LA ECONOMÍA FEMINISTA Y EL DECRECIMIENTO Y SU ESCASA INFLUENCIA EN LOS PLANES ECONÓMICOS DE LA IZQUIERDA .-por Ipar Haizea Taldea

feminismo

LA ECONOMÍA FEMINISTA

Para establecer un análisis de la visión del feminismo de la economía, es conveniente el repaso que desde estos grupos sociales y autoras como Yayo Herrera, se hace de los diversos modelos económicos.

Resumen de las etapas de las teorías económicas
ESCUELA DE LOS FISIÓCRATAS

Esta corriente que nace en Francia establece el concepto de la PRODUCCIÓN, como aquello que la Naturaleza puede generar con ayuda humana. Por ejemplo, el caso de la AGRICULTURA, en todo lo referente a alimentos; pesca; ganadería; producción forestal, donde se formula que TIERRA + TRABAJO = PRODUCCIÓN. Curiosamente dentro de este marco se considera a la MINERÍA como algo que la Naturaleza renueva con ayuda humana, creyéndose por esta escuela que las piedras se regeneraban, crecían.

ESCUELA CLÁSICA

De finales del siglo XVIII, desde la Revolución Industrial y cuya figura clásica es Stuart Mills. Esta escuela introduce un cambio importante en el concepto de PRODUCCIÓN donde el TRABAJO se considera más importante que la TIERRA. Y también se le otorga una enorme importancia al CAPITAL.

ESCUELA NEOCLÁSICA

Desde finales del XVIII hasta la actualidad. Juega con el concepto de TIERRA-TRABAJO-CAPITAL, pero lo más importante para esta corriente es el CAPITAL, que es MOTOR DE TODO. Esta corrriente con sus variaciones es el actual sistema económico capitalista en un mundo globalizado.

1.- MONETARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA Y LA SOCIEDAD.

Entra en el análisis económico y posee ese valor económico SOLO AQUELLO QUE TIENE UN PRECIO, QUE SE VALORA EN DINERO. El resto de las actividades econóímcas no cuenta. Como la Naturaleza, los bienes comunes como el Agua, el Aire y los Cuidados de la Vida no se miden en dinero, NO CUENTAN.

Este análisis miope e interesado no lleva en cuenta que el dinero no lo puede todo, no puede arreglar el deterioro de la capa de ozono, ni el efecto de los gases invernadero, por ejemplo. Pero eso no se lleva en consideración.

En realidad sin las actividades económicas no remuneradas la Economía Tradicional NO PODRIA EXISTIR, por eso se BASA OBLIGATORIAMENTE EN LA DESIGUALDAD, EN LA EXPLOTACIÓN DE LA NATURALEZA Y DEL CUIDADO DE LA VIDA, Y POR CONSIGUIENTE DE LA MUJER PRINCIPALMENTE.

2.- TEORÍA DE LA SUBSTITUCIÓN

Es decir todo es sbstituible para esta economía. Para el sistema, TERRA y TRABAJO siempre pueden ser SUBSTITUIDOS por el CAPITAL. Por ejemplo, en Europa (en España) se acaban los nutrientes del suelo, pues se traen de otras partes comprándolos, como los fosfatos del Sáhara ( robados por Marruecos).

Cuando no hay algo se substituye utilizando el capital para trabajo esclavo en condiciones de explotación en todos los países del Sur, así como explotando a la mano de obra inmigrante en el Norte.

Como ejemplo extremo se llega a robar tierra fértil y cargarla en aviones para Occidente en Ucrania, Mozambique, etc.

3.- PRODUCCIÓN

Para sostener el sistema es necesario que exista mucha actividad económica. Hay que aumentar incesantemente la producción, producir más para seguir produciendo y ganando. En esta esquizofrenia y como la producción sólo se mide en dinero, da lo mismo armas que trigo; todo es producción. Se produce en realidad, sólo dinero y no se pregunta qué se produce ni para qué.

En este sistema la PRODUCCIÓN SE DESVINCULA DE LAS NECESIDADES.Se produce no para satisfacer necesidades sino para acumular capital en cada vez menos manos.

