MÁS BASE. MÁS VÍNCULOS. MÁS PUEBLO.

cerebro-otono-45033_493x316El 26J pasó y la segunda vuelta del 20D arroja unos resultados que dejan muy poco espacio para una prórroga. Más allá de la formación de gobierno y el inicio de la legislatura, en estos días toca pensar en el camino recorrido. Vimos la oportunidad y movimos ficha. Construimos una organización a marcha forzada y acabamos de parar la maquinaria electoral después de más de dos años frenéticos, 71 representantes en el Congreso y muchos más en parlamentos autonómicos y locales. Si definitivamente se logra investir a un presidente este verano, en otoño se abrirá un nuevo ciclo. También dentro de Podemos.

En La tarea que tenemos por delante, Jorge Moruno introduce este debate apuntando hacia ciertas claves que serán fundamentales. En particular, sostiene que el nuevo ciclo “requiere avanzar hacia una reforma integral del propio modelo organizativo reorientado a una democratización y federalización del ejercicio del poder, a una mayor pluralidad y tiene que ver con modificar las prioridades y prestar atención al trabajo más molecular y cotidiano, menos visible pero mucho más sólido.” Creo que muchos coincidimos en eso. El problema ahora es como lograrlo.

El actual “propio modelo organizativo” está fuertemente centralizado y una “reforma integral” requiere una modificación estatutaria, es decir, una Asamblea Ciudadana. La épica lucha que los Consejos y Círculos han llevado a cabo es tanto más honorable por la escasez de recursos en la que se ha desarrollado. No hay victoria ni derrota que impidan ver eso. Llegue o no un nuevo Vistalegre,  hay cuestiones que desgraciadamente ya se han convertido en letanías en los espacios “moleculares y cotidianos”. Así, si de federalizar se trata, debemos empezar por la financiación y la información y comunicación con la base social.

Los actuales mecanismos de financiación han cumplido su papel durante la fase electoral y de instauración territorial y han garantizado la total fiabilidad de nuestras cuentas. Sin embargo, el flujo financiero generado a través de las colaboraciones “de arriba a abajo”, los crowdfunding y las donaciones provenientes de las candidaturas ciudadanas serán claramente insuficientes para lograr el necesario despliegue territorial que debemos acometer. Existen diferentes vías por las cuales los municipios podrían disponer con carácter regular de mayor financiación -y mayor operatividad en la gestión- sin menoscabar la transparencia, ni la formalidad debida de nuestra contabilidad.

Los éxitos electorales estatales y autonómicos han generado recursos que ahora deben descender -modulados por la proporcionalidad y la solidaridad- hacia las estructuras locales. Debemos potenciar las colaboraciones regulares voluntarias (“cuotas”) y, dentro de éstas, establecer un porcentaje fijo para la organización local (hasta ahora ha sido opcional) que modifique a favor de los municipios los términos efectivos del reparto. Respecto a los crowdfunding, la experiencia demuestra que su eficacia para captar fondos disminuye proporcionalmente al tamaño de la localidad. Además, la gestión centralizada y la competencia con otras necesidades de financiación propias (crowdfunding estatales, microcréditos electorales, financiación del Instituto 25M, etc.) han imposibilitado en la práctica la financiación por esta vía. Finalmente, es necesario reformar profundamente el proyecto IMPULSA para descentralizarlo y convertirlo en una herramienta que genere mayor retorno social y vínculos entre los órganos locales y su territorio.

Por otro lado, la imposibilidad fáctica de acceder a la base de datos de inscritos es un impedimento real para el fomento de las redes locales mediante el contacto entre la organización municipal y sus simpatizantes. A pesar de haberse implementado soluciones parciales desde la organización estatal, la limitación en la comunicación –y también en la comunicación interna- no sólo genera dificultades añadidas, sino que es un factor desmoralizador de los cuadros locales, por la falta de confianza que pone de manifiesto. Hemos de encontrar de una vez por todas los medios que permitan la gestión descentralizada de los datos sin perjudicar la seguridad de los mismos.

Avanzando en este proceso de fortalecimiento orgánico, estamos dando, sin duda, un primer paso en la democratización. Sin embargo, hay asuntos más complejos. La inexistencia de estructuras provinciales formales es un inconveniente de primer orden para la federación democrática. Las estructuras provinciales actuales -surgidas ad hoc– están lejos de lograr la debida representatividad democrático-territorial y la eficacia orgánica exigible. Junto a ellas, las circunscripciones únicas -además de las listas- han demostrado ser focos constantes de descontento y abandono. Quizá sea momento de que la Secretaría de Organización elabore una nueva propuesta sobre la que empezar a construir desde la pluralidad. Orgánicamente le corresponde sentar una base. Pero hay más cuestiones elementales que deben resolverse: la elección de nuevos SGs y CCMs donde se ha obtenido el derecho,  la reelección de SGs y CCMs dimitidos o caídos, etc. Destaca especialmente la necesaria revisión del funcionamiento de los Comités de Garantías, insatisfactorio en gran medida.

Finalmente, no quiero terminar sin comentar la cuestión del “movimiento de la sociedad”, cuyo carácter necesariamente autónomo reclama Moruno. El “limbo legal” de los Círculos debe llegar a su fin, resolviendo su encaje orgánico y político definitivamente. Construidos como espacios abiertos e independientes, la lógica electoral y la batalla interna han terminado por desfigurarlos, imposibilitando su función estatutaria como dinamizadores de base. Hemos de propiciar que -de una vez por todas- dentro de ellos se traten las demandas políticamente vivas de su entorno y se generen al menos parte de los espacios de engarce entre las demandas autónomas y la política común.

En el nuevo ciclo, debemos retomar la senda de la multiplicación, impulsando decididamente el próximo desbordamiento. Y no podemos confiar en que sólo desde la política institucional podamos lograrlo. Necesitamos recursos para poder estimular desde lo cercano el proyecto democrático que está ahí fuera. Y necesitamos estimular el proyecto democrático aquí dentro para conectar con las personas que faltan y elaborar juntos el nuevo proyecto de país. Sin necesidad de adelantar la Asamblea Ciudadana, el Consejo de Coordinación estatal puede desarrollar medidas descentralizadoras en la financiación y la comunicación, y así alimentar el trabajo de dinamización de la organización de ámbito local. En otoño comenzará un nuevo partido. Otro terreno de juego que requiere su propio estilo: más vínculos y más equipo. Nuestra tarea ahora es prepararnos para ello. Adelante.

(Juanjo Santiago, miembro del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Sevilla)

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