Quinta fase de la marcha a la Cumbre del Clima de Glasgow

Frontera entre Inglaterra y Escocia

Recorridos más de dos tercios del total de la marcha, contamos con una inusual bonanza meteorológica. Apenas llueve, el frío fue un episodio esporádico. Con razón nos dicen que hemos traído el cambio climático a Gran Bretaña. Veremos si esa apreciación se confirma al llegar a Glasgow.

LUIS ALEJOS

21 – Cramlington – Longframlington

El amanecer es una acuarela de colores. Nos hemos abrigado más, hace menos frío, el viento es suave. Retomamos la marcha en Cramlington. Tenemos por delante una etapa de 35 km. La mitad carretera, el resto caminos campestres con granjas. La jornada será soleada, con un chaparrón aislado que obliga a sacar el equipo de agua.

Atravesando urbanizaciones y rotondas damos con la carretera de Morpeth. Al dejar atrás el pueblo entramos en el cementerio, situado en una extensa pradera. Lugar idóneo para desayunar en compañía de una osada urraca, ávida de compartir nuestra comida.

Morpeth tiene 15.000 habitantes. Las defensas para frenar riadas recuerdan la frecuencia de las lluvias torrenciales. Tiene castillo y al menos tres iglesias de otros tantos cultos. En un antiguo cementerio está enterrada Emily Davison, sufragista que murió en 1913 atropellada por el caballo de Jorge V. Ese episodio se relata en la película “Sufragistas”. En su tumba aparece esta inscripción: “hechos, no palabras”.

Completada la mitad de la etapa por carretera, el resto discurre por el campo, utilizando sendas con buen firme y cruzando bosquecillos. Sorprende ver canguros en una granja. La travesía acaba en Longframlington, con traslado en coches a Alnwick. Nos instalan en un albergue, con posterior invitación a una cena. La jornada acaba con un concierto de gaita y acordeón. Longframlington fue un pueblo minero.

Alnwick, unos 8.000 habitantes, está a 8 km de Alnmouth, población costera. Hasta Edimburgo no nos acercaremos más al mar. En Alnwick hay un suntuoso castillo privado, escenario de películas de Harry Potter y Robin Hook. En los jardines del castillo hay zona de plantas venenosas y alucinógenas.

22 – Longframlington – Wooler

Toca celebrar el Día Internacional del Clima sin parar. Supone que parte del grupo vuelve a Longframlington para continuar, mientras el resto acude a los actos programados en Alnwick, incorporándose después a la marcha. La conmemoración comienza con un concierto en el ayuntamiento, mientras grupos ecologistas presentan sus campañas en el mismo salón. La marcha transcurre entretanto por un incesante tobogán de colinas, entre granjas y prados. Volvemos a dormir en los locales de una iglesia metodista, esta vez en Wooler, sin necesidad de hacer traslados en coche.

Durante el recorrido el cielo permanece encapotado, sin caer una gota de lluvia. Las cumbres están cubiertas. En gran parte de la travesía seguimos el trazado de una ruta para bicicletas. Los cursos de agua disponen siempre de puentes. Wooler tiene unos 2.000 habitantes. Está cerca del PN de Northumberland, que se extiende hasta la frontera con Escocia. Es un lugar frecuentado por senderistas. Caminar es saludable y anima a respetar y proteger la naturaleza. En eso estamos.

23 – Wooler – Kelso

Gran parte de esta etapa es una travesía campestre, alcanzando la cota de los 1.000 pies que marca la diferencia entre una colina y una montaña. Otra novedad es la ansiada entrada en Escocia. Dormir en el lugar de llegada tiene la ventaja de no precisar traslados y de evitar retrasos en la salida. Arrancamos temprano con suelo mojado y cielo púrpura. Sorprende que no haga frío.

Dejamos el asfalto, ganando altura por los prados. Quedan atrás las granjas, yendo campo a través junto a verdes colinas. Perdiendo altura en algunos tramos, volvemos a recuperarla hasta alcanzar una primera cota. Manteniendo el ascenso entre rebaños de ovejas, otra remontada nos sitúa en la cima Yeavering Bell, de 361 metros. Toda una montaña con casi 1.200 pies.

Durante la ascensión y en la cumbre soportamos un fuerte ventarrón. No era gélido, soplaba del sur. Desde lo alto se contempla una amplia llanura y territorio escocés. Vemos cabras salvajes. Cerca hay un castro de la edad del hierro. Con el itinerario balizado bajamos a la base de la montaña, enlazando con una carretera secundaria que discurre entre colinas. Ya sin viento, con temperatura suave, paramos a comer.