Injusticias del actual sistema económico

a) Como todo se mide en dinero, el instrumento que se utiliza mayoritariamente por la economía tradicional es el PIB pese a sus evidentes limitaciones, lagunas y disfunciones. Otros instrumentos de medición como el IDH o el BUEN VIVIR siguen siendo muy minoritarios.

b) En un análisis por sectores como hace Yayo Herrera, tenemos que:

 SANIDAD no cuenta, no suma en economía, es una “carga”, NO TIENE VALOR. En cambio la ENFERMEDAD SI CUENTA, TIENE VALOR ECONÓMICO por su gasto en medicinas, medicamentos, hospitales, etc.
 ALIMENTOS Los truques, la complementariedad, la ayuda mutua NO TIENEN VALOR ECONÓMICO. Por ejemplo si una persona se abastece de su propio huerto, no cuenta en la economía. Sólo cuenta cuando se COMPRA y se VENDE el alimento.
 AGUA. La fuente, el río, los lagos, NO CUENTAN ECONÓMICAMENTE. Los llamados BIENES COMUNES no se miden económicamente. Cuando se paga por esa agua, entonces si entra en el PIB.
 AIRE. El aire limpio NO CUENTA en el sistema. El AIRE CONTAMINADO SI CUENTA por el gasto que conlleva.
 TIERRA. SOLO CUENTA CUANDO SE COMPRA O SE VENDE
 SOL. Sólo cuenta cuando se PAGA por su energía, o cuando se PENALIZA CON MULTAS la autosuficiencia.
 TRABAJO. Trabajos no remunerados NO CUENTAN. Sólo el EMPLEO cuenta.
 VIVIENDA. Es el bien especulativo por excelencia. En España el “ladrillazo” ( 1994-2007) con más casas construidas que Alemania, Francia e Italia juntas, y su nefasta influencia en el estallido de la crisis es un claro ejemplo. Eso sin embargo se VALORA ECONÓMICAMENTE. Al contrario SE PENALIZA LA AUTOSUFICIENCIA Y LA AUTOGESTIÓN.
 SEGURIDAD. Poder salir libremente por la calle, NO CUENTA en el PIB. La INSEGURIDAD SI CUENTA con sus gastos en policías, guardianes, alarmas, etc.
 ESPACIOS DE RELACIONES. Cuando son LIBRES NO CUENTAN en el PIB. Sólo cuentan cuando HAY QUE PAGAR POR USARLOS.
 ARTE. Cuando es libre y gratuito NO CUENTA. Sólo cuenta cuando se PAGA
 AMISTADES. Las amistades, sin más, NO CUENTAN en el PIB. Cuando se PAGAN LAS CARENCIAS AFECTIVAS en forma de ansiolíticos, terapias, etc, ENTONCES SI CUENTA.

Los análisis de la izquierda actualmente subscriben y desarrollan la mayoría de estos conceptos, pero en la práctica se sigue insistiendo en una economía productiva, es decir se apuesta por aumentar la actividad económica para que aumente la producción y las ganancias. Eso sí, como figura en el programa de PODEMOS con una clara intención social, redistribuidora y primando la producción al dinero. En las actuales circusntancias sería una mejora increíble… ¡ pero se sigue estando dentro del sistema ! En este aspecto las izquierdas no comparten plenamente la postura feminista con respecto al mito de la producción, el mito del crecimiento y el mito del desarrollo actual.verdadfemenina

Claves de la Economía Feminista

El punto de vista de la economía desde la mirada feminista, no se recoge, más allá de alguna declaración de intenciones por los políticos de la izquierda. Con clarísimos avances con respecto a la economía capitalista, no obstante se sigue apostando desde la izquierda por un sistema productivista inviable.

Por eso desde el feminismo más crítico y constructivista ( Marcela Lagarde, Amaia Pérez Orozco…)se viene insistiendo en repensar el modelo actual de economía capitalista que a su juicio no debe ser reformado sino abandonado, apostando por otra forma de economía.

Igualmente no acaba de recogerse claramente la necesidad de una ECONOMÍA DE LOS CUIDADOS, considerando que debe ser centro del eje económico el CUIDADO DE LA NATURALEZA Y DE LAS PERSONAS POR ENCIMA DE LA PRODUCCIÓN. No se trata de aceptar el hecho de que el patriarcado adjudica los cuidados de forma abrumadora a las mujeres, no se trata de que el peso de las crisis siga recayendo en las familias y, principalmente, en las mujeres. De lo que se trata es de reconocer que SIN UNA ECONOMÍA DE CUIDADOS el sistema, cualquier sistema seguirá siendo inviable e injusto.

Como algunas izquierdas reconocen la PERSONA HUMANA DEBE SER EL CENTRO DEL SISTEMA ECONÓMICO, NO LA PRODUCCIÓN NI EL CAPITAL. Frente a la COMPETITIVIDAD es necesario contar con LA SABIDURÍA DE LAS MUJERES PARA UN NUEVO MODELO ECONÓMICO.

