 29 casos de abusos sexuales -incluyendo sexo con menores- y 55 denuncias de explotación sexual, referidas tanto a prostitución, como casos en los que los soldados se aprovechaban de su posición de poder sobre las víctimas.

Al menos 33 de esas relaciones dieron como fruto el nacimiento de niños, abandonados por los cascos azules, aunque la ONU reconoce que la cifra real se desconoce, puesto que muchas mujeres no lo han denunciado.

Un reciente estudio de las profesoras Sabine Lee y Susan Bartels recopila 265 historias de hijos abandonados por los cascos azules, aunque las autoras han reconocido a Efe que esto no implica que nacieran 265 niños. Ellas no tomaron datos personales de las víctimas y es posible que algunas historias estén “repetidas”.

Los casos de abusos no se restringieron a la Minustah. La ONG británica Oxfam fue expulsada de Haití en 2018 después de que se desvelase que directivos de la misma habían montado orgías con prostitutas después del terremoto.

 

8. Una “década perdida”.

Haití era y sigue siendo el país más pobre de América. En los últimos diez años el PIB per cápita ha mejorado ligeramente, pasando de 662 dólares a 765.

Sin embargo, el porcentaje de la población que vive con menos de dos dólares al día sigue estable por encima del 60 %. Del mismo modo, el riesgo de padecer hambre está en aumento por las repetidas crisis, las malas cosechas y la inflación.

La ONU calcula que 3,7 millones de haitianos, en una población de cerca de 10,5 millones, padece inseguridad alimentaria. Un quinto de la población, cerca de dos millones de personas, se ha visto forzado a emigrar.

“Diez años después es peor la situación de Haití con respecto del medioambiente, el urbanismo y la vivienda. Eso, con las crisis políticas e económicas recurrentes. Fue una década perdida”, apunta el profesor Joseph.

 

9. La inestabilidad constante.

Haití carece de Gobierno desde marzo de 2019. El vacío de poder se agravará a partir de este lunes, cuando termina el mandato de los diputados y un tercio de los senadores, que no tienen reemplazo porque se aplazaron las elecciones previstas para el año pasado.

Mientras, el presidente Moise negocia con la oposición la formación de un Gobierno de unidad.

El país vivió constantes protestas violentas entre septiembre y noviembre que paralizaron prácticamente todas las actividades de las instituciones públicas y privadas del país.

La crisis, además de agravar la inseguridad alimentaria, ha provocado una recesión y, según alerta Médicos Sin Fronteras, ha llevado el sistema de salud al borde del colapso.

 

10. La creciente inseguridad.

Numerosas bandas armadas, algunas de ellas con vínculos con importantes políticos, han proliferado en los últimos años y controlan barrios enteros de Puerto Príncipe y de otras ciudades.

Ahora sin la ayuda de la ONU, los cerca de 15.000 policías y 500 militares del Ejército, recién refundado, no consiguen hacerles frente.

En su combate a las bandas, la Policía ha sido acusada de cometer matanzas indiscriminadas. El Consejo de Seguridad de la ONU pidió este jueves que se investiguen las masacres de La Saline en 2018 y de Bel-Air en noviembre pasado, en las que murieron decenas de civiles.

EFE
Manuel Pérez Bella

EGUZKI Y HARITZALDE, siembran cientos de semillas en LOURDES TXIKI

El Ayuntamiento de San Sebastián no ha cumplido su palabra y no ha revegetado la ladera.

Han pasado casi 3 años desde que el Ayuntamiento impulsó y permitió la tala masiva de la ladera de Lourdes Txiki. Dado el enorme impacto y las consecuencias, el Ayuntamiento prometió recuperar la ladera y revegetarla. Sin embargo, a día de hoy, todo sigue igual. Por ello, un grupo de voluntarios de las asociaciones Eguzki y Haritzalde han sembrado en el lugar cientos de semillas de árboles autóctonos. Se ha procedido a diseminar semillas recogidas en el entorno de roble pedunculado, fresno y falso plátano en una acción simbólica para recordar esta situación de dejadez.

En todos estos meses el Ayuntamiento no ha cumplido su palabra y la zona se ha llenado de especies exóticas invasoras como la hierba de la Pampa (Cortaderia selloana),  la budleja (Buddleja davidii) o la falsa acacia (Robinia pseudoacacia). No sabemos nada de las supuestas sanciones que se iban a imponer a los propietarios de la parcela y no se nos ha garantizado la protección futura de la ladera en el planeamiento municipal.

