*Operación #AtarseLosCordones(Propuesta al Consejo Ciudadano Estatal para la Secretaría de Organización)

cordones
Propuesta al Consejo Ciudadano Estatal
para la Secretaría de Organización
Pablo Echenique
31 de marzo de 2016

EL CAMBIO EMPIEZA EN EL FACTOR PARTIDO

 

La democracia española iniciada tras la muerte del dictador se ha constituido como una
democracia de partidos .
Más allá de los debates de largo alcance que cuestionan el mecanismo representativo —es
decir, aquel que asume que los cargos electos representan (o deberían intentar representar
lo más fielmente posible) la voluntad mayoritaria de aquellos que los han votado—, más allá
por tanto de análisis que plantean métodos más directos de decisión y participación en las
instituciones públicas y más allá también de otro tipo de discusiones que inciden en la
supresión o modificación de otras piezas del sistema, como por ejemplo la dicotomía
parlamentarismo vs. presidencialismo, el papel de cada cámara, la revocabilidad de los
cargos electos o la ley electoral, hay un factor de todo el actual esquema que está —si se
me permite— “más acá” de esos debates y de esos elementos: el factor partido .
Esta mayor proximidad tiene lugar, por un lado, a nivel conceptual y de mecanismo. El
partido es la pieza que está en medio —que hace de engranaje, de biela— entre el
representante y el representado. La gente no vota directamente al representante, sino que
vota al partido y es éste el que se ocupa de todo lo demás. Es el partido el que designa
(mediante el método que establezca y que, sin duda, puede ser delegado) a los candidatos,
el que designa entre ellos a los cabeza de lista y a los “investibles”, el que redacta el
programa, el que reparte los recursos o el que define la disciplina de voto, entre otras
muchas cosas. El orden de proximidad a la gente corriente de los diferentes elementos del
sistema es, en resumen y de más cerca a más lejos: partido, representantes públicos,
instituciones, políticas públicas.
Pero la modificación de la forma partido no sólo está “más acá” en lo conceptual, sino
también en labilidad material, en accesibilidad, en requerimiento de recursos y, por tanto, en
el tiempo. La forma partido se puede cambiar más fácil, más barato y a ntes que los otros
factores que hemos mencionado; sin duda porque los partidos pueden crearse con relativa

 

facilidad y pueden dotarse autónomamente de normas que admiten gran variación —no así
los estados y sus instituciones—, pero sin duda también no solamente por eso.
Sea como fuere, este estar “más acá” en lo material hace del factor partido un lugar idóneo
de intervención para los de abajo; para el 99% de la población que no maneja hoy las
palancas y no ostenta privilegios. Si uno quiere buscar y encontrar brechas de
regeneración, si uno pretende abrir puertas y generar cambios reales en direcciones
emancipadoras y democráticas, y si uno quiere hacerlo pronto, parece obvio que el factor
partido es el lugar por donde empezar y, de todos los partidos, el que está “más acá” es
siempre el que no existe o el propio. Si alguna cosa ha demostrado PODEMOS en el plano
estratégico es esta.
A esto se añade el hecho de que es precisamente en el factor partido donde s e localiza
buena parte de la crisis política que está experimentando España. A lo largo de estos
años, las estructuras de los viejos partidos se han esclerotizado y han dejado
progresivamente de ser (si es que alguna vez lo han sido) esa primera biela que ha de
conectar a la gente con los representantes, con las instituciones y con las políticas públicas.
Mediante dos dinámicas muy relacionadas —el convertirse en espacios de promoción
personal y el ponerse al servicio de los más poderosos de la sociedad— los viejos partidos
han dejado liberado un espacio que una fuerza que haga las cosas bien y represente (no
sólo en lo simbólico, sino también en sus actos) los intereses y necesidades de la mayoría
puede ocupar a bajo coste y con velocidad.
La oportunidad es así d oble: por un lado, el factor partido es el locus de intervención más
accesible y, por otro lado, es un carril que se ha dejado libre en los últimos años. A la luz de
la urgencia social de muchos y la incertidumbre de tantos otros, sería irresponsable no
aprovechar esta oportunidad en todo su potencial para construir una sociedad más justa.
Creo además y por último que es de consenso en la organización que estamos
precisamente ahora ante el momento idóneo de resignificar el factor partido para avanzar en
la construcción de un movimiento popular.

AQUI TIENES EL DOCUMENTO COMPLETO:

Echenique-Propuesta-Organizativa-Al-CCE

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