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LAS PROPUESTAS DEL DECRECIMIENTO
Diagnóstico del sistema económico actual

El sistema capitalista neoliberal, especialmente desde su proceso de globalización, se presenta como el único posible, siendo todo lo demás algo irreal e irrealizable. Sin embargo, este modelo ya ha demostrado hace tiempo su insostenibilidad y su intrínseca injusticia social. Desde sus comienzos se ha basado en la desigualdad como motor indispensable de su desarrollo.

Los paradigmas de producir más para crecer más hace tiempo demostraron su fracaso. El sistema actual consume recursos sin límites, aumenta sin cesar la miseria y las desigualdades y defiende un llamado “desarrollo sostenible” que ni es un verdadero desarrollo y desde luego no es sostenible. En este contexto, los poderes neoliberales que son conscientes de la finitud del sistema, intenta seguir mintiendo y mintiéndose. Hablan de ecología cuando han quebrado el equilibrio medioambiental. Hablan de políticas de reciclaje, cuando sólo se trata de un paliativo sino se entra en un proceso de decrecimiento y descenso del consumo. Hablan de “desarrollo sostenible”, cuando este concepto es un oxímoron, una contradicción en sí misma; si se trata del actual modelo de desarrollo, de crecimiento, no es sostenible.

Se nos habla de la actual crisis económica global, se nos alerta del crecimiento de los totalitarismos, pero se porfía en el mismo sistema que lo hace posible. Y ocultan que hay más crisis que la económica que nos presentan como única culpable del desastre. Se olvidan de la crisis medio ambiental, del fin de los recursos naturales, de la feminización de la pobreza, de la continuación del expolio del Sur. No mencionan la marginación, exclusión y opresión de las poblaciones inmigrantes en el Norte, a las que se les impone una especie de nazismo modernizado, lo que algunos autores han dado en llamar “darwinismo social militarizado”.
Y pese a esta realidad, los diversos gobiernos se niegan a reconocer que se han convertido en meros gestores de los intereses económicos nacionales e internacionales. Y lo peor es que, incluso las izquierdas y los sindicatos llevan décadas aplicando las recetas capitalistas, mejorándolas en lo social pero sin tocar el sistema, al que contribuyen a limpiar su imagen y a legitimar en la práctica.
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Para cualquier tipo de análisis o diagnóstico hay que partir de la base, como lo hacen autores como Arcadi Oliveres y Carlos Taibo, de que a diferencia de otras crisis del capitalismo, la crisis actual ha llegado para quedarse. Y ello porque no se trata de una crisis coyuntural, sino estructural y sistémica. Todo el sistema capitalista está en crisis en todos sus niveles: económico, financiero, estructural, político, social, cultural, de valores, ecológico, etc. Y por lo tanto las posibles soluciones no pueden constituir una regulación del sistema, sino un sistema nuevo que, por primera vez, tenga su centro en el ser humano y no en el dinero y los mercados.
Desde las diversas instancias del poder se habla de ir hacia un capitalismo regulado, como si fuera la solución. El problema es el capitalismo en sí mismo, regulado o no. Igualmente es un error distinguir entre neoliberalismo y globalización y sus abusos, porque estos sistemas en sí mismos son un abuso.

Para concluir, se trata de que el capitalismo no tiene salida para esta crisis, y que la única respuesta posible es salir de este sistema. Hay que abandonar este modelo capitalista de mercado, recuperar el poder de los pueblos sobre el capital, y situar a la persona en el centro del debate. En definitiva, o se plantea un nuevo modelo de sociedad, y se entra en una política de decrecimiento consecuente, racional y paulatina, o no habrá más remedio que acabar con el sistema de mala manera, corriendo y en medio del desastre total.
Algunas propuestas del decrecimiento

En este contexto, cada vez cobra más importancia la corriente del Decrecimiento, teoría que por sí sola contradice la lógica del capitalismo. Defiende la vida social frente a la lógica de la producción, a la persona ante el dinero, el consumo y la propiedad. Defiende la primacía de lo local, la necesidad de recuperar la memoria de una sana relación con la naturaleza, la reducción de las infraestructuras, la producción y del consumo, la llamada “austeridad voluntaria” . En definitiva, buscar la sencillez y simplicidad. Todos estos valores contradicen a los que defiende el capitalismo. Y son muy raros los políticos de cualquier signo que defienden públicamente el decrecimiento.