Recordemos: en la semana santa (abril) de 2017 en nombre de la seguridad se deforestó una superficie de 2,5 hectáreas (casi 3 campos de fútbol) y se abrió 1 Km de pistas. El impacto paisajístico también fue brutal y era visible desde la misma Concha. Se destruyó un hermoso bosque mixto que el propio Planeamiento municipal protegía y fueron talados robles centenarios de los que apenas nos quedan. El Ayuntamiento había fijado un franja de seguridad de 50 m. en la ladera sobre la Ikastola Ekintza para garantizar la seguridad de los niños, pero no puso medio alguno para el control de los trabajos y cuando se pararon la faja talada alcanzaba los 100 m desde la Ikastola. Se utilizó la excusa de la seguridad infantil para ordenar los trabajos y supuestamente se debían realizar en vacaciones, pero continuaron en el periodo escolar, cayendo piedras, troncos y ramas. La maquinaria pesada anduvo por la ladera arriba y abajo por encima de  la ikastola y la eliminación de toda la vegetación y las pistas aumentaron el riesgo de desprendimientos, por lo que a posteriori se exigió un plan de estabilización de la ladera. La realidad es que los trabajos los tuvieron que parar los guardas forestales de la Diputación Foral de Gipuzkoa. El Ayuntamiento no lo hizo a pesar de las denuncias. El 22 de mayo, el día de la Biodiversidad, volvieron a comenzar con las talas y de nuevo fueron los guardas forestales forales los que paralizaron los trabajos ante la inoperancia municipal.

  • La tala fue ilegal por no contar con la autorización de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
  • Los trabajos se realizaron en contra de las directrices de los técnicos del Departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento y sin contar con ellos.
  • Lo que en teoría era para garantizar la seguridad de los niños de la Ikastola los puso en grave riesgo real al realizarse los trabajos con ellos en clase y al quedar la ladera más inestable.
  • La franja de seguridad más que discutible y fijada arbitrariamente en los 50 m. se extendió hasta los 100 m. sin que hubiera control municipal alguno.
  • Se dañó gravemente y de manera irreversible un bosque protegido, talando robles centenarios y destruyendo vegetación catalogada y protegida.
  • Los trabajos se realizaron en pleno periodo reproductor de la fauna, aumentando su impacto en la biodiversidad.
  • Habiendo riesgo real para las personas, el Ayuntamiento no paralizó los trabajos ni siquiera una vez recibidas denuncias.
  • Pasados los días la Diputación abrió expediente sancionador a los propietarios y el Ayuntamiento prometió sanciones. A fecha de hoy no tenemos noticia de las mismas.
  • El Ayuntamiento prometió recuperar la ladera y revegetarla. Casi 3 años después no se ha hecho nada.
  • Dada la gravedad de los hechos, Haritzalde pidió la dimisión del entonces Concejal de Urbanismo, D. Enrique Ramos, como último responsable de lo ocurrido. Lo han nombrado Concejal de Medio Ambiente.

Por todo ello, cuando pronto se van a cumplir 3 años del desaguisado de Lourdes Txiki, las asociaciones Eguzki y Haritzalde hemos querido denunciar la dejadez municipal en este caso por medio de esta acción simbólica de siembra de semillas de árboles autóctonos. La ladera se ha llenado de especies vegetales exóticas invasoras. Se ha de acometer la recuperación de la ladera y se han de plantar árboles autóctonos cuanto antes. Nos sobran declaraciones rimbombantes sobre el Cambio Climático si no somos capaces de mantener nuestro patrimonio natural, si no somos capaces de proteger realmente lo que en el planeamiento hemos blindado, si no somos capaces de conservar las pocas zonas verdes que nos quedan. Por encima de Estrategias, Lourdes Txiki necesita árboles, los ciudadanos los necesitamos.

Donostiako Udalak ez du bere hitza bete eta ez du magala berreskuratu.

La 3 urte bete dira Donostiako Udalak Lourdes Txikin zuhaitz sarraskia ahalbidetu ez ezik sustatu egin zuenetik. Triskantza hura leuntze aldera malda lehengoratzeko eta zuhaitzak birlandatzeko eman zuen hitza, baina 32 hilabete pasata bere horretan darrai. Hortaz, Eguzki eta Haritzalde Naturzaleen Elkarteek elkarlanean bertako zuhaitzen ehunka hazi ereiteari ekin diote. Haritz kandudun, lizar eta astigar zuriaren haziak bildu genituen eta soildutako eremuan sakabanatu ditugu sinbolikoa izan nahi duen ekintzan.

