Un año de Pandemia en datos :Herramientas para la reflexión,el análisis y propuestas.

Esta pandemia (o una de similares características) se esperaba desde hace años. Dedicando pocos minutos, cualquier persona puede localizar múltiples informaciones emitidas por entidades relevantes de prestigio que alertan (y alertaban) de los múltiples riesgos a los que está (y estaba) sometida la población mundial. Por ejemplo, la OMS 155 (febrero 2018): 10 amenazas a la salud mundial en 2018.
También la OMS, en la documentación de referencia del Sistema156 mundial de vigilancia y respuesta a la gripe (SMVRG) afirmaba que “… los virus de la gripe son
hasta la fecha los únicos patógenos conocidos que se sabe que causarán una pandemia. Que la pandemia se producirá es una certeza, pero una certeza llena de incertidumbres: no se sabe cuándo ocurrirá, dónde se originará, qué cepa vírica la causará ni cuán grave será (puede que sea tan moderada como la causada por el virus A(H1N1) 2009, tan catastrófica como la pandemia de 1918 o que esté en un punto intermedio entre ambas)…”

Otro ejemplo, del Real Instituto Elcano (think tank de estudios internacionales y estratégicos), en el documento de 2016, titulado Pandemias y bioamenazas globales del siglo XXI, concluye diciendo: “… es inevitable la aparición de nuevas epidemias y amenazas globales en las próximas décadas, tanto de origen natural como accidental e incluso intencionadas… ”.
Por último, una referencia al Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEES), en su documento titulado Preparación y respuesta frente a enfermedades epidémicas: a propósito del Ébola, de septiembre de 2014. En sus Conclusiones decía: “Vivir en un mundo globalizado conlleva que un brote de enfermedad puede tener una aparición multifocal, incluso en diferentes continentes, prácticamente al mismo tiempo. Motivo por el cual, resulta prioritario potenciar la cooperación internacional al objeto de fortalecer los sistemas de salud pública de los países más débiles, para así establecer las medidas de control en los primeros momentos y evitar que un brote epidémico se transforme en pandémico. Esto que resulta fundamental en las enfermedades de transmisión por contacto resulta prioritario en las enfermedades de transmisión respiratoria“ Incluso en la ficción cinematográfica “se nos preparaba” para tal cosa en la película “Contagio”, de 2011: “De repente, sin saber cuál es su origen, aunque todo hace sospechar que comienza con el viaje de una norteamericana a un casino de Hong Kong, un virus mortal comienza a propagarse por todo el mundo. En pocos días, la enfermedad empieza a diezmar a la población.

El contagio se produce por mero contacto entre los seres humanos ”. Parece que a los seres humanos nos impresionan y aleccionan más las películas (y les hacemos más caso) que todo lo dicho y escrito por la comunidad científica internacional. El mundo llegó a pensar que la gripe A de 2009 era la que se convertiría en una pandemia, pero el temor a una crisis pandémica ha ocurrido 10 años más tarde, comenzando en noviembre de 2019 (aunque podría haberse iniciado mucho antes, y que se hubieran producido más casos que quedaron ocultos). En estos momentos es difícil conocer cuál y cuándo fue el primer caso. Lo que parece seguro es que este virus pasó de un pequeño murciélago a un ser humano y que pudo después ser transmitido de ese (o esos) humano a otros, evolucionando rápidamente y adaptándose.
Sobre el origen del virus, “en lo que respecta a la OMS, todas las hipótesis siguen sobre la mesa…” (OMS160 30 de marzo de 2021), aunque todo el mundo parece
admitir como primer paciente diagnosticado una persona de 55 años, residente de la provincia de Hubei, que contrajo la enfermedad el 17 de noviembre de 2019 Posteriormente, el 1 de diciembre de 2019, en China se confirmaron 27 casos con origen en Wuhan.
El 9 de enero la OMS confirmó que un nuevo tipo de coronavirus había sido aislado en una persona hospitalizada. Durante el mes de enero de 2020 se fueron comunicando varios casos en múltiples países, cuyos pacientes confirmados tenían todos su origen en Wuhan. A finales de enero ya se empezaron a reportar casos en varios países con pacientes que ya no provenían de Wuhan. El primer caso comunicado en España fue el de un turista alemán que estaba en La Gomera, y que fue confirmado el 31 de enero.


La COVID-19 es la enfermedad causada por el nuevo coronavirus conocido como SARS-CoV-2. La OMS “tuvo noticia por primera vez de la existencia de este nuevo virus” el 31 de diciembre de 2019, al ser informada de un grupo de casos de «neumonía vírica» que se habían declarado en Wuhan (República Popular China).
En la síntesis inicial de este documento decíamos que, en este largo año transcurrido desde la declaración en España del Estado de Alarma, con motivo de la
Pandemia provocada por el virus Sars-Cov-2, hemos vivido circunstancias muy adversas. Muchas personas han muerto, otras muchas han enfermado y han padecido (y siguen padeciendo) importantes secuelas.
La situación económica de nuestro país ha sufrido un cataclismo en el que aún estamos inmersos. Con este documento queremos aportar la visión del fenómeno pandémico desde varios ángulos, con la intención de enriquecer el análisis que, como sociedad, necesitamos realizar.