El Decrecimiento se plantea desde el convencimiento, cada vez más generalizado, de la absoluta insostenibilidad del actual modelo de crecimiento económico con sus efectos en materia de injusticia social, explotación de países, pueblos y personas, y opresión política.

Estas y muchas otras cuestiones son las que pone en el centro del debate el decrecimiento. Se trata de un concepto que parte de la base de que el crecimiento económico generalizado no produce efectos positivos para el ser humano y el medio ambiente. Esta idea se opone al consenso político ( ¿ y social ¿ ) generalizado tanto en la derecha como en la izquierda según el cual el aumento del nivel de vida, entendido éste desde parámetros economicistas, es el objetivo al que debe aspirar cualquier sociedad.

Como bien dice Carlos Taibo: Frente al modelo capitalista de crecimiento y desarrollo el decrecimiento propone una alternativa no por sencilla de comprender menos revolucionaria: frente a la economía dejemos que la persona vuelva a ser el centro de los debates y de la vida; propongamos un modelo en el que el consumo y la producción se frenen y disminuyan; hagamos que la justicia social y la ciudadanía sean protagonistas y remarquemos que no todo es valorizable económicamente.
FUENTES SOBRE ECONOMÍA FEMINISTA:

Marcela Lagarde / Yayo Herrera / Amaia Pérez orozco/ Mª Ángeles Fernández
FUENTES SOBRE DECRECIMIENTO

Carlos Taibo/ Arcadi Oliveres/ Floren Macelessi/ Serge Latouche/ Jorge Riechmann

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REFLEXIONES EN EL LABERINTO POST ELECTORAL -por Ipar Haizea Taldea

GrouchoMarx

Estas elecciones no han supuesto la ruina total del bipartidismo, pero sí el início de su derrota. Han aparecido nuevas fuerzas políticas emergentes, aunque continúa subsistiendo la vieja división entre derechas e izquierdas. En las dos acepciones hay mucha derecha e izquierda travestidas, pero en el fondo continúan estando en las trincheras éstas dos formas de enfrentarse a la gestión del país.

Todo parece indicar que habrá nuevas elecciones, lo que, en principio, favorecería el ascenso de PODEMOS. Ni PP ni Ciudadanos conseguirían mayoría, aunque la mayoría de PSOE y Podemos tampoco bastaría. Así pues, una vez más hay que dirigirse a la ciudadanía.

Llegados a este punto desearíamos compartir una serie de reflexiones:

La primera se refiere al complejo mundo de lo que se denomina como ciudadanía. En este país padecemos desde siempre un grave problema de incultura política, normalmente, la gente vota sin saber muy bien qué es lo que vota. Muy poca gente se ha leído los programas (ni siquiera dentro de cada partido), se suelen fiar de lo que dicen los medios, sobre todo en TV. También es importante la figura y el mayor o menor carisma del líder, su mayor o menor espontaneidad y sencillez al hablar. Tampoco existe el debate político en la sociedad, sólo la bronca y la agresividad; y si se habla de política se hace entre personas que piensan parecido. Rara vez existe una reflexión personal acerca de lo que cada uno pide a los políticos, buscando luego el programa que mejor refleja sus deseos. Como hemos dicho, se hace lo contrario: el líder gusta más o menos y dice algunas cosas que suenan bien, pues a ese se le vota.

Además, creemos que hay que ser consciente de la enorme pasividad y egoísmo de la masa electoral en este país. Habrá que constatar su inacción ante los abusos del poder, tanto silencio cómplice con respecto a la corrupción, la indiferencia ante la vileza de la política, la indolencia ante las injusticias de todo tipo, la escasa indignación que se transforme en rebeldía. Igualmente habrá que contar con esa descarga de todo lo que hay que hacer en los partidos políticos. Y lo peor de todo esa amplia vigencia, todavía hoy, del lema “Vivan las Cadenas”, esa complicidad con los políticos indignos ( a los que muchos desearían imitar si pudieran), esa tendencia de tanta gente de votar en las urnas a sus verdugos, muchos con la secreta esperanza de pasar de oprimidos a opresores.

También muchas de las personas que se reconocen, más o menos, en la izquierda, participan de estas posturas. Y no obstante sería imprudente arrojar todo el peso de la culpa sobre ellas, pues llevan décadas siendo defraudadas por todas las izquierdas. El empuje vital de cada início ha ido desapareciendo en aras del pragmatismo; una y otra vez, por unos y otros, se han dinamitado todos los intentos de unidad de las izquierdas; mucha parte de la izquierda ha sido cómplice para desactivar el 15 N (del que muchos se reconocen deudores sólo de boquilla) y las movilizaciones en las calles.