Hilabete hauetan guztietan Udalak ez du hitza bete: malda ez da berreskuratu, kanpoko espezie inbaditzaileaz bete egin da, hala nola Panpako belarra (Cortaderia selloana), budleia (Buddleja davidii) edo sasiakazia (Robinia pseudoacacia), jabeei ezarritako, edo behintzat agindutako isunen inguruan ez dakigu ezer eta, egun, basoak zuen babesak airean jarraitzen du.

Gogora dezagun 2017ko aste santuan (apirilean) gertaturikoa: segurtasunaren izenean 2,5 hektarea (3 futbol zelai) soildu ziren 1kmko pistak irekiz. Kontxatik bertatik ikus zitekeen triskantzan Planeamenduak babesten zuen baso mistoa suntsitu zen eta ehun urtetik gorako haritzak galdu ziren motozerren hortzetan. Ekintza Ikastolako umeei begira 50 mko segurtasun gerrikoa ezarri zuen Udalak, baina lanak kontrolatzeko mediorik ez zuen jarri eta mozketa gelditu zenean 100 m hartuak zituen. Segurtasunaren aitzakian ere oporretan burutzekoak ziren lanak eskolak hasi eta gero jarraitu zuten makineria astuna gora eta behera ibili zelarik, behin baino gehiagotan harriak eta enborrak Ikastolako patiora eroriz. Magala soilduta, lur jauzi eta luizi arriskua areagotu egin zen eta gerora Udalak jabeari malda egonkortzeko plana eskatu behar izan zion. Lanak Gipuzkoako Foru Aldundiko basozainek gelditu behar izan zituzten Udalak, gertatutakoa salatuta ere, ez zituelako gelditzen. Maiatzaren 22an, Biodibertsitatearen egunarekin bat, berriro ekin zioten zuhaitz mozketari eta beste behin Aldundiko basozainek gelditu zituzten mozketak. Bigarren honetan Udalak, beste behin, ez zuen ezertxo ere egin.

• Zuhaitz mozketa Gipuzkoako Foru Aldundiaren ezinbesteko baimenik gabe burutu zen.

• Donostiako Udaleko Ingurumen teknikarien irizpideen kontra eman zen agindua eta haien iritzia gerora ere ez zen aintzat hartu.

• Teorian umeen segurtasuna bermatzeko sustatutako ekintza arrisku bizian jarri zituen, lanak beraiek eskolan zeuden bitartean burutu zirelako eta malda are desegonkorragoa gelditu zelako.

• Arbitrarioki ezarritako eta oso arbuiagarria zen 50 mko gerrikoa 100 metrora zabaldu zen Udalaren inongo kontrolik gabe.

• Babesturiko basoa larriki kaltetu zen, ehun urtetik gorako zuhaitzak galduz eta babesturiko landaredia suntsituz.

• Lanak faunaren ugal garaian, bete-betean, burutu ziren.

• Ageriko ilegalitateak eta pertsonentzat berebiziko arriskua egonik Udalak ez zituen lanak gelditu, ezta kanpotik egoera salatuta ere.

• Egunak igaro eta gero zigor espedientea ireki zen Diputazioan eta Udalak ere irekiko zuela agindu zuen. Egun, ez dakigu ezer balizko isunen inguruan.

• Udalak malda lehengoratu behar zela eta birlandatu behar zela adierazi zuen, baina ez da ezer egin.

• Egintzen larritasuna zela eta Haritzaldek Hirigintzako zinegotzia eta, finean, azken erantzulea zen Enrique Ramosen dimisioa eskatu zuen… eta Ingurumen Zinegotzi jarri dute!!

Horregatik guztiagatik, 3 urte bete behar diren honetan Eguzki eta Haritzalde Naturzaleen Elkarteek Lourdes Txikiko txikizioa gogora ekarri nahi izan dugu ekintza sinboliko honen bidez. Salatu nahi dugu Donostiako Udalaren jarrera eta dagoen gardentasun eza. Arduragabekeriaz jokatu zen eta kalte itzuliezinak eragin ziren. Hilabete hauetan guztietan Udalak ez du bere hitza bete. Lourdes txikiko maldatik kanpoko espezie inbaditzaileak kendu behar dira eta bertako zuhaitzak landatu behar dira lehenbailehen. Soberan ditugu Klima Aldaketaren inguruko adierazpen panpoxoak gero babestutako basoak edo gelditzen zaigun berde-apurra kontserbatzeko gauza ez bagara. Estrategiak estrategia, Lourdes Txikik zuhaitzak behar ditu, herritarrok behar ditugu.