Pero fundamentalmente queremos destacar tres ámbitos en los que se ha sufrido especialmente el “maremoto pandémico”:


• Los hospitales de la red pública, y el “caos” en la gestión del día a día:

En España se han contagiado más de 132.000 trabajadores sanitarios hasta junio de 2021, en parte por el riesgo asociado a la profesión, y en una parte muy importante debido a la falta de medios en el inicio de esta crisis, cuando apenas había EPIs para el trabajo diario.
En muchos momentos “se han vaciado” los hospitales de pacientes que no fueran portadores de Covid, por la extraordinaria demanda de ingresos de pacientes positivos de Covid.
Las especialidades médicas y quirúrgicas “han cerrado” sus consultas durante meses, y se han postpuesto durante muchos meses infinidad de consultas.


• El caos en las residencias de ancianos, con el “abandono” a su suerte de muchos ancianos:

La crisis inicial en las residencias de personas mayores ha significado uno de los momentos más tristes de nuestra historia reciente.
En muchos casos esas personas han fallecido sin apenas compañía ni tratamiento.
Es necesario investigar los posibles casos de negligencia y los de abandono.


La desorganización y el caos en Atención Primaria y en la Salud Pública:

Las carencias en medios y recursos humanos han quedado demostradas palmariamente.
Se ha instaurado una especie de “consenso” en los diversos Servicios de Salud de las CCAA, y la mayoría de la atención a los pacientes ahora es telefónica, y muchos centros de salud han cerrado y el personal se ha trasladado a otras funciones que no tienen nada que ver con la AP.
El rastreo y seguimiento de casos, en general, ha sido un fracaso.

Según la OMS 162 “La COVID-19 no será la última emergencia sanitaria que padecerá el mundo, por lo que existe una necesidad urgente de preparación sostenible ante emergencias sanitarias para hacer frente a la próxima pandemia”.


Propuestas


Ahondar en la cooperación internacional solidaria frente a las epidemias, priorizando siempre el bienestar de las personas.


Colaborar para garantizar el crecimiento económico y el bienestar de la ciudadanía mundial, ya que el crecimiento económico sostenido en el tiempo en todos los países garantizará mejor vida y más salud mundial.


✓ Acabar (o limitar en lo posible) con los llamados “paraísos fiscales”, que han permitido la elusión de impuestos y el ocultamiento del capital a las grandes fortunas, vaciando las arcas públicas en muchos países.


Fomentar el equilibrio internacional en la recaudación de impuestos a las grandes empresas multinacionales, de forma que se establezca un impuesto de sociedades mínimo global del 15% para evitar que las grandes empresas sorteen el pago de tributos (Pacto del G7 del 5 de junio 2021).


Fortalecer la coordinación y la cooperación internacional para lograr una gobernanza mundial basada en los principios de equidad y justicia.


Los gobiernos, con el apoyo de entidades internacionales, deben aumentar los subsidios y la capacidad de organismos tales como: CDC, USAID, OMS y otros organismos técnicos internacionales para una mayor colaboración con los países en el fortalecimiento de los sistemas nacionales de control y vigilancia de enfermedades.


Las vacunas contra este virus tienen que ser puestas al alcance de todos los países en el más corto espacio de tiempo posible.

✓ Según Daniel López Acuña, José Martínez Olmos y Alberto Infante Campos (con los que coincidimos plenamente en este punto), “Las decisiones de las autoridades sanitarias para enfrentar la pandemia, afectadas también en gran medida por la “fatiga pandémica”, no se han apoyado suficientemente en las recomendaciones de los profesionales expertos en la materia: epidemiólogos, especialistas en salud pública, virólogos, inmunólogos, comunicadores, sociólogos, antropólogos y profesionales de otras disciplinas. Los entes multilaterales y los gobiernos nacionales, regionales y locales han ido muchas veces a su aire, sin construir el diálogo, el consejo informado y la cogobernanza necesarias mediante la participación de quienes pueden asesorar con mayor objetividad, con espíritu crítico y autocrítico, y sin sujeción a posicionamientos político- electorales. Lamentablemente, España ha sido un ejemplo de cómo la confrontación político – partidista ha entorpecido la lucha contra la pandemia. Convendrá, por tanto, revisar, los mecanismos de formulación y realimentación de las políticas públicas de salud para hacerlos más diversos, más interdisciplinares, más inclusivos, más vinculados a la evidencia científica y a las experiencias exitosas en salud pública y la acción
comunitaria”.


Dicen Gro Harlem Brundtland y Elhadj As Sy, en su calidad de Co Presidentes de la Junta de Vigilancia Mundial de la Preparación (Global Preparedness Monitoring Board; GPMB), en el Informe anual sobre preparación mundial para las emergencias sanitarias (sept 2019) titulado “Un mundo en peligro ”, y con cuya frase coincidimos plenamente, que “Los dirigentes de todos los niveles detentan la clave. Es responsabilidad suya dar prioridad a la preparación con un enfoque pansocial que garantice la participación y protección de todas las personas”

UN AÑO DE PANDEMIA



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