Al reemprender la marcha se cruza la ansiada línea divisoria entre Inglaterra y Escocia. Si no fuese por la presencia de carteles el arroyo que marca la frontera pasaría desapercibido. Al pasar la muga aparece el arcoíris y comienza a llover. Es un chaparrón aislado, el cielo volverá a ser azul antes de llegar a la meta.

Estamos en el territorio “The Borders”, o sea, la frontera. Entramos en Kelso por un puente sobre el río, apareciendo las ruinas de una descomunal abadía. En la plaza del pueblo recibe al equipo de marchistas un gaitero. Cerca está el centro cuáquero donde se pernocta. Después de cenar toca sobremesa con canciones escocesas y guitarra.

Kelso, con 7.000 habitantes, se ubica en la confluencia de los ríos Tweed y Teviot. Su principal atractivo son las venerables ruinas de la Abadía Kelso, que dio origen a la ciudad. Se construyó en el siglo XII, viéndose implicada en las guerras fronterizas. Dejó de estar habitada en el siglo XVI, convirtiéndose en una monumental ruina. No es la única abadía derruida de la zona. Una ruta circular de un centenar de km recorre cuatro antiguas abadías. La de Melrose era cisterciense. El escritor Walter Scott dijo que Kelso es la ciudad «más hermosa, si no la más romántica, de Escocia».

Estamos en la zona geográfica Southern Uplands (tierras altas del sur). La cota más alta es el monte Merrick, de 843 metros. Una ruta de largo recorrido, el “Southern Upland Way” cruza esa zona de Escocia de costa a costa.

 24 Kelso – Lauder

Una etapa que no llega a 30 km nos parece corta. Además brilla el sol, aunque el viento sea fresco. Salimos de Kelso bordeando tres de los cuatro lados de una finca inmensa. Recorrer el entorno de ese recinto privado supone caminar una hora. Finalizado el rodeo enfilamos al norte por una carretera con poco tráfico. Vamos ascendiendo entre tierras de cultivo. En los prados hay ovejas, vemos correr a una pareja de ciervos, levantan el vuelo faisanes que no han acabado atropellados en las cunetas.

Sustituyendo la carretera por una pista asfaltada se cruza una colina boscosa que está cogiendo color otoñal. Yendo por caminos campestres se retorna a la carretera al entrar en Lauder, donde toca cenar y dormir. En este pueblo destaca el castillo de Thirlestane, del siglo XVI.

25 Lauder – Dalkeith

Llovizna al iniciar la etapa en Lauder, mejor sacar el equipo de agua. El sirimiri cala, sin que parezca que moja. Toda la jornada estará chispeando, sin llegar a llover en serio. Sigue sin hacer frío. Evitamos la carretera, pese a que los prados estén húmedos y en los cultivos se forme barro. Tras pasar Oxton, la novedad de la jornada será cruzar un parque eólico. Abundan más en Escocia que en Inglaterra. Éste es el más grande de los pocos que hemos visto.

Volvemos al asfalto cerca de una ermita que fue hospital de peregrinos. Está en un alto, dominando un extenso valle. Parando a comer los bocatas de rigor a mitad de la etapa, el resto del recorrido discurre por asfalto. Un vial rural con escaso tráfico lleva a Dalkeith. Dalkeith tiene unos 15.000 habitantes. El edificio más singular es el palacio Dalkeith, edificado en el siglo XVII sobre las ruinas de un castillo del siglo XII.

Aunque con la incorporación de un compañero inglés disponemos de dos furgonetas, no cabemos todo el grupo. La alternativa será utilizar trasporte público para ir a dormir a Edimburgo. Supone coger dos líneas de autobuses, pero como apenas hay viajeros en poco más de media hora llegamos a nuestro destino. La pareja de anfitriones no tiene coche, utilizan bicicleta. Además de ofrecernos su amabilidad y una sabrosa cena, en la sobremesa la señora nos deleita tocando el acordeón.

Entretanto, sabemos que por tierras hispanas el Gobierno de coalición deshoja la margarita de la reforma laboral heredada de Rajoy. La Ministra de Trabajo, Yolanda Díaz ha dicho: «Sí, vamos a derogar la reforma laboral». Pues eso, que se suprima cuanto antes dejando de utilizar esa problemática tan sensible como materia electoral.



Categorías:EQUIPO DE REDACCIÓN

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