Ante este panorama, un discurso llano, sencillo y que presente los problemas con concreción se revela más incisivo que la palabrería hueca a la que nos tienen acostumbrados la mayoría de la clase política. A nuestro modo de ver, Podemos, debe continuar con esta línea comunicativa y hasta cierto punto, pedagógica. Y todo ello sin hacerse ilusiones de conquistar grandes masas, porque los grandes cambios en las sociedades siempre se han basado en una minoría de la sociedad, eso sí, bien articulada y con unas propuestas claras e ilusionantes. Simplemente ir caminando para llegar a conseguir una “masa crítica” que actuando sobre el sistema propicie el cambio.

La segunda reflexión tiene que ver con la configuración de fuerzas de la izquierda, principalmente de cara a las posibles nuevas elecciones.

En primer lugar creemos que debemos alertar acerca de las relaciones con el PSOE, al que, cada vez más gente se niega a reconocer como un partido de izquierdas. El PSOE hará lo que ha hecho desde 1982: demasiadas deudas con la sociedad; demasiados crímenes y corrupciones; demasiados compromisos con la derecha. Todo ello lo ha ido alejando de muchos sectores sociales. El partido está tán lejos de sus ideales del principio que ya no son capaces de entender la nueva realidad y mucho menos aportar soluciones acordes con el momento. Eso no quiere decir que una coalición de izquierdas con el PSOE no sea una vía válida para cambiar el orden de las cosas… pero como dicen los franceses, “dáme tu mano, aunque no esté limpia”.

En segunda lugar, tenemos el gran esfuerzo, baldío hasta hoy, de formar un frente común de izquierdas, por encima de siglas y preceptos inamovibles. La verdad es que la familia de las izquierdas nunca ha tenido una fuerte tradición de pactos; incluso, algunas ramas de la familia tiene más tradiciones de pactos con la derecha que con otras ramas familares. Parece ser que las izquierdas se odian más entre ellas que a la derecha. Por eso se podría decir que las grandes divergencias internas en el seno de las izquierdas forman parte de su código genético.

No obstante, esta vez sería una vez más imperdonable el espectáculo de divisiones, broncas y rivalidades, porque esta vez tenemos una derecha enemiga visceral del pueblo, o de la mayoría de él. De ninguna manera se debería permitir que esta derecha fascista siga en el poder; se suele decir que ya se llevan décadas de pactos entre izquierdas y derechas en Europa, pero eso no es transplantable por estos pagos. Las derechas europeas se desmarcan de las extremas derechas y tienen una tradición pactista, de repartirse el pastel, con la burguesía de izquierda. En este país, la extrema derecha está dentro del PP y cada vez con más poder y amenaza para la sociedad. Llevan demasiado tiempo destrozando los derechos de los trabajadores, aumentando la brecha de la desigualdad social, imponiendo los intereses de la Banca y las grandes empresas nacionales y transnacionales,. Hoy en día la derecha es el mayor enemigo de las clases populares. La agresividad fascista en el poder fue y es tan devastadora que muchas corrientes de la izquierda ya consideran que la dictadura española contemporánea se presenta como una democracia de baja intensidad, una farsa de democracia. Por eso, lo que está en cuestión ahora no es cambiar un gobierno por otro, sino garantizar la supervivencia de una democracia digna de tal nombre.

Se dice que las sociedades se mueven por dos emociones principales: el miedo y la esperanza. La derecha es maestra en hacer cundir el miedo. Siendo así y en la actual situación, sólo una unión de las izquierdas, pactando gobiernos con el PSOE pero desde esa posición de fuerza unitaria, será capaz de acabar con el miedo y devolver alguna esperanza al pueblo. Un fracaso del pacto entre izquierdas haría reforzar el miedo y descubrir que el infierno es también la verdad aprendida demasiado tarde.

Para finalizar, recordar que algunos de los rasgos de ser de izquierdas es optar por los pobres, sin concesiones a los ricos; indignarse ante la exclusión social; inconformarse con toda forma de injusticia y considerar una aberración la desigualdad social. Y felizmente hay mucha gente dentro y fuera de Podemos que sigue vibrando en esta onda. Todo está en nuestras manos, en gran medida, y lo que cada cual haga ahora forjará el mañana en el que aspiramos a ver una tierra libre e igual.

¡¡¡¡¡ SALUD Y REPÚBLICA !